237º Los dos burritos corren libres; pero siempre vuelven a su madre.
Una madre estaba muy apesadumbrada porque sus dos hijos se habían desviado del camino en que ella los había educado. Mal aconsejados por sus compañeros de escuela, se habían entregado a una vida licenciosa, cada día más por la pendiente del vicio.
Esta madre fue un día a desahogar su dolor con un santo eremita que vivía totalmente entregado a la oración y a la penitencia. Era un santo monje y a él acudían cuantos se sentían atormentados por la vida. Fue así que esta madre se encontró con el santo monje y le abrió su corazón contándole toda su amargura.
Su esposo había muerto cuando sus hijos eran aún pequeños y ella había tenido que dedicar toda la vida a su educación. Y ella sentía ahora que todo el esfuerzo de su vida se estaba inutilizando. ¿Qué hacer? Retirar a sus hijos de la escuela significaba exponerlos a que suspendidos, sus estudios, terminaran por sumergirse aún más en los vicios por dedicarse al ocio y vagancia en los bares y las calles- Lo peor de la situación era que ella misma ya no sabía qué actitud tomar respecto a sus convicciones religiosas y morales.
Todo esto y muchas cosas más contó la mujer al santo eremita que la escuchó en silencio y con cariño. Cuando terminó su exposición el monje continuó en silencio mirándola. Finalmente se levantó de su asiento y la invitó a que se acercara con él a la ventana. Daba esta hacia la falda de la una colina donde solamente se veía un árbol y, atada de su tronco, una burra con sus dos burritos mellizos.
¿Qué ves? le preguntó a la mujer. "Veo una burra atada al tronco de un árbol y a sus dos burritos que, sueltos, brincan alegres alrededor de ella”. “Sí, le dijo el monje, y añadió: “ A veces se le acercan y maman un poquito y luego se alejan corriendo por detrás de la colina donde parecen perderse para aparecer luego cerca de su buena madre. Y esto lo ha venido haciendo desde que llegué aquí esperando mi turno para hablarle. "
“Aprende de la burra. Ella permanece atada y tranquila. Deja que sus burritos se alejen y se vayan. Pero su presencia allí es un continuo punto de referencia para ellos que permanentemente retornan a su lado. Si ella se desatara para querer seguirlos probablemente se perderían los tres. Tu fidelidad es el mejor método para que tus hijos puedan reencontrar el buen camino cuando se den cuenta de que están extraviados.
Educar significa promover al educando para que se haga responsable de su conducta. Para eso es necesario que se sienta libre y aprenda a usar correctamente de su libertad.
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