Uralo-altaicas, Lenguas GEOG.
Categoria:
Geografía
Ocupan un gigantesco territorio desde Laponia, Finlandia y Estonia, Hungría y la Turquía europea, hasta Siberia, Turquestán, Mongolia y Manchuria. A pesar de esta amplia localización geográfica, su importancia numérica es relativamente escasa, ya que lo hablan de 80 a 90 millones de personas. Hay lingüistas que rechazan la unidad u. a. y clasifican estas lenguas en dos grupos distintos: el urálico o ugro-finés (v.), que comprende al finlandés, el estonio, el lapón, el húngaro y algunas lenguas de Siberia como el samoyedo; el segundo grupo comprende al altaico, que se divide en tres grupos: el turco, lenguas de los tártaros, turcomanos y quirguizes, el mongol oriental, occidental de los calmucos y nórdico de los buriatos, y el tungúsico de los manchúes.Las lenguas u. y a. presentan una estructura aglutinante, es decir, que se añaden a la raíz sufijos para expresar una serie de significados; presentan la armonía vocálica, es decir, que en una palabra solamente hay vocales del mismo tono: si la vocal de la radical es o, o es u, las vocales de las otras sílabas tienen que ser o, u o a. Finalmente, estas lenguas carecen por completo del concepto gramatical del género y los pronombres él, ella y ello se expresan mediante un solo pronombre. Todas las modificaciones gramaticales se expresan por medio de sufijos. Los vocabularios de los dos grandes grupos u. y a. son muy difíciles de relacionar y sus conexiones son inseguras. Esta falta de parentesco apoya la tesis de los lingüistas que rechazan la unidad uralo y altaica. Es factible, naturalmente, relacionar los vocabularios de lenguas vecinas como el lapón, el finés y el estonio; es ya más difícil establecer el parentesco entre esos idiomas y el húngaro o el turco con la mayoría de las lenguas del Asia soviética. El adverbio ?sí? en finés es kylla, igen en húngaro y evet en turco, así como ?no? es, respectivamente, ei, nem y hayir. El otro grupo de lingüistas que defienden la tesis contraria afirma que esto proviene del hecho de que se trata de pueblos que fueron nómadas durante mucho tiempo; esta falta de estabilidad explicaría los cambios lexicológicos. Además, la aparición tardía de los textos de algunas de estas lenguas no permite tener una documentación amplia sobre su evolución; el primer texto redactado en húngaro es una oración fúnebre del s. XIII, ya que su utilización como lengua escrita fue prohibida durante la Edad Media; el primer texto finés es una traducción de la Biblia en 1548 y el texto de la epopeya nacional, el Kalevala, no fue recopilado de la tradición oral hasta el s. XIX. El turco escrito aparece en inscripciones del s. VIII; los textos mongoles más antiguos se fechan en 1240 con la redacción oficial de la Historia secreta de los mongoles. De todos modos, es cierto que las innovaciones y los cambios tuvieron lugar en mucha mayor cantidad en las lenguas u. y a. que en el indoeuropeo y en el camito-semítico. La filología comparativa de estas lenguas parece demostrar, sin embargo, una cultura neolítica cuyas huellas se encuentran en el Ural; el vocabulario primitivo de esos núcleos prehistóricos fue la base lingüística de ese grupo de lenguas a las que se añadieron palabras de distintos orígenes. Se observan vocabularios chinos y de la India en los grupos mongoles y turcos y, más tarde, se incorporaron palabras iraníes y árabes; elementos hiperbóreos o paleoasiáticos del norte de Siberia y de Kamchatka se han introducido en las lenguas u. del norte de Asia.El porvenir de algunas lenguas u. y a.. parece ser su rápida desaparición frente a las lenguas de culturas poderosas; la rusificación de los dialectos ugro-finés o u. y turcos hablados en la URSS es un hecho ya; el finlandés, el húngaro, el turco, a pesar de sus culturas y literaturas muy notables, importan muchas palabras extranjeras, alemanas, eslavas e inglesas, que van cambiando poco a poco sus estructuras.J. ROGER RIVIÈRE.
BIBL.: M. A. PEI, La maravillosa historia del lenguaje, Madrid 1955; A. SAUVAGEOT, Langues finno-ougriennes et samoyèdes, en A. MEILLET, Les langues du Monde, París 1925, 153-183; A. MEILLET, Linguistique historique et linguistique générale, París 1921-36; A. BOROT, Der Turmbau von Babel, Stuttgart 1957-63; L. HOMBURGER, Le langage et les langues, París 1951.
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