II. INSTRUCCIONES FAMILIARES Capítulo primero LA FAMILIA 1. Forma de la familia israelita
II. INSTRUCCIONES FAMILIARES
Capítulo Ī
LA FAMILIA
1. Forma de la familia israelita
Los etnógrafos distinguen diversos tipos de familias. En el fratriarcado, la autoridad la ejerce el hermano mayor y se transmite, al igual que el patrimonio, de hermano a hermano. Se han reconocido indicios de esta forma social entre los hititas y hurritas, en Asiría y en Elam. Se han querido encontrar trazas también en el Antiguo Testamento: la institución del levirato, del que se hablará a propósito del matrimonio la iniciativa tomada por los hijos de Jacob para vengar el ultraje hecho a su hermana Dina, Gén34, el papel desempeñado por Labán en el arreglo del matrimonio de su hermana Rebeca, Gén24. Ninguno de estos ejemplos parece concluyente. Con todo, es necesario reconocer que en el caso de levirato y en algunos rasgos de la historia de Rebeca, puede haber influencia de costumbres asirías o hurritas, dado que se admita, al menos como hipótesis, la existencia, entre los asirios y hurritas, de una fratriarcado primitivo.
El matriarcado es una forma de familia mucho más extendida en las sociedades primitivas. Su característica no está en que la madre ejerza la autoridad, caso raro, sino en la determinación del parentesco por la madre. El niño pertenece a la familia y al grupo social de la madre, no es pariente de los allegados de su padre, y los derechos a la herencia se fijan por la descendencia materna. Según la escuela etnográfica de Graebner y de Schmidt, el matriarcado es una forma vinculada a la civilización del pequeño cultivo, mientras que la civilización pastoril es patriarcal.
Siguiendo a Robertson Smith, muchos autores han creído que el régimen matriarcal fue la forma primera de la familia entre los semitas. Para Israel, se buscan vestigios en ciertas costumbres y relatos del Antiguo Testamento. En Gén20:12, se excusa a Abraham de haber hecho pasar a Sara por hermana, dado que efectivamente era medio hermana y que la desposó. De la misma manera 2Sa13:13 parece dejar entender que Amnón y Tamar habrían podido desposarse: eran hijos de David, pero no de la misma mujer. El matrimonio con una medio hermana, tanto por parte de la madre como por parte del padre, está prohibido por las leyes de Lv18:9; Lv20:17; Dt27:22; cf. Ez 22:11. Los textos citados indican que no siempre había sido así, y de esto se quiere concluir que, primitivamente, el parentesco se determinaba por la madre. Se recuerda también que la madre era la que escogía el nombre para el recién nacido y que los dos hijos de José, nacidos de mujeres egipcias, no fueron reconocidos como hijos de Israel hasta haber sido adoptados por Jacob, Gén 48:5.
Los argumentos son insuficientes: el texto relativo a los hijos de José no tiene el sentido que se le atribuye, como lo muestra el v. siguiente, Gén48:6. Los textos relativos a Sara y a Tamar prueban solamente que el matrimonio con una medio hermana no estaba aún prohibido. Por otra parte, no es siempre la madre la que impone el nombre al hijo, Gén16:15;17:19; Gn38:20-30.
Se ha querido encontrar también en la Biblia, en particular en el matrimonio de Sansón en Timna, Jue14, un tipo raro de unión, en el que la mujer no abandonaría su propio clan, atrayendo a él al marido. Sería un resto del primitivo matriarcado. La cuestión será estudiada a propósito del matrimonio.³
De todas las maneras y prescindiendo de lo que haya podido ser la prehistoria de Israel, que no podemos conocer, la familia israelita es claramente patriarcal según los documentos más antiguos. El término propio para designarla es casa paterna, bét 'ab, las genealogías se nos dan siempre siguiendo la línea paterna y a las mujeres sólo se las nombra excepcionalmente; el pariente más cercano por línea colateral es el tío paterno, cf. Lev25:49. En el tipo normal del matrimonio israelita, el marido es el señor, ba'al de su esposa. El padre tiene sobre los hijos, incluso los casados, si viven con él, y sobre sus mujeres, una autoridad total, que antiguamente llegaba hasta el derecho de vida o muerte: Judá condena a su nuera Tamar acusada de inmoralidad, Gén 38:24.
