Venezuela. IV. Historia de la Iglesia.3. Archidiócesis de Mérida. HIST.
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Historia de la Iglesia
Este obispado fue creado por Pío VI en feb. de 1777 con la denominación canónica de Emeritensis in Maracaibo. Fue sufragáneo d Bogotá hasta 1804, en que pasó a depender de Caracas al adquirir esta sede el rango arzobispal. El 11 jun. 1923 lo adquiere ella por disposición de Pío IX y con la denominación de Emeritensis in Venezuela. Componen la provincia eclesiástica las diócesis de Mérida, San Cristóbal, erigida el 12 oct. 1922; Trujillo, fundada en 1957, y Barinas, creada el 23 jul. 1965. Los datos estadísticos de 1973 se resumen en el cuadro adjunto. Las circunscripciones eclesiásticas y civiles (diócesis y estados) coinciden casi totalmente: S. Cristóbal ocupa el Estado Táchira; Mérida el de su nombre e igual ocurre con el de Barinas a excepción de los distritos Sosa y Arismendi que pertenecen a la diócesis de Calabozo.En la evangelización del territorio intervinieron todas las órdenes mendicantes que cristianizaron el Nuevo Mundo y el clero secular, que se encargó principalmente de atender a los españoles. A los 20 años de fundada Trujillo los franciscanos erigen su convento (1576), del que parten a la reducción de los infieles, con los que en 1581 tenían ya seis doctrinas atendidas por tres religiosos; en 1579 fundan un convento de La Grita, que poco después se convierte en la provincia del Espíritu Santo, de efímera duración. En 1653 los agustinos recoletos fundan allí su casa. Los dominicos tuvieron a su cargo las misiones de Barinas en las que incidentalmente también intervinieron los capuchinos y los agustinos. Estos últimos fueron los primeros en doctrinar Gibraltar y establecerse en S. Cristóbal. En Mérida tuvieron casa dominicos (1571), franciscanos (1574), agustinos y jesuitas, que establecieron un colegio. Al establecerse la jerarquía, su primer obispo, Fr. Juan Ramos de Lora, suplió lo avanzado de su edad con frecuentes manifestaciones al clero y diocesanos fustigando las desviaciones religiosas; creó el ambiente necesario para que erigiese, poco después, el seminario diocesano. Fue célebre su cuarto obispo, D. Santiago Hernández Milanés, que siguió esa línea de acción, se desveló por la promoción humana de los indios, incluyó en el plan de estudios eclesiásticos la medicina pastoral, y se sometió a la Junta independentista evitando la orfandad de la diócesis. Le siguió D. Rafael Lasso de la Vega (1816), que trasladó provisionalmente la sede a Maracaibo y celebró sínodos diocesanos en 1817 y 1822; apoyó la independencia jugando un papel importante en las relaciones de la Santa Sede con Bolívar (1821).El seminario archidiocesano creado en 1785 está regentado en la actualidad por los eudistas. Es sólo menor pero de carácter interdiocesano pasando los seminaristas mayores al de Caracas. En Mérida además de los Budistas trabajan los jesuitas, salesianos, capuchinos, redentoristas, claretianos y dominicos; en S. Cristóbal están también los hermanos de las escuelas cristianas. Las órdenes femeninas que trabajan en esta archidiócesis son: salesianas, dominicas, teresianas, franciscanas, esclavas de Cristo Rey, discípulas de Jesús y terciarias franciscanas.L. TORMO SANZ.
BIBL.: Ann. Pont. 1973; MALDONADO, Anuario Católico de Venezuela, 1962; I. ALONSO, La Iglesia en Venezuela y Ecuador, Madrid 1962; M. WAITERS, Telón de fondo de la Iglesia Colonial en Venezuela, Caracas 1951.
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