Vikingos ARTE
Categoria:
Arte
II. ARTE. Entre las culturas que florecen en Europa en los primeros siglos de la Edad Media tiene especial importancia la vikinga, que se desarrolla fundamentalmente en los s. IX y X. Su centro es el sur de Suecia, en las tierras cercanas a Estocolmo, así como en las islas de Gotland y Oland, en las costas e interior de Dinamarca, y en el sur de Noruega. Se extiende su influencia hacia las costas inglesas, alcanzando Islandia y Groenlandia, siendo verosímil el establecimiento de los v. en las costas americanas en el s. X; paralelamente, la influencia vikinga se percibe en el centro de Europa, merced a las rutas comerciales en torno a los grandes ríos, y por último su penetración en Rusia alcanza hasta las orillas del mar Caspio. Es éste uno de los aspectos fundamentales de la cultura vikinga, ya que durante los primeros siglos de la Edad Media sirve de enlace entre las culturas asiáticas y del Mediterráneo oriental con las del Norte y Occidente de Europa, a través de las rutas comerciales que bien por el Volga, por el Elba o por los grandes ríos centroeuropeos alcanzan el Báltico.Es característica general de las obras vikingas en sus diversos periodos las estilizaciones animalísticas, en tal grado ocultos, por la abstracción de las-formas, los elementos naturales que le sirven de fundamento, que es difícil distinguir al animal originario, máxime cuando estas estilizaciones se funden con entrelazos y espirales, característico de los pueblos de la Edad del Hierro.En un primer periodo, como final de una evolución que sé inicia en las culturas que se desarrollan a partir del s. ni a. C., se advierte ya el carácter definitorio de este arte, aun con motivaciones inspiradas en el paganismo nórdico, que ha de fundirse más tarde con motivos cristianos. Se utilizan en las piezas de hierro las técnicas de filigrana, aparecen las fíbulas de puente y la decoración de espirales, evidenciando las íntimas relaciones con los pueblos bárbaros de Centroeuropa, persistiendo aún los recuerdos clásicos como en las fíbulas del museo de Copenhague. En este periodo, es decir, durante los s. iv al vi, aparece ya el tipo característico de espada, con empuñadura con botón terminal ovalado y anillos en el centro; son típicas las piezas del tesoro de Timboholm, de la región de Vástergátland, en la Suecia occidental, consistente en anillos y barras de oro. En los museos daneses y suecos principalmente, se conservan buen número de objetos de importación romana correspondientes a este periodo, que atestiguan el intenso tráfico comercial con el mediodía de Europa e, inclusive, como testimonio de las relaciones con Asia, y ya de fecha más tardía es importante la pequeña figura de Buda hallada en Helgó, conservada en el museo de Estocolmo.El gran periodo de las migraciones se caracteriza por las piezas de las tumbas suecas de Vendel, en las que predominan el entrelazo y las estilizaciones de formas zoomorfas, como vemos en unos magníficos cascos. Son típicos los broches redondos y ovalados, como clípeos, y en las piedras tumbales de Gotlandia aparecen temas inspirados en mitos y leyendas (Museo-Nac. de Estocolmo). Son muy característicos los restos de fortificaciones circulares de Ismantorp y Eketorp.Corresponde al s. IX el gran momento del arte v., el periodo nórdico que se extiende a lo largo del s. X. Es la etapa de las grandes depredaciones vikingas en las islas inglesas y en las costas atlánticas, así como las penetraciones por Rusia y Alemania, según atestiguan numerosos restos. El v. que se entierra con su barco nos deja en estos enterramientos abundantes testimonios de su cultura. Sobresale por su perfecta técnica el barco de Gokstad, modelo perfecto de navío vikingo. En sus cercanías se halló el más importante enterramiento v., en Oseberg, ambos ’en la costa noruega, al sur de Oslo, este último correspondiente a una mujer, la reina Asa, con riquísimo ajuar, en el que destaca el gran carro de ceremonias exquisitamente tallado, y los cetros o bastones con cabezas de animal. A este momento pertenecen también los tesoros de Varne, Gotland y Birka.Particular interés tienen las piedras grabadas, como las de Gotland, pero sobresalen las de Jelling (Jutlandia), singularmente la erigida por Harald, rey de Dinamarca y de Noruega e introductor del cristianismo, lo que justifica que en una de sus caras se represente a Cristo crucificado, rodeado de entrelazos, aparte de otras alegorías e inscripciones rúnicas.J. M. AZCÁRATE RISTORI.
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