La familia se compone de aquellos elementos unidos a la vez por la comunidad de la sangre y por la comunidad de habitación. La familia es una casa, y «fundar una familia» se dice «construir una casa», Neh7:4. La familia de Noé comprende su esposa, los hijos y las esposas de los hijos, Gn 7:1, Gn7:7. La familia de Jacob agrupa tres generaciones, Gén46:8-26. A la familia pertenecen también los siervos, los residentes extranjeros o gerím los apátridas, viudas o huérfanos, que viven bajo la protección del jefe de familia. Jefté, hijo ilegítimo y expulsado de casa por sus hermanos, se considera todavía perteneciente a la «casa de su padre», Jue 11:1-7.
Como el término familia en nuestras lenguas modernas, el término bét, casa, es lo suficientemente elástico para comprender incluso el pueblo entero, la «casa de Jacob» o la «casa de Israel», o bien una fracción importante del pueblo, la «casa de José», la «casa de Judá». Puede designar el parentesco en sentido lato: Yaazanyá, el descendiente de Rekab, sus hermanos y todos sus hijos forman la bét rekab,Jer35:3,los jefes de listas del libro de los Paralipómenos frecuentemente,están a la cabeza de grupos muy numerosos,1Cr5:15, 1Cr5:24; 1Cr7:7, 1Cr7:40; 1Cr8:6, 1Cr8:10.1Cr8:13;1Cr9:9;1Cr23:24;1Cr24:6...;los jefes de «familias» que vuelven de Babilonia con Esdras traen consigo entre veintiocho y trescientos hombres, Esd 8:1-14.
En sentido amplio, familia se confunde con clan, la mispahah. Habitan en un mismo lugar, ocupan una o varias aldeas según la diversa importancia. Así la mispahah de los danitas ocupa Sereá y Estaol, Jue18:11; o bien varios mispahót se hallan en el interior de una misma ciudad, como los grupos judíos y benjaminitas registrados en Jerusalén por Nehemías, Neh11:4-8 y por el cronista,1Cr9:4-9. El clan tiene intereses y deberes comunes y los miembros se sienten conscientes de los lazos de sangre que los unen: se llaman «hermanos», 1Sa 20:29.
La unidad social que constituye la familia se manifiesta también en el plano religioso. La pascua es una fiesta de familia que ss celebra en cada casa, Éx12:3-4,Ex12:46. Cada año, el padre de Samuel conducía a toda la familia en peregrinación a Siló,1Sm1:3s.
2. La solidaridad familiar. El «go'el»
Los miembros de la familia en sentido amplio se deben ayuda y protección. La práctica particular de este deber se encuentra regulada por una institución de la que se encuentran formas análogas en otros pueblos, por ejemplo, entre los árabes. En Israel toma una forma particular, con un vocabulario especial. Es la institución del go'el,H1352 palabra procedente de una raíz que significa rescatar, reivindicar, y fundamentalmente proteger. El go'el es un redentor, un defensor, un protector de los derechos del individuo y del grupo. Interviene en cierto número de casos.
Si un israelita ha sido vendido como esclavo para pagar una deuda, deberá ser rescatado por uno de sus parientes cercanos, Lev 25:47-49.
Cuando un israelita se ve precisado a vender su patrimonio, el go'el tiene derecho preferente en la compra, pues importa sobremanera evitar la enajenación de los bienes de familia. La ley está codificada en Lev 25:25. Como go'el, adquiere Jeremías el campo de su primo carnal Hanameel, Jer 32:6s.
La costumbre queda ilustrada en la historia de Rut, aunque la compra de la tierra se complica con el caso de levirato. Noemí tiene una posesión que la pobreza le obliga a vender; su nuera Rut está viuda y sin hijos. Booz es go'el de Noemí y de Rut, Rut 2:20; pero hay un pariente más cercano que puede ejercer el derecho de go'el antes que Booz, Rut 3:12; Rut4:4. Este primer go'el estaría dispuesto a comprar la tierra, pero no acepta la doble obligación de comprar la tierra y desposarse con Rut, pues el hijo que naciese de esta unión llevaría el nombre del difunto y heredaría la tierra, Rut 4:4-6. Booz adquiere entonces la posesión de la familia y se desposa con Rut, Rt 4:9-10.
