Capítulo III EL ARMAMENTO
Capítulo III
EL ARMAMENTO
Tenemos pocas noticias sobre el equipo de los soldados israelitas. Pocas armas se han descubierto en las excavaciones, los textos no las describen y los nombres que les dan son poco precisos o tienen un significado incierto. Es verdad que las representaciones figuradas de Egipto y de Mesopotamia proporcionan analogías, pero no consta que los israelitas tuviesen siempre las mismas armas que sus enemigos.
1. Armas ofensivas
El arma ofensiva por excelencia era la hereb, que llegó a ser el símbolo de la guerra, Is 51:19; Jer14:15; Jr 24:10; Ez 7:15; Ez33:6, etcétera. La palabra designa a la vez el puñal y la espada, dado que las dos armas tenían la misma forma y no se distinguían arbitrariamente más que por su longitud. La hereb de Ehúd, Jue3:16.Jue 3:21-22, es evidentemente un puñal, sea cual fuere el sentido preciso de gomed que indica su medida¹ en todos los textos militares se puede traducir por «espada», pero no se debe olvidar que se trata de una espada corta, a lo sumo de 50 centímetros de longitud, como la de los asirios. La espada larga manejada por los pueblos del mar en las representaciones egipcias, y que se vuelve a encontrar en las excavaciones de Grecia o del mar Egeo no se emplea aquí. Sin embargo, quizá tuviese una de éstas el filisteo Goliat, la cual, según 1Sam21:9-10, se conservaba envuelta en un manto y no tenía semejante. La espada se llevaba en una vaina, nádán o ta'ar, 1Sam17:51; 1Cr 21:27; Jer46:6; Ez21:8-10, atada a la cintura, 2Sam 20:8.
Goliat llevaba además «entre los hombros» un kidôn de bronce, 1Sam 17:6.1Sa17:45. Josué blandía la misma arma en el combate de Ay, Jos 8:18-26, Jeremías la atribuye a los invasores del norte, Jer6:23 = Jer50:42. Se suele traducir por «venablo», pero la Regla de la guerra, descubierta en Qumrán,² parece descrihir el kidón como una espada de codo y medio de largo y de cuatro dedos de ancho. Se ha lanzado la hipótesis de que este texto tardío se inspiraba en el gladius romano, .y el sentido convendría también a los pasajes bíblicos: una especie de espada más larga y más ancha que la hereb colgada de un talabarte que se pasa «entre los hombros». Sin embargo, es más probable que el kidón fuese una cimitarra, un arpa, como se ven en las representaciones figuradas y como se han encontrado en las excavaciones. Ciertos detalles de la Regla de la guerra parecen referirse precisamente a esta arma. En los textos bíblicos el kidón aparece como un arma excepcional que, excepto en Jos 8, no se pone en manos de los israelitas. Según una hipótesis reciente, el nombre filisteo de cimitarra, el arpa griega, se habría conservado en la expresión «los hijos de hrph», 2Sam 21:16-18.2Sa21:20-22: se trataría de un cuerpo de ejército que tendría como emblema la cimitarra; la vocalización masorética y las versiones la habrían convertido en «los hijos de Rafa» (un nombre propio con artículo).
La pica, romah, es mencionada con frecuencia, pero sin detalles que lan especifiquen. Originariamente era una sencilla asta puntiaguda; no se tardó en adaptarle una cabeza de metal, fijada al mango con un regatón o una espiga. Era un arma para el cuerpo a cuerpo, cf. Núm 25:7-8. Figura en las listas de armas de 2Cr 11:12; 2Cr 14:7; 2Cr 25:5; 2Cr 26:14; Neh 4:10; Ez 39:9, como ya en el antiguo canto de Débora, Jue 5:8. Según la Regla de la guerra, tendría siete u ocho codos de largo, pero en los tiempos bíblicos no debía de rebasar la talla de un hombre, como en Egipto y en Asiría. En la Regla de la guerra, al regatón que sujeta el hierro se le llama seger; este término vuelve a encontrarse, juntamente con hânît, en Sal 35:3, donde puede designar, pars pro toto, la pica misma.
