Turquia (türkiye) IV. Historia Moderna y Contemporánea. HIST.
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Historia
1. Formación de¡ Imperio turco. La caída de Constantinopla (Estambul) en manos de los turcos en 1543 (v. CONSTANTINOPLA II) inicia la época más brillante de la historia del Imperio otomano, que en el s. XVI consigue su máxima expansión; sigue luego un periodo de crisis que marca, de modo cíclico, el carácter de este Imperio, gigantesco de una parte, y extraordinariamente débil de otra.Los turcos (v.) se extienden por la península Balcánica, hacia el corazón de Europa. La política turca es de carácter fundamentalmente militar, agresivo y de expansión territorial; si bien en contacto con la cultura europea se traduce a la postre en una pérdida de la capacidad de combate del pueblo turco. El Imperio turco se forma, a caballo entre los s. XV y XVI, proyectándose su expansión en dos direcciones: una musulmana, con el doble frente de Asia y África; otra por el lado cristiano, también en dos vertientes, el Danubio y el Mediterráneo. Ya en la segunda mitad del siglo xv, los turcos, dirigidos por Muban-imad II, penetran en el Danubio y llegan hasta Belgrado. El Peloponeso es conquistado en 1456. Simultáneamente, su dominio se extiende por Crimea y alcanza a la opulenta Trebisonda (Trabzon). Entre 1463 y 1479, los turcos chocan con Venecia (v.), con lo que ésta* pierde parte de sus posesiones en el Mediterránco, si bicn conserva los privilegios comerciales. Tan fulgurante carrera expansiva termina con el fracaso turco ante Rodas (v.).El sucesor de Mubaminad II, Bayaceto II, no estuvo a la altura de aquél. En su reinado (1481-1512) se sostienen algunas guerras mal organizadas y con poco éxito; no obstante, se conquista Herzegovina (V. BOSNIAHERZEGOVINA II) y se impone la paz a Venecia en 1503. Bayaceto se ve obligado a abdicar en su hijo Selím I (1512-20), quien, a la usanza orientaI, se libra de posibles competidores en el trono, eliminando a sus hermanos. Pronto acomete a los iraníes, bajo el pretexto de que pertenecían a la secta heterodoxa de los sufíes (v.). Se apodera del norte de Mesopotamia y parte del Kurdistán; vence seguidamente a los mamelucos de Egipto (V. EGIPTO VI) y Siria (v. SIRIA IV), derrotándoles en Ridania y Alepo (1516 y 1517, respectivamente). La posesión, tras esta guerra, de La Meca y Medina le proporcionó enorme prestigio en todo el mundo musulmán. La muerte le sorprendió cuando preparaba el ataque a la isla de Rodas, en 1520.2. La época de Solimán el Magnífico. Solimán II (v.; 1520-66), hijo de Selim I, se posesiona del trono sin discordias intestinas. Gran conocedor de los problemas cristianos, buen militar y hombre ambicioso, lleva al joven Imperio turco a su máxima expansión. Tras sofocar la revuelta siria, decide conquistar los enclaves de Europa, en sus dos vertientes, continental y mediterránea, y abandona la política oriental de sus antecesores. Aprovechando las luchas entre Carlos I de España (v.) y Francisco I de Francia (v.) avanza sobre Hungría (1521) y seapodera de Belgrado. Al año siguiente ataca Rodas, base importantísima para las comunicaciones marítimas del Imperio, y cuya conquista pone en manos turcas el Mediterráneo oriental.Tras una interrupción de varios años, debida a la sublevación de Egipto y a otros conflictos en Asia Menor, reanuda sus campañas en Europa, instigado en buena parte por Francisco I. En su marcha hacia el corazón de Europa, aplasta al ejército húngaro en Mohács (1526), y saquea Buda, apoyando la proclamación como rey de Juan Zápolya. Más tarde, en auxilio de éste, interviene en Bosnia y Croacia, ocupando definitivamente Buda, que se convierte en cabeza de puente del Islam en Europa (v. HUNGOA IV). En 1529 ataca Viena, ante la que