Vidrio y Vidrieras ARTE
Categoria:
Arte
I. MATERIAL ARTISTICO. 1. Terminología y técnica del vidrio artístico. El vidrio es una sustancia dura, frágil, transparente o translúcida, insoluble, fusible a temperaturas muy altas, que se obtiene mediante la fusión de sílice y sosa o potasa, en presencia de pequeñas cantidades de otras bases. Su aparición se debe a un intento de sustituir artificialmente el cristal de roca o cuarzo cristalizado. Las características externas del vidrio se corresponden en teoría con las de éste, aunque en la práctica han estado siempre disminuidas por impurezas en los materiales empleados para su obtención. En su naturaleza interna presentan una diferencia esencial: la estructura del cristal de roca es regular, mientras que el vidrio es amorfo. Al obtenerse en Venecia, durante el s. xv, un vidrio de gran pureza, se le llama cristallo (cristal), y como cristal se conoce también el flint-glass, vidrio a base de plomo, descubierto en Inglaterra a fines del s. XVII, que posee mucho brillo, agradable sonoridad, gran transparencia, y es absolutamente incoloro, permitiendo una talla en prisma o facetada.En líneas generales, el proceso de fabricación del vidrio ha variado poco desde la más remota Antigüedad hasta mediados del s. XIX, en que sale del procedimiento artesanal para integrarse en la producción industrial. Tres fases pueden distinguirse en la realización de un objeto de vidrio: fusión, obtención del perfil y, en su caso, decoración. Hasta el s. XIX, el vidrio se funde en hornos de cerámica. El procedimiento más antiguo conocido es el de fuego abierto del periodo Amarna (Egipto, 1375-58 a. C.), pero tiene también una gran antigüedad el horno cerrado usado al menos desde época romana. En él se introducía la frita, o mezcla de materiales, produciéndose la fusión a temperaturas de 1.300°-1.350° C. El primer dibujo de un horno que se conoce figura en la Encyclopedia de Hrabanus Maurus. El combustible fue siempre madera hasta que, en 1675, al escasear ésta en Inglaterra, se intenta utilizar el carbón. El resultado fue desastroso: los gases de la combustión alteraban las propiedades del vidrio. Tras diversos intentos para corregir este inconveniente, se llega a dos decisiones: cerrar la frita en vasijas herméticas y añadirle plomo. El resultado es el vidrio cristalino, en el que se han conseguida altísimas cotas de calidad y pureza.Los perfiles de los objetos de vidrio se obtienen al principio en moldes refractarios; pero ya en el s. i a. C. se introduce el puntel o larga barra de hierro hueca, con la que se toma una porción de materia fundida para soplarla y, mediante movimientos circulares y de balanceo, dar forma a los objetos huecos. Durante esta operación, el artesano apoya el objeto sobre un soporte también de hierro, llamado pontil, que deja en la base una huella en forma de arruga, característica. Hasta la industrialización, se hacen también de esta forma los vidrios planos para cubrir ventanas o para fabricar espejos. Se obtiene un cilindro hueco que se corta longitudinalmente con las cizallas, desenrollándolo después. Se emplea también un procedimiento mixto para la obtención de perfiles, consistente en soplar el vidrio dentro de un molde de bronce, primer paso hacia una producción en serie. Una vez obtenido el objeto, se pasa a los templaderos, en los que se enfría progresivamente; de esta operación depende en gran medida la transparencia y duración de la pieza. Los vidrios para usos industriales, incluso los vidrios ópticos, se conocen también desde la más remota Antigüedad.2. Procedimientos decorativos. Se consideran dos grandes grupos: los que se realizan en la propia masa del vidrio durante su obtención y los añadidos a la superficie de la pieza terminada y templada. Entre los primeros, independientemente del perfil o forma de la pieza, que puede constituir su único elemento decorativo, está el coloreado de la totalidad o parte de la masa mediante la adición a la frita de óxidos metálicos, con lo que se obtienen casi todos los colores conocidos, incluso el rojo, el más difícil y el más caro por necesitar la adición de oro. Dentro del coloreado incluimos