Capítulo II- EL MATRIMONIO
Capítulo II
EL MATRIMONIO
1. Poligamia y monogamia
El relato de la creación de la primera pareja humana, Gén 2:21-24, presenta el matrimonio monógamo como conforme con ia voluntad de Dios. Los patriarcas del iinaje de Set son presentados como monógamos, por ejemplo, Noé, Gén7:7, mientras la poligamia hace su aparición en el linaje reprobado de Caín: Lámele tomó dos mujeres, Gén4:19. Ésta es la idea que se tenía de los orígenes.
En la época patriarcal, Abraham tenía, al principio, una sola mujer, Sara, pero como ésta era estéril, Abraham tomó a su esclava Agar, como se lo había propuesto la misma Sara, Gén16:1-2. Abraham tomó también como esposa a Quetura, Gén25:1, pero esto se cuenta después de la muerte de Sara, Gén 23:1-2, y Quetura pudo muy bien haber sido esposa en regla. Sin embargo, Gén 25:6 habla, en plural, de las concubinas de Abraham y parece designar así a Agar y a Quetura. Nahor, que tuvo hijos de su mujer Milka, tiene también una concubina, Reuma, Gén 22:20-24. Asimismo Elifaz, hijo de Esaú, tiene una mujer y una concubina, Gén 36:11-12.
En todo caso, los patriarcas siguen las costumbres de su ambiente. Según el código de Hamurabi, hacia el 1700 antes de nuestra era, el marido no puede tomar otra esposa sino en caso de esterilidad de la primera. E incluso se ve privado de este derecho si su esposa le proporciona una concubina esclava. No obstante, el marido, aun habiendo tenido hijos de su mujer, puede tener una concubina, pero una sola —a menos que ésta misma sea estéril, pero la concubina no tiene nunca los mismos derechos que la esposa. En la región de Kerkuk, siglo XV a. de J.C., las costumbres son poco más o menos las mismas. Parece, sin embargo, que la mujer estéril está obligada a proporcionar una concubina a su marido.
En todos estos casos se observa una monogamia relativa: no.hay nunca sino una sola esposa titular. Pero hay otros ejemplos que rebasan este límite. Jacob toma como esposas a las dos hermanas Lía y Raquel, y cada una de ellas le da su esclava, Gén 29:15-30; Gn30:1-9. Esaú tiene tres mujeres, las tres con el mismo rango, (Gén26:34; 28:9; 36:1-5.) Así, las costumbres del período patriarcal aparecen menos severas que las de Mesopotamia en la misma época. Éstas, no obstante, no tardan en hacerse más laxas. En la colección de derecho asirio, que data de fines del segundo milenio, hay un lugar entre la esposa y la concubina esclava, para la esirtu, la «dama del harén»; un hombre puede tener varias esirtu, y una esirtu puede ser elevada a la categoría de esposa.
En Israel, bajo los jueces y bajo la monarquía, desaparecennlas antiguas restricciones. Gedeón tenía «muchas mujeres» y, por lo menos, una concubina, Jue8:30-31. La bigamia es reconocida como un hecho legal por Dt 21:15-17, y los reyes tenían un harén, a veces numeroso ¹
Parece ser que entonces no había límites. Mucho más tarde, y en forma completamente teórica, el Talmud fijará el número de cuatro para un particular, y de dieciocho para un rey. En realidad, sólo los príncipes podían permitirse el lujo de un harén numeroso. Las gentes corrientes debían contentarse con una o dos mujeres. El padre de Samuel tenía dos esposas, una de las cuales era estéril, 1Sa1:2. Según 2Cr 24:3, el sacerdote Yehoyada había escogido dos mujeres para el rey Joás. No es fácil decir si tal bigamia, a la que se refiere Dt 21:15-17, era muy frecuente. La situación era sin duda la misma que entre los beduinos y los fellah de la Palestina moderna, los cuales, no obstante las facilidades que les da la ley musulmana, son raras veces polígamos. A veces, el interés es lo que mueve a procurarse una segunda mujer, pues así se obtiene una sirvienta; sin embargo, con más frecuencia es el deseo de tener numerosos hijos, motivo que figura sobre todo cuando la primera mujer ha resultado estéril o ha dado solamente hijas. A lo cual se añade que la mujer oriental,que se casa muy joven, pierde pronto su lozanía. Los mismos motivos debieron intervenir en la antigüedad israelita.
La presencia de varias esposas no contribuía, por cierto, a la.paz del hogar. La mujer estéril era despreciada por su compañera; así, por ejemplo, Ana por Penina, 1Sa1:6, aun cuando ésta era esclava, y lo mismo Sara por Agar, Gén16:4-5. Por el contrario, la mujer estéril tenía celos de la esposa fecunda, como en el caso de Raquel y Lía, Gén 30:1. A estas razones de enemistad se añadían las preferencias del marido por una de ellas, Gén 29:30-31; 1Sam 1:5; la ley de Dt 21:15-17 hubo de intervenir para que los hijos de la mujer menos amada no fuesen desposeídos en favor de los de la esposa preferida. Este rasgo de las costumbres se refleja en el lenguaje, que llama «rivales» a las mujeres de un mismo hombre, 1Sa 1:6; cf. Eclo 3:11
Parece, no obstante, que la monogamia era el estado más frecuente en la familia israelita. Es sorprendente que los libros de Samuel y de los Reyes, que comprenden todo el período de la monarquía, no señalen entre los particulares más casos de bigamia que el del padre de Samuel, completamente en los principios. Asimismo los libros sapienciales, que presentan un cuadro de la sociedad de su época, no hablan tampoco de poligamia. Salvo el texto de Eclo 37:11, que acabamos de citar y que, por lo demás, se podría interpretar en sentido menos estricto, los numerosos pasajes que conciernen a la mujer en el hogar se comprenden mejor en el marco de una familia estrictamente monógama. Así, por ejemplo, Prov 5:15-19; Ecl 9:9; Eclo 26:1-4, y el elogio de la mujer perfecta, que cierra el libro de los Prov 31:10-31. El libro de Tobías, que es una historia familiar, sólo pone en escena familias monógamas, la del viejo Tobit, la de Ragüel y la que el joven Tobías funda con Sara. Según la imagen del matrimonio monógamo, los profetas representan a Tsrael como la esposa única que se escoge el Dios único, Os 2:4s; Jer 2:2; Is 50:1; Is54:6-7; Is62:4-5, y Ezequiel desarrolla la metáfora en una alegoría, Ez16. Si el mismo profeta compara las relaciones de Yahveh con Samaría y Jerusalén, con un matrimonio con dos hermanas, Ez 23, cf. también Jer3:6-11, es para adaptar a las condiciones de la historia posterior al cisma político, la alegoría que había propuesto en el cap.16.
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