Tun-gijaranies I. Historia. HIST.
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Historia
1. Caracteres generales. Constituyen un gran grupo lingüístico sudamericano de amplia distribución geográfica (v. II). Lo integran pueblos pertenecientes a dos troncos principales: tupí y guaraní, con los cuales, y por mezcla, se ha formado una gran familia lingüística, con variantes culturales de ámbito local determinadas por contactos y relaciones históricas que cada grupo étnico ha mantenido con otros. La división en tupí y guaraní no supone diferencias básicas, pues ambas lenguas se parecen muchísimo. Los guaraníes propiamente dichos se distribuyen en la región del Paraná y en algunas partes de Bolivia. Los tupíes se hallan preferentemente en la costa brasileña, en la cuenca amazónica y en las Guayanas. Aunque muy extendidos geográficamente, los tupí-guaraníes manifiestan una cultura común; son muy característicos los tupinambas.Hay grupos tupí-guaraníes desde el Atlántico hasta las estribaciones orientales de los Andes, y desde las Guayanas hasta Uruguay, cerca del río de la Plata. Los grupos más característicos estaban ubicados en Brasil oriental, en donde prácticamente se han extinguido.Sus principales tribus o grupos étnicos son: guaraní, cainguá, guayaquí, setá, chiriguano, guarayú, panserna, sirionó, tapieté, araguaya, tupí-ncengatú, tupinamba, guajajará, anambé, ararandewara, urubú, amanajé, turiwara, cawahib, parintintin, apiacá, munducurú, mané, camayura, catukinarú, ramarama, wirafed, cayabí, omagua, cocama, yurimagua y algún otro de dudosa filiación.Parecen originarios de la región del Paraguay-Paraná, desde donde se propagaron hacia el norte. Su mayor expansión parece haberse iniciado después de la conquista europea. Su gran número y el hecho de tratarse de un idioma morfológicamente fácil determinaron que los misioneros españoles lo adoptaran como lengua franca durante el s. XVI, lo cual influyó para que se extendiera mucho más. La población total no se ha precisado, pero se estima en unos 100.000 individuos.A partir de su expansión inicial, su historia está plagada de guerras internas y con otros pueblos. Se manifiesta una progresión expansiva claramente definida hacia el norte. Desde la región del Paraguay-Paraná pasa por el Xingú, llega a la cuenca del Amazonas y termina en las Guayanas. Algunos de estos grupos alcanzan las regiones occidentales, como lo indica el hecho de estar fuertemente influidos por la cultura andina. En ese caso, se han considerado intermediarios entre la costa brasileña y la región andina. De la costa fueron expulsados por los portugueses y se dirigieron hacia el oeste, en busca de una tierra prometida donde reinaba la paz y los hombres eran inmortales. Empujados por el mesianismo emigraron masivamente; de varios miles que eran en el momento de la partida, sólo llegaron hasta Chachapoyas (Perú) unos 300, diezmados por las enfermedades y las penalidades.Escaparon del control portugués internándose en las junglas amazónicas o extinguiéndose en los casos en que intentaron enfrentárseles. Los guaraníes fueron organizados por los jesuitas en Paraguay y se rigieron en forma de república muy bien organizada, siendo evangelizados y aculturados. Su progreso cultural fue mayor que el del resto de las poblaciones tupí-guaraníes. Los guaraníes del Paraguay constituyen la base mayoritaria de su población moderna, mientras que las etnias que viven en el Brasil y en otras regiones tropicales de Sudamérica forman pequeños grupos que viven en el interior y no se han integrado en las culturas nacionales.Somáticamente varían según las regiones donde se han ambientado, pero se consideran básicamente anlazónidos. Sus caracteres físicos en el Alto Xingú (Mato Grosso) son: 162 cm. de talla media, mesocéfalos con un índice de 80,4, piel morena, nariz recta, indistintamente leptorrina y mesorrina, pómulo saliente, y cabello liso u ondulado.Prefieren ocupar los terrenos elevados para tener aire fresco. Antiguamente los fortificaban con empalizadas y los defendían con trampas en los accesos. Abandonaban los poblados cuando la roza de los campos y el cultivo habían agotado los suelos. Eso coincidía