Vikingos HIST.
Categoria:
Historia
I. HISTORIA. A estos pueblos escandinavos que durante el s. IX saquearon las costas atlánticas y mediterráneas, se les dio también el nombre de normandos, es decir, hombres del Norte.En tiempos remotos, difíciles de precisar, los v., muy buenos navegantes, se lanzaron al océano, con sus embarcaciones ligeras y alargadas, derivadas del prehistórico monóxilo, con las que se alejaron considerablemente de las costas de Escandinavia. Algunos detalles de los dibujos rupestres prehistóricos de Suecia indican que hubo vagas y remotas relaciones entre Escandinavia y el ámbito mediterráneo de España y norte de África. En el s. IX, probablemente empujados por un exceso de población en su país poco fértil, aparecieron los v. en casi todas las costas de Europa, dedicándose al saqueo, incluso de ciudades del interior, hasta donde llegaban remontando los ríos. Así alcanzaron el mismo corazón de Francia.Desde la Edad del Bronce, habían creado una civilización original y brillante pero apenas se habían apartado de ella durante los siglos siguientes. Pese a sus frecuentes contactos con pueblos más civilizados, conservaban costumbres propias del, hombre prehistórico. No respetaban ni a sus jefes ni, siquiera, a sus padres. A veces ofrecían víctimas humanas a sus divinidades, aunque en otras ocasiones les rehusaban todo sacrificio porque, como los héroes del poema histórico islandés, el Landnámabók, no creían más que en su propia fuerza, fuerza no sólo en el sentido de violencia física, sino también en el de astucia y engaño. Poco a poco, al contacto con los pueblos sedentarios europeos, los invasores echaron raíces. En Francia, el rey Carlos el Simple (893) se vio obligado, ante los continuos saqueos, a pactar con el jefe v. Rollón, concediéndole en calidad de feudo el territorio que de ellos tomó el nombre de Normandía; Rollón se bautizó con todos los suyos, cambió su nombre por el de Roberto y se casó con la hija del monarca francés.Los v., concretamente daneses, habían comenzado sus ataques contra Inglaterra cuando aún vivía el rey anglosajón Egberto (802-839); muy pronto pasaron del simple pillaje a establecer bases permanentes en York, Northumbria y Estanglia, acabando por compartir el país con los anglosajones (v.). En 1014, Canuto el Grande, rey de Dinamarca y Noruega, se lanzó contra Inglaterra coronándose como rey de ésta en 1017 y formando así un auténtico imperio v. que dominaba los mares del norte de Europa, aunque quedó deshecho a la muerte de este monarca.Poco a poco, desde mediados del s. X, los v. fueron cristianizados. En el 948 el papa Agapito II adscribió a Hamburgo como metrópolis tres obispados daneses recientes, los de Schleswig, Ribe y Aarhus. Se sabe igualmente que el rey Harald edificó la catedral de Roskilde, dedicada a la Trinidad. Es una lástima que sea poco conocido este cristianismo del Norte, superpuesto a una cultura de la Edad del Bronce, y a la religión primitiva de los v.; pero es indudable que los jefas escandinavos no dejaron sus creencias y sus instintos a la puerta de los santuarios. Durante mucho tiempo subsistió, bajo una superficie cristiana, una espesa capa de arcaísmo humano. Los noruegos estaban ya convertidos en el 996, y la conversión de los suecos data del 1000.Los v. no sólo se establecieron en el norte de Europa sino que también buscaron lugares de residencia mucho más lejos. Los suecos, llamados también varegos, siguiendo las rutas de Rusia, penetraron en el corazón de los pueblos eslavos y construyeron fortificaciones que les permitieron dominar las pistas comerciales que unían el mar Negro y el mundo bizantino con el Báltico. Sometieron a las tribus eslavas y formaron una especie de casta dominante. Desde el s. X, una de las fortalezas suecas en Rusia, la de Kiev (v. KIEV II), debido a su excelente emplazamiento, alcanzó la supremacía sobre los restantes principados y comenzó a denominarse rusa. Estos señores rusos practicaron el comercio en gran escala y, trasplantando a tierra su antigua osadía y vida aventurera en el mar, sirvieron de intermediarios entre los más diversos países. Antes de esto, en el 875, un v. llamado Ottar navegó por el mar polar, alcanzó el mar Blanco y tal vez estableció contacto con los samoyedos u otros pueblos ugrofineses.Los v. también se establecieron en Italia, pero de una forma indirecta. A comienzos del s. XI, el sur de Italia estaba repartido entre una dinastía árabe residente en Sicilia, dos ducados bizantinos en Apulia y Calabria, y varias ciudades y principados independientes. En 1015, los apulios se sublevaron contra los bizantinos, solicitando la ayuda de mercenarios normandos, es decir, de guerreros descendientes de los v. establecidos en Normandía. Éstos vencieron fácilmente a los griegos y se apoderaron