Trajano, Marco Ulpio
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Biografía GER
Primeros años. N. el 18 sept. 53 en Hispania, en la ciudad de Itálica, en la Bélica, de familia aristocrática, descendiente de los heridos y enfermos asentados en la ciudad en el 206 a. C. por Escipión el Africano. Su carrera fue la siguiente: tribuno militar bajo Vespasiano, en el 76-77; pretor en el 87; legado en el Rin en el 89, donde intervino contra L. Antonio Saturnino; cónsul por primera vez en el 91; legado en Germania superior en el 96-97; cónsul por segunda vez en el 98. Con T. se sentó en el trono de los Césares la aristocracia provincial. T. fue fundamentalmente un excelente general. Inmediatamente después de la muerte de Nerva (v.) ordenó al prefecto del pretorio ajusticiar a los pretorianos rebeldes al Emperador difunto; divinizó a Nerva, a quien levantó un templo; y aseguró al Senado que no pensaba condenar a muerte o a infamia a ningún senador.Después de dejar todo dispuesto en el frente germano, marchó a Roma, donde en el 100 fue cónsul por tercera vez. En su viaje a Roma, dio muestras de alguno de los rasgos fundamentales de su carácter, caminando a pie o en litera entre la multitud, saludando a todos los que se le acercaban, rechazando que se le erigiesen estatuas de metales preciosos, el aurum coronarium, y no aceptando el cargo de censor, con lo que renunciaba a la lectio de los senadores. Prohibió, una vez en Roma, que los esclavos fueran testigos contra sus dueños en los procesos; castigó a los delatores; consideró a los senadores como colaboradores suyos; aceleró la carrera para los miembros de las grandes familias; frenó el poder excesivo de los pretorianos; llevó a Roma la guardia de 1.000 caballeros germanos que puso a las órdenes del prefecto del pretorio; distribuyó, para atraer al pueblo, 75 denarios por persona; reguló escrupulosamente los servicios de la annona; aumentó en 4.000 muchachos pobres el número de los que recibían los alimentos; restauró el cargo de praefectus frumenti danti ex Senatus Consulto; disminuyó la vigesima hereditatium, tratándose de pequeños patrimonios de los nuevos ciudadanos; conservó el cargo de pretor fiscal, instituido por Nerva; desarrolló y amplió a toda Italia la institución de los alimenta para los jóvenes que fuesen pobres; concedió juegos de gladiadores para divertir al pueblo; y desterró a los artistas de pantomimas, a menudo inmorales y que minaban la autoridad imperial; en las provincias, como en Hispanía, reparó gran número de calzadas; intensificó las explotaciones mineras; vendió gran cantidad de bienes imperiales; disminuyó la composición de oro y plata en los aurei y en los denarios.Guerras dácicas. Para solucionar el problema económico, el desequilibrio entre la moneda de oro y la de plata, necesitaba disponer de grandes cantidades de oro, que iban a parar fuera del Imperio; ello le movió a emprender la conquista de Dacia (v.), la actual Rumania. La guerra dácica tiene dos etapas. La principal fuente de información para ella son las 155 escenas en 414 episodios de la columna de T., erigida en Roma en el 113, ya que se han perdido las memorias de T. y de su médicoCritón, y la obra de Apolodoro; de Dión Casio se conservan muy pocos fragmentos referentes a esta guerra. Se desconocen las causas ocasionales del rompimiento de las hostilidades entre Roma y Dacia. En el 101, T. contaba para esta guerra con nueve legiones, 10 alas, 35 cohortes, más las tropas auxiliares de flota y los cuerpos de ingenieros, lo que sumaría en total unos 80.000 hombres. El ejército penetró en Dacia en dos columnas: una procedente de Panonia; la segunda, de Mesia. El enemigo se retiró ante el primer ejército a los bosques. La capital dacia fue valientemente defendida por el rey Decébalo. Unidos los dos ejércitos hicieron algunas razzias en territorio enemigo, en una de las cuales cayó prisionera la hermana de Decébalo. Durante el invierno del 101102, el Danubio