fracasa. El segundo ataque a Viena tres años después se convierte en una aparatosa retirada ante la llegada del emperador Carlos V. Estos fracasos y el hostigamiento en Morea por el almirante Doria, llevan a Solimán, llamado ya por los cristianos el "Magnífico", a ajustar una tregua con Fernando, rey de romanos. Mientras tanto, las tropas de Solimán habían sido concentradas en la frontera iraní, donde la decadencia de los emiratos timuríes le prometía una fácil y provechosa conquista. En 1534, sus ejércitos se apoderan de Bagdad, la antigua capital de los califas; más adelante llegan hasta Diu, en la costa meridional de Arabia (1538). Todo el Próximo Oriente dependía de Constantinopia.Tras el fracaso ante Viena, Solimán cambia de planes en cuanto a su enfrentamiento al Imperio de los Habsburgo (v.), su único contrincante; se decide por el ataque en el Mediterráneo, para lo cual cuenta con Francisco 1 de Francia, que trata de atraerse un aliado que esté a las espaldas de Alemania. Esta política de enlace entre T. y Francia se consigue a través del corsario beréber Barbarroja, que tras haberse establecido en Argel se apodera, en 1534, de Túnez. Pero el audaz golpe del emperador Carlos V (V. ARGEL IV; TÚNEZ IV), al apoderarse del África Menor (1535), hace que Francia y T., sin un intermediario que les evite dar la cara, concierten un tratado comercial, que supone una alianza ofensiva contra los Habsburgo. Pero la guerra languidece y sólo se recrudece con el infortunado ataque a Argel (1541). Después de un periodo de luchas en Hungría, otra tregua con Fernando I de Austria (1547) le permite nuevas campañas contra Irán (1548-49), de parcos resultados. Desde 1551 los tres frentes son activados simultáneamente. En el Mediterráneo, Dragut se apodera de Trípoli (v.); en Hungría, los turcos fracasan en Erland; y en Irán se firma la paz de Amasia (1555), que permite a Solimán la posesión de Mesopotamia. A partir de este momento, de nuevo es el frente mediterráneo el que acapara la atención de los turcos, que fracasan ante Malta (1565), donde se confirma la superioridad cristiana en el Mediterráneo oriental. Al año siguiente (1566), en un intento de compensar este desastre, muere Solimán en Hungría, ante Zigetz.3. El fin de la expansión turca. Con Solimán, el Imperio turco domina desde Hungría al Yemen y al golfo Pérsico, y desde Argel al Cáucaso. Pero con la muerte de Solimán desaparece el "peligro turco", al declinar el poderío del Imperio otomano. Sin embargo, todavía con Selim II (1566-74) se mantienen los últimos impulsos y, al afirmarse en el trono, tras resolver algunos problemas internos en el frente oriental, se propone vengar la derrota de Sofimán ante Malta en la isla de Chipre, posesión veneciana de interés estratégico, fundamentalmente tanto por su posición geográfica como por su carácter de avanzadilla. En tal estado de inquietud, y tras varios desafíos y agresiones, comienza en 1570 el ataque contra Chipre (V. CHIPRE II). Como contrapartida, se concierta aceleradamente una Liga Santa entre Venecia, el Papa y España; la Liga es ratificada al año siguiente, comprometiéndose los aliados a mantenerse unidos en la ofensiva y defensiva contra los turcos; la acción naval se decide en Lepanto (v.), bajo la dirección de luan de Austria (v.), y en ella los cristianos consiguen un éxito militar rotundo, si bien en el aspecto político sus consecuencias no son tan trascendentales, al disociarse pronto la Liga. En 1574, los turcos conquistan Túnez (V. TÚNEZ V).Ya desde tiempo atrás, Felipe II (v.) había tanteado la posibilidad de una tregua con los turcos; por fin, en 1578, España y T., en la persona del bajá Muarmnad ’Alí, firman un acuerdo, posteriormente renovado y del que e I Imperio necesitaba urgentemente para solucionar