Utopia. I. Descripción General. FIL.
Categoria:
Filosofía
1. Concepto. Del griego ou, no, y topos, lugar, u. etimológicamente significa "lo que no está en ningún lugar", algo que carece de ubicación fija y determinada. El vocablo fue acuñado por Tomás Moro para designar a la isla de Utopía en la que colocaba la república ideal de la que luego hablaremos. La u. puede definirse como la construcción teorética en la que se esboza la estructura de una sociedad perfecta, en sus aspectos religioso, social y económico, irrealizable -o al menos irrealizada- en su totalidad y que implica una crítica negativa indirecta de la sociedad realmente existente.La anterior definición puede descomponerse en los siguientes elementos: a) Construcción teórica. La u. consiste en una especulación pura sobre la estructura social, prescindiendo de las condiciones empíricamente dadas y de las limitaciones que impone a la sociedad humana; se basa en una concepción radicalmente optimista de la naturaleza humana. b) Esbozo de una sociedad perfecta. Con base en su optimismo antropológico, las u. establecen las líneas, más o menos generales, de una sociedad perfecta, carente de las lacras que habitualmente aparecen en las distintas formas sociales por las que ha pasado el ser humano; toda u. es esencialmente idealista, en el sentido de aspirar a un ideal de perfección que todavía no ha sido plasmado en la realidad. c) Análisis de los distintos aspectos de dicha sociedad. Con mayor o menor acierto, precisión y detalle, toda u. analiza las facetas religiosa, política, social y económica de la sociedad a que aspira. Según los autores se dará más o menos importancia a uno de estos aspectos (en este sentido podría hablarse de u. religiosas -Joaquín de Flore-, políticas -Platón-, sociales -Cabet-, económicas -Fourier-, etcétera), pero todos ellos son integrados como elementos básicos de la sociedad ideal que se construye. d) Su carácter irrealizable. Por su carácter ideal la u. se diferencia de un programa concreto de acción, suelen ser irrealizables consideradas como totalidad y en ocasiones ser presentadas como tales (de esta característica de la u. proviene el significado vulgar del término utópico como algo irreal o imposible de alcanzar). Esto no es obstáculo a que en algunos de sus aspectos las u. tengan algo realizable (de hecho, algunos detalles contenidos en construcciones utópicas han sido posteriormente plasmados en la realidad) ni a que puedan ser, y hayan sido de hecho muchas veces, un poderoso estímulo de la acción práctica. e) Crítica negativa indirecta de la sociedad existente. De un modo más o menos latente toda u. contiene una crítica, en general no directa, de la sociedad en la que vive su autor. De ahí que haya que ver de ordinario en la u. un noble intento de mejorar las condiciones sociales existentes. La u. se fundamenta, de una parte, en el optimismo antropológico; de otra, en el pesimismo sociológico respecto de la sociedad presente. La deficiencia de la sociedad real., ss: suele atribuir en las u. no a una maldad de sus elementos integrantes, los hombres, sino a una defectuosa organización de los mismos. De ahí que la u. intente superar la antítesis hombre-sociedad mediante una estructuración de ésta, y propugne más una "reforma de estructuras" que de los hombres mismos (olvidando que siempre es necesario el esfuerzo y reforma personal).2. El pensamiento utópico a lo largo de la historia. Históricamente las construcciones utópicas se han sucedido casi sin interrupción, como reflejo del deseo ininterrumpido y constante del hombre de querer superar la’sociedad en que vive. Limitándonos al pensamiento occidental, se puede dividir en tres grandes grupos según las etapas cronológicas en que suele dividirse la historia de Occidente.a) Utopías griegas. En este apartado se comprenden aquellas u. que pretendieron reformar la sociedad helena. La deficiente estructuración socio-económica del mundo antiguo, con base en la esclavitud y en un sistema de clases sociales cerradas, impulsó a numerosos pensadores a teorías o u., más o menos felices, para modificar un estado fáctico que. llegó a hacerse insostenible. Los principales autores de u. son:Hipodamo. N. en Mileto. Vivió durante la primera mitad del s. V a. C. Ilustre arquitecto, dirigió la construcción del Pireo. Ideó una visión utópica de las ciudades que nos ha sido transmitida por Aristóteles (Política, II, V). Sus puntos fundamentales son: a) limitación a 10.000 del número de habitantes de cada ciudad; b) distribución de los mismos en tres clases sociales, labradores, artesanos y guerreros; c) división en tres partes del territorio del Estado; una sagrada, para atender a los gastos del culto; otra pública, para subvenir a los gastos militares; una tercera, distribuida individualmente entre los labradores; d) imposición de fuertes restricciones a la propiedad privada, al considerar que una inadecuada distribución de la misma es fuente de numerosos males.
