Verismo. I. Literatura. LIT.
Categoria:
Literatura
Forma italiana del naturalismo (v.) en cuanto tendencia literaria del último trentenio del s. XIX, cuyo nombre deriva del culto a la verdad.Concepto. En sentido genérico se llama también v. a cualquier expresión artística que se proponga imitar crudamente los verdaderos perfiles de la realidad. En líneas generales, tanto social como filosóficamente, los principios veristas coinciden con los del naturalismo, pero las circunstancias especiales de carácter histórico que impuso el Risorgimento. y la peculiar tradición manzoniana dan al v. un carácter distintivo. Son el positivismo (v.) filosófico contemporáneo y los problemas sociales los que condicionan este tipo de literatura, aunque, en su estricta versión literaria, ni el determinismo biológico, familiar o ambiental, ni la aplicación del método experimental tomado de las ciencias naturales, alcanzó en Italia la extremosidad que en Francia.El decenio que se inicia con la proclamación del reino de Italia (1861) y termina con la ocupación del Estado pontificio (1870) está lleno de inquietudes, de luchas, de contrastes. Conseguida la unidad política italiana, la aspiración patriótica y heroica que había alimentado tanta literatura romántica se vierte hacia los problemas de la tierra, de la sociedad, del hombre. Cierto es que, ya en la mejor novela romántica italiana, I promessi sposi, de A. Manzoni (v.), no obstante su vinculación al género histórico, alienta un fuerte sentido realista, que también se había hecho notar en la poesía dialectal milanesa de Carlo Porta (1775-1821) y en la romana de G. G. Belli (1791-1863). La veta del realismo manzoniano enlaza en cierto modo con la prosa del v., pero entre ambas actitudes existen diferencias fundamentales: Manzoni todavía finge que su historia proviene de un antiguo manuscrito, en vez de inspirarse en hechos de la realidad circundante; además, la presencia del narrador en la acción y en la descripción y reacciones de los personajes es continua, mientras en la novela verista el escritor no debe intervenir jamás, dejando que las cosas, los hechos y las personas se hagan valer por sí mismos. Lo que sí hay en Manzoni es la atención a la vida de todos los días en su forma más inmediata, a los seres sencillos y humildes que le son propios, aunque sean estos aspectos elementales los que den las grandes dimensiones de 1 historia narrada.Características. Las diferencias con el naturalismo francés residen en que el espíritu científico y la preocupación documental no son tan evidentes en la técnica de la novela, por lo que se evitan las realidades más nauseabundas y los personajes tarados o pervertidos. Se parte indudablemente de la prioridad y hasta exclusividad del documento objetivo sobre el desahogo subjetivo. Se prefieren asimismo las formas primitivas y elementales de la vida, los campesinos, los marineros, los bajos estratos sociales en su lucha por la existencia, el hogar doméstico, el hambre, la pasión sexual. Ello trajo consigo el descubrimiento de la tierra italiana en sus zonas menos desarrolladas, la incorporación a la literatura del paisaje regional, de las gentes provincianas, de su lengua viva y dialectal. Técnicamente predominará el canon de la impersonalidad, la observación del espectáculo de la vida, sin el derecho a juzgarlo, la huida del elemento autobiográfico: la obra tiene que dar la impresión de haberse hecho por sí misma, como dice Verga, creador realmente original. La lengua no debe ser la del autor ni responder a un ideal académico, sino una espontánea manifestación de los personajes, de las masas, con su diálogo vivaz, sus peculiares idiotismos y su adaptación al ambiente.Representantes. El v. nace en ambiente milanés y aunque es la novela naturalista francesa su más inmediato antecedente, no deben olvidarse otras experiencias europeas, la rusa, la inglesa. Es un nuevo intento de responder al gusto contemporáneo, matizado con esa especial preocupación de reencuentro consigo misma que caracterizará a la Italia posterior a la unidad política y que la llevará al descubrimiento de la variedad regional, al ansia de renovación social y redención personal. La forma artística más apropiada como expresión del v. fue la novela, pero también hay un teatro y hasta se puede hablar de una poesía verista. El teórico de la escuela, también novelista, fue Luigi Capuana (1839-1915), que divulgó en Italia el conocimiento de Zola (v.) y cuya mejor novela es Il marchese di Roccaverdina. Pero el más grande representante del v. italiano es Giovanni Verga (v.), que da además una solución original al problema de la lengua y del estilo, creando una forma lingüística que, sin dejar de pertenecer al italiano nacional, está conformada a la estructura del dialecto; y no sólo es el más grande novelista del v., sino que es también el más calificado representante de un teatro verista, con obras escritas para la escena directamente o con adaptaciones de algunos de sus cuentos, como la famosa Cavalleria rusticana (v. II). Tanto Capuana como Verga eran sicilianos, pero también están presentes otras regiones: la Toscana, gracias a Mario Pratesi y Renato Fucini (1843-1921); Nápoles, con Matilde Serao (1856-1937); y hasta Cerdeña tiene su versión verista con Grazia Deledda (v.), que ya es algo posterior, como también el napolitano Salvatore Di Giacomo (1860-1934); y por aludir a nombres importantes que tienen anclada en el v. una parte inicial de su obra, recuérdese a Pirandello (v.) y a Italo Svevo (1861-1928).J. ARCE FERNÁNDEZ.
BIBL.: G. MARZOT, II verismo, en Questioni e correnti di storia letteraria, Milán 1949; M. MARCAZZAN, Dal Romanticismo al Decadentismo, en Letteratura italiana. Le correnti, II, Milán 1956; M. POMPILIO, Dal naturalismo al verismo, Nápoles 1962; P. ARRIGAI, Le verisme dans la prose narrative italienne y La poésie veriste en Italie, París 1937; B. CROCE, La letteratura della nuova Italia, III, 5 ed. Bari 1949; L. Russo, Ritratti e disegni storici, IV, Florencia 1965.
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