Utilitarismo ÉTICA
Categoria:
Ética
Doctrina según la cual el sumo bien (v.) se identificaría con lo útil. El u. no consiste únicamente en afirmar que lo útil es un bien, ya que esta aseveración puede ser admitida, con diversos matices, por la Ética en general o por muchas doctrinas éticas, sino en una hipertrofia de la utilidad, situándola en la cima de la escala de los bienes, de forma que todo aquello que tenga razón de bien se considera que la tiene en virtud de la utilidad que pueda producir, entendiendo además la utilidad en un sentido más bien sólo material. Como nota general, puede decirse, pues, que el u. tiene una pobre idea de las aspiraciones humanas y de la felicidad (v.), colocando la utilidad y los placeres sensibles por encima de los’ bienes más propiamente humanos, como el conocimiento, la verdad, la libertad y el amor, que son los que en definitiva llevan al supremo bien que es Dios.El término u. puede tomarse en dos sentidos, lato y estricto. En el primero, u. viene a identificarse con hedonismo (v.) y se comprenderían bajo él todas aquellas teorías éticas que mantienen la igualdad felicidad= utilidad=placer. En el segundo, se entiende por u. una concreta corriente ideológica, económica y política que nació en Inglaterra en el s. XVIII con J. Bentham (v.) y se continuó en el s. XIX con J. Mill y J. Stuart Mill. El sentido adecuado de u. es este último. Según Baumgardt (Bentham and the Ethics of To-day, Princeton 1952, 165) la palabra u. fue usada por primera vez por Bentham en 1780. Pero el que difundió este término y trató de darle carta de naturaleza dentro de la filosofía fue Stuart Mill (v.). A este u. también se le ha llamado, aunque con menos fortuna y difusión, radicalismo, nombre derivado de que los utilitaristas, basándose en sus doctrinas ético-políticas, pretendieron realizar una serie de reformas sociales, de índole muy radical, con las que aspiraban a incrementar el bienestar de los hombres.Características generales. Las características fundamentales del u., en cuanto teoría ética, son:1) La identificación de la utilidad con el sumo bien. Tomando el concepto de útil de la ciencia económica de su tiempo, según la cual es útil todo lo que puede satisfacer una necesidad, los utilitaristas mantendrán que el sumo bien humano es la utilidad (v.), entendiéndola en general como placer sensible y material. El hombre, por naturaleza, es animal, y está acuciado por un conjunto de necesidades, cuya satisfacción origina placer y cuya insatisfacción produce dolor. Ambos, placer y dolor, son para los utilitaristas los dos polos afectivos alrededor de los que giraría toda la actividad humana. En consecuencia, todo lo que permita saciar una necesidad, lo que sea útil, tendría razón de bondad, ya que gracias a ello se puede eliminar un dolor y alcanzar un placer. Fácilmente se ve la íntima conexión que, en un principio, guarda el u. con -el hedonismo (v.). Los mismos utilitaristas, desde Bentham a Stuart Mill, han insistido en que utilidad debe entenderse en un sentido equivalente al de presencia de placer y ausencia de dolor.
