Verdaguer, Jacinto
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Biografía GER
La personalidad más importante de la literatura catalana moderna, n. el 17 mayo 1845 en Folgueroles, pueblo de la Plana de Yich (Barcelona), de familia campesina pobre, pero con cierta ilustración y con unas firmes convicciones religiosas. Asistió de pequeño a la escuela de su pueblo ya los diez años ingresó en el seminario de Yich.Desde muy joven demostró una gran habilidad para la composición y hasta la improvisación de composiciones de carácter popular, fruto de su interés por las formas de vida, las costumbres, las leyendas y el cancionero de su tierra, que estarán presentes siempre en su obra. A la vez se manifestó como hombre de carácter voluntarioso e incluso terco, con reacciones violentas y primarias, que no fueron nunca incompatibles con una gran dosis de ingenuidad y candor.
Comienzos literarios. El auténtico nacimiento de su vocación literaria debemos situarlo hacia 1860, cuando contaba 15 años. En el seminario encontró en Jaume Collel, notable poeta, un amigo que intuyó el genio latente en él y supo estimularle y orientarle. Todavía durante su época de estudiante podemos fechar algunas actividades importantes: la aparición de composiciones en algunas publicaciones de Yich, su primera participación en los Juegos Florales de Barcelona ( 1865), la constitución del grupo literario Esbart de Vic (1867-69), la iniciación de la amistad con las personalidades más eminentes de la Renaixenfa, como Manuel Mil i Fontanals y Maril Aguiló, y la concepción de un gran ’poema sobre Colón y el descubrimiento de América, que acabaría convirtiéndose en La Atlántida). En 1868 conoció al gran poeta Federico Mistral, quien hizo de Y. la famosa profecía "tu Marcellus eris".
Ordenado sacerdote en 1870, fue destinado coadjutor de la parroquia de Yinyoles d’Orís, donde se entregó con gran fervor a su ministerio. Al poco tiempo de permanecer allí acusó los primeros síntomas de una enfermedad que los médicos diagnosticaron como anemia cerebral y cuyo único remedio podían ser tan sólo los aires de mar. En 1874 obtiene la capellanía del Guipúzcoa, barco de la Compañía Transatlántica (propiedad del primer marqués de Comillas, Antonio López) que hacía la ruta Cádiz-La Habana. Esta experiencia del mar tenía que ser decisiva para la redacción definitiva de La Atlántida. Dos años más tarde, en 1876, pasa ser capellán, y más tarde limosnero del palacio, de los marqueses de Comillas, donde residió 16 años, los más felices de su vida, gozando de la absoluta confianza, de la amistad y del afecto de la familia López.
Consagración como poeta. Al año de estar en el palacio de Comillas, La Atlántida obtiene el premio de la Diputación en los Juegos Florales de Barcelona. Ello significa la consagración definitiva de V., y los libros que, a partir de ahora, irá publicando -Idilis i cants místics (Idilios y cantos místicos), 1878; Llegenda de Montserrat (Leyenda de Montserrat), 1880; Lo somni de sant Joan (El sueño de S. Juan), 1882; Collecció de Cantics religiosos per al poble (Colección de cantos religiosos para el pueblo), 1882; Oda a Barcelona, 1883; Caritat (Caridad), 1885; Canigó (1886); Excursions i viatges (Excursiones y viajes), 1887, y patria (Patria), 1888- no harán otra cosa que aumentar su celebridad y prestigio. Podemos considerar Canigó, su otro poema épico (estímulo además de la restauración del monasterio de Ripoll), como el momento culminante de la gloria literaria de Verdaguer. En 1886 realiza el poeta un viaje a Tierra Santa y fruto de él son los libros Dietari d’un pelegrí a Terra Santa (Dietario de un peregrino a Tierra Santa), 1889, y las tres series de Jesús Infant (Jesús Niño), Nazaret, 1890; Betlem (Belén), 1891, y La fugida a Egipte (La huida a Egipto), 1893. Este viaje reviste al parecer singular importancia, pues a partir de entonces encontramos un V. entregado exclusivamente a su ministerio sacerdotal, a su actividad como limosnero ya la práctica de los exorcismos. Hay que alejarle de este clima obsesionante que le compromete a él ya los marqueses de Comillas; en 1892 el obispo de Vich le reclama a su diócesis y le ordena permanecer en el santuario de La Gleva, donde continúa su labor literaria con Roser de tot l’any (Rosal de todo el año), 1894; Veus del Bon Pastor (Voces del Buen Pastor), 1894, y Sant Francesc (San Francisco), 1895.
V. se rebeló y, abandonando La Gleva, se trasladó a Barcelona, donde empezó a publicar, en El Noticiero Universal, una serie de artículos, que forman el conjunto En defensa propia, en los cuales atacaba con toda dureza al obispo de Vich y al marqués de Comillas. Estos artículos fueron la chispa de un gran escándalo que dividió la opinión catalana y parte de la española: los liberales, progresistas e incluso los anticlericales, a favor de V; los conservadores y clericales, a favor del obispo y del marqués. El "caso Verdaguer" se desorbitó hasta límites inimaginables y hasta hoy no se empieza a ver clara la cuestión. El obispo llegó a suspenderle a divinis, y en los medios literarios de Barcelona encontró la más absoluta incomprensión. Simultáneamente, a los ojos del pueblo, V. fue adquiriendo la fisonomía de un hombre perseguido injustamente. De esta etapa de su vida es su libro Flors del Calvari (Flores del Calvario), 1896. Levantada la suspensión, obtiene un beneficio en la barcelonesa parroquia de Belén. Publica todavía Santa Eularia (Santa Eulalia), 1899; Aires del Montseny (1901) y Flors de María (Flores de María), 1902. Al caer enfermo de muerte vuelve a despertarse el interés por V. y su sepelio, el 13 jun. 1902, fue uno de los espectáculos más impresionantes que ha vivido Barcelona.