habitualmente con la pérdida de la paja de los techos. De acuerdo con ello, solían permanecer unos cuatro o cinco años en cada lugar.2. Vivienda. Los poblados están constituidos por dos y hasta ocho casas comunales habitadas por varias familias. Cada poblado tiene en el centro una plaza cuadrada con funciones ceremoniales y públicas. Las casas pueden tener un promedio de 9 a 15 m. de ancho y 75 a 90 m. de largo. Viven en ellas hasta unos 100 individuos, pero pueden habitarlas hasta 200 personas, entre 50 y 60 matrimonios. Las casas son rectangulares, de techo arqueado cubierto con paja y hojas de palma impermeables y cosidas entre sí, más bien bajas, con una o dos puertas de escasa altura. Cada matrimonio coloca sus utensilios sobre una plataforma, ocupa un compartimento separado y tiene su fuego propio. Los compartimentos están formados por muros de postes, de los que cuelgan las hamacas. El centro de cada casa se deja libre y cerca de él se encuentra el compartimento del jefe de la vivienda.3. Economía. Se basa en el cultivo de la mandioca amarga y dulce, y del maíz. Cultivan además batata, frijol, calabaza, cacahuete, piña, pimienta y otros vegetales. Poseen árboles frutales muy característicos, como el anacardo y la papaya. Han incorporado de los europeos el sorgo y la caña de azúcar. La agricultura corre a cargo de la mujer, y los cultivos se abonan con la ceniza resultante de la quema de la maleza. Recogen frutos, nueces y raíces, y también hormigas, huevos, miel y ostras. Cazan venados, puercos salvajes, monos, agutís, armadillos, pichones, gallinas salvajes y otros animales, todo ello a cargo de los hombres. Dedican una parte importante de su tiempo a la pesca en el mar y en los ríos. Comúnmente, se caza con arco y flecha, aunque aprendieron de los europeos a utilizar perros para acosar al agutí y al puma. Utilizan trampas y redes para cazar animales de todo tipo. La pesca se hace, habitualmente, con redes, cestos, arco y flecha, anzuelo y veneno, pero también suelen atraparlos nadando y con las manos. Han domesticado especialmente el loro y además el agutí, el puerco salvaje, el mono, el caimán y el armadillo. También lo han hecho con el pato, pero no comen su carne porque temen volverse lentos en el andar. Mantienen cautivos a estos animales para beneficiarse de sus plumas.Debido a su venenoso jugo, la mandioca amarga requiere un largo proceso de preparación. La raspan con piedras o conchas, y luego la exprimen por medio de un tubo tejido: el tipiripí. La pulpa, después de haberle extraído el veneno, es machacada, y convertida en harina de diversos usos. La mandioca dulce se come directamente hervida o tostada, se mezcla con carne, y también se utiliza como harina. Los tubérculos se ingieren tostados o hervidos, al igual que los cacahuetes y las carnes; el pescado se seca para conservarlo mejor. Como condimentos predominan la pimienta y algunos, vegetales picantes. Obtienen sal por evaporación del agua en potes o haciendo pequeños diques. En todas sus comidas usan mandioca en harina, sal y pimienta.4. Vestido y utensilios. Van generalmente desnudos, excepto los viejos, que usan taparrabos de hojas. Son muy afectos al adorno del cuerpo y se ponen diademas y capas de plumas en colores, ajustadas por medio denudos. Se visten brazaletes, tobilleras y collares de materiales diversos: huesos, semillas, frutos secos, conchas, dientes humanos y de animales, de madera y de piedra. Ambos sexos acostumbran a depilarse. Las mujeres suelen llevar el cabello largo y suelto, aunque se lo atan en dos trenzas cuando trabajan. Los hombres se rapan la parte frontal y se agujerean el labio inferior y el tabique nasal, y cuelgan de éstos pendientes de madera, concha, hueso y piedras de colores. También se agujerean las orejas hombres y mujeres y llevan colgantes cilíndricos. Practican el tatuaje. Cada vez que un guerrero mataba o sacrificaba a otro enemigo, añadía un diseño, generalmente geométrico, a su cuerpo. Las mujeres sólo se tatúan en la pubertad. Es común el pintado corporal en ocasiones festivas y predominan los colores negro y rojo para el cuerpo, y amarillo y azul para la cara.Usualmente cargan el peso sobre la