2) La gradación de lo útil. útil es todo aquello que puede satisfacer una necesidad y, por tanto, producir un placer. Pero, dentro de lo útil, pueden establecerse grados jerárquicos. La causa es doble. De una parte, porque dentro de los placeres hay unos más intensos que otros; de otra, y esto es lo más importante, porque el placer puede extenderse a más o menos individuos de la sociedad, de la comunidad social. En este punto radica la diferencia fundamental entre el hedonismo y el utilitarismo. Éste tiene una intensa preocupación soc, ial, frente al carácter más individualista y egoísta del primero. Al establecer una escala en lo útil, habrá de tenerse en cuenta este doble, decisivo, criterio: la intensidad del placer producido y la extensión a un mayor o menor número de individuos.3) La matematización de lo útil. Con arreglo al doble criterio indicado, la aspiración del u. es establecer una escala matemática dentro de la utilidad, como norma segura para regir la actividad moral del hombre. La Ética, dicen, debe transformarse en una ciencia ".positiva", y, como todas ellas, someterse al método matemático. Bentham llegará a la afirmación de que la Ética debe ser tan exacta como las matemáticas (Introduction to the Principles of Morals and Legislation, en Works, 11 vol., Edimburgo 1838-43, I,5).4) La maximización de lo útil. De acuerdo con lo antes dicho, la norma que debe guiar la conducta humana no será utile est faciendum, sino maxime utile est faciendum (se ha de hacer lo máximamente útil). Un acto no será bueno cuando sea útil, sino cuando origine la máxima utilidad posible para el máximo número posible de miembros de la comunidad. lista sería la norma suprema de moralidad según el utilitarismo.Dos problemas fundamentales surgen en este momento al utilitarismo. El fijar criterios para la maximización de lo útil y el armonizarla respecto del individuo y la comunidad. En la primera cuestión no hay acuerdo entre los defensores del utilitarismo. Para Bentham, que lleva o quiere’ llevar la matematización de la utilidad a sus más crudas consecuencias, se debe seguir una norma estrictamente cuantitativa; los distintos placeres se reducirán a datos cuasinuméricos y, de acuerdo con ellos, se determinará lo máximo y lo mínimo. Para Stuart Mill tal postura es inadmisible; el placer, por su propia naturaleza, no puede reducirse a lo meramente cuantitativo; hay que tener en cuenta la cualidad del placer; con esta tesis, indudablemente acertada, Stuart Mill crea grandes dificultades a una posible matematización y gradación de los placeres, básica, como vio Bentham, para una estructuración coherente del utilitarismo. Por lo que se refiere al segundo problema, el justificar la armonía entre la utilidad individual y la social, el u. trata de resolverlo ya mediante un criterio estrictamente racional, según el cual cada individuo desea la utilidad para los demás porque ello redunda en su propia utilidad (James Mill, Analysis of the Phenomena of the Human Mind, 2a ed. Londres 1869, 351), ya mediante una base afectiva, consistente en el sentimiento, connatural a cada hombre, de la unidad del género humano (Stuart Mill, Utilitarianism, 2a ed. Londres 1871, 61).Valoración crítica. El u. desconsidera, pues, los sentimientos y motivaciones más nobles del nombre (v.), al reducirlos todos a la utilidad, en base a su concepción prácticamente materialista de lo humano, que tiene sus raíces fundamentales en el empirismo (v.), positivismo (v.) y naturalismo (v.) en general. Dicha concepción puede decirse que llega al paroxismo al pretender incluso la matematización y maximización de lo útil. Es cierto que el interés y la búsqueda de la felicidad es móvil fundamental de la actividad humana, pero no han de ser entendidos en forma material y biológica, pues también es verdad que la moral y el deber obligan a la conciencia de cada hombre al sacrificio de intereses contingentes y bienes materiales en nombre de bienes intelectuales y espirituales más altos, que valen por sí, y cuya posesión da al hombre su pleno valor. No es la eficacia y la utilidad de la acción lo que la hace moralmente buena, sino que es la bondad moral la que obliga al hombre a una acción que sea instrumento de verdadero perfeccionamiento humano. El tener en cuenta o buscar también el bien y utilidad de los demás no es la esencia de la moral sino una consecuencia de ella. La persona humana reconoce el valor de las otras personas sólo cuando reconoce el valor absoluto y permanente de los verdaderos bienes, y sólo cuando se buscan éstos, las acciones san moralmente buenas y verdaderamente útiles. Las leyes morales (v. LEY) no se deducen de la utilidad; al revés, es la utilidad la que se deduce de la ley moral (v. t. BIEN; MORAL I).El u. tuvo un gran influjo en Inglaterra