Al iniciarse la producción literaria de V, el movimiento literario de la Renaixen!;a se estaba consolidando y sería precisamente él quien acabaría dándole estabilidad, solidez y, sobre todo, posibilidad de continuación. Desde muy joven cultivó la poesía y la prosa. Esta poesía inicial, muy influida, como ya hemos dicho, por el cancionero popular catalán, evolucionaría muy pronto hacia una temática, primero, de carácter histórico-patriótico, y más tarde, religioso. Todo este conjunto está recogido sólo en parte en los volúmenes póstumos Jovenívoles (Juveniles) y Disperses (Dispersas). Por lo que respecta a la prosa juvenil, exhumada hace pocos años, no solamente preludia al extraordinario narrador de Excursiones y viajes, En defensa propia y Rondalles (Cuentos), sino que tiene una calidad muy superior a la que se escribía en aquel tiempo.
Poemas épicos. El éxito y la celebridad de v. se debió al poema épico La Atlántida, obra sin precedentes en la literatura catalana y escrita en su mayor parte en alejandrinos de 6+6, el mismo verso empleado por Aribau en su Oda a la Patria. En La Atlántida, el hundimiento del mítico continente, junto con la lucha de Hércules con los Atlantes, el matrimonio del héroe con Hesperis y el origen de Iberia como reino predestinado, es relatado por un viejo ermitaño a un joven náufrago, Colón, quien decide emprender la aventura de conquistar las tierras que quedaron más allá, con el fin de evangelizarlas, para lo cual recibe ayuda de Isabel la Católica. A pesar de la grandeza de su concepción y de la perfección de sus versos, Menéndez Pelayo advirtió ya que en ella pesaba demasiado lo geológico" Sin embargo, su gran importancia estriba en lo que dijo Caries Riba: "El renacimiento literario catalán tuvo en La Atlántida su primer motivo de orgullo y de ambición y, sobre todo, una primera plasmación monumental del idioma recobrado con todas sus posibilidades de fuerza, gracia, sabor y dulzura" .
La poesía religiosa de v. se manifiesta bajo tres aspectos o directrices: la teológica, la mística y la devota-popular. Escaso interés tiene la teológica. En cambio, sí lo tiene la mística, cuyas fuentes son la Biblia, S. Francisco de Asís, Raimundo Lulio y los místicos castellanos del Siglo de Oro. La devota-popular tiene sus raíces en los cantos religiosos del pueblo y en las canciones de los misioneros. El conjunto de la poesía religiosa de v. se caracteriza, no por la profundidad de los conceptos, sino por la expresión de un sentimiento melancólico y nostálgico, lleno de efusión y de dulzura. Sin embargo. en el momento de la tragedia personal.. la poesía religiosa de nuestro autor adquirirá otra dimensión. la ascética. quizá superior a todas las otras. por cuanto refleja una trágica experiencia personal. Gran número de las composiciones de V. están dedicadas a la historia ya las leyendas y tradiciones de Cataluña. El tema de Montserrat. por ej.. ocupa una vasta extensión de su obra. con la leyenda de Garín, la invención de la imagen de la Virgen y numerosas piezas en su loor. algunas de las cuales se han convertido en populares.
La historia y la leyenda, así como el sentimiento por su tierra. hallan su más perfecta armonización en el segundo poema épico. Cal1igó. Es también en esta obra donde la habilidad literaria del poeta llega a su más alto grado de perfección. Si La Atlántida es un poema hispánico. Canigó es un poema catalán; en él canta la reconstrucción política y espiritual de su tierra durante la lucha contra loS musulmanes. Todo el libro es un exquisito contrapunto entre los fantásticos amores de Gentil y Flordeneu y la exaltación del sentimiento religioso por un lado y por otro la rudeza bélica de los primeros condes catalanes y sus caballeros fastos no solamente ahuyentan a loS musulmanes de su tierra sino que plantan junto con los monjes. en la cumbre del Pirineo la cruz, con la que hacen huir a Flordeneu y sus hadas. símbolo del paganismo. El poema es. a la vez. una magnífica evocación del abad Oliba en su misión de paz y en su afán de construcción de cenobios y monasterios; es él quien personifica la formación espiritual de Cataluña. así como los condes representan la histórico-política. Canigó es la mejor obra de V.; la acción. la fantasía. las descripciones de paisajes y el dramatismo de los personajes están admirablemente fundidos en el poema.
De cuantas cualidades posee la obra de V.. la más importante es quizá el valor de su lengua y de su estilo. r.l fue el verdadero restaurador del catalán literario. De su ComarCa natal supo extraer una manera de decir viva y noble a la véz. exenta por igual de arcaísmos y de formas corrompidas. V. es riquísimo en el léxico. genuino en la sintaxis. seguro en el ritmo. Tiene. además, un gran sentido de las derivaciones. de acuerdo con el espíritu de la lengua. con lo cual contribuye de una manera excepcional a su enriquecimiento. Sus comparaciones y metáforas son siempre un gran efecto plástico. basadas por lo general en los elementos del mundo natural. especialmente en la botánica. Leer a V. no es sólo complacernos en un mundo de creación. y de fantasía. sino aprender una gran lección de lengua catalana.
A. COMAS PUJOL.
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