también el cuajado, al que se llega por sucesivos enfriamientos y calentamientos de la masa, que dan a la superficie un aspecto rugoso y translúcido; se le llama también vidrio helado. Cuando el color que se obtiene es el blanco, imitación de la porcelana, recibe el nombre de opalina. Si en una masa transparente o de color uniforme se toman partículas fundidas de vidrio coloreado, se obtienen los salpicados o jaspeados, con los que se han imitado piedras semipreciosas, como ágata, alabastro, etc. Gran importancia dentro de la decoración en la propia masa tiene la técnica del millefiori, consistente en tomar manojos de varillas de vidrio de diversos colores, estirarlas transversalmente a la superficie de la masa y cortarlas. Por último, un procedimiento muy empleado es el de los laticinios o hilos, generalmente blancos, incrustados en la superficie de la masa, en espiral. Cuando estos laticinios se entrecruzan regularmente reciben el nombre de vetro di trina.Hay una técnica que podríamos considerar mixta, ya que participa de la decoración en la masa y de manipulaciones exteriores. Se trata del doblado. Consiste en recubrir una superficie de vidrio incoloro con una capa coloreada para, después, mediante la talla, descubrir en parte la primera superficie, obteniendo así un objeto bicolor. En cierto modo, participa del doblado la técnica de los vasos diatreta, usada por los romanos, que consiste en recubrir un vaso de color uniforme con una retícula en relieve de distinto color. Un ejemplo importante de diatreta es la de Termancia (Museo Arqueológico Nacional. Madrid).Los procedimientos decorativos sobre la superficie del vidrio pueden ser pictóricos o de talla. Entre los primeros está el esmaltado, pintura con óxidos metálicos que se cuece posteriormente a temperaturas críticas para que no se produzca la fusión del vidrio. Una variedad es el lustrepainting o esmalte de mufla, efecto parecido al esmaltado, que se obtiene con fuego reducido y es menos persistente. También se ha empleado la pintura en frío con colores de aceite o lacados que, en ejemplares antiguos, suele haber desaparecido en gran parte. El dorado se conoce desde la Antigüedad, pero no aplicado sobre la superficie del vidrio, sino entre dos capas para protegerlo. Posteriormente se usa el dorado en frío, a base de panes de oro pegados a la superficie con miel y pulimentados después. Se utiliza también en Venecia un salpicado de oro aplicado a punta de pincel. En el s. XVIII se inicia el dorado a fuego, unas veces sobre la superficie lisa, y otras sobre las incisiones de la talla.Para la talla del vidrio se usa en la Antigüedad la técnica lapidaria. De esta forma se crea el famoso vaso Portland (British Museum, Londres), obra romana, probablemente alejandrina. Sobre la clasificación de esta pieza única hay multitud de opiniones. Algunos autores lo consideran un esmalte (v.), y otros un vidrio doblado. En nuestra opinión, no es ninguna de las dos cosas, sino una pseudo-diatreta. No es esmalte porque su superficie no está pintada ni moldeada, sino tallada y sin otro soporte que el cuerpo de vidrio; no es un vaso doblado, porque las figuras blancas que lo adornan no están talladas en la masa, sino esculpidas independientemente y aplicadas con posterioridad. Es un vaso de vidrio azul al que se ha aplicado una decoración superpuesta, tallada en camafeo. Pero nos parece que su inclusión en la técnica del vidrio está fuera de toda discusión.En el s. XVI se generaliza, a partir de Venecia, la técnica del grabado, mediante incisiones producidas con diamante. Alcanza gran auge en casi toda Europa y, de manera especial, en Alemania y Holanda. Otra técnica de grabado es el que se efectúa a la rueda. El grabador aproxima el objeto de vidrio a una rueda de metal giratoria mientras lo lubrifica con aceite. De esta forma, traza el dibujo a pulso. El grabado puede dejarse sin pulimentar o proceder a su pulimento posterior, total o parcial, según el efecto deseado. Resultado parecido se obtiene con el grabado a la arena, en realidad una técnica de esmerilado, que muchas veces se combina en una misma obra con el anterior.En el s. XIX se