Vejez
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Varios
1. Psicología. II. Sociología.Introducción. Cuando el hombre llega a los 40-50 años, ha alcanzado la plenitud de la vida. A partir de este momento se presenta una etapa, más o menos larga según los individuos, en las que todas las facultades humanas, completamente desarrolladas, realizan su tarea de un modo equilibrado y sereno. Las muchas experiencias de la vida ayudan a alcanzar generalmente en este momento el máximo de la producción intelectual, espiritual; etc. Pasados los años de madurez, hacia los 60-65 años, pero con amplias variaciones de unos hombres a otros, comienza el declinar físico e intelectual, el fenómeno de la v., con manifestaciones en la esfera somática y psíquica del individuo. Para los cambios somáticos que se producen en esa etapa de la vida del individuo v. GERIATRÍA. A continuación se estudian las modificaciones psicológicas que tienen lugar en la v. (v. I) y se hacen unas consideraciones sociológicas sobre el tema (v. II).I. PSICOLOGÍA. Cada fase de la vida humana se caracteriza por unas capacidades y, por consiguiente, por unos intereses peculiares. El término v. psicológica hace referencia al tipo de estructura psicológica de las personas can avanzada edad, que se manifiesta en la manera propia de relacionarse con un ambiente que a su vez, ha sufrido modificaciones importantes sobre todo en el ámbito laboral y familiar.Las transformaciones psicológicas que se observan en la persona al pasar del estado adulto al de v. no representan una pérdida ni dependen de un desgaste, como se creía hasta hace poco, sino que consiste en cambios cualitativos que se hacen patentes en la personalidad (v.) como un todo y de forma más específica en un aspecto de la misma cual es la capacidad intelectual de la persona (V. INTELIGENCIA II).Vejez e inteligencia. Si se mide la capacidad intelectual del anciano con los mismos tests (v.) de inteligencia que se utilizan en las personas adultas, se aprecia cómo la inteligencia global disminuye con la edad. Sin embargo, esta valoración no es completa, pues al analizar la evolución de los distintos factores que integran la inteligencia, se observa que esta disminución no es la misma para todos los factores, comprobándose cómo unas facultades disminuyen más que otras. En este sentido, lo que se altera más precozmente es la memoria (v.), sobre todo la capacidad para retener cosas nuevas y,, por consiguiente, para recordar acontecimientos recientes. Esta dificultad justifica el comportamiento del anciano al preferir refugiarse en el mundo de los recuerdos lejanos y explica su posición negativa ante el aprendizaje y asimilación de nuevos hallazgos. Junto a la merma de la memoria aparece, también, un cierto empobrecimiento del razonamiento abstracto y una disminución de la velocidad psicomotora; todo lo cual explica la tendencia del anciano a aferrarse a cosas ya sabidas que no le exigen abarcar situaciones globales nuevas ni requieren de é1 flexibilidad o rapidez de ejecución. Por otro lado, el anciano obtiene resultados comparativamente mucho mejores en aquellas otras pruebas que precisan experiencia y aptitudes verbales. Desde un punto de vista del adulto se puede interpretar en conjunto todo lo anterior como una "pérdida de facultades". Analizando, sin embargo, estos cambios con más detenimiento se ve que este juicio no es correcto, puesto que la lentitud -que en principio puede parecer una desventaja- se ve compensada por un mayor detenimiento en el pensar; la menor capacidad de aprendizaje, por una mayor experiencia, y así sucesivamente. De este modo, sucede que los rendimientos intelectuales del anciano son diferentes a los del adulto, pero no pueden considerarse, con exclusividad, mejores o peores que los de aquél. Además, las "pérdidas" intelectuales concomitantes al envejecimiento son menores cuanto más inteligente y culta haya sido la persona y más activa intelectualmente se haya mantenido. De hecho, hay profesiones que requieren un continuo aprendizaje para las cuales son más idóneas personas relativamente jóvenes, y hay otras que requieren una experiencia y un juicio crítico para las que sus mejores representantes son personas ancianas, como es el caso de historiadores, jueces, políticos, etc. Numerosos ejemplos de ancianos famosos hablan por si solos en contra de que la v. sea un obstáculo para la productividad personal.Vejez y personalidad. Entremezclado con los cambios intelectuales aparecen, con la v., modificaciones en la personalidad como respuesta -en gran parte- a estas diferentes capacidades intelectuales, a los cambios corporales (v. GERIATRÍA) y a las nuevas circunstancias sociales que exigen del anciano una readaptación al ambiente. Por una parte, se acentúan los rasgos de la personalidad previa y el anciano, envejeciendo como ha vivido, llega a veces a ser casi una especie de caricatura de sí mismo. De otro lado, aparecen una serie de rasgos que por ser comunes a la mayoría de los ancianos se consideran característicos de la v. psicológica. Uno de ellos es la tendencia del anciano a volverse cada vez más introvertido. Su mundo se va estrechando progresivamente y elige vivir en grupos pequeños en los que puede "ir a su paso", en solitario, sin necesidad de tener que adaptarse continuamente a nuevas circunstancias. De esta forma, además, su rigidez -otro de los rasgos típicos- no le plantea problemas. Sí se los puede plantear su interés aumentado por la salud de su propio cuerpo que le puede llevar a actitudes hipocondríacas (v. HIPOCONDRÍA). La vivencia de un tiempo psicológico acelerado es otro de los fenómenos habituales en el anciano.La aparición de la, desconfianza, rasgo característico de la v., muchas veces emana de tres realidades que frecuentemente confluyen en el anciano: saberse miembro de una minoría desprivilegiada, soledad creciente como consecuencia de la pérdida progresiva de contemporáneos y sordera que dificulta su entendimiento con los que le rodean. Muchos de estos factores contribuyen a explicar el aparente egoísmo de la persona de edad.La v. psicológica representa una etapa más en la vida de la persona, con sus rasgos psicológicos característicos y sus ventajas y desventajas objetivas. Desde el punto de vista subjetivo, lo que puede parecer a una persona más joven una pérdida, no lo es vivido así por el anciano, que tiene un mundo de valores diferentes. El anciano sano y bien adaptado es -una persona feliz. El anciano desadaptado, improductivo y amargado que no acepta "hacerse viejo", suele ser casi siempre una persona que ya era inadaptada en las épocas anteriores de su vida y no es, por tanto, el tipo representativo de lo que es, en sí misma, la v. psicológica.V. t.: GERIATRÍA; PSICOLOGÍA EVOLUTIVA.V. MADOZ JÁUREGUI.
BIBL.: H. WOLTERECK, La vejez, segunda vida del hombre, México 1962; P. H. HOCH, J. ZUBIN, Psicopatología de la vejez, Madrid 1964; E. CUMMING, W. E. HENRY, Growing Old, Nueva York 1961; D. B. BROMLEY, The Psychology of Human Ageing, Londres 1966; CICERÓN, De la vejez, en Colección textos clásicos latinos, Madrid 1954.
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