Ur GEOG.
Categoria:
Geografía
Una de las ciudades de la anfictionía sumeria. Los primeros testimonios escritos provienen del cementerio real y mencionan a la reina Puabi, a Meskalandu, y a Akalandu (ca. 2600). El primer rey de la lista real sumeria es Mesanepada (2563-2524). La importancia de U. desaparece con Balulu, que fue atacado por el rey de Awam (Elam) ca. 2425. En esos momentos, U. ocupaba 60 Ha. en las que habitaban unas 24.000 personas. Lo más revelador de esa época son las tumbas reales, exponente de la preponderancia del poder real militar sobre el templo. En ellas encontramos una fastuosidad y una riqueza tal que difícilmente se explica si no es por la fuerte concentración del poder en manos de una sola persona, la sumisión y el trabajo de sus súbditos y el control absoluto del excedente de producción. La ciudad de U. nuevamente conocerá un apogeo espectacular en los días de la III dinastía de U. Los reyes sumerios rehicieron la unidad de las ciudades rivales sumerias y acadias bajo la hegemonía y centralización de U., restablecieron la paz interior y garantizaron la seguridad para el comercio. La expansión de la civilización recomenzó con Urnamu (2112-2095) y, tras un siglo de dominio, U. y las ciudades a ella sometidas cayeron bajo la presión de los semitas occidentales, que adoptaron la cultura y civilización elaborada por los sumerios en el centro político del Imperio: en Ur.Mediante la codificación de las leyes, llevada a cabo por Urnamu y Sulgi, se regularon las relaciones económicas, sociales y jurídicas. Un sistema escolar que funcionaba en el templo y en el palacio instruía a una minoría de la juventud para capacitarla como clase dirigente del país: sacerdotes, funcionarios administrativos, escribas, jueces, médicos, etc. La medicina se desliga de conjuros, exorcismos y prácticas mágicas y sufre un proceso de racionalización; las Letras conocen un esplendor inusitado al confeccionarse silabarios, vocabularios sumeroacadios, textos bilingües y traducciones, y el de las ciencias históricas al fijarse el transcurso del tiempo y los años de gobierno de los reyes, mediante listas reales, atendiendo a grandes hechos que jalonan la vida de sus monarcas. Otro tanto ocurre en terreno religioso con las cosmogonías y teogonías.V. t.: MESOPOTAMIA II; SUMERIA I.JAVIER LOMAS.
BIBL.: E. SOLLBERGER, Ur excavation texts, Londres 1965; S. N. KRAMER, The Sumerians: their history, culture and character, Chicago 1963; H. SCHMÖKEL, Ur, Asur y Babilonia, Madrid 1965; C. L. WOOLLEY, Ur, la ciudad de los caldeos, México 1966.
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