extiende por Europa la talla facetada, sobre todo en brillante, consecuencia de la mayor dureza del material tras la adición del plomo. Técnicas propias de ese mismo siglo son el grabado al sulfuro y el grabado al ácido. Mediante la primera se consigue un efecto en relieve, y se usa mucho para lograr perfiles que imitan los camafeos. El grabado al ácido supone una industrialización que reproduce por medios químicos un dibujo previo.3. Desarrollo histórico. Antigüedad. El origen del vidrio se remonta a la Edad del Bronce, y los primeros ejemplares se han encontrado en Egipto. El vidrio egipcio, que alcanzó gran perfección,, ha llegado hasta nosotros, gracias a un clima favorable, en óptimas condiciones. Ejemplares destacables son los encontrados en la tumba de Tutankamon. Los vidrieros egipcios practicaron todas las técnicas decorativas y obtuvieron maravillosos matices de color. En Mesopotamia también se trabajó el vidrio, habiéndose encontrado algunos ejemplares intactos en la ciudad de Ur. En los vidrios fenicios y griegos, muy semejantes y mutuamente influidos, se aprecian todas las técnicas. El esplendor del vidrio griego se alcanza en el periodo helenístico, durante el cual se crean labores muy refinadas, con gran variedad de perfiles y decoraciones (millefiori, reticelli, etc.). Algunas de estas obras son fundidas a la cera perdida con la misma técnica que el bronce (v.). Roma, sobre todo en época imperial, llega a una perfección absoluta en la técnica del vidrio y crea perfiles y decoraciones de extraordinaria originalidad. Usa el molde y el soplado, la decoración incisa, la talla facetada, la combinación de varios colores y los apliques en forma de cadenetas. Conviene advertir, sin embargo, que las irisaciones nacaradas de muchos vidrios romanos son consecuencia de la acción química durante el largo periodo de permanencia bajo la tierra.Edad Media. Los teutones crean formas originales, que perduran mucho tiempo en la Europa central (Kuttrolf, Kugelbecher, Rüsselbecher, etc.). Durante la Alta Edad Media, la máxima calidad artística y técnica en la fabricación del vidrio se alcanza con las obras islámicas, tanto sirias como persas. En Siria se emplean todas las técnicas posibles y, a partir de 1250, con la dinastía Mamluk, destacan los vidrios esmaltados y dorados. Ejemplos capitales son las grandes lámparas de mezquita. Parece que en este periodo se obtiene también opalina. Persia emplea el esmalte vitrificado con fuego de mufla, y en muchos de sus elementos decorativos se encuentran claras influencias de China.Renacimiento. Venecia domina con primacía absoluta a partir del último cuarto del s. XV y durante toda la centuria siguiente. Los vidrios venecianos se distinguen, sobre todo, por la gran pureza de la materia, delgadez de las paredes, ingravidez y por el virtuosismo de sus perfiles -muy estilizados-, que admiten todas las formas sugeridas por la fantasía del vidriero. A principios del s. XVI se obtiene el cristallo o vidrio incoloro (en realidad, con un tinte pajizo). Entre 1460 y 1530, Venecia se distingue por sus copas y vasos esmaltados y dorados, generalmente sobre vidrios de color verde y azul. Después, esta técnica se abandona y se prefiere el grabado a punta de diamante y las combinaciones de colores o de hilos incrustados en la masa: imitación de piedras duras, latticinio, vetro di trina, vidrio helado. Venecia influye sobre toda Europa, y prácticamente en todos los países se hacen obras "a la manera de Venecia", que muchas veces resultan imposibles de clasificar en lo que respecta a su procedencia.Barroco. Desde 1600 aprox., la primacía de la fabricación del vidrio se desplaza a los países centroeuropeos -Bohemia y Silesia preferentemente-, con predominio de dos técnicas decorativas que, durante algún tiempo, coexisten. Durante el s. XVII destacan los vidrios esmaltados, con temas populares y alegóricos, casi siempre de grandes dimensiones, que, con frecuencia, ostentan inscripciones y fechas. No siempre es fácil determinar su procedencia, pero abundan los fabricados en Sajonia, Silesia, Turingia y Bohemia.En el último tercio del s. XVII se introduce la técnica del