los problemas planteados en Irán, que se habían reactivado con la muerte, en 1576, del sha Tashmap. En 1568 se realiza la primera campaña, que finaliza con la victoria turca; pero de nuevo, en 1583-84 y 1586-87, se reemprende la conquista del antiguo Imperio persa, que reacciona a ser dominado de modo definitivo. El resultado de todo ello es la paz de Constantinopla de 1590, pedida hábilmente por Irán (v. IRÁN VI).4. Debilidad interna del Imperio turco. Al Imperio turco le faltaba cohesión interior. Su núcleo se basaba en una casta casi exclusivamente militar, impuesta sobre los demás factores integrantes del Imperio. A lo largo del s. XVII, esta casta militar, sostén de la política interior y exterior, se debilita notoriamente. Por otra parte, la gran extensión del Imperio, al comprender pueblos de distintas razas y religiones, y que generalmente habían sido dominados por la fuerza y el terror, constituía un continuo problema interno, por la falta de un elemento aglutinante. Con unas directrices políticas semejantes, marchaba hacia su debilitamiento. Denominador común era la incapacidad total de asimilación de los pueblos vencidos, al tiempo que la degeneración de las virtudes de la casta militar dominante hacían surgir problemas internos y sublevaciones en el Imperio, por los mismos subordinados de los sultanes.En general, puede decirse que la estructura del Imperio turco era muy parecida a la del bizantino y, como la de éste, presentaba los mismos problemas. Los turcos eran una minoría que sólo en Armenia constituían una parte importante de la población, rodeados por armenios, sirios, kurdos, griegos, árabes, berberiscos, servios, magiares, búlgaros, etc.; todos ellos sometidos por la, fuerza. El Imperio, pues, tenía una unidad políticomilitar, integrada por varios pueblos, bajo la dirección turca. En el centro de todo aquel conglomerado estaba, como jefe máximo militar, político y religioso, el sultán, cuyo omnímodo poder, de carácter teocrático y basado en buena parte en el prestigio personal, daba cohesión al poder central, constituido por el diván o Consejo de ministros, y por el sistema administrativo que proporcionaba lo,s ingresos y el personal para la formación del ejército.Desde el punto de vista religioso-social, el Imperio es mahometano, y sólo estos elementos están jerarquizados. Los que no son mahometanos son súbditos, ya en calidad de esclavos, sometidos, renegados, jenízaros, etc. A partir de Solimán, la degeneración de la casta militar y la debilitación progresiva del mecanismo administrativo hacen que se constituyan feudos hereditarios, que se desvinculan cada vez más del poder del sultán, a la vez quelos cargos más importantes recaen en personas civiles, los effendis, letrados o juristas, con lo que el Imperio pierde paulatinamente la centralización militar. A la contradicción de un Imperio militar gobernado por gentes no militares cabe añadir la inmoralidad administrativa y la pérdida de prestigio del poder central.5. El Imperio turco durante los s. XVII y XVIII. A mediados del si. xvi, Selim II, tras suceder al gran Solimán, sigue conservando su posición preeminente alrededor del Mediterráneo oriental y el mar Negro, pese al revés de Lepanto. Sus posesiones comprendían, además del núcleo primitivo (Anatolia y los Balcanes), Hungría central, Moldavia y Valaquia en Europa; el Asia Anterior con Armenia, Georgia y Azerbaiyán, y Mesopotamia; en África, Egipto, además de otros territorios que reconocían la soberanía de Constantinopla, tales como algunas plazas berberiscas del norte de África y algunos khanatos tártaros. Esta situación preponderante la conservó T. durante más de un siglo, a pesar de estar amenazada por disensiones internas, que se traducen en una progresiva decadencia. La