Tucídides
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Biografía GER
Datos biográficos. No sólo como literato, sino también en su calidad de historiador, T. señala el punto culminante de la historiografía (v.) griega. Apenas nacida la Historia auténtica con Heródoto (v.), surge la inigualable figura de T. destinada a ser modelo de historiadores. N. en Atenas y vivió aproximadamente entre los años 460 al 395 a. C. Su vida fue escrita siglos después, pero es el mismo T. quien suministra los datos más importantes. Perteneciente al demo de Halimunte, hijo de Oloro, tenía entre sus ascendientes a un rey tracio y al vencedor de Maratón, Milcíades; incluso se le supone emparentado con los Pisistrátidas.Ante todo, T. es hombre inteligente y dotado de un extremado racionalismo y espíritu de observación; lo cual, unido a su condición de hombre político, estratega y conocedor de la vida ciudadana, le permitirán penetrar intensamente en la mentalidad de los personajes y en la secuencia y causalidad de los acontecimientos de su época, tema de su historia. En el 424 fue elegido estratega y conducía los ejércitos atenienses en la desafortunada intervención que provocó la caída de Anfípolis en manos de los espartanos. Cons igu ¡en temen te, fue desterrado y, durante 20 años, se dedicó a viajar por Italia, Sicilia y Grecia, reuniendo una inmensa información de primera mano para su Historia de la guerra del Peloponeso. Con este aislamiento de Atenas, a su vuelta en el 404, cuando los acontecimientos habían terminado, pudo contrastar las opiniones diversas de uno y otro bando, con lo que su historia podría alcanzar el mérito de la imparcialidad. Además, merced a sus dotes de observador inteligente, pudo ver más allá de los apasionados relatos y alcanzar el exacto término medio en el enjuiciamiento de los hechos. Hacia el fin de su vida, parece que se retiró a sus posesiones de Tracia, donde murió probablemente no mucho después del 400.Obra. El primer rasgo característico de T. es la elección del tema de su obra, la guerra del Peloponeso (v.), que tiene lugar en los a. 431-404 a. C, La elección de tal tema, rigurosamente contemporáneo y plenamente vivido por el autor, constituía un hecho insólito hasta entonces. Además, en comparación con el amplio horizonte universal, tanto geográfico como cronológico, de la descripción de Heródoto, el campo de acción de la historia de T. se nos antoja excesivamente reducido en el tiempo y en el espacio.Pero hemos de anotar al respecto varios extremos. T. llegó al convencimiento de que la guerra del Peloponeso había sido el acontecimiento más trascendental de la humanidad hasta su época, y así lo declara expresamente en el comienzo de su obra. En esta afirmación hay una evidente discrepancia con nuestra moderna perspectiva de los acontecimientos antiguos. Hoy, p. ej., dentro de la misma Grecia (v.), juzgamos mucho más importantes las guerras Médicas (v.) que la del Peloponeso. Pero es que nosotros podemos valorar la importancia de los acontecimientos a la luz de sus resultados históricos, cosa que no le fue dada a T., quien por otra parte se vio envuelto en el fragor de la lucha; de suerte que la proximidad de los acontecimientos y las calamitosas consecuencias inmediatas que la guerra tuvo para Atenas le hicieron perder el sentido de la justa valoración respecto a la magnitud y consecuencias de la guerra del Peloponeso. T. interrumpió su relato en el 411, dejando inacabado el tema que se había propuesto terminar; con ello nos privó del definitivo enjuiciamiento de los acontecimientos.Metodología histórica. En el primer libro, de los ocho en que se ha dividido su Historia, afirma que ha puesto todo su celo en informarse concienzudamente acerca de los hechos y circunstancias de la guerra. Y, como mejor alabanza a este respecto, podríamos señalar que la crítica moderna no ha podido encontrar en él errores notorios ni apreciables inexactitudes. Su método para la Historia coincidía esencialmente con el escepticismo socrático y su búsqueda racional de la verdad. Esta posibilidad de lograr la verdad sólo la tendría para los hechos contemporáneos siempre que no se fiase de opiniones o versiones partidistas. T. tuvo una oportunidad única para ello con su destierro. Renuncia a utilizar el término herodoteo de istoria, porque para él la historia no es simplemente lo que ha visto, oído o sencillamente leído, sino lo que además ha "examinado" y analizado racionalmente. Es la crítica lo