Verde, Cesario
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Biografía GER
Poeta portugués de la segunda mitad del s. XIX. A pesar de haber sido una de las personalidades más renovadoras en la poesía portuguesa de su tiempo, su existencia transcurre en un medio casi vulgar. N. en Lisboa el 25 feb. 1855, hijo de un acomodado comerciante en ferretería, que posee una propiedad cerca de la capital, en Linda-a- Pastora. En este ambiente, mitad campo, mitad ciudad, crecerá V ., conservando siempre sus recuerdos de la aldea. Encargado del negocio paterno desde muy joven, llega a frecuentar, a pesar de ello, la Facultad de Letras de Lisboa y comienza a publicar sus primeros poemas en el Diario de Noticias, periódico de la capital. Aunque continúe publicando en diarios y revistas, la crítica no le estimula, hecho que puede motive su silencio de cuatro años. Después de la muerte de dos de sus hermanos publica Nós (Nosotros), 1884, poema que revela una gran evolución interior. Enfermo, se retira al campo, mientras busca con desesperanza cura a su dolencia, cada vez más grave. Regresa a Lisboa y m. el 19 jul. 1886. La obra poética de v. quedó dispersa por revistas y periódicos; el volumen que apareció en 1887 con el título de El libro de Cesario Verde es el resultado del trabajo de búsqueda y agrupación de los poemas que llevó a cabo Silva Pinto, un amigo del poeta. Era una obra pequeña, modesta, comparada con la de sus contemporáneos, aunque haya aumentado un poco más con el descubrimiento de otros poemas. Sólo últimamente fueron reunidos todos esos elementos que, unidos a una serie de cartas, forman hoy la Obra completa, cuya génesis es aún hoy motivo de polémica entre los especialistas.La obra poética atrae hoy por los mismos motivos por los que pasó inadvertida a sus contemporáneos: el rigor con que voluntariamente trató las descubiertas virtualidades poéticas de su mundo; el vivo deseo de autenticidad, y la precisión del lenguaje que emplea para trasmitirlas. Es un poeta que trabajó mucho la forma poética, introductor hasta de combinaciones estróficas poco usadas o desconocidas en la poesía portuguesa de sus contemporáneos. V. comienza por integrarse en un parnasianismo, siguiendo la escuela de Jobo Penha (1838-1919). Sin embargo, muy pronto evoluciona y se transforma en un poeta que descubre una ciudad para pintar ( "pinto cuadros con letras y señales" ). Lisboa va apareciendo bajo la diferente luz de los meses y los días sucesivos, en una interpretación cromática, al modo como, p. ej., nos ofrecen la catedral de Rouen los impresionistas bajo los diferentes matices de la luz del día entrevista por ellos, que culmina con el sentimiento de un occidental por la visión de la ciudad gradualmente dominada por la noche y transfigurada por el azul de las iluminaciones de gas. Esta luz vuelve más nítida la realidad de esa ciudad de "barrios modernos", con jardines y calles adoquinadas por donde pasan, en contraste con los ricos interiores, las vendedoras, panaderos, pregoneros, floristas, costureras de "petite vie" que son coristas por las noches, el pueblo de "vida tan costosa", "actricillas" llenas de dignidad empobrecida, "cientos de gente pobrecilla" y militares que enamoran al amor de esa luz de gas. Luego una masa anónima que hormiguea en los taxis o en las estaciones y que recuerdan en v. un vago sentimiento de cosmopolitismo elegante.
Pero esta visión de la vida debe ser completada con su sentido de las "fuerzas, alegría, plenitud" del mundo, que testifica su enorme voluntad de vivir, de apreciar las bellezas de este mundo por quien tiene, como él según confiesa, los sentidos a flor de piel. Un atento análisis estilístico parece revelar, no obstante, que todo este cuadro de "ciudad triste" puede haber trascendido por la exploración metódica de una pasión momentánea. Su trayectoria interior parece haberse fijado en el amor al campo, a ese campo de "frutas" , " buenas fincas" , y "sol" , donde el hombre siente sus raíces. Así, el campo, que aparece como en un primer movimiento de fuga, evasión y descanso de la ciudad, del rígido progreso de su siglo, acaba por atraerle definitivamente, por mostrarse en su plena realidad antibucólica, pero’ que le cautiva precisamente por este esfuerzo, resultado de una lucha franca. Todo este universo poético, de un positivo carácter, de la complejidad de la vida, que se ama por ella misma, solamente parece perturbarse ante la muerte, concretada en los seres queridos que se le van yendo poco a poco.
I. A. MOREIRA DE FREITAS.
BIBL.: C. VERDE, Obras completas, Lisboa, 1946; I. SERRA, Cesario Verde. lnterpretarao, poesias dispersas e cartas, Lisboa 1961; D. MOURAO FERREIRA, Notas sobre Cesario Verde, (Hospital das Letras", Lisboa 1966; I. PRADO COELHO, Cesario Verde. Um clásico de modernidade. Problématica de Historia literaria, Lisboa 1961.
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