se heló, y los dacios, apoyados por la caballería sármata, atacaron los campamentos romanos de Mesia inferior, que resistieron. En la primavera, T. descendió por el Danubio y puso en fuga a los dacios y sármatas, lo que motivó que se rindieran las tribus orientales. Otras tropas dacias fueron arrojadas a los montes. En esta ocasión, se fundó la ciudad de Nicópolis y se comenzó la construcción del monumento de Adam-clissi y de las calzadas y fortificaciones de Transilvania. La segunda batalla tuvo lugar ante la capital, Sarmizegetusa, que cayó en manos de Trajano. Con esta victoria, terminó la primera etapa de la guerra, en la que los romanos habían conquistado la parte de Dacia próxima al Danubio, conservando los dacios toda la zona minera de Transilvania. Decébalo se comprometió a ceder el territorio perdido, a entregar las armas y las máquinas de guerra, a renunciar a los ingresos acordados con Domiciano, a entregar los tránsfugas romanos y a establecer alianza con Roma. El Senado ratificó este tratado. La paz duró casi tres años, hasta el 105.En el 103, T. fue cónsul por quinta vez y recibió el título de dácico. Con el botín de la guerra, concedió un grandioso congiario al pueblo de 600 denarios por persona; organizó unos juegos de gladiadores, en los que combatieron prisioneros dacios; y permitió, para halagar al pueblo, la vuelta de los artistas dedicados a las pantomimas. En el 105, ordenó al gobernador de Siria, A. Cornelio Palma, acabar con el Estado vasallo de los nabateos, que tenía importantes vías comerciales y puertos hacia el Occidente. Se creó con esta ocasión la provincia de Arabia, que pronto contó con una buena red de carreteras, con acueductos y campamentos militares. En el 105, estalló la segunda guerra dácica. Los dacios debieron invadir Mesia, que fue socorrida por T.; Sarmizegetusa se perdió y tuvo que ser ocupada de nuevo por los romanos. T. desarrollaría entonces una intensa actividad diplomática, bien representada en la columna de su nombre, mientras sus legados continuaban la ocupación del territorio enemigo. Decébalo desvió el curso del Sargetios, para enterrar en el lecho del río sus tesoros, y huyó ante el ejército romano, que atravesó el río Marisia. Antes de caer prisionero, se suicidó. Su cabeza fue enviada a Roma. Con la muerte de Decébalo, Dacia se pacificó en el 106. La conquista fue cantada en un poema épico por Carminio Rufo. T. llevó de Dacia un numeroso botín, calculado en cinco millones de libras de oro, el doble de plata, y medio millón de prisioneros. Las minas de oro dacias comenzaron inmediatamente a explotarse. La victoria se conmemoró en Roma con 123 días de fiestas, en las que combatieron 10.000 gladiadores contra 11.000 fieras. Dacia fue declarada provincia romana; en ella se asentaron colonos procedentes de todo el Imperio, principalmente de Oriente, egipcios, persas, sirios, gálatas, bitinios y de Palmira. También llegaron gentes de África, Galia, Dalmacia y Panonia. La capital se convirtió en colonia; colonia fue también Tierna. La provincia fue gobernada por un legatus Augusti propraetore, ayudado en la administración de las finanzas por tres procuradores. La Legio XIII Gemina y varias tropas auxiliares defendían el territorio.Guerra contra los partos y rebelión judía. La segunda gran guerra emprendida por T. fue contra los partos (v.), a los que conocía bien, pues había vivido en Siria. Acariciaba la idea de esta guerra desde hacía tiempo, pues la anexión del reino de los nabateos (v.) no era suficiente para el desarrollo del comercio con Oriente. En el 105, Cosroes aspiraba al trono de Partia, que ocupaba su hermano Pacoro II, considerado por T. como soberano legítimo con la esperanza de que se hiciera vasallo de Roma. En el 110, Pacoro II murió, y su hermano Cosroes se mostró contrario a los romanos e intentó que su sobrino Partamasiris ocupase el reino de Armenia, donde reinaba Axedares. El peligro de que Rumania se vinculase a Partia