Turquia (türkiye) VI. Literatura en Lengua Árabe. LIT.
Categoria:
Literatura
Generalidades. La literatura en lengua árabe tiene ilustres autores de raza turca, pero no ofrecen característica alguna especial que revele en sus escritos su origen étnico. Por ello no se puede hablar con propiedad de una creación literaria turco-árabe, en contraste con las literaturas de otros pueblos islámicos de etnia no árabe, como Irán (v. IRÁN X)y al-Andalus (V. HISPANO-ÁRABE, LITERATURA), que aportaron características propias al conjunto de la literatura árabe (v. ÁRABES II). La razón es la inferioridad de la cultura autóctona turca, absorbida pronto por la islámica. Los pueblos turcos que tuvieron los primeros contactos con el Islam en el primer siglo de la Hégira (s. VII) se convirtieron con rapidez a la nueva religión y aprendieron su lengua, vehículo del Imperio y las nuevas ideas, y, aunque asumieron un papel político-militar en el Islam, su aportación cultural aun incluso en las lenguas autóctonas (V. TURCOS II) fue tardía y pobre, y fuertemente influenciada por lo árabe y lo persa. La literatura popular tuvo un desarrollo independiente, sin lograr una simbiosis creadora.La producción literaria en árabe de los turcos puede encuadrarse en los periodos generales de la literatura árabe, pero podemos distinguir dos etapas: a) literatos turcos bajo el califato abbasí; b) literatos turcos bajo el Imperio otomano.Literatos turcos de lengua árabe en la época abbasí. Aunque el papel de los turcos en el Islam fue esencialmente militar, desde sus comienzos como tropas auxiliares o como guardia pretoriana de los califas, ciertas familias buscaron, a través de su incorporación a la cultura musulmana, la forma de convertirse en ciudadanos de primera clase: ello dio lugar a un nacionalismo literario conocido por áu’úbiyya, y del que fueron protagonistas los persas bajo el califato abbasí. Ajenos a reivindicaciones nacionalistas, pero como consecuencia de las contribuciones culturales de los pueblos no árabes al Islam, los turcos aportaron varios nombres ilustres al pensamiento y la literatura árabe. El más importante de todos es el filósofo al-Farábi, Ab5 Nasr, Muhamínad b. Muhaminad b. Tarján b. Uzalag, nacido en Farab (Turquestán). Su formación fue bagdadí,,Ipues en Bagdad estudió, aunque con profesores cristianos; pasó la mayor parte de su vida en Alepo, en la corte de Sayf al-Dawla, y murió en Damasco en el 950. Su filosofía es un sincretismo de Aristóteles, Platón y el pensamiento musulmán; sus comentarios al primero hicieron comprensible el aristote]¡sino para el pensamiento árabe y, más tarde, para la Escolástica medieval. Escribió en árabe muchísimas obras, algunas de las cuales se han perdido y otras se han conservado en su lengua original o en traducciones hebreas y latinas: Ihs¿í’ al-’Uliim (El catálogo de las ciencias), Fi ma’ani al-’Aq1 (De Intelectu), Fontes Quaestionum (’Uyun al-Masa-’il), etc. Destaca su obra Risffla fi Úra ahl al-mad-ina al-facrila, en la que idea una ciudad utópica inspirada en la República de Platón. Su importancia dentro del pensamiento musulmán es tal que fue conocido como "el segundo maestro", considerando el primero a Aristóteles.En filología y lexicografía hay otra importante figura turca en este periodo: al-’?awharí (m. 1002), viajero y modesto poeta, autor del diccionario al-Siháh, que ordenó alfabéticamente por la segunda radical de la raíz árabe.La decadencia de la literatura árabe se inicia al comienzo del auge político de los turcos en la historia del Islam. En el s. XIII, mientras los turcos otomanos avanzan hacia Occidente, Iraq, Siria, Egipto y Arabia estaban ya bajo el dominio de dinastías turcas: selyucíes, mamelucos, etc. Estos reyezuelos turcos protegen a los literatos, tanto a los de lengua árabe como a los de la persa y la turca. Bajo el turco selyucí Nizam al-Mulk (s. XI) se construye la primera madrasa (institución de cultura musulmana superior), que se extiende por todo el Islam. Los mamelucos de Egipto tienen a su alrededor poetas y literatos. Pero no es menos cierto que los turcos con la madrasa, sus ulemas y su celo por la ortodoxia colaboraron a la decadencia del pensamiento musulmán, que anteriormente se había desarrollado libremente. Enclaustrado, el genio de la civilización islámica se refugió en el enciclopedismo, en las compilaciones, en la imitación servil del pasado. Un autor de origen turco de la corte mameluca de Siria es un ejemplo de este espíritu decadente: al-Safadi (m. 1362), que representa la cultura de los kuttab o secretarios, cultura de adab (v.); es autor de un repertorio