Schwarzlot, o decoración en grisalla. La decoración pintada coexiste durante todo el siglo con el grabado a punta de diamante, de diseño que se complica progresivamente hasta que termina por imponerse el grabado a la rueda, que juega con el claroscuro y obtiene efectos de sorprendente riqueza. Para ello, las paredes de los vasos han de hacerse mucho más gruesas. Se conocen ejemplares firmados por los artesanos. Durante el periodo rococó, y tal vez por influencia francesa, se extienden por toda Europa opalinas, blancas o coloreadas, con decoración de esmaltes y oros.Modernismo. Desde el s. XVIII no se introducen en la artesanía del vidrio otras modificaciones que la adaptación de los estilos decorativos a las modas imperantes. Las pesadas formas del Biedermeier conocen la innovación de los grabados al sulfuro. Sólo hacia 1900, por obra principalmente de los decoradores de la Escuela de Nancy, se produce una nueva revolución artística, de poca duración, mediante el uso de la pasta de vidrio y el profundo conocimiento técnico de Émile Gallé, Antonin Daum, René Jules Lalique y Louis Confort Tiffany. La estilización de las formas, los relieves decorativos, las sutiles combinaciones de color, elevan el arte del vidrio hasta cimas insospechadas.4. El vidrio en España. Como en tantos otros aspectos, España se ha visto influida en la artesanía del vidrio por el largo periodo de convivencia con los invasores musulmanes. La frecuente importación de piezas procedentes de Siria y la difusión de las creadas en Málaga y Almería arraigan profundamente, y sus perfiles se han transmitido casi hasta nuestros días. Las principales regiones donde se establecen manufacturas de vidrio, y se mantienen con continuidad, son: Levante, Andalucía y Castilla.El más importante centro productor de vidrio en el Levante español ha sido siempre Cataluña, cuya actividad está documentada desde el s. XII. A mediados, del s. XV, la vidriería catalana experimenta una fuerte influencia de Venecia, tanto en los perfiles como en los procedimientos decorativos. Aunque con un mayor grosor en las paredes y menos transparencia, las obras catalanas rivalizan con las venecianas. No obstante, conservan características autóctonas: una mayor simplicidad de las formas y un acusado mudejarismo en la decoración. Cataluña produce vidrios, coloreados de verde, azul o amarillo, sin más elementos decorativos que la pureza de su diseño o con leves añadidos de rosetas o cadenetas superpuestas. La máxima perfección se obtiene, sin embargo, en los vidrios esmaltados, generalmente con predominio de verdes y amarillos. Son esmaltes gruesos de colores luminosos a los que, posteriormente, sé añade el oro, aplicado en frío. Los temas son figurativos: pájaros, vegetales estilizados, figuras humanas. Se conservan ejemplares en los Museos de Arte de Cataluña, Victoria and Albert Museum, e Hispanie Society of America, y en algunas colecciones particulares. A fines del s. XVI, la calidad artística empieza a decaer, pero la producción continúa hasta la industrialización definitiva en el s. xix (Mataró). Formas originales de la vidriería catalana son la Almorratxa y el Porró.En Valencia, la producción se atiene a las mismas características. Es destacable el renacimiento en el s. XVIII de los vidrios esmaltados, como consecuencia del establecimiento de vidrieros bohemios, que crean obras muy populares decoradas, en estilo alemán, con personajes, pájaros, etc., y, algunas veces, con el escudo borbónico rodeado de laura (en ocasiones con los cuarteles invertidos) y las inscripciones "Viva España", "Viva Carlos III", etc.Andalucía, a través de sus principales centros de producción de vidrio en Castril (Granada) y María (Almería), sigue la tradición árabe. Son característicos los perfiles piriformes; los vasos con seis u ocho asas, muchas veces decoradas con anillos colgantes; los hilos que rodean las bocas de las vasijas; las aplicaciones de cadenetas y botones florales. Ambas manufacturas usan un vidrio lleno de imperfecciones, fuertemente coloreado de verde o azul, casi absolutamente lleno de lunas o burbujas de aire, debidas al uso excesivo de potasio. La