146º Puedes impedir que el pájaro de la tristeza anide en tu cabeza.
¿Puede combatirse la tristeza? Desde luego. Un refrán chino lo explica muy bien: "No puedes evitar que el pájaro de tu tristeza vuele sobre tu cabeza, pero sí que anide en tu cabellera".
San Juan de la Cruz cuando veía algún fraile melancólico le tomaba de la mano, le llevaba al campo y comenzaba a hablarle de la hermosura del mundo, la belleza de la hierba y las flores, la alegría de la creación, hasta que veía aflorar en sus labios una sonrisa.
Dicen que 'un santo triste es un triste santo". Si Jesús resucitó como el primero de los hombres y si nosotros vamos a resucitar un día como él, que nos precedió en la gloria del cielo, entonces no hay ningún motivo para ser tristes. O, mejor, el único motivo de tristeza es el pecado que cometemos, pero "si nuestra conciencia nos reprocha, sabemos que Dios nos perdona porque Dios es más grande que nuestra conciencia"(1Jn 3:20). No hay pecado tan grande que Dios no pueda perdonar. Entonces, para uno que tiene fe, no hay ningún motivo verdadero para ser triste. "Cristo resucitó de entre los muertos y resucitó como primer fruto ofrecido a Dios, el primero de los que duermen" (1Co 15:30)
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