biográfico, al-wÚfl bi I-wafayat, que en 26 vol. abarca miles de biografías de personajes ilustres del Islam.La literatura árabe del Imperio otomano (s. XIV-XX). La lengua árabe en el Imperio otomano fue solamente un vehículo de erudición. La literatura artística prefirió la lengua turca, la culta, iranizada, o bien la popular. La poesía profana o mística, aunque tuviese sus raíces en los temas árabes, se expresó en lengua vernácula, si bien hubo algunas excepciones, como el diwán árabe del poeta Mustafá b. Wafá’ al-Qonawi, o algunas composiciones del gran Fuzuli. Los estudios religiosos en las madras5t, celadoras de la ortodoxia al servicio del Imperio, produjeron un buen número de obras en árabe, de teología dogmática, comentarios coránicos (talsir), Derecho ¡slámico (Jiqh) y mística (tasawwuf). Los autores de estas obras son ulemas y alfaquíes de diferentes jerarquías, mulki o profesores, e incluso muftíes, la máxima autoridad religiosa del Imperio. Los nombres más ilustres son los de Mulíanímad b. Farámurz: b. ’Al¡, mullá Josrau (m. 1480), Mu’ayazáde al-Amási (m. 1516), ’Al¡ b. Ismá’il b. Utinán al-KErani (m. 1488), Mustafá b. Yúsuf lá~azáde (m. 1488), Mustafá b. Sabán al-Sururí (m. 1561), Abú I-Su’ud, Muhaminad b. Mustafá al-’Imádi (m. 1574).El Imperio otomano precisó ¿le otro grupo importante de servidores, tan necesarios como los militares y los ulemas: los funcionarios, herederos de los kuttÚb árabes, y, como ellos, poseedores con los ulemas de la cultura islámica. Los funcionarios serán otros escritores en lengua árabe del Imperio. En plena decadencia de la literatura árabe, los eruditos otomanos no aportan novedades a la literatura, que no era además la correspondiente a su lengua vernácula, aunque le harán un gran servicio en la persona de Haffl jalifa. Estos eruditos, conocedores tanto del árabe como del turco y el persa, continúan con los géneros habituales de la decadencia: compilaciones, enciclopedias, repertorios, historias interminables. El califa Muhaminad II funda en Estambul numerosas bibliotecas, que pronto atesoran preciosos manuscritos, aún hoy inexplorados en su totalidad. Fue en estas bibliotecas donde los eruditos recogen su caudal, tan valioso para la ciencia.La más notable figura de estos compiladores otomanos es el citado Mustafá b. ’Al¡ kátib Celebi HáS,si Jalifa (n. Estambul en 1609). Hijo de un funcionario del Ministerio de la Guerra, su ambiente familiar le lleva a desempeñar la misma profesión, sirviendo al Imperio como funcionario de la guerra en diversas provincias, pero su fuerte vocación científica le hace abandonar sus cargos para dedicarse al estudio y la investigación. Escribe varias obras: una crónica otomana titulada taqw¡m al-taw,úrii, una historia de las guerras navales del Imperio: Tuhfat al-kibar fi asrar al-bihÚr, y en turco una obra de geografía: gih¿in-num¿i. Su obra fundamental es el repertorio bibliográfico: kalf al-zunún ’an asámi 1-ku lub íva 1-funún, donde enumera, a veces resumiendo su contenido, miles de obras en árabe, persa y turco, referentes a todas las ramas de la cultura del Islam. Este gigantesco repertorio es la mayor contribución bibliográfica a la cultura islámica, pues da a conocer la casi totalidad de la producción literaria, histórica y científica del Islam, desde su fundación hasta el s. XVII.La producción literaria turca en árabe, refugiada en las madrasát y bibliotecas, se reduce cada vez más, a medida que la lengua turca se desarrolla literariamente. La lenta agonía termina en el s. XX cuando T. siente, tras la llamada del nacionalismo, su vocación europea. La lengua árabe, como vehículo literario, así como su alfabeto, desaparecen de Turquía.Para la lengua turca y literatura en esta lengua, V. TURCOS lI.M. J. RUBIERA MATA.
BIBL.: Obras generales: Encyclopédie de VIslam, Leiden 191342; F. PAREJA, islamología, Madrid 1952-54; J. D. PEARSON, Index Islamicus, Cambridge 1958, 1962, 1965; J. SAUVAGET, Introduction á Vhistoire de Porient musulman, París 1961; D. y J. SOURDEL, La civilisation de VIslam classique, París 1961; T. W. ARNOLD y M. J. LOEWE, MUSUM civilisation during the Abbasid period. The Seljuqs, en The Cambridge Medieval History, IV, 1927; W. NIEMEYER, Aegypten zur Zeit del Mamluken. Eine kulturlandeskundige Skizze, Berlín 1936; J. HAMMER-PURGSTALL, Geschichte ders osmanischen Reiches, Pest 1827-35; G. WIET, L’Égypte arabe de la conquéte arabe á la conquéte ottomane 642-1517, París 1937; K. E. SCHABINGER, Zur Geschichte des Saldschuqen-Reichkanzlers Nizamu l-Mulk, "Hist. lahrbuch" LX11 (1949) 250-283.
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