durante el s. XIX, donde comenzó a ser criticado eficazmente por H. F. Bradley (Ethical Studies, 1876). En Estados Unidos, un movimiento paralelo en la misma época, con ciertas afinidades, fue el del pragmatismo (v.). Tuvo también alguna influencia en Europa; así, p. ej., A. Manzoni sintió la necesidad de añadir a la 2ª ed. de su obra Osservazioni sulla morale cattolica (Milán 1845) una larga crítica del sistema que funda la moral sobre la utilidad. Lo más interesante del u. inglés ha sido algunas de las reformas sociales que propugnó, el estudio científico-positivo de las necesidades materiales humanas y los análisis de la utilidad como conceptos utilizables en Economía, aunque la ciencia económica después haya modificado notablemente el concepto de utilidad que manejaban los utilitaristas del S. XIX (v. UTILIDAD). Pero, aparte de eso, sus premisas y conclusiones en el terreno de la Ética o Moral eran erróneas, al basarse en una concepción del hombre que negaba valor a la conciencia y a la voluntad y que no reconocía el primado objetivo de la ley moral.Utilitaristas principales. Jeremy Bentham (v.; 17481832), con sus dos obras principales, Introduction to the Principles of Morals and Legislation y Deontology or the Science of Morality, fue el creador y sistematizador del u., hasta el punto que sus continuadores no hicieron más que retocar algunos de sus aspectos. En él ya aparecen todos los elementos fundamentales del u.: la identificación del bien con lo útil, la gradación de la utilidad, la matematización y la maximización del placer. Hay que destacar, como particularidad específica de Bentham dentro del u., su insistencia en la cuantificación de la utilidad y del placer; para ello establece unos criterios tratando de fijar una escala dentro de los diversos placeres. Dichos criterios son la intensidad, la seguridad, la proximidad, la duración, la pureza, la extensión y la fecundidad. Conjugando adecuadamente todos ellos, se puede llegar según él a asignar a cada placer un grado determinado.James Mill. Nació en Northwater Bridge el 6 abr. 1773; m. en Londres el 23 jun. 1836. Discípulo de Bentham, en su tratado Analysis of the Phenomena of Human Mind intentó fundamentar el u. en el atomismo psicológico asociacionista característico de la tradición inglesa del empirismo (v. ATOMISMO; ASOCIACIONISMO).John Stuart Mill (v.; 1806-73). Hijo del anterior, se interesó por las más diversas disciplinas filosóficas (su obra principal es System of Lagic, Ratiocinative and Inductive, being a connected View of the Principles and the Methods of Scientific Investigation). En sus estudios éticos, especialmente en Utilitarianism, defendió y perfeccionó el utilitarismo. Siguiendo el camino marcado por su padre, quiso fundamentar la ética en la psicología asociacionista, manteniendo que toda moral necesita tomar sus principios básicos en el conocimiento de la estructura psíquica del ser humano. Atemperó el radicalismo del u. de Bentham mediante la introducción de las nociones de cualidad y altruismo. Con la primera, se opuso al intento de pura cuantificación del placer, sosteniendo que éste tiene una cualidad intrínseca irreductible al mero dato matemático. Con el segundo, suaviza el egoísmo, al que Bentham atribuye el papel básico en la motivación humana, señalando que tanto el uno como el otro han de considerarse como motores impulsantes de la conducta del hombre.Digamos, para terminar, que el u. ha representado en lá historia de las doctrinas éticas un intento de fundamentar la moral en una psicología asociacionista y en una matemática (de acuerdo con el criterio imperante de matematización del saber). Sus análisis del placer y de la utilidad, motores indiscutibles pero no únicos de la conducta humana, han supuesto una cierta contribución. Mas una concepción demasiado animalizada del hombre, con olvido de los factores racionales y de otros volitivos, le han llevado, incluso en el u. suavizado de Stuart Mill, a pasar por alto los sentimientos y afanes más elevados que mueven poderosamente la actividad humana.J. BARRIO GUTIÉRREZ.
BIBL.: PH. DEVAUX, L?utilitarisme, París 1955; S. LESLIE, The english utilitarians, Londres 1900; E. ALBEE, A history of english utilitarianism, Londres-Nueva York 1902; S. W. LESLIE, Political thought in England. The utilitarians from Bentham to Mill, Londres-Nueva York 1947; J. PAMENATZ, The english utilitarians, Londres-Nueva York 1949; S. CASELLATo, G. St. Mill e l?utilitarismo inglese, Padua 1951; J. LECLERCQ, Las grandes líneas de la filosofía moral, 3 ed. Madrid 1967; A. MILLAN PUELLES, Economía y libertad, Madrid 1974. Puede verse además una exposición crítica del u. en casi todos los tratados generales de Ética (v.) y de Moral (v.).
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