Vascongadas. V. Literatura. LIT.
Categoria:
Literatura
Características generales. El vasco ha vivido durante siglos y milenios sin literatura- propiamente dicha, sin acceso a los usos oficiales y nobles, sin ser vehículo de cultura (nos referimos, naturalmente, a la literatura y cultura de los libros, pues la otra, la que espontáneamente se da en los medios populares, sí que la ha tenido rica y de calidad). Las clases cultas y elevadas del país, educadas en lenguas que gozaban del prestigio del libro, volvían la espalda al vasco. Pero, poco a poco, en los últimos siglos se ha producido una toma de conciencia respecto al valor y originalidad de este idioma. Los hombres cultos se han interesado cada vez más por él, han tratado de dignificarlo y prestigiarlo, convirtiéndolo en vehículo de una verdadera literatura. Han influido además la acción de la Liturgia, así como los motivos políticos y las investigaciones de los sabios y lingüistas.La literatura en vasco puede ser dividida en tres periodos: 1) desde 1545 (fecha de aparición del primer libro) hasta el P. M. de Larramendi, S. J. (1690-1766); 2) desde el P. Larramendi hasta 1880; 3) desde 1880 hasta nuestros días.Primer periodo. Mosen Bernat Dechepare, arcipreste de la región de San Juan de Pie de Puerto (Baja Navarra), publica un pequeño libro de poesías con el significativo título Linguae Vasconum Primitiae (Primicias de la lengua de los vascones). Es una colección de poesías religiosas y erótica, junto con otras en que se exalta el vasco. Dechepare es un poeta de talla, semejante, por más de un rasgo, al arcipreste de Hita. En 1571, y a expensas de la reina Juana de Albret, aparece la traducción del N. T. y otros libros de signo calvinista, cuyo autor es Ioannes Leizarraga. En Pamplona (1596) un autor anónimo publica Refranes y Sentencias comunes en Bascuence. También el historiador Esteban de Garibay deja dos colecciones inéditas de refranes, que se publicarán más tarde. A fines de este s. xvi ven también la luz los primeros catecismos en vasco (Sancho de Elso, Betolaza).En el s. XVII la provincia de Labort conoce un cierto florecimiento literario, obra principalmente de eclesiásticos. Silvain Pouvreau es traductor de obras ascéticas, Etcheberri de Ciboure canta en verso los temas religiosos, lo mismo que Gazteluzar. Pero sobre todos destaca Pedro de Axular, autor de una obra de largo aliento en prosa: Gero (Después), publicada en 1643. Axular nació en Urdax (Navarra). Estudió en Salamanca. Fue párroco de Sare (Bajos Pirineos). Su obra es un alarde de erudición grecolatina y sagrada. En algunos puntos depende de Fr. Luis de Granada, pero, en conjunto, su libro parece original y concebido en vasco. Axular ha quedado como prosista clásico y maestro del idioma. En el mismo siglo Arnaldo de Oihenart, culto historiador, publica una colección de refranes y de poesías. Juan de Tartas, párroco de Aroue, es autor de Onsa hilzeko bidia (Camino para morir bien), 1666.Segundo periodo. En la parte vasco-española, en medio de una etapa estéril donde apenas hay más que literatura catequística y los versos de la Pasión del jesuita Basterrechea, surge de pronto la figura señera de M. de Larramendi, S. J., apologista del vasco, gramático y lexicógrafo, que escribe sus obras en castellano, pero tiene el don de incitar a sus paisanos al cultivo del vasco. En respuesta a su mensaje surge una generación de escritores, casi todos eclesiásticos: Mendiburu, Cardaveraz, Ubillos, Lizarraga de Elcano, Añibarro, J. B. Aguirre, J. I. Guerrico, P. de Astarloa, Fray Bartolomé de S. Teresa, Agustín P. de Iturriaga (fabulista y pedagogo), F. I. Lardizabal. Merece mención especial J. A. de Moguel, que, aparte de otras obras religiosas, es autor de unos sabrosos diálogos compuestos con el fin de que los cultos del país repararan en la belleza, galas y expresividad