manufactura de María aporta los originales vasos del "Ave María", generalmente aplastados o vasos de faltriquera, soplados dentro de un molde que reproduce en sus paredes las dos primeras palabras de la salutación angélica. Se fabrican durante todo el s. XVII.Castilla concentra su producción vidriera en Cadalso de los Vidrios (Madrid) y Recuenco (Cuenca). Aunque, a través de inventarios, se conoce la existencia de piezas de gran calidad, las que han llegado hasta nosotros son muy populares y llenas de defectos técnicos. Son semejantes a las andaluzas, pero de perfiles menos barrocos y carentes de añadidos superpuestos. Sólo en el s. XVIII aceptan los vidrieros castellanos el uso de apliques, hilos y cadenetas.Aunque situada en Castilla, la Real Fábrica de Granja (Segovia), fundada por deseo de Felipe V en 1736, no puede incluirse entre las manufacturas castellanas Muchos de sus artesanos son alemanes, franceses o italianos y, a través de ella, la industria vidriera española se incorpora plenamente a las corrientes europeas del s. XVIII. Al frente de la fábrica figura en principio Buena ventura Sit, que ya antes había tenido una manufactura de vidrios planos en Nuevo Baztán. En un viaje a Francia (1745), un personaje de origen francés, Antonio Berger, trae a España los primeros operarios. Éstos trabajan con otros procedentes de Alemania, bajo la dirección de Juan y José Eder. La fábrica produce vajilla, espejos, vidrios planos, instrumentos ópticos y material farmacéutico. Estilísticamente, acepta primero la influencia veneciana (jarra con hilos del Inst. Valencia de D. Juan) y alemana (vaso con el escudo borbónico del Palacio Real de Madrid); pero pronto predomina el gusto francés en las opalinas decoradas con temas florales esmaltados. Se hace también el vidrio tallado y dorado. El dorado a fuego no se obtiene hasta 1775. En la fabricación de espejos también comienza la factoría siguiendo los modelos venecianos para, posteriormente, preferir los marcos de madera dorada. Es frecuente que se tallen las lunas para disimular su tonalidad oscura. La calidad de los vidrios de La Granja varía mucho, pero siempre se obtienen todos los colores, incluso el rojo. Nunca, al parecer, resulta rentable la manufactura, que en 1833 se arrienda a un particular, llevando desde entonces una vida precaria.V. t.: VIDRIO, INDUSTRIA DEL.J. M. CARRASCAL MUÑOZ.
BIBL.: L. M. ANGUS-BUTTERWORTH y R. J. CHARLESTON, Glass, en A history of technology, IV, Oxford 1958; E. BARRINGTON HAYNES, Glass through the ages, Harmondsworth 1959; G. WEISS, The Book of Glass, Londres 1971; W. BUCKLEY, The Art of Glass, Nueva York 1939; A. KISA, Das Glas in Altertum, Leipzig 1908; G. BOESEN, Venetianske Glas pa8 Rosenborg, Copenhague 1960; E. CZIHAK, Schlesische Glaser, Breslau 1891; B. G. HUGHES, English, Scottish and Irish table glass. From the Sixteenth Century to 1820, Londres 1956; A. VOX SALDERN, German Enameled Glass, Nueva York 1965; J. BARRELET, La verrerie en France de l’époque GalloRomaine á nos jours, París 1953; A. W. FROTHINGHAM, Spanish Glass, Nueva York 1965; M. Rico Y SINOBAS, Del vidrio y sus artífices en España, Madrid 1873; L. AINAUD DE LASARTE, Cerámica y vidrio, en Ars, X, 1952; J. FOLCH Y TORRES, Els antics vidres catalans esmaltats, Barcelona 1926; J. GuDIOL Y RICART, Els vidres catalans, Barcelona 1936; A. W. FROTHINGHAM, Barcelona Glass in Venetian Style, Nueva York 3956; M. T. Ruiz ALCÓN, Vidrio y cristal de La Granja, Madrid 1969; J. FAGOAGA y T. MUÑICO, Descripción de los Reales Sitios de San Ildefonso, Valsain y Riofrío, Segovia 1845; L. PÉREZ BUENO, La Real Fábrica de Cristales de San Ildefonso, Madrid 1942; A. W. FROTHINGHAM, Enameled Glass from the Spanish Royal Factory, "Journal of Glass Studiesu (1961); H. WAKEFIELD, Nineteenth Century British Glass, Londres 1961; G. E. PAZAUREK, Glaser der Empire und Biedermeierzeit, Leipzig 1923; ÍD, Moderne Gláser, Leipzig 1901; J. RABAN, Modernes bóhmisches Glas, Praga 1963; E. STEENBERG, Modern Swedish Glass, Estocolmo 1958; J. LAFOND, Le Vitrail, París 1966; L. PÉREZ BUENO, Vidrios y vidrieras, Barcelona 1942.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.