Vélez de Guevara, Luis
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Biografía GER
Dramaturgo español, n. en Ecija (Sevilla) el 26 ag. 1578, según indica su hijo Juan en una carta a Joseph Pellicer (la partida de bautismo lleva fecha de 1 ago. 1579); m. en Madrid el 10 nov. 1644.Biografía. Graduado de bachiller en artes en 1596 en la Univ. de Osuna, sirve al cardenal arzobispo de Sevilla, Rodrigo de Castro, y con él hace su primer viaje a Madrid, posteriormente a Valencia, para asistir a las bodas de Felipe III con Margarita de Austria. En 1600 y después de cuatro años de servicios al cardenal, se embarca para I talia sirviendo en el ejército del conde de Fuentes. Probablemente regresa a España a finales de 1602, pues al año siguiente vive en Valladolid, y en 1604, tras una fugaz estancia en Sevilla motivada al parecer por un pleito, regresa a la capital castellana para asistir al naci. miento de Felipe IV, y con la corte se establece definitivamente en Madrid, donde, habiendo cambiado su ape. lIido Dueñas o Santander por el de Guevara, comienzan sus andanzas cortesanas, poco fructíferas y llenas de contradicciones. En 1608 sirve al conde de Saldaña, y en su compañía viaja por Lerma (1613), Segovia (1613) y ValIadolid; regresa a la capital en 1614.
Su fama como dramaturgo le consigue un puesto’ tele. van te dentro de los ámbitos literarios de la corte. En 1618 está al servicio- del conde de Peñafiel; dos años después pretende servir al cardenal-infante Fernando; en 1623 es portero de cámara del Príncipe de Gales; en 1624, mayordomo del archiduqué Carlos, y en 1625 ujier del Palacio Real, cargo más bien honorífico, hasta que en 1635, confirmado definitivamente en su puesto, alterna este mísero modus vivendi con el teatro. Casa tres veces, y uno de sus hijos, Juan, continúa la obra de su padre. Vive luchando contra constantes privaciones, pero goza a pesar de la penuria económica de la amistad y favor de numerosos ingenios de la época.
Obra literaria. Aparte de su ingente producción: dramática y de su única novela, El diablo Cojuelo (1641), merecen ser recordadas algunas composiciones sueltas hábil. mente versificadas y documentos hoy indispensables para la biografía del escritor. En 1599 publica en Sevilla Las bodas de los Católicos Reyes de España don Felipe III y doña Margarita de Austria, celebradas en la insigne ciudad de Valencia. En 1608 escribe Elogio del juramento del serenísimo Príncipe don Felipe Domingo, Cuarto de este nombre y se han conservado también poemas sueltos escritos con la maestría y gracia de un hábil versificador y de un pronto ingenio; es digno de recuerdo el Memorial
dirigido al rey, siendo ya ujier de su cámara. Juan Pérez de Montalbán y Juan Vélez atribuyen a nuestro escritor 400 comedias, de las cuales sólo se han conservado unas 70, contando con las colaboraciones. Su obra dramática, en revisión por la penuria de ediciones modernas, arranca en 1597 con El príncipe transilvano y, a lo largo de casi 50 años de proveer a la escena, fija su atención en tres vertientes dramáticas. La comedia histórica bien nacional, extranjera o costumbrista, la comedia de santos y el auto religioso y la ágil pieza costumbrista a la manera de los entremeses y bailes. IEntre 1600 y 1611 deben situarse El espejo del mundo y Los hijos de la Barbuda (ed. 1612). Es una época de tanteos y de afirmación. Aparece en su plenitud a partir de 1612, pues al año siguiente se afianza con La serrana de la Vera y entre 1613 y 1615 debemos situar La niña de Gómez Arias (su moderno editor da la de 1611); del mismo 1615 son las dos partes de La hermosura de Raquel, comedia de santos. En 1617 ya tiene en su haber: El embuste acreditado, El marqués del Vasto, El conde don Pedro V élez y El príncipe viñador. Cierran esta nutrida e incompleta representación El caballero del sol I(1617) y El diablo está en Cantillana ( 1620). A partir de la última fecha citada, la cronología se hace más imprecisa, o bien hay un bache en su producción que llega hasta 1625 o bien de esta época no se han conservado obras seguras, perdidas en medio de la ingente producción Idramática nacida al calor de la fertilidad lopesca. En
1625 se fecha El rey en su imaginación, y hasta 1630: El rey don Sebastián,. El verdugo de Málaga, Más pesa el rey que la sangre y El águila del agua. No podemos precisar La luna de la sierra (ed. 1652); de su última época, rara excepción, es su gran drama Reinar de1pués de morir (ed. 1652)" Completarían este primer apartado: El Hércules de Ocaña, El gran Tamorlán de Persia (ed. 1642), El caballero del sol ( 1618), La gloria de los Pizarro, I El valor no tiene edad y La conquista lle Orán. En colaboración con F. Rojas Zorrilla y A. Mira de Amescua, El Ipleito que hubo el diablo con el cura de Madridejos (ed. 1652); con F. Rojas y A. Coello, El catalán Serrallonga (ed. 1636) y La Baltasara; con P. Calderón y J. de Cáncer, Esperar cón el remedio. Sigue siendo de atribución dudosa Los novios de Hornachuelos.