El relato pone en claro que el derecho del go'el se ejercía según cierto orden de parentesco. Dicho orden viene detallado en Lev 25:49: primero el tío, luego el hijo de éste, finalmente los otros parientes. Además, el go'el puede, sin ser por ello vituperado, renunciar a su derecho o sustraerse a su deber: el acto de descalzarse, Rut4:7-8, significa el abandono de un derecho, como el gesto análogo en la ley del levirato, Dt 25:9. Con todo, en este último caso, la manera de proceder reviste un tono infamante. La comparación de esta ley con la historia de Rut parece indicar que la obligación del levirato la asumía primeramente el clan, al igual que el rescate del patrimonio, y que sólo más tarde se restringió al cuñado
Una de las obligaciones más graves del go'el era la venganza de la sangre, estudiada ya a propósito de la organización tribal, a causa de sus relaciones íntimas con las costumbres del desierto.⁶
El término go'el pasó al lenguaje religioso. Así, a Yahveh, vengador de los oprimidos y salvador de su pueblo, se le llama go'el en Job19:25; Sal19:15; Sal78:35;Jer50:34, etc., y muy frecuentemente en la segunda parte de (Isaías41:14; 43:14; 44:6.Is 44:26; Is 49:7; Is 59:20,) etc.
3. Evolución de las costumbres familiares
Esta fuerte constitución de la familia es una herencia de la organización tribal. El paso a la vida sedentaria y, sobre todo, el desarrollo de la vida urbana introdujeron transformaciones sociales que han afectado mucho a las costumbres familiares.
La familia deja de valerse por sí sola, pues las exigencias del bienestar material aumentan y el desarrollo de las industrias conduce a una especialización de las actividades.
Sin embargo, los vínculos de la sangre encontraron también su desquite. Probablemente, al igual que en Egipto, los oficios se transmitían de padres a hijos. El sacerdocio, reservado a las familias de Leví, no era sin duda más que un caso límite de una práctica corriente. En algunas aldeas habitaban siempre los operarios de la madera y del hierro, 1Cr4:14; cf. Neh11:35; en otras los productores de byssus 1Cr4:21; en otras los alfareros, 1Cr4:23. Dichas corporaciones de artesanos están dirigidas por un «padre», se denominan mispahót, es decir, sus miembros están unidos por el parentesco o, al menos, se agrupan al modo de familias.⁷
Ya no hay, o son pocas, aquellas grandes familias patriarcales, que reunían muchas generaciones en torno a un antepasado. Las condiciones de la vivienda en las ciudades restringen el número de miembros que viven bajo un mismo techo. Las excavaciones nos revelan que las casas eran pequeñas. En torno al padre sólo se ven los hijos no casados. Cuando un hijo se casa y funda una nueva familia, se dice que «construye una casa», Neh7:4. El prólogo del libro de Job, aunque pretende imitar un relato patriarcal, revela fácilmente su época al presentarnos a los hijos de Job de fiestas en casa de cada hermano, Job1:4.Job1:13.Job1:18. Amnón y Absalón tienen casa propia, distinta del palacio donde viven David, su padre, y su hermana Tamar no casada, 2Sa 13:7-7.2Sm 13:20.
Aunque los esclavos continúan perteneciendo a la familia, son.cada vez menos numerosos. Aparece una nueva clase social, los mercenarios a contrata. Ya no existen solamente grupos familiares donde los siervos viven con el señor de la casa; ahora tenemos un rey y sus vasallos, patronos y obreros, pobres y ricos. La transformación se realizó, tanto en Judá como en Israel, en el siglo VIII antes de nuestra era.
El jefe de familia ya no ejerce su autoridad de forma ilimitada. Un padre no puede sin más condenar a muerte a su hijo, aunque se trate de faltas cometidas por un hijo contra su padre o su madre: el juzgar pertenece a los ancianos de la ciudad, Dt 21:18-21. Ya en tiempo de David, se podía apelar al rey en contra de una condenación pronunciada por el clan contra alguno de sus miembros, 2Sa 14:4-11.
El sentimiento de solidaridad decrece y la persona se desliga cada vez más del grupo familiar. El principio de la responsabilidad personal lo establece Dt24:16; lo encontramos ap'icado en 2Re14:6; lo afirma de nuevo Jer 31:29-30) y se desarrolla ampliamente en (Ez14:12-20; 18:10-20. Por otra parte, el deber de mutua asistencia entre parientes cae en olvido y los profetas se ven obligados a clamar en favor de la viuda y del huérfano, Is1:17; Jer7:6; Jer22:3. La obligación del levirato ya no es tan apremiante como en la historia de Judá y Tamar, Gén38, y la ley de Dt 25:5-10 admite que uno pueda sustraerse a ella. El ejercicio de la venganza de la sangre queda limitado por la existencia de una justicia estatal y la legislación sobre las ciudades de refugio, Núm 35:9-29; Dt 19:1-13.
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