Platón. A Platón (v.) se debe la construcción utópica de más interés en el pensamiento griego. En la Politeia (República) diseñó un Estado ideal, basado fundamentalmente en la división en tres clases sociales, artesanos, guerreros y gobernantes, en la supresión de la propiedad privada y de la familia para las dos últimas clases y en un sistema educativo de raíz casi exclusivamente estatal. No obstante, la experiencia siciliana modificó el pensamiento platónico, que, en las Nómoi (Leyes), diálogo escrito en su vejez, nos ofrece una atemperación de las tesis antes mantenidas.Zenán. Fundador de la escuela estoica (v. ESTOICOS), nos ha Iegado en su obra titulada Politeia (República) una nueva u., interesante por ser la más cruda que nos haya ofrecido un pensador griego. Políticamente, defiende en ella un régimen mixto de monarquía, aristocracia y democracia. Desde el punto de vista socio-económico, denegó todas las instituciones que son básicas en una sociedad; el Estado ideal, dice, debe establecer la comunidad de bienes y de mujeres, carecer de templos, de guerreros, de tribunales, etc. Esta concepción de Zenón sólo puede ser comprensible si partimos de la base de considerar como únicos ciudadanos del Estado ideal a los sófoi, los sabios, entendido este término en su sentido estoico.b) Utopías de la Europa medieval y del Renacimiento. También en estas épocas abundan los pensadores que elaboran construcciones políticas ideales; todos ellos están integrados, de un modo más o menos profundo, en la tradición cristiana, que influye, por tanto, en sus planteamientos. Limitémonos a señalar los principales.Joaquín de Fiore (v.; 1130-1202). En sus tres obras principales, Concordia Veteris et Novi Testamenti, Expositio in Apocalypsim y Tractatus super quatuor Evangelia, afirma que la historia de la humanidad se divide en tres etapas, cada una de las cuales está bajo el patrocinio de una de las tres Personas de la Trinidad. La primera etapa abarcó desde la Creación a la Redención: es el reino del Padre; la segunda, desde la Redención hasta un momento algo posterior a aquel en el cual El vivía: es el reino del Hijo. La tercera, el reino del Espíritu Santo, se ha de caracterizar, bajo el imperio del amor que hermanará a los hombres, por carecer de clases sociales y por la comunidad de bienes. Será -dice- la edad de la sociedad perfecta.Tomás Moro (v.; 1478-1535). Con su obra Libellus vere aureus nec minus salutaris quam festinus de optimo reipublicae statu deque nova insula Utopia, conocida comúnmente con el nombre de Utopía, inauguró la serie de escritos sobre este tema que proliferaron a lo largo del Renacimiento. Su obra es el tronco del que arrancaron todas las demás, con pequeñas variaciones de detalle que no afectan a lo fundamental. La finalidad que se propone es invitar al hombre a adoptar una postura espiritual que le lleve a promover la justicia y permita así que todos puedan consagrarse a la vida del espíritu y de la cultura. Para demostrar la viabilidad de su propósito, narra un supuesto viaje a la isla de Utopía, en la que rige una sociedad perfecta, que describe con detalles. Las características de esa sociedad son las siguientes: a) Su estructura religiosa se fundamenta en el reconocimiento de la Divinidad a la que todo ciudadano tiene que dar culto; el Estado no impone ninguna forma religiosa, sino que respeta la libertad de cada ciudadano; lo único que se prohíbe es el ateísmo. b) Desde la perspectiva de la estructura política, la isla está dividida en 54 ciudades; cada 30 familias nombran un magistrado, el filarco; cada 10 filarcos designan un protofilarco, o magistrado superior; los mismos filarcos son los encargados de elegir al príncipe, que tiene carácter vitalicio. c) En cuanto a la estructura social, Moro tiende en principio a la supresión de todo hermetismo en las clases sociales, ya que todo ciudadano viene obligado a trabajar la tierra. Sin embargo, introduce una distinción al admitir que aquellos que manifiesten dotes especiales para el cultivo de las letras podrán ser dispensados del trabajo manual, para consagrarse a actividades intelectuales; de entre ellos son escogidos los magistrados, los embajadores y el príncipe. d) La estructura económica se edifica sobre la consideración de que la riqueza fundamental está en el cultivo de la tierra. Ésta se halla dividida en parcelas iguales, y los ciudadanos, por un turno riguroso, proceden a labrarla y sembrarla, con las únicas excepciones antes indicadas. Moro opina que la jornada de trabajo puede ser reducida