179º El "suicidio" de Napoleón
Después del desastre en Rusia, Napoleón siempre llevaba colgada al cuello una píldora para suicidarse. Un pequeño amuleto escondía una mezcla mortífera de veneno y de opio. El 12 de abril de 1813: las manos temblorosas del Emperador desenredaron el estuche, lo abrieron y tragó el veneno. Pero la droga no produjo el efecto deseado. El monarca francés se debatía entre vómitos y espasmos. Unas náuseas pusieron fin a su intento de suicidio. Sin embargo era su alma la que moría. La vida le sabía a poco. Su esperanza agonizaba. Morirá envenenado en la isla de S. Elena, por el arsénico que su carcelero le mezclaba con el vino, durante su exilio
El hombre envidiado por todos se encontraba vacío y nauseado de la vida; más todavía, desesperado, solo y abandonado. No tiene fe en Dios, no sabe que Dios lo ama, no sabe que, a través del dolor de su derrota, Dios lo está llamando para el encuentro con lo que el corazón buscó en vano en tantos ídolos: poder, , dinero, placer. Es que el corazón del hombre es demasiado grande para que el mundo entero lo llene y le dé paz. "De qué sirve al hombre si gana todo el mundo y luego pierde su alma?"(Mat 16:26).
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