incapacidad del Gobierno central para hacer viable, en un Estado moderno, la unión de cada uno de los pueblos que por aglutinación constituyen el Imperio, es la causa de la secular decadencia, que crece de modo paulatino; no obstante, en los reinados de Murat III (1574-95), Muhammad III (1595-1603) y Ahmed I (1603-17), T. conserva su frontera en Europa y Asia. El tratado de Silva-Torok (1606) concluye la guerra de fronteras mantenida con Austria, en apoyo de Esteban Bocskay. Esta paz, si bien no desfavorable para T., marca, sin embargo, el fin de la política de agresividad contra la Europa central (V. AUSTRIA IV).Durante los reinados de Osmán II (1618-22) y Mustafá I (1622-23), los turcos fracasan ante polacos e iraníes, que, al mando estos últimos de Abbas el Grande, reconquistan Georgia, Azerbaiyán y Bagdad. Durante el Gobierno de Murat IV (1623-40), el prestigio de T. en Asia se restablece por el terror, terminándose con la anarquía. Pero, a su muerte, vuelven a surgir los problemas de siempre. Sólo con el nombramiento para el cargo de gran visir de Muharmnad Koprülü (1656), se remedia la crisis del Estado. En cinco años (1656-61), ejerciendo un poder dictatorial, con el que somete a los jenízaros (tropas regulares) rebeldes y restablece de modo eficaz la fiscalización administrativa, levanta al Imperio de la postración en que se hallaba.Su sucesor Ahmed Koprülü II, mitigando la brutalidad paterna con medidas de tolerancia y fomentando el comercio interno y la cultura, a la vez que reorganiza el ejército, hace otra vez temible a T., al intentar consolidar su posición en el Mediterráneo y los Balcanes, en los que logra, respectivamente, la posesión de Kandía (1668), tras resistencia heroica de los venecianos, y el reconocimiento de la soberanía turca sobre Transilvania y los territorios de Podolia y parte de Ucrania. En 1663, tras un intento de insurrección en Transilvania, los turcos vuelven a invadir Hungría, suscitando el temor de toda la cristiandad; sin embargo, los invasores son frenados en la batalla de San Gotardo (1664) por las tropas imperiales, socorridas por algunos leves refuerzos, proporcionados por Luis XIV. La tregua de Vasvar corta las ambiciones de Constantinopla, al menos por el momento, aunque consigue el predominio turco en el sudeste europeo. A Ahmed Koprülü II le sucede su yerno Kara Mustafa (1676-83), que quiere, como antaño Solimán, someter Europa al Islam en un momento propicio para ello. En 1683, un poderosísimo ejército cruza el Danubio y pone sitio a Viena, alarmando a toda la cristiandad. Anté’ el llamamiento general que hace el Imperio, sólo Juan III Sobieski y la nobleza polaca se aprestan para ayudar a Austria, lográndolo, junto a los muros de Viena, tras la batalla de Kalilemberg.El éxito de Sobieski hace que se forme, bajo la protección del Papado, una Liga Santa (1684) constituida por Austria, Polonia, Venecia y luego la Rusia de Pedro el Grande. La Liga evidencia la debilidad del Imperio, permitiendo la reconquista de lo ocupado últimamente por los turcos. Pese a la resistencia del tercero de los Koprülü, Mustafá Zade, T., completamente debilitada, se ve obligada a pedir la paz, mientras Pedro el Grande conquista Azov (1696). Por la paz de Carlowitz (v.; 1699), T. hace importantes cesiones a las potencias de la Liga, perdiendo gran parte de la península Balcánica, además de Azov. Carlowitz significa la ruptura del predominio turco en el sudeste europeo y su sustitución hegemónica en esta misma zona por Austria, acrecentada por la sumisión de Hungría. A partir de Carlowitz, la decadencia de T. es un hecho, al perderse el espíritu de los Koprülü y predominar de nuevo la política de harén en detrimento del gran visirato.A raíz de la batalla de Poltava (1709) aumenta el peligro de