de una lengua desdeñada por ellos. Peru Abarka es el título de esta obra de Moguel. J. I. de Iztueta es el único seglar de esta lista de autores poslarramendianos: fue un recopilador de danzas y autor de una Historia de Guipúzcoa en vasco. Pero la mayoría de estos autores pertenecen ya al s. XIX.Tercer periodo. La última guerra carlista y el cercenamiento de los fueros, que fue su colofón, determina un acrecentamiento de la conciencia del país, interesada por salvar de la muerte a esta vieja lengua. El bardo popular Iparraguirre llegará al alma de las multitudes con sus cantos, entre los cuales el más conocido es el Gernikako Arbola (El árbol de Guernica). Arturo Campión publica su Gramática de los cuatro dialectos literarios del vasco. El abogado donostiarra J. Manterola saca a luz el Cancionero (primera compilación de la poesía vasca hasta entonces dispersa) y funda la rev. "Euskal-Erria", en que se darán cita casi todos los amantes y cultivadores del vasco. Por el mismo tiempo se multiplican lasfiestas literarias, los certámenes, juegos florales, etc. Cor Soroa, Alzaga y Barriola nace el teatro en vasco. Inda lecio Bizcarrondo, conocido cmo Vilinch, y Felipe Arrese y Beitia serán los poetas de la época. Sabino de Arana (1865-1903) es el iniciador de una corriente purista a ultranza y reformista, en su afán por depurar la lengua de todo influjo extraño.
A principios del s. XX florecen el novelista Echeita y, sobre todo, Domingo de Aguirre (1864-1920), autor de dos novelas que triunfan: Kresala y Garoa. Como poetas sobresalen Esteban de Urquiaga y José Mª Aguirre "Lizardi". Julio de Urquijo funda la "Rev. Internacional de los Estudios Vascos" y Resurrección MI, de Azkue ,lleva a cabo una inmensa labor de recopilación, a través de su Cancionero, Diccionario, Morfología y Literatura Popular del País Vasco. En 1918 se funda la Academia de la Lengua Vasca, que trata de encauzar todos estos esfuerzos hacia la consecución de una lengua literaria uniforme y capacitada para la expresión de los temas de la cultura moderna.En nuestros días prosigue la actividad literaria en ambos lados del país (francés y español). En el sector español ha sobresalido Nicolás Ormaechea "Orixe", traductor del misal y autor del extenso poema Euskaldunak (Los Vascos) y de otras obras religiosas, en parte inéditas; así como también Salvador Michelena, poeta y ensayista. Entre los más modernos son dignos de mención, entre otros, N. Echániz, V. Gandiaga, G. Aresti, J. L. Álvarez Emparanza, M. Lecuona, J. Lete, S. Garmendia, etc. El acceso de las lenguas vernáculas a la liturgia, decretado por el Conc. Vaticano II, ha abierto una nueva posibilidad al vasco. Los ramos en que éste actualmente es más cultivado son los siguientes: la poesía de viejo y nuevo cuño, el ensayismo, el teatro, la novela, el cuento, el periodismo, la literatura religiosa, la traducción, las charlas radiofónicas, los concursos de bersolaris (improvisadores que versifican sobre un tema que les es impuesto en el momento).V. t.: FILOLOGÍA IV.LUIS VILLASANTE.
BIBL.: L. VILLASANTE, Historia de la Literatura Vasca, Bilbao 1961; L. MICHELENA, Historia de la Literatura Vasca, Madrid 1960; N. DE CORTÁZAR, Cien Autores Vascos (Notas), San Sebastián 1966. Para la historia del teatro: A. LABAYEN, Teatro Euskaro. Notas para una historia del arte dramático vasco, Zarauz 1965. Como colección de poesía vasca: C. II. ONAINDÍA, Milla Olerki Eder, Amorebieta 1954. Para una breve crestomatía de prosistas, 1. OMAECHEVARRIA, Euskera, Zarauz 1959. Para la poesía de carácter popular, M. LECUONA, Literatura oral vasca, Zarauz 1965; J. DE RIEZU, Flor de canciones populares vascas, Buenos Aires 1948. Texto original y traducción del primer libro vasco, en La Gran Enciclopedia Vasca, Bilbao 1966, 1, 73 ss., 355 ss.
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