De la romah hay que distinguir la hánît, citada en textos generalmente antiguos. Parece haber sido una lanza más corta y más ligera, que servía entonces de arma arrojadiza, de venablo, cf. 1Sam18:11; 1Sa20:33, donde no haría falta corregir el hebreo. Para equilibrar el peso de la cabeza y hacer más seguro el lanzamiento, la extremidad inferior estaba calzada con un talón de hierro, que permitía además fijar la lanza en tierra, 1Sam26:7, y podía servir para golpear, cf. quizá 2Sam2:23. Semejantes piezas se han encontrado en las excavaciones. Es el arma titular de Saúl, cf. todavía 1Sam19:9; 1Sa22:6; 1Sa26:7s; 2Sam1:6, forma el equipo de la guardia del templo según 2Cr 23:9, de donde procede sin duda 2Re11:10, pero no figura en las listas de armas y no aparece más que una vez en manos de un israelita, en un relato de guerra, 2Sam 2:23. Por el contrario, un «egipcio» va armado con ella, 2Sam 23:21, y también Goliat, 1Sam 17:7; 2Sam 21:19. La lanza de este gigante tenía un palo «como un mânôr de tejedor». Hasta ahora se había entendido que la comparación se aplicaba a las dimensiones de la lanza, que sería como un enjulio, pieza del telar en que se enrollan los hilos. Recientemente se ha propuesto una explicación mejor: el mânôr es la percha o listón de madera que sostiene el lizo con una serie de anillas. De la misma manera, la hánît de Goliat debía de tener una correa que se enrollaba en el asta y terminaba en una anilla, con la que se facilitaba el lanzamiento y se aumentaba el alcance. Este sistema fue muy pronto conocido por los griegos y por los egipcios, pero era ignorado por los otros pueblos del Oriente próximo; los israelitas describieron esta arma extranjera comparándola con un instrumento que les era familiar. Esta explicación confirma el empleo de la hánit como arma arrojadiza. Según la etimología, selah es igualmente un arma arrojadiza, y el sentido de dardo o jabalina cuadraría a 2Sam 18:14, corregido según el griego; cf. Jl 2:8, pero los otros textos dan únicamente el sentido general de arma que se tiene en la mano, 2Cr 23:10; 2Cr 32:5 Neh 4:11.Neh4:17.
El arco, qêset, es una de las armas más primitivas, usada tanto en la caza como en la guerra, pero que en el Oriente próximo pasó por una evolución que se puede seguir gracias a los textos y a los monumentos. La simple madera elástica tendida con una cuerda fue luego reforzada con ligamentos, hasta que por fin se inventó el arco compuesto, ingeniosa combinación de madera y de cuerno que aumentaba considerablemente el alcance del tiro. Esta arma excelente fue propagada por los hicsos a mediados del segundo milenio a.C. y se aclimató en Egipto. Entre los israelitas, el arco tuvo en un principio un empleo restringido en las guerras. Es el arma de Jonatán, 1Sam 20:20; 2Sam1:22, y fue el arma propia de los jefes y de los reyes, 2Re 9:24; 2Re13:15; Sal 18:35; Sal45:6. Pero el arco no es manejado por las tropas de Saúl ni por la guardia de David, por lo menos según los libros de Samuel; por el contrario, 1Cr 12:2 menciona arqueros de Benjamín entre los paladines de David, informe que no se debe desechar a la ligera. En efecto, los descubrimientos, en Fenicia y Palestina, de cabezas de flechas que llevan escrito el nombre de sus dueños y que datan de los siglos XII-X, atestiguan que en aquella época, como ya dos siglos antes en Ugarit, había ya una clase de arqueros de profesión.