movió a Roma a declarar la guerra. T. marchó en octubre del 113 a Oriente. Disponía de siete legiones con sus correspondientes tropas auxiliares. Aliados suyos fueron los reyes del Bósforo y los iberos del Cáucaso. Con su ejército, atravesó Samosate y Sataba para llegar a Armenia. Rechazó las tentativas de Partamasiris de convertir Armenia en Estado vasallo, y la declaró provincia romana. En los últimos meses del 114, el príncipe moro Lusio Quieto hizo una razzia en campo enemigo, por el río Araxes, en el territorio de los mardos y en la Media atropatena. El invierno del 114-115 lo pasó T. en Edesa y aceptó el vasallaje de Abgar de Osroene. En el 115, tomó Nisibis, Tebida, otras ciudades de Mesopotamia, Adenistra y Batnae. En esta ocasión, las tropas dieron a T. el título de pártico.El invierno del 115 lo pasó el Emperador en Antioquía, donde recibió la noticia de la revuelta judía, que desde Cirenaica se extendió por todo Oriente. Duró larebelión del 114 al 117. En el judaísmo palestinense de después de la destrucción del templo de Jerusalén por los Flavios existían dos tendencias: una partidaria de llegar a un compromiso con Roma, capitaneada por Rabbi Josue ben Anania; la segunda, nacionalista e intransigente, dirigida por Rabbi Aq¡ba, visitó las juderías del Mediterráneo orienta], Egipto, Cirenaica, Capadocia y Mesopotamia, haciendo una gran propaganda de sus ideas. Se eligieron, con ocasión de este viaje, unos cabecillas para dirigir las revueltas que debían estallar en todas partes al mismo tiempo. El momento estaba muy bien elegido, pues Oriente se encontraba sin ejército, ocupado entonces en la lucha contra los partos. Estalló primero la revuelta en Cirenaica, que como provincia senatorial no disponía de tropas; fueron asesinados gran número de romanos y griegos, y se destruyeron las vías de comunicación y varios edificios. La rebelión se extendió inmediatamente a Egipto. Los griegos se vieron obligados a refugiarse en Alejandría, después de haber sufrido muchas bajas. Se incendió el templo de Némesis, la tumba de Pompeyo y la sinagoga de Alejandría. En Chipre, Salamina fue arrasada. A comienzos del 117, T. envió con plenos poderes a 0. Marcio Turbón, en socorro del prefecto de Egipto, M. Rutilio Rufo, que había acudido en ayuda de Cirenaica. Auxiliado por los griegos, hizo una represión sin piedad. Cirenaica y Libia, como resultado de esta revuelta, se despoblaron. Muchos judíos buscaron refugio en territorios bárbaros y en el norte de África.El 13 dic. 115 Antioquía fue arrasada por un terremoto. En la primavera del 116, T. tomó Nísibis como base de operaciones, pasó el Tigris, ocupó Adiabena, Babilonia, Seleucia y Ctesifonte, y descendió hasta el golfo Pérsico. Pero la guerra no terminó, pues los arqueros persas a caballo intensificaron la guerrilla. Las ciudades conquistadas y pacificadas arrojaron las guarniciones romanas. Edesa fue de nuevo conquistada y arrasada, al igual que Seleucia del Tigris y Nísibis. La solución de T. a la crítica situación fue aceptar el vasallaje de Partamaspates y dar muerte a Sanatrucius, ambos cabecillas rebeldes y arsácidas. T. coronó en la llanura de Ctesifonte a Partamaspates. En Armenia fue coronado Vologese, hijo de Sanatrucius. El Emperador volvió con sus tropas hacia el Mediterráneo y luchó contra algunas localidades rebeldes, como liatra. La obra de T. en Partia se derrumbó en seguida, pues Partamaspates fue suplantado en el trono por un rey elegido por los partos, y arrojados los destacamentos romanos. En el 117, T., enfermo, entregó el mando de las tropas de Oriente a Adriano, legado de Siria, a quien adoptó como sucesor suyo, y emprendió el regreso a Roma, acompañado de su esposa, Plotina. En el camino, m. en Cilicia (S ag. 117).Política interior. T. se mantuvo siempre en excelentes relaciones con el Senado, encargado de ratificar la paz con los dacios y de declarar la guerra a los partos. Divinizó, para fortalecer su poder, a su predecesor