a seis horas diarias. Elimina la moneda como instrumento de cambio y piensa que los bienes deben ser distribuidos entre los ciudadanos según las necesidades de cada uno; lo cual es consecuencia lógica de la finalidad que se propone con su u.: el liberar al hombre de la preocupación por las necesidades materiales para que pueda cultivar intensamente la vida del espíritu.Dentro de la corriente marcada por la Utopía de Moro se sitúan obras como la Nova Atlantis (La Nueva Atlántida) de F. Bacon (v.), la Cittá del Sole (la Ciudad del Sol) de Campanella (v.), los États et Empires de la Lune et du Soleil (Estados e Imperios de la Luna y del Sol) de C. Bergerac y los Voyages de Télémaque (Viajes de Telémaco) de Fenelón (v.).c) Utopías de la época moderna. Rasgos de pensamiento utópico pueden señalarse en numerosas corrientes de pensamiento moderno y contemporáneo: así, p. ej., en la Ilustración (v.), tanto en su vertiente intelectualista como en la sentimental de Rousseau (v.); en la idea sobre la sociedad industrial de Saint-Simon (v.); en el positivismo de Comte (v.), etc. De modo especial suele hacerse referencia a aquellos pensadores que, en los primeros tiempos de la revolución industrial (v.), propusieron una serie de visiones revolucionarias de signo socialista y de fuerte carga ideal, y a los que, siguiendo a Marx, se califica de socialistas utópicos (v. SOCIALISMO I). Los principales son:Robert Owen (v.; 1771-1858). En sus dos obras principales, New Views of Society or Essais upon the Formation of Human Character (Nuevos conceptos de la sociedad o ensayo sobre la formación del carácter humano) y Revolution in Mind and Practice (Revolución en la mente y en la práctica) esboza una concepción de índole utópica basada en la supresión de la familia, de la propiedad privada y del dinero como instrumento de cambio, que era sustituido por unos bonos de trabajo, en los que se indicaba un número determinado de horas de trabajo canjeables por mercancías.
François Marie Charles Fourier (v.; 1722-1837). En diversas obras expone un sistema social llamado falansterismo, ya que la base del mismo era la falange o agrupación de 1.620 personas residentes en un falansterio, a la que correspondía un terreno cultivable de 400 hectáreas. Cada falansterio estaba gobernado por un uniarca, y la totalidad de los diversos falansterios por un omniarca. En Francia y América se intentó poner en práctica el sistema de Fourier, con un rotundo fracaso.Étienne Cabet. N. en Dijon en 1788; m. en San Luis (EE. UU.) en 1856. En su Voyage en Icarie, roman philosophique et social construye una sociedad de orientación comunista, basada en la abolición de la propiedad privada. Su sistema social se cifra en el principio de que a cada individuo hay que exigirle según su capacidad y retribuirle según sus necesidades. Intentó poner en práctica sus teorías en los EE. UU. (Tejas, 1848; Illinois, 1849) pero el resultado fue un estrepitoso fracaso.Conviene señalar que si bien Marx y Engels calificaron a las teorías socialistas anteriores a ellos de utópicas (cfr. F. Engels, Del socialismo utópico al socialismo científico, Madrid 1968) por considerar que se basaban en especulaciones sin fundamento, mientras que decían que su sistema poseía en cambio base verdaderamente científica, dicho juicio es claramente parcial y su aceptación presupone asumir el entero juicio de Marx sobre la historia del pensamiento. En realidad no sólo en los pensadores anteriores a Marx hay algunos elementos de carácter científico, sino que en el mismo Marx (v.) no escasean los componentes utópicos; por lo demás una corriente del pensamiento marxista se caracteriza precisamente por intentar volver al momento utópico de Marx dejando en segundo plano el momento llamado científico: Marcuse, Bloch, etc. (V. NEOMARXISMO).J. BARRIO GUTIÉRREZ.
BIBL.: H. KIRCHENHEIM, L?éternelle Utopie, París 1897; J. REINER, Berühmte Utopisten und ihre Staatideal, Jena 1906; K. VOIGT, Die sozialen Utopien, Leipzig 1906; J. D. HERZLER, The story of utopian thought, Londres 1923; H. FREYER, Die politische Insel. Eine Geschichte der Utopien son Platon bis zur Gegenwart, Leipzig 1937; L. MUMFORD, The story of Utopia, 2 ed. Nueva York 1941; E. IMAZ, Utopías del Renacimiento, México 1941ÍD, Topía y Utopía, México 1947; M. L. BERNARI, Journe through Utopia, Londres 1950; R. RUYER, L?Utopie et les utopies París 1950; A. L. MORTON, Las utopías socialistas, Barcelona 1970; D. DESANTI, Los socialistas utópicos, Barcelona 1973.
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