Velázquez, Diego Rodrfguez de Silva y
Categoria:
Biografía GER
El más importante artista español del s. XVII, y el primer pintor que, dejando a un lado el eclecticismo de origen boloñés y el tenebrismo caravaggiesco, se adentra en las formas del realismo luminoso, ya introducidas por Rubens, aunque no llega al barroquismo gesticulante del pintor flamenco, ya que ni le interesa el movimiento en acción, ni la pasión le mueve a la ejecución de sus obras. Como ya hizo destacar Berenson, su estilo está en la línea de "la no elocuencia". Ahora bien, V. es eminentemente un pintor barroco, sobre todo desde que se afinca en Madrid; desde entonces, su principal preocupación formalista es la búsqueda de la profundidad espacial, logrando la captación de la inaprehensible. Para ello usa medios óptico-espaciales, haciendo imprecisos los perfiles de sus figuras y esfumando las líneas. Mas, al buscar el contraste, sus personajes se mantienen estáticos y, aunque a primera vista parecen impávidos, en cada uno de ellos la singularidad y la personalidad propia destacan con fuerza psicológica expresada por las miradas, lo cual se logra técnicamente con puntos luminosos sobre las opacas y profundas escleróticas. Pero estas figuras, que a primera vista parecen realizadas con espontaneidad, han sido ejecutadas fríamente y con meticulosidad técnica, como ha indicado Pita Andrade, gracias a su modo de ser ya la calma que le da el no tener que pintar para vivir.Para la ejecución de sus composiciones primero busca "la idea", después comienza los estudios de composición, casi siempre basándose en grabados, aunque toma directamente apuntes del natural. Luego, por lo general, sin boceto previo, ataca directamente la ejecución del cuadro, consiguiendo así la impresión de espontaneidad que producen sus pinturas. Claro está que la búsqueda de la obra bien hecha, a través de este procedimiento anticlásico, le lleva a frecuentes arrepentimiéntos; en ocasiones, pinta casi de nuevo el cuadro, inmediatamente después de seco, o de haber pasado algunos años, en el caso de que la obra permanezca a su lado. Así sabemos que en Los borrachos son retocados -al retornar de su primer viaje a Italia- algunos de los personajes; y en Las Lanzas hace correcciones, entre las cuales destaca el cambio de la postura del caballo; en el retrato ecuestre de Felipe IV, también al animal, como castizamente ha expresado Gaya Nuño, lo transforma en un hipogrifo, al repintar varias veces las patas traseras.
1. Primeros años. V. nace en Sevilla; el 6 jun. 1599 es bautizado en la iglesia de S. Pedro, con el nombre de Diego Rodríguez de Silva y Velázquez. Es posible que hubiera nacido el día anterior. Los padres se habían casado en la capital andaluza, el 28 dic. 1597; por el acta matrimonial sabemos que se llamaban Joeío y Jerónima; por lo menos el padre era de origen portugués, perteneciente a una familia de Oporto. Oficialmente, en actas públicas, V. acostumbra a firmar con el apellido paterno en primer lugar, según la costumbre española; mas artísticamente usa como único apellido el de su madre, al modo portugués.
V. forma parte de la generación de 1600, a la que pertenecen, entre otros artistas, Bernini y van Dyck. Es contemporáneo de Calderón, con cuyas obras tienen ciertas concomitancias algunas de sus composiciones. Existen grandes posibilidades de que comenzara su aprendizaje artístico, aunque por breve tiempo, con el temible Herrera el Viejo, pues de él existen algunos recuerdos en las primeras obras de Velázquez. El 1 dic. 1610 ingresa como aprendiz en el taller de Pacheco, aunque no tramita el contrato hasta el 27 de septiembre del siguiente año. Este pintor le adentra no sólo en los conocimientos del dibujo y de las técnicas pictóricas, sino que le inicia también en los secretos de la iconografía -Pérez de Moya publica en 1585 el más importante tratado de iconografía mitológica realizado en España con el título de Filosofía secreta-. Pronto V. se compromete matrimonialmente con la hija de Pacheco, siguiendo viejas tradiciones gremiales; no sabemos si el amor también intervino; al año siguiente de haber sido admitido en la corporación de pintores sevillanos, el 23 abr. 1620, celebra sus nupcias con Juana, compañera inseparable de su vida.
En 1617, por primera vez, firma una obra, La vieja friendo huevos (Edimburgo), admirable creación juvenil, Idonde ya nos muestra V. su preocupación por los objetos y ciertas inquietudes compositivas, aunque. todavía exista algún desorden y confusión semántica en la ordenación de los múltiples elementos existentes en la naturaleza inerte. Anteriormente había realizado otras pinturas menos logradas, como los Tres músicos (Berlín), Los dos jóvenes comiendo (Museo Wellington, Londres) y la Mulata (Col. Beit, ca. Dublín). Entre otros cuadros considerados de ese momento podemos citar: La vieja cocinera, aunque de dudosa atribución; lo mismo ocurre con la Coronación de espinas (Museo de Sevilla), posterior a la etapa sevillana de Velázquez. En cambio, obra importante y ya posterior es el S. Juan Evangelista en Patmos (Londres), dubitativo autorretrato; sin embargo, en cuanto a la Inmaculada del mismo museo, es difícil negar la hipótesis -dada por Allende-Salazar- de que sus rasgos faciales no sean los de su esposa.
Lo mismo sucede con los de la Virgen en La Adoración de los Reyes Magos (Prado), firmada en 1619, fecha confirmada por análisis técnicos; en ésta, el ambiente familiar se logra plenamente, pues además de Juana aparecen retratados posiblemente Pacheco y el propio pintor, éste en la figura del rey mago del primer término. Aunque aquí existan elementos caravaggiescos, también se perciben influencias estilísticas de Tristán, confirmadas por textos literarios y por las obras que de este artista llegan entonces a Sevilla. Los paños de los personajes de esta pintura, y de todas las del momento, forman amplios y gruesos pliegues que recuerdan los de las esculturas de Martínez Montañés, al cual habría de considerársele uno de los maestros de V .; el contacto de este escultor con el taller de Pacheco es muy fuerte, puesto que el suegro de V. era el encargado de prolicromar sus esculturas; por ello no
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.