poco después del ducado, dirigidos por Guillermo Ferabrás, hijo del normando Tancredo. Su sucesor acabó con el dominio de los bizantinos en Italia, pero su conducta le atrajo la hostilidad del papa León IX, que les combatió; sin embargo, más adelante, el Papado y los normandos de Apulia llegaron a una alianza. En tiempos de Guiscard, los normandos pasaron a la isla de Sicilia, dominada por los árabes, se apoderaron de ella y quedó entonces bajo el gobierno del conde Roger. En 1128, el conde de Sicilia, al auxiliar al jefe normando de la Península, unificó los dos territorios, dando origen así al llamado "reino de las Dos Sicilias", que adquirió pronto gran prosperidad y fortaleza política.La expansión más prodigiosa del pueblo vikingo, pero también la peor conocida, corrió a cargo de los noruegos, que siguieron la dirección NO por el hasta entonces desconocido Atlántico nórdico. A principios del s. IX, los v. noruegos conquistaron Irlanda, habitada por celtas; hacia el 867 descubrieron Islandia, llamada "el desierto del océano", y fundaron allí una república agrícola independiente. Al cabo de un siglo, parece que Erico el Rojo desembarcó en Groenlandia y llevó consigo a numerosos colonizadores que se establecieron en la costa occidental de esta isla ártica. Hacia el 985, los v., dirigidos por el islandés Bjarni Herjulfson, pusieron los pies en el continente americano, en la actual régión del Labrador o Nueva Escocia. Y en el 1000, Leif Ericson (v.) llegó a Vinland, comarca donde, según la leyenda, crecían viñedos salvajes que daban un vino sabrosísimo.Los v. de Groenlandia realizaron luego varios viajes a aquella fabulosa Vinland, lo que los llevó a Terranova, al río San Lorenzo, y a lo que hoy son los Estados de Nueva Inglaterra. Fundaron allí algunas colonias y parece que entraron en numerosas ocasiones en contactos con los indios. Es también probable, de acuerdo con algunas tumbas encontradas en el interior de tierra firme, que se adentraran bastante en el continente. Pero esta expansión vikinga no tuvo éxito. Por falta de medios, de densidad de población y por las enfermedades, sobre todo el escorbuto, se extinguieron las colonias de Groenlandia y Vinland. A mediados del s. XVIII, exploradores daneses llegados a Groenlandia encontraron en las tumbas de los v. de la última época unos esqueletos de hombres degenerados, pequeños y deformes, que no recordaban nada al tipo robusto y alto de los escandinavos.Toda esta expansión por las regiones nórdicas de América sigue en nuestros días muy confusa y discutida. Pero los habitantes de los países del Norte han conservado su gran época de esplendor en epopeyas y mitos heroicos; especialmente en la llamada leyenda de Groenlandia y en la Erik-Raudi-Saga. Hasta principios del s. XVIII, nadie creyó que estas sagas (v.) encerraban hechos verdaderos. En 1705, el sabio danés Thormad Torfoeus planteó por primera vez el problema de Vinland en su libro Historia vinlandiae antiquae y, cien años más tarde, su compatriota Carl Christian Rafn analizó las epopeyas nórdicas, a lo cual Alexander von Humboldt añadió algunas ideas.Las sagas tratan en distintos pasajes de encuentros y escaramuzas con skrülingiar, esto es, con indígenas. Cuando las historias se refieren a Groenlandia, estos indígenas debieron ser esquimales. Al principio, los v. lograron desalojar a los primitivos habitantes de la isla, pero al parecer, entre el s. XIV y XV, los esquimales, mucho mejor adaptados al clima, se impusieron sobre los escandinavos, ya muy débiles y en periodo de degeneración a consecuencia del hambre y del escorbuto. En América, los v. también se encontraron con skrülingjar que, en el Labrador, debieron de ser también esquimales, pero que en Nueva Inglaterra fueron con toda probabilidad indios. A este respecto, la saga Erik-Raudi dice que se maravillaron de la gente que allí vieron; eran gente pequeña y fea, de cabellos enmarañados, ojos grandes y rostros anchos. Pero lo que les llamó sobre todo la atención fue que esos indígenas eran mucho más numerosos que en Groenlandia, tantos, dice la saga, que el mar aparecía ennegrecido por sus botes de piel, como si estuviera lleno de trozos de carbón. Aparte de esto, no se sabe nada más sobre los v. en esas regiones.A. LAZO DÍAZ.
BIBL.: E. GRAF OXENSTIERNA, Los pueblos del Norte, Madrid 1965; H. JANKUHN, Archaelogia Geographica, III, Hamburgo 1952; H. SHETELIG, Det norske folks liv og historie, Uppsala 1930; B. SALIN, Die altgermanische Tierornamentik, Colonia 1936; J. LELEWEL, Géographie du Moyen Age, Bruselas 1857; C. A. NORDMAN, The Megalithic Culture of Northern Europe, Londres 1935; F. DURAND, Los vikingos, Buenos Aires 1968; O. JONES, El primer descubrimiento de América, Barcelona 1965.
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