espalda en cestos alargados. Viajan en canoas de varios tipos: de troncos excavados, capaces de transportar entre 30 y 60 individuos, y de corteza, con cabida inferior. Usan también balsas y se sirven del remo de pie y palas. Su industria, rudimentaria, la componen utensilios de piedra, como el hacha y el cincel. Aprovechan la caña de bambú para hacer cuchillos, y usan conchas para raspar. Fabrican cestos, cedazos, aventadores para el fuego y trampas para pescar. Hilan y tejen el algodón, y otras fibras que tuercen, y conocen el telar vertical constituido por dos palos y a base de doble trama. Su cerámica es sencilla, de formas redondas, ovales y hasta cuadradas, y la decoración es geométrica; los colores preferidos son rojo y negro. Fabrican tinajas muy grandes para almacenar cerveza. Emplean, como platos y recipientes, calabazas cortadas por la mitad.5. Organización social. Se basa en la casa comunal, constituida por individuos emparentados por la sangre y el matrimonio, dirigidos por el jefe del linaje. Entre los tupinambas se prefiere el matrimonio entre primos cruzados: hijos de hermanos de sexo diferente. Es también común el casamiento con hijas de hermanas; y es frecuente que una viuda se case con un hermano de su difunto esposo. Los jefes practican la poliginia, siendo principal la primera de las esposas.Cada jefe de casa depende del que gobierna el poblado, aunque hay comunidades locales dirigidas por más de un jefe. Algunos controlan varios poblados. El status de jefe está determinado por el prestigio adquirido en el ejercicio de la magia, la oratoria y los vínculos sociales derivados de la riqueza, pero antiguamente era más importante el valor y la habilidad demostrados en la guerra. El cargo suele heredarlo un hijo o un hermano, caso de reunir las cualidades exigidas.Practican la covada (v.): cuando la mujer ha dado a luz, si el nacido es un varón el marido le corta el cordón umbilical con sus dientes o utilizando dos piedras cortantes. La madre hace lo mismo cuando se trata de una hembra. Luego el padre coge en brazos a la criatura en señal de que la reconoce como suya. Tratándose de una niña, el hermano de la madre la toma en sus brazos y la proclama como su futura esposa. El padre lleva a la criatura a su hamaca y yace con ella durante varios días. El tiempo que dura este yacer lo dedica a recibir la enhorabuena de parientes y amigos que le expresan su simpatía por haber superado los sufrimientos del parto. Este comportamiento se prolonga hasta que a la criatura se le cae el cordón umbilical. En este lapso el padre debe abstenerse de comer carne, pescado y sal. Cuando termina este periodo, debe trabajar poco, pues así protege a la criatura contra daños. Los varones recién nacidos reciben una ofrenda de garras de animales feroces, un arco y una flecha, y un fajo de hierbas simbolizando al enemigo. A las niñas se les ofrecen ligas para amarrar las pantorrillas y abultarlas, una calabaza y dientes de ciertos animales para que las mantengan fuertes. A su vez, el padre ejerce magia para favorecer a la criatura. Cuando falta el padre, estos rituales los ejecuta un hermano de la madre. Ésta se sotnete a una dieta, lo mismo que el padre.Aunque existe libertad sexual premarital, se aprecia la virginidad en la mujer. Los varones sólo podían tener relaciones sexuales y se casaban cuando habían matado un enemigo, pero este requisito se podía obviar cuando el padre o un tío M joven le entregaba un prisionero propio y se lo daba a sacrificar.Los enfermos desahuciados se abandonaban a su suerte, Pero una vez muerta una persona se le hacían funerales, consistentes en hacer un recuento de los hechos más relevantes realizados durante su vida. Hay casos en que, por la precipitación en los enterramientos, algunas personas llegan con vida al sepulcro. Es causa de la precipitación el temor a los difuntos. junto a la tumba se pone comida y se enciende fuego para alejar a los malos espíritus. A veces se entierran en una tinaja, y otras no. En este último caso, se procura que el cuerpo del difunto quede aislado de todo contacto directo con la tierra por medio de palos. Llevan luto pintándose el cuer o de negro. Las mujeres