Rusia, engrandecida por Pedro I (v.), cuyas ambiciones son detenidas tras su derrota en el río Prut, teniendo que entregar a T. la ciudad de Azov, por el tratado del mismo nombre. Este éxito inesperado mueve a T. a vulnerar el tratado de Carlowitz, al tomar Morea contra los intereses de Venecia. La intervención de Austria, y los brillantes éxitos del príncipe Eugenio, que reconquista Belgrado, hacen que T. pida la paz. La firma del tratado de Passarowitz (1718) supone el engrandecimiento de Austria, al incorporarse el banato de Temesvar y una parte de Bosnia, con Belgrado y parte de Servia. Venecia queda en posesión de Dalmacia, si bien pierde Morea. Passarowitz reafirma la preponderancia austriaca en el Danubio y los Balcanes, al tiempo que se establece un equilibrio duradero, que no se rompe hasta el s. XIX.Durante el resto del s. XVIII, T. se ve amenazada por Rusia y Austria, ambas en pleno apogeo de poder, y con ambiciones expansivas a expensas del Imperio turco. La política de provocación de aquellas dos potencias hace que T. declare la guerra (1787) y, pese al empuje del ejército aliado austro-ruso, no se consigue lo propuesto ante la amenaza de la Revolución francesa y las ambiciones de Suecia. Austria-firmaba con T. la paz de Sistovo (1791), devolviendo las conquistas hechas poco antes; y Rusia, con la paz de laly (1792), consigue que sean reconocidos sus derechos sobre Crimea y parte de los territorios ucranianos. T., pues, a pesar de todo, sigue con vida.6. El Imperio turco en el s. XIX. A principios del s. XIX, los pueblos balcánicos, sometidos al tiránico gobierno de Constantinopla, despiertan de su postración (v. BALCANES III). El tradicional antagonismo contra los opresores se transforma en exacerbado nacionalismo. Ya en 1815, Servia consigue la garantía de un régimen semiautónomo. A partir de entonces, la disgregación del Imperio turco en Europa va en aumento. En 1822, Grecia proclama su independencia (V. GRECIA VI), pese a la brutalidad de la reacción turca (Quíos 1822), si bien la victoria turcoegipcia de Navarino y la reconquista de Atenas (1826) prolongan la lucha hasta el tratado de Adrianópolis (1829), en que ante la presión de toda Europa, conmovida por el patriotismo helénico, se ve obligada a pedir la paz. Conla independencia de Grecia, la debilidad de T. atrae las ambiciones de Rusia, que obtiene de Mahmud II la firma del tratado de Unkiar-Skelessi (1833), de vital importancia para el dominio de los Dardanelos y del Bósforo en caso de guerra: el tratado se firma en un momento en que T. se ve amenazada por la sublevación del bajá de Egipto Muhaminad ’Al¡. Surge entonces la Ilamada "cuestión de Oriente", al repercutir el problema del sudeste europeo en la política internacional, por la rivalidad de Francia, que apoya a Egipto frente a Inglaterra, Austria y Rusia. El problema internacional se resuelve diplomáticamente por el tratado de Londres (1841), que garantiza la integridad del Imperio turco, aunque se concede a Mubainmad ’Al¡ el bajalato de Egipto. Por la convención de los estrechos, también de 1841, Inglaterra logra de T. la neutralización de los estrechos pónticos (los que conducen al mar Negro).La crisis oriental es reactivada en 1850 por Nicolás I de Rusia, descontento por los tratados de Londres de 1841, y deseoso de imponerse sobre Turquía. Unos incidentes en los Santos Lugares sirven de pretexto a Rusia para declarar la guerra a T. (1853), cuya flota es destruida en la bahía de Sinope. La guerra, pese a sus cornplicaciones internacionales, tiene un solo escenario, en la Ucrania rusa: la península de Crimea y la plaza de Sebastopol. Por el tratado de París (185C, que pone fin a la guerra, y gracias a las potencias occidentales, la integridad territorial continúa, si bien se