144º Vinoba Bahve: “decídete una buena vez y no vuelvas atrás.
Vi inoba Bahve, el predilecto de los discípulos de Gandhi, tenía una virtud que era muy apreciada por sus alumnos: la de ver las cosas con claridad y decidirse con rapidez y sin vacilaciones. Con frecuencia alguno le iba a consultar, y entonces el maestro, que estaba trabajando en la quinta de la escuela de Gandhi, dejaba caer la azada y tomaba la rueca para poder escuchar mejor. El alumno contaba entonces su problema con todo cúmulo de divagaciones y circunloquios, y el maestro siempre acababa cortando: "Vamos al grano. Resumo lo que usted me ha dicho. Y el consultante veía, casi asombrado, cómo toda su historia se reducía a una forma precisa como una ecuación.
- ¿Es exacta? - preguntaba el maestro.
- Sí, exacta - contestaba el alumno con ojos inquietos y rostro desencajado.
- La solución - decía entonces el maestro - es sencilla.
- Sí - respondía el otro, es sencilla - y explicaba cómo él también ya la había visto- : pero lo malo - añadía - es que es terriblemente difícil.
- No es culpa ni tuya ni mía que sea difícil - decía el maestro - Ahora vete y obra según las conclusiones que tú mismo has sacado. Y no me hagas perder tiempo pensando una misma cosa dos veces y no pierdas tú el tiempo pensando en si es difícil o no: Hazla.
Las dos gracias más importantes que podemos pedir a Dios son: conocer su voluntad y ser capaces de realizarla. En cuanto a la primera tenemos dos facultades para reconocerla: la razón y la fe. No solamente la fe, sino la razón. Cuando se trata de tomar decisiones: elegir una profesión u otra, elegir un medio u otro para realizar un fin, podemos estar seguros que estamos haciendo la voluntad de Dios cuando actuamos según lo que la razón nos indica y nos parece más oportuno. Lo que importa es que el fin sea bueno y que los medios sean honestos. No hay que esperar un signo especial para estar seguros de la voluntad de Dios.
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