Nerva, que le había adoptado como sucesor, y a su padre. A partir del 114, usó el título de Optimus, sólo aplicado a lúpiter. Se negó a considerar como leyes sus epistulae y mandata. Desarrolló el poder del consilium principis, encargado de ciertas causas penales, como los procesos por malversación de fondos de los gobernadores. Algunas disposiciones suyas parecen poco humanas, corno el permitir, en caso de asesinato del pater familias, la tortura de los testigos, no sólo esclavos o libertos por testamento, sino de libertos manumitidos, estando el patrón aún vivo. Otras disposiciones son muy humanas, como la prohibición de condena en contumacia, la disminución de la cárcel preventiva, la no condena en casos discutibles y el no uso de denuncias anónimas.Se rodeó de un equipo muy bueno de colaboradores, entre los que hubo muchos hispanos, como Adriano y L. Sura; y de juristas, como P. luvencio Celso y L. Neratio Prisco. Permitió que los niños abandonados, alimentados por otras personas, tuvieran el derecho de reivindicar la libertad, sin tener que pagar los gastos hechos con ellos; y que los padres que maltrataban a sus hijos los debían emancipar. Favoreció la manumisión de esclavos por fideicomiso. Fue enemigo de crear nuevos colegios; concedió, no obstante, la creación de algunos particularmente útiles, como el de los pistorum en Roma, y el de los labrum et centronianorum en Milán. Concedió atención especial al ejército y reunió a su lado excelentes generales como L. Sura, M. Turbón, L. Quieto y C. Parma. Creó dos legiones, la II Traiana fortis y la XXX Ulpia, y numerosas alas y cohortes. Los reclutamientos de soldados se hicieron en las provincias. Hispania dio gran número de soldados. Asentó muchos veteranos en las colonias, con lo que favoreció la toman¡zación como en Sarmizegetusa en Dacia, Pretorio en Panonia, Ulpia en Germania, Thamugadí y Cirene en África, etc. No fue pródigo en conceder el derecho de ciudadanía, salvo a los ex legionarios. Vigiló con mucho esmero la administración, sobre todo en las provincias imperiales, como se deduce de la correspondencia de Plinio el Joven. Castigó, como si se tratase de robo, la sustracción del dinero municipal. Obligó a los magistrados a realizar lo que habían prometido de candidatos.Durante su gobierno, se realizaron numerosas obras públicas. De la Hispania de estos años datan el puente de Alcántara, los arcos de Bará y de Cáparra, y la reparación de la red viaria. En Cerdeña, se restauró la calzada entre Casalís y Suleis. En Sicilia, se mejoraron los puertos. En la Galia, se construyó la fuente de Narbona, y se restauraron los teatros de Nemausus y Augustodunum, y los pórticos de Agedincum y algunas calzadas. En Germania inferior, reparó muchas ciudades y campamentos militares, uno de los cuales, Nimega, se convirtió en ciudad. Fundó la colonia Ulpia Traiana y abandonó Novaesium. En Germania superior, fundó la ciudad Ulpia Sueborum Nicretum. En Maguncia, se levantó un monumento en su honor. En Dalmacia y Mesia, se restauraron las vías. Se erigieron monumentos en Delfos y Olimpia. En Tracia, se repararon todas las vías y se crearon 11 ciudades en puntos importantes, como Nicopolis, Nicopolis ad Istrum, Sárdica, Pautalia, Augusta Traiana, etcétera. En África, se crearon varias colonias, como Concordia Ulpia Traiana Augusta Frugifera Hadrumentum, Ulpia Traiana Leptis Magna y Ulpia Marciana Traiana Thamugadi. En Thagura, se restauró el Capitolio; y en Mactar, se levantó un arco triunfal. En Asia, se reparó el puerto de Éfeso y se adornó el Artemisión con magníficas puertas. En Esmirna, terminó T. el acueducto comenzado por su padre. En Mileto, restauró el gimnasio y terminó el acueducto; también restauró la vía sagrada del Didimeo. En Pérgamo, se levantaron dos templos, uno en honor de T. y otro dedicado a Zeus. En Prusa (Bitinia), se construyeron unas termas, con pórtico y exedra. Nicomedia tuvo acueducto, se unió el lago con el mar mediante un canal