Es muy probable que el empleo del arco se generalizara en Israel con la introducción de los carros, cuya táctica excluía el cuerpo a cuerpo y exigía armas arrojadizas, 1Sam31:3, comparado con 2Sam1:6; 1Re 22:32-34; 2Re 9:24. Luego se proveería de ellos a los infantes, siguiendo sin duda el ejemplo de la infantería asiría. En el bajo relieve de la toma de Lakís por Senaquerib, las murallas aparecen defendidas por arqueros. Las estadísticas de los Paralipómenos no mencionan arcos para todo el ejército sino a partir de Ozías, 2Cr 26:14 cf. Neh 4:7-10, pero los arqueros de Benjamín eran ya renombrados hacía mucho tiempo, 1Cr 8:40; 1Cr 12:2; 2Cr 14:7; 2Cr 17:17. En una serie de textos, el arco y la espada resumen todo el armamento y todo el equipo de guerra, Gén 48:22; Jos24:12; 2Re6:22; Os1:7; Os2:20; y la elegía de Jonatán compuesta por David servía «para enseñar el arco a los hijos de Judá», 2Sam1:18, es decir, para su entrenamiento militar en general, cf. el mismo verbo en Jue 3:2, y en 2Sam 22:35.
A pesar de 2Sm 22:35 = Sal 18:35 y Job 20:24, no hubo nunca «arcos de bronce»; el término se explica por las guarniciones de metal que llevaban ciertos arcos. La cuerda se llama yeter, Sal11, o métár, Sal 21:13; las mismas palabras designan también las cuerdas de las tiendas, lo cual, sin embargo, no indica que ambas fuesen de la misma materia, puesto que el sentido fundamental es «tendedor» (algo que tiende o distiende). Los vecinos de Israel se servían de cuerdecillas de lino o de pelo trenzado, de intestinos y, sobre todo, de nervios de animales. No se tensaba el arco sino en el momento de la acción, apretando con el pie la parte interior de la madera apoyada verticalmente sobre el suelo: las imágenes egipcias ilustrarán este procedimiento que en hebreo se expresa con la fórmula «pisar el arco», dárak qešet, Is 5:28; Is21:15; Jer 46:9; Jer50:14; Sal 7:13; Sal11:2, etc.
La flecha, hes, tenía una guía de madera o de caña, de la que no se ha conservado en Palestina ningún ejemplar anterior a los romanos. Por el contrario, se han conservado numerosas cabezas de flechas. En un principio eran de bronce, luego más generalmente de hierro. Las formas fueron variando: flechas lanceoladas con ensanchamiento o sin él encima de la espiga con que se fijaban, empleadas exclusivamente al principio de la monarquía y que siguieron usándose siempre; luego flechas más cortas en losange con espiga o regatón de inserción, algunas de las cuales tenían un apéndice lateral que impedía extraer el proyectil de la herida; al final de la monarquía, flechas pesadas de corte triangular destinadas a atravesar las armaduras, y flechas con tres aletas, tipo procedente del norte, cuyo empleo se generalizó en la época helenística; entonces aparecieron también flechas planas espinosas. Se conocían flechas incendiarias, Sal7:14, una de las cuales se ha encontrado en Siquem: las alas estaban horadadas con pequeños agujeros en los que se introducía estopas empapadas en aceite. Se llevaba el arco en la mano izquierda, las flechas en la derecha, Ez 39:3, o en un carcaj, 'ašpah, Is 22:6; Is49:2; Jer 5:16; Sal 127:5; Job 39:23.
Por fin, la honda, qela: una correa ensanchada hacia la mitad, la «palma» de la honda, 1Sam 25:29. Es un arma simple y primitiva, propia de los pastores, 1Sam 17:40, pero también un arma de guerra, 2Re 3:25; 2Cr 26:14. Los benjaminitas tenían honderos de primera clase que, con la mano derecha o con la izquierda no marraban un cabello, Jue 20:16; cf. 1Cr12:2. Las piedras para la honda eran guijarros bien seleccionados, 1Sam 17:40, o preparados al efecto, 2Cr 26:14. Se les daba la forma de gruesas olivas, y de ellas se han encontrado en las excavaciones. En la época helenística los honderos utilizaban también balas de plomo.
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