se rapan la cabeza, y los horngres, en cambio, se dejan crecer el cabello de las partes delanteras de la cabeza, usualmente afeitadas. Para que una mujer pueda volver a casarse es necesario que le haya crecido el cabello hasta la altura de las cejas.Las armas de guerra básicas son el arco, la flecha y la porra. Su arma defensiva es el escudo de cuero de tapir. Cuando einprendían una guerra se ponían sus mejores ornamentos de plumas y se pintaban el cuerpo. Iban acompañados de música y algunos de sus mujeres. Atacaban por sorpresa, y con preferencia de noche o de madrugada. Los enemigos que morían en el campo de batalla eran comidos allí mismo. Se les arrancaba la cabeza y los órganos genitales, todo lo cual llevaban consigo y exhibían con orgullo sus matadores.Los prisioneros de guerra se trasladaban al poblado después de haberles rapado la cabeza. Pegaban a sus cuerpos plumas muy vistosas y les ponían ornamentos de varias clases. Cuando pasaban por delante de las tumbas de los antepasados de los vencedores, estaban obligados a inclinarse rospetuosamente. La fiesta caníbal duraba entre tres y cinco días, y se invitaba a la gente de otros poblados. El prisionero era sacrificado a golpes de porra. La esposa del prisionero lloraba sobre el cadáver de éste, y luego participaba en el festín de su carne. El cuerpo de la víctima se partía en cuatro trozos y lo asaban sobre una parrilla. El verdugo no podía tomar parte en esta comida y huía inmediatamente a su choza, tratando de escapar a la ira del alma de su víctima. Permanecía en su hamaca, sin tocar el suelo, hasta que le volvía a crecer el cabello en la parte de cabeza rapada.6. Religión. Se basa en la creencia de que el mundo exterior está ocupado por espíritus, algunos benéficos, pero en su mayoría malévolos. Uno de los más temidos es el ogro de la selva. Piensan que los espíritus de la selva acechan al hombre para causarle desgracias. A veces toman la forma de animales feroces, o de otros muy temidos, como son los pájáros negros y la salamandra. El control de estos espíritus suele corresponder a los chamanes, muy respetados y temidos en todas las comunidades. Aunque sus funciones principales son las de curar, loschamanes también se. ocupan de adivinar y producir la lluvia. En ese caso, cada chaman tiene a su servicio un espíritu que le es familiar, y que a veces toma la forma de un animal. Estos espíritus obedecen al chaman y ejecutan encargos, sobre todo el de reunir a las nubes. Para establecer comunicación con aquéllos, los chamanes se someten a una continencia de nueve días, permanecen aislados y beben cerveza preparada por mujeres vírgenes. Se piensa que los chamanes visitan la tierra donde viven los difuntos y conversan sus cuitas con ellos.Aunque el chamanismo (v.) es ejercido por los hombres, no están excluidas las mujeres, que deben ser capaces de entrar en trance. Los ritos de purificación corren a cargo de los chamanes. La técnica de curar empleada por éstos consiste en succionar sobre la parte afectada y soplar sobre ésta humo de tabaco previamente inhalado por el chaman. Al término de esta operación suelen mostrar algún pequeño objeto en señal de que le ha sido extraído al doliente la causa material de su enfermedad.Parece manifestarse también un culto a los espíritus (V. ESPÍRITU II), a los que representan con imágenes pintadas (algunas antropomórficas) que cuelgan de postes, y a las cuales ofrecen comida, plumas y flores. Las propician por medio de una comunicación chamánica en la que interviene el trance.C. ESTEVA FABREGAF.
BIBL.: C. DE AJUÑA, Nuevo descubrimiento del gran río de las Amazonas... Colección de libros que tratan de América, raros o curiosos, 2, Madrid 1891; W. KRICKEBERG, Etnología de América, México 1946; A. MÉTRAUX, La civilisation matérielle des tribus tupí-guaraní, París 1928; fD, The Tupinamba, en Harulbook of Southamerican Indians, 3, Washington, 1948, 95-133; K. NIMUENDAJÚ, OS indios Parintintin do Río Madeira, "Journal de la Société des Arnéricanistes", 16, París 1924, 201-278; L. PERICOT, América indígena, Barcelona 1962; A. RAMos, Las poblaciones del Brasil, México 1944.
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