que define lo histórico. Ésta es exactamente la razón que le ha llevado a su innovación original de renovar la materia de la historia para aceptar como tema exclusivo de su relato todo aquello que además de ser conocido puede ser contrastado y rectamente enjuiciado mediante la crítica.Por ello su método histórico representa un definitivo progreso con relación a la historiografía antigua. Indaga las causas remotas e inmediatas de la guerra del Peloponeso, y lejos del fatalismo histórico que Heródoto deriva de la intervención de los dioses, T. concede el principal papel al hombre. Encajado en su época, T. tiene todas las condiciones de un historiador moderno. Otro primordial aspecto de la metodología de la Historia en T. es el estudio de la causalidad y del entroncamiento racional de los hechos y sus consecuencias. Nadie como T. entendió a la perfección la secuencia de los acontecimientos y nadie profundizó de tal manera en su evolución lógica y encadenada. Incluso el relato de las batallas adquiere unidad racional. Hace aparecer la razón que preside las operaciones. Todos los medios humanos se subordinan a su ordenación racional por la inteligencia. Un solo elemento queda al margen: el azar; llama así a todo lo que no podía ser previsto por el espíritu. Con arreglo a esta tónica, en el relato de la batalla debe desaparecer todo lo anecdótico, individual o accesorio. Parece que ninguna palabra haya sido puesta sin premeditación. Pero el rigor de la lógica coherente de los acontecimientos, la precisión de su vocabulario no excluye ni color ni sutileza en la narración. Por eso, especialmente característicos del estilo de T. son los discursos que intercala en la exposición de sus relatos y que constituyen, ante todo, el altavoz del T. político y filósofo de la historia. Ya en la exposición de su metodología admite que tales discursos de los políticos eminentes deben formar parte natural de la composición histórica, aun cuando nunca fueran realmente pronunciados. Pero son los que dan unidad a la acción y explican la secuencia de los hechos.Importancia. En definitiva, el éxito de T. radica en el poderoso genio de su razón y su poder de esclarecimiento de los hechos, servido por una de las más clarividentes inteligencias que haya legado el mundo clásico. Sabe discernir lo esencial de lo superfluo y sabe acrisolar las causas reales de entre las aparentes, aun en medio de aquel apasionado e intrincado mundo griego de sus tiempos. Nadie como él supo enjuiciar los acontecimientos de una época turbulenta, penetrando a fondo en la psicología de una sociedad compleja y viendo con claridad la trama y secuencia de una complicada situación histórica. Capta las auténticas causas y consecuencias, sin desorbitar la importancia real de cada acontecimiento. Además, con T., la historia de Grecia ha sido entendida como unidad; no en el sentido geográfico, estudiando simultáneamente la historia de todas y cada una de las ciudades griegas, sino que considera los hechos de toda la Grecia de su tiempo en cuanto que son resultado de la evolución anterior y afectan a la totalidad geográfica helena. Así, consigna T. que la guerra del Peloponeso era el resultado del acrecentamiento del poderío marítimo de Atenas frente al poderío terrestre de Esparta, y la presenta como una guerra a la que no eran ajenos los intereses económicos. La historiografía posterior a T. no podrá liberarse de su influencia; continuará siendo un historiógrafo esencialmente político con exclusiva tendencia a fijarse en los hechos de los grandes dirigentes, en su personalidad, más que en los propios hombres.Á. MONTENEGRO DUQUE.
BIBL.: F. E. ADCOCK, Thucydides and his History, Cambridge 1963; P. K. WALTER, The purpose and method of the Pentekontaetia in Thucydides book, "Classical Quarterly" (1957); F. SIEVIUNG, Die Funktion der geographischen Mitteilungen ¡m Geschichtswerk des Thukydides, Hamburgo (1957 (tesis); J. RomiLUY, Histoire et raison chez Thucydides, "Les Belles Lettres", París 1956; H. 1. DiESNER, Wirtschaft una Gesellschaft be¡ Thukydides, Halle 1956; C. MEYER, Die Urkundem ¡m Geschichtswerk des Thukydides, Munich 1955; F. R. ADRADos, Tucídides, 2 ed. Madrid 1964; TUCIDIDES, Historia de la guerra del Peloponeso, trad. A. BLÁZQUEZ, Barcelona 1963; F. PÉREz, Tucídides: su modo de concebir la Historia, concretamente estudiado en su narración del primer año de guerra, "Hurnanidades" XII (1960) 135-166.
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