declaran autónomos los principados danubianos de Moldavia y Valaquia. Rusia es la gran derrotada, Pero el Imperio turco, mantenido indemne, es un organismo falto de vitalidad. Ante esta situación el partido de los jóvenes turcos (v.), intransigente con lo europeo, depone al sultán reinante, sustituyéndole por Murat V, y luego por Abdul-Hamid II (1876-1909), lo cual provoca lo que los pueblos cristianos de los Balcanes querían, confiando en la ayuda de Occidente.Alejandro II de Rusia (v.) declara la guerra a T., y esta vez, mejor organizado, en un rápido empuje, amenaza Constantinopla, después de conquistar Adrianópolis (Edirne). Esta situación, desesperada para T., conduce a la firma del tratado de San Stefano (1878), por el que los turcos reconocen a Rusia la posesión de varias plazas en Armenia y la pérdida de toda Besarabia, recibiendo, en cambio, ciertas compensaciones en Rumania, Servia y Montenegro. Se crea la Gran Bulgaria, que comprende las dos Rumelias y toda Macedonia (V. BULGARIA IV). San Stefano significa el principio del fin para el Imperio turco. La revisión del tratado de San Stefano tiene lugar en el congreso de Berlín (v.; 1878), descontenta Inglaterra de la insaciable Rusia. El congreso limita la Bulgaria autónoma al distrito norte de los Balcanes y confía la parte meridional a la soberanía turca. Austria ocupa Bosnia y Herzegovina. Inglaterra ocupa la isla de Chipre. El Imperio turco sigue reduciéndose.En 1880, oficiales alemanes empiezan a adiestrar el ejército turco; comienza a armarse un ejército moderno aun dentro de unas tendencias políticas pacíficas, de carácter defensivo. Pese a esto, la experiencia de la derrota sirve de poco, y durante 30 años el Imperio prosigue la misma ruta de abandono, abocado ya a una muerte segura. La política de despotismo, típicamente oriental, del sultán provoca el segundo alzamiento de los jóvenes turcos, que deponen a Abdul-Hamid II (1909), tras lo cual se restablece la Constitución, se hacen reformas y se inicia un gobierno constitucional, tras apagar los brotes con trarrevol ucionarios.7. Turquía en el s. XX. La revolución de la joven T. es saludada con optimismo por los pueblos dependientes de los turcos. Sin embargo, éstos, lejos de mostrarse liberales, emprenden una política de centralización, en un intento de crear una corriente de nacionalismo turco. Se inicia una política nacionalista y musulmana, a la que sigue un movimiento general de agitación independista. Esta situación es aprovechada por Italia en su deseo de anexionarse Tripolitania, lo que consigue sin dificultades tras el tratado de Ouchy (1912). La guerra de Tripolitania (V. LIBIA IV), de tan escaso relieve, tiene consecuencias nefastas para el Imperio otomano, sobre todo en la región balcánica, en donde los pueblos sometidos se sublevan contra el Imperio. Aquéllos, con el respaldo de Rusia, entran en guerra contra T. (1912), en el mismo momento en que la Sublime Puerta firma la paz con Italia. En pocas semanas, las tropas turcas son vencidas ante el empuje insospechado de búlgaros y servios, que llegan hasta las mismas puertas de Constantinopla. T. pide entonces el armisticio, solicitando la intervención europea, al tiempo que Albania proclama su independencia (V. ALBANIA III), con la complacencia interesada de Italia. Esta situación, por la tensión austro-rusa, y las exigencias de Servia, que pretendía un puerto en el Adriático, está a punto de causar una conflagración general. T., tras la toma de Adrianópolis por los búlgaros, firma los preliminares de paz en Londres, cediendo a sus vencedores las islas del Egeo, Creta, Albania, Macedonia y Adrianópolis. Pero el reparto del botín desune a los vencedores, de lo que T., recién vencida, saca algunos beneficios, recobrando Adrianópolis, aparte