De sus comedias religiosas y autos, tan ponderados por los críticos de su tiempo, poca cosa ha quedado y en verdad no alcanzan la altura de sus dramas nacionales. Merecen citarse: La Magdalena, La creación del mundo, La hermosura de Raquel (1615), S. Susar¡a, S. Rita de Casia, y los autos La abadesa del cielo, El nacimiento de Cristo y La mesa redonda (1634). Como entremesista destacan por su agilidad La burla más sazonada (atribuida también a J. de Cáncer), La colmenaruela, Los sordos y Antonia y Perales. Marginada por la posteridad gran parte de su producción dramática, la fama de V. de G. se asienta durante siglos en su única obra en prosa, El diablo Cojuelo (1641), gestada entre 1637 y 1640. Dividida en diez precisos capítulos denominados trancos, su autor proyecta en ellos una visión desrealizada de la época, apoyada en una perspectiva lo suficientemente amplia que le permite distanciarse de la inmediata existencia vivida. La crítica actual la incluye dentro de la desrealización esperpéntica al ser dos seres deformes, engañador y engañado, Cojuelo y Cleofás, quienes en una alocada orgía barroca viven o sueñan en divertida o amarga burla el desengaño, la mentira que parece verdad y el caos.
Característica de su obra dramática. Como adelantado discípulo de la escuela de Lope, V. de G. aplica con fortuna las innovaciones de su maestro. Hay un rasgo que le define: su facilidad para insertar lo popular y tradicional en lo culto. Algunas de sus mejores obras, La luna de la sierra, La niña de Gómez-Arias, La serrana de la Vera e inclusive Reinar después de morir, a pesar de la tradición dramática, nacen al calor de un cantar o un romance; sobre ellos proyecta una extraña sensibilidad que le permite evocar con hondura o a manera de un amplio cuadro la historia nacional. Supera al maestro en aparato externo, no sólo dentro del texto, ayudado por sus condiciones de ágil versificador, sino en la puesta en escena. Por eso gusta de las comedias de rumbo y boato, llamadas en su época "de ruido". Hay en él cierta propensión a lo heroico y epopéyico; por eso, desmesura a sus criaturas cuando las encuadra en el mundo del honor, y ni siquiera la mujer se salva de esa actitud extrema. Inés de Castro es dulce y trágicamente absorbente, la Pascuala de La luna de la sierra se muestra capaz de enfrentarse al maestre, y la Rosaura de Celos amor y venganza resulta un monstruo por su refinada crueldad.
P. CORREA RODRÍGUEZ
BIBL. : Ediciones. Reinar después de morir y El diablo está en Cantillana, ed. M. MuÑoz CORTÉS, Madrid 1959; Reinar después de morir, ed. G. C. ROSSI, Nápoles 1961; La serrana de la Vera, ed. R. MENÉNDEZ PIDAL y M. GOyRI, Madrid 1916; La . serrana de la Vera, ed. E. RODRIGuEz CEPEDA, Madrid 1966; La niña de Gómez-Arias, ed. R. ROZZELL, Granada 1959; Autos, ed. A. lACALLE, Madrid 1931; El diablo Cojuelo, ed. A. BONILLA, Madrid 1910; ed. F. RODRIGUEZ MARIN, Madrid 1922; ,ed. E. RODRIGUEZ CEPEDA, Madrid 1968.-Estudios. CH. AUBRUN, El diablo Cojuelo et le Diable Boiteux: Deux détinitions du roman, vol. I de Mélanges a la mémoire de I. SERRAILL, París 1966; G. CIROT, I;.e style de Vélez de Guevara, "B.H.)). 44 (1942) 175-180; ID, A propos du El diablo Cojuelo, "B.H.)) 46 (1944) 240-251 ; M. MuÑoz CORTÉS, Aspectos estilísticos de V. de G. en su "Diablo Cojuelo)), "R.F.E." XXVII (1943), 48-76; I. PÉREZ y GONZÁLEZ, El diablo Cojuelo. Notas y comentarios, Madrid 1903 ; E. COTARELO, Luis Vélez de Guevara y sus obras dramáticas "B.R.A.E." III (1916) 621-652; IV (1917) 137-171, 269-308, 414- 444.
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