Trascendentalismo II FIL.
Categoria:
Filosofía
3. Trascendentalismo cartesiano-fichteano. Frente al panteísmo de Hegel (v.) y al formalismo de Kant (v.), una serie de autores -centrados en el Inst. Fichte de Munich, que dirige el prof. R. Lauth- han intentado poner de manifiesto la originalidad de un t. basado en la prima philosophia de Descartes (v.) y proseguido por el idealismo-realismo de Fichte, y entendido como deseo de alumbrar de modo comprometido-dinámico el sentido más hondo de la existencia humana. FiclIte -afirman estos autores- estudió la subjetividad humana en toda su actividad cocreadora, creadora en vinculación a las instancias apelantes del entorno. De ahí que la doctrina de la interpersonalidad ocupe un lugar central en el t. fichteano. P-ste, así entendido, no implica una actitud de reclusión en la interioridad (vista como contrapuesta a la exterioridad), sino de apertura cocreadora a todo aquello que adentra al hombre en lo mejor de sí mismo y la confiere el único modo de verdadera interioridad.Más que una doctrina, el t. fichteano constituye una forma de ascesis intelectual. Sólo cuando se somete uno a la misma y se alcanza la luz que de su práctica se deriva, se logran comprender con cierta aproximación las for. mulaciones básicas del t. fichteano. La fiolosfía trascendental no puede ser "aprendida"; debe ser "co-creada genéticamente", revivida de modo personal comprometido. Al cumplir las exigencias del método trascendental, el hombre consigue un notable despliegue intelectual y espiritual, merced al cual adquiere un concepto de subjetividad más comprehensivo y profundo que el cotidiano. Pero si se define el t. como "filosofía de la subjetividad", debe precisarse que la subjetividad a la que concede singular atención es abierta y amplia; no se opone a la exterioridad, antes la integra. Más que al sujeto (v.) como mero polo del acontecimiento cognoscitivo, el t. fichteano quiere estudiar la vida íntegra del hombre que conoce, siente y quiere, acepta los valores y los realiza, y se abre a las instancias que lo obligan y nutren.El fin del t. fichteano es fundar la auténtica vida-enel-espíritu, despertando en el hombre la conciencia de su vecindad con el Absoluto (v.) y subrayando el nexo que media entre esta vecindad y la posición absoluta -"genéticamente evidente"- de la verdad. Esta posición juega el papel contrapuesto a la "duda hiperbólica": si el hombre puede someter a duda (v.) los conocimientos que no llevan en sí su interna justificación, ello indica que se halla vinculado nutriciamente con una realidad de tal modo eminente que su conocimiento le permite dejar en suspenso otro tipo de conocimiento inferior. Dudar implica tomar distancia, situarse a distancia de perspectiva,lo cual entraña un género de poder que el hombre no puede adquirir sino por estar inmerso de algún modo en el ámbito del Ser Infinito. La verdad (v.) se alumbra de modo dinámico al interferirse la conciencia humana y la realidad que la funda y justifica: el Absoluto (Dios). Esta interferencia sólo es posible cuando el hombre no se contenta con medias verdades, no absolutiva lo relativo, siente un amor incondicional a la verdad y se sobrecoge ante su poder, como un artista ante la obra que lo inspira e impulsa su acción creadora. La actitud fundamental del t. es la entrega libre a la verdad misma, que -por su riqueza interna- justifica tal entrega. Por eso el t. tiende a superar toda atenencia rígida (no dialécticointerferencial), sea a la subjetividad, sea a la realidad o a las entidades ideales.Graves malentendidos históricos -relativos al pensamiento de Descartes y de Fielite- impidieron durante siglo y medio apreciar el verdadero alcance y significación del pensamiento trascendental. Un estudio directo de las fuentes permitió a diversos intérpretes contemporáneos (F. Ebner, F. Alquié, R. Lauth, A. Ambacher, Manzana M. de Marañón, etc.) advertir el carácter eminentemente realista y metaobjetivo a la par del pensamiento cartesiano de las Meditationes y del ficliteano de las versiones de la Wissenschaftslehre posteriores a 1803. Ante las perspectivas abiertas por el estudio de los escritos fichteanos de madurez, R. Lauth -coeditor de sus Obras completas- no duda en afirmar que los sistemas de Schelling y Hegel constituyen una "regresión especulativa de las más graves consecuencias". El estudio a fondo del t. ficliteano obliga a revisar la imagen que del idealismo alemán se ha transmitido usualmente bajo el influjo de la filosofía de la historia hegeliana. Una de las tareas de la filosofía actual sería mostrar el nexo fecundo que une el pensamiento trascendental y el dialógico-personalista.A. LÓPEZ QUINTÁS.
BIBL.: F. ALQUiÉ, La découverte métaphysique de Vhomme chez Descartes, París 1950; R. LAUTH, Zur Idee der Transzendentalphilosophie, Munich 1965; íD, Begriff, Begrigndung und Rechtfertingung der Philosophie, Munich 1967; A. LÓPEZ QUINTÁS, El triángulo hermenéutico, 2 ed. Madrid 1974, 225-332 (con amplia bibl.); J. MANZANA M. DE MARAÑóN, El ascenso y la "determinación" del absoluto-Dios según F. G. Fichte en la primera parte de la Teoría de la Ciencia de 1804, "Scriptorium Victoriense" 9 (1962); íD, Tareas actuales de la Filosofía trascendental, "Pensamiento" 29 (1973); 1. WIDMANN, Analyse der formalen Strukturen des transzendentalen Wissens in Joh. Gottl. Fichtes 2. Darstellung der Wissenschaftslehre aus dem lahre 1804, Munich 1961.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.