de otras reconquistas territoriales.Al estallar la I Guerra mundial (v.; 3 ag. 1914), T. se declara neutral, aunque se ordena la movilización general del ejército. Debido a la presencia de oficiales alemanes como instructores de las tropas nacionales turcas, las simpatías, sin embargo, son favorables a éstos, lo que se ve en el mismo mes de octubre, en varios incidentes ocurridos en los estrechos. Por fin, tras el abandono de Constantinopla por la misión naval británica y la declaración de guerra de Rusia, seguida de Francia e Inglaterra, el Imperio otomano se embarca en una guerra santa contra los aliados, a la que no acompaña el éxito ni en el ataque al canal de Suez ni en las operaciones seguidas en el Cáucaso contra Rusia. No obstante, en la primavera de 1915, la flota franco-británica fracasa en los Dardanelos, en un ambicioso intento de abrirse camino por los estrechos, perdiendo varios buques y echando abajo el plan Churchill. Poco después, sin embargo, consiguen los aliados desembarcar en los Dardanelos; se inicia con ello una de las campañas más difíciles de la guerra. El mar de Mármara se convierte en escenario de feroces combates entre la flota británica y los submarinos alemanes, en auxilio éstos de sus aliados los turcos, cercados por los ingleses. La entrada en la guerra de Bulgaria a favor de las potencias centrales (1915) motiva la retirada de los aliados de aquella zona, a finales de diciembre. En el frente del Cáucaso, los rusos no despliegan gran actividad hasta el invierno de 1915-16 y, después del tratado de Brest-Litovsk, T. se aprovecha del colapso ruso para penetrar en el Cáucaso, siendo reconquistadas las ciudades tomadas anteriormente por los rusos (V. UNIÓN SOVIÉTICA V; GUERRA MUNDIAL, PRIMERA, 4).A partir de 1916, sobre todo en el frente sirio, los reveses continuados hacen que T. se debilite cada vez más, con la consiguiente sublevación de los gobernadores dependientes de Constantinopla, a la par que, tras una pujante ofensiva británica, los turcos pierden Beirut, Damasco y Alepo (Haleb). Todo ello, a lo que se unen los desastres en el frente europeo, tras el derrumbamiento de Bulgaria, contribuye a que T. pida el armisticio (Mudros 1918), tras el cual tropas aliadas entran en Constantinopla para controlar y vigilar su cumplimiento y, en 1919, según los acuerdos de la conferencia de paz de París, un ejército griego de ocupación entra en Esmirna (Izmir), lo que de una u otra forma provoca el resentimiento otomano, agravado por el régimen de opresión contra los turcos en aquella ciudad. La consecuencia de ello es la exacerbación de un nuevo nacionalismo que, bajo la persona de Mustafá Kernal (V. ATATÜRK), pretende salvar a T. de la desmembración que la ocupación de Esmirna por los griegos parecía presagiar.A mediados de septiembre de 1919, el congreso nacionalista, reunido en Siva, declara la unidad del Imperio turco, a la vez que el partido nacionalista triunfa en las elecciones para el Parlamento, que en 1920 adopta el Pacto Nacionalista o Declaración de Independencia de la nueva T., que supone una declaración de principios y un programa de acción. Anuncia la renuncia a las provincias no turcas del antiguo Imperio otomano, pero indica que Mosul, Cilicia y las provincias turcas de Tracia deben permanecer bajo soberanía turca. En vista de ello los aliados ocupan Constantinopla, pasando los nacionalistas a la clandestinidad. Así se constituye una fuerza política dirigida por Kerrial Pachá, y con capital provisional en Ankara, opuesta al Gobierno de Constantinopla, del sultán Muharrimad VI, que tras la firma del tratado de Sévres (1920) pierde prestigio y autoridad en favor de los contrarios. El triunfo nacionalista se logra en 1921, con la aceptación de la Ley fundamental, por la que