Trasplantes (botánica)
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El t. en Botánica es el proceso de mudar un vegetal del sitio donde está plantado a otro. Los t. se realizan con plantas preparadas en un lugar dedicado a este fin, llamado vivero; pero también pueden llevarse a cabo más directamente, trasladando un vegetal de un lugar a otro, como ocurre en las ciudades cuando se hacen obras en paseos o parques, o en los jardines particulares con la división de plantas vivaces o de matas.Procedimientos de trasplante. El t. puede ser de diversas formas, según tamaño, edad y condiciones de las plantas, y de acuerdo con las circunstancias exteriores (suelo y época del año). Las condiciones más definitorias son la facilidad para emitir nuevas raíces y el momento del año en que se trasplanta.El medio más sencillo es el t. a raíz desnuda; consiste en arrancar la planta y colocarla en otro lugar. Sin embargo, para que el t. tenga garantías de éxito, la planta debe haber sido "repicada", es decir, arrancada la planta, cortada una parte de las raíces para favorecer el nacimiento de nuevas raicillas jóvenes, y vuelta a plantar. El t. a raíz desnuda se emplea, como norma general, con los árboles (v.) y arbustos de hoja caediza que no presenten especiales dificultades de posterior enraizamiento, como chopos, olmos, acacias, plátanos de sombra, frutales, rosales, celindas, espireas, lilos, deutzias, kerrias, etcétera, y también en la repoblación forestal con especies muy jóvenes.Otras veces, el t. se lleva a cabo con cepellón, porción considerable de tierra adherida a las raíces y cuyo tamaño varía con el de la planta. Este procedimiento es obligado para todas las coníferas de algún desarrollo y se utiliza además con las especies de hoja persistente: magnolio, laurel, aucuba, laurelcerezo, cotoneaster, pyracantha, escallonia, rododentro, etc. Cuando el cepellón es grande, se debe sujetar para que no se desprenda la tierra y también para que no se agriete y se pierda, como consecuencia, el contacto de la tierra con las raíces; lo más frecuente es envolverlo con paja, para evitar además la desecación, con una tela metálica o recubrirlo con una capa de yeso o de escayola. En este último caso, reservado para ejemplares de gran tamaño o desarrollo, se siguen diversos procedimientos para formar el cepellón, sometiendo la planta a repicados parciales, separados por un lapso de tiempo de unos meses.El t. de grandes árboles permite crear con rapidez zonas verdes con el aspecto de una plantación de bastantes años, efectuada por los procedimientos habituales. Ha de hacerse notar, sin embargo, que la capacidad de t. disminuye considerablemente con la edad; esto, unido al elevado costo de las operaciones, obliga a elegir sujetos en perfectas condiciones sanitarias y ornamentales, y a tomar todas las precauciones pertinentes. Es factible el t. de árboles de hasta 10 m. de altura o 1 m. de circunferencia. Entre las especies de hoja caduca, chopos, sauces, plátanos, arces, castaños y tilos son los que mejor admiten el t., cuando han adquirido un desarrollo grande; y entre las de hoja persistente, pinos, cedros, encinas, alcornoques, palmeras, olivos y cipreses.El procedimiento de t. más seguro es mediante plantas cultivadas en maceta o recipiente semejante; en esas condiciones, el vegetal ha emitido raíces con profusión en un espacio muy pequeño, sin precisar de repicado, y el t. se lleva a cabo con gran facilidad.Aunque no se trate propiamente de un t., ya que sólo se muda de lugar una parte del vegetal, han de considerarse las plantaciones: a) por esqueje, fragmento de tallo o rama, de pequeño tamaño, que se planta para que eche raíces y se desarrolle. No todos los vegetales pueden reproducirse por este sistema, pero algunos poseen esta facultad en gran medida, como, p.ej., las adelfas y los geranios; b) por estaca, rama verde sin raíces, que se planta para que las emita y se haga árbol; c) por división vegetativa, consistente en dividir una planta de modo que cada una de las divisiones tenga parte aérea y raíces; este método se utiliza en las plantas vivaces, que suelen admitirlo muy bien (V. REPRODUCCIÓN I). Otros t. frecuentes son los de céspedes o plantas cespitosas; se llevan a cabo formando un tepe, porción de tierra cubierta de césped y muy trabada por las raíces de esta hierba, que se corta en forma rectangular para colocarlaen otro lugar. Las dimensiones del tepe suelen ser unos 30 cm. de anchura, y desde 30 cm. a varios metros de longitud.Época del trasplante. Como norma general, el t. debe realizarse durante el reposo vegetativo, evitando los días de heladas fuertes, lo que excluye los meses de diciembre y enero, y parte de febrero. El t. en otoño presenta ventajas en los climas de largas sequías estivales y de inviernos suaves, porque al llegar el verano la planta ha emitido raíces nuevas y está en mejores condiciones para afrontar el calor y la falta de agua. En lugares de inviernos crudos es aconsejable trasplantar en febrero o marzo.Esta norma tiene numerosas excepciones: los vegetales de climas cálidos, como palmeras, cactáceas, yucas, etc., deben trasplantarse en verano; los esquejes arraigan mejor cuando el suelo empieza a estar caldeado, de fines de abril en adelante, o en septiembre u octubre; la división vegetativa debe hacerse también cuando ya se ha movido la savia, tiempo que parece igualmente el mejor para el t. de coníferas. El t. de vegetales cultivados en maceta puede efectuarse casi en cualquier momento, incluido el verano, pero debe evitarse en época de heladas.Precauciones a tomar. El t., especialmente cuando se trata de árboles de gran tamaño, origina un fuerte desequilibrio inicial entre las raíces y la parte aérea de la planta; esta última, por tanto, debe ser reducida de la misma manera que lo ha sido el sistema radical, para establecer la adecuada proporción y evitar las pérdidas excesivas de agua por transpiración (v.). Esta operación puede y debe hacerse con todas las plantas de hoja caduca, pero las de hoja persistente, singularmente las coníferas, no suelen soportarla.Es preciso proporcionar agua abundante a la planta en el momento del t. y hasta que se haya asegurado el arraigo; se riega de modo que el agua atraviese el cepellón donde se encuentran las raíces y no se pierda por la tierra más muelle que lo rodea. También es conveniente, sobre todo en época calurosa, envolver el tronco con paja o una tela para evitar quemaduras en la corteza. Si el sujeto del t. es de tamaño grande, hay que asegurar su inmovilidad para impedir que pueda ser inclinado o derribado por el viento o que se pierda el contacto de las raíces con la tierra, lo que ocasionaría el fallo del trasplante. Esto se consigue colocando un tutor, vara hincada verticalmente en tierra a la que se liga el árbol trasplantado, o mejor fijando la planta por medio de "vientos", cuerdas o cables que se atan por un extremo al tronco del árbol a la altura conveniente y por otro al suelo.En el lugar de destino del vegetal trasplantado, debe excavarse un hoyo de dimensiones suficientes para poder albergarlo con amplitud y para facilitar la emisión y penetración de raíces en una tierra removida y fértil. El tamaño de los hoyos varía con el de la planta; para los arbustos, las medidas más corriente son las correspondientes a un cubo de 50 ó 60 cm. de lado; y para los árboles, de 80 a 100 cm. La operación del pralinage, o inmersión de las raíces, inmediatamente antes de la plantación, en una mezcla de arcilla, estiércol y agua, favorece la emisión de raicillas e impide la desecación del sistema radical. Los t. realizados con las precauciones aconsejadas no deben producir más allá de un 10% de marras.V. t..’JARDINES;INJERTO.ÁNGEL RAMOS.
BIBL.: EncycIopédie horticole. Le bon jardinier, 152 ed. París 1964; M. COUTANCEAu, Encyclopédie des jardins, París 1957; M. DE SOROA, jardinería y decoración vegetal, Madrid 1969.
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