se decreta la soberanía del pueblo, un presidente con amplios poderes y un Parlamento elegido por sufragio universal . El 1 de noviembre de 1922, Kemal Pachá proclama la abolición del sultanato, al mismo tiempo que los nacionalistas entran en Constantinopla. La victoria nacionalista anula las cláusulas del tratado de Sévres, que neutraliza los estrechos, e impone varias divisiones del Imperio turco, al exigir los nacionalistas una revisión del mismo, lo que lleva, en la conferencia de Lausana, a un nuevo tratado de este nombre (1923), en que ventajosamente se trazan las fronteras de la nueva T., constituida en República (v. ii), y cuya soberanía es reconocida sobre toda la península de Anatolia, si bien los estrechos son neutralizados y desarmados.Después de la victoria nacionalista de 1923, el principal objetivo de T. es evitar la intervención extranjera, a la vez que intenta una política de reformas fundamentales en el interior y de buenas relaciones con el exterior. Se firman tratados de amistad con Irán, Afganistán, Hungría, Estados Unidos, etc., y T. se convierte en miembro de la Sociedad de Naciones (1932); en la conferencia de Montreux (1936), se le permite la remilitarización de los Dardanelos y el Bósforo. También en 1934, por el Pacto balcánico, entre Grecia, Rumania, Yugoslavia y T. se garantiza por el momento una paz general balcánica, con la aprobación de la Unión Soviética. En cuanto a las medidas en el interior, se separa, en lo posible, lo religioso del Estado; también se imponen reformas sociales, caracterizadas por la modernización y occidentalización de las costumbres. La agricultura y la industria se fortalecen con miras autárquicas, a la vez que se desarrolla el comercio con el exterior, sobre todo con Francia e Inglaterra, en un intento por parte de estas dos potencias de contar con el Mediterráneo oriental, o, lo que es lo mismo, con la fidelidad de T. ante una posible guerra.Al empezar la II Guerra mundial (v.), y desde el principio de la misma, T. se mantiene firme en su propósito de no participar en ella, pese a los apetitosos ofrecimientos que una y otra parte le hacen, aunque sus simpatías se dirigen principalmente hacia los aliados. Tras la conferencia de Teherán (1943), T. rompe sus relaciones con Alemania, a la que declara la guerra dos años después. Después de la guerra, los Estados Unidos toman medidas para fortalecer a T., concediéndole ayuda económica bajo el plan Truman, que posteriormente se continúa con el Marshall (v.), así como un programa de ayuda de defensamutua ante la amenaza soviética, que reclama una revisión de los acuerdos de Montreux. En 1951, T. entra a formar parte de la OTAN, convirtiéndose, pues, en el baluarte más fuerte de la defensa occidental en el Medio Oriente.En las elecciones de 1950, el partido demócrata logra una victoria aplastante sobre el de los republicanos populares, que había ocupado el poder sin interrupción desde el establecimiento de la República; los demócratas vuelven a ganar las elecciones de 1954 por abrumadora mayoría. Pero en 1960, el golpe de Estado dirigido por el general Cemal Gürsel derriba al Gabinete demócrata y son encarcelados sus dirigentes: Bayar (v.) y Menderes. A partir de entonces, aumenta la inestabilidad de la República, acentuada en las sucesivas elecciones, que dan el poder, en 1961, al mismo Gürsel, y cuatro años después al independiente Suat Urgüglü, aliado al partido de la justicia, que con Suleyman Demirel acude al poder a fines de 1965 e inicia una política de apertura hacia los países socialistas, a la vez que proclama un plan de reformas económicas y sociales. Con la dimisión de Demirel en 1971 se hace con el poder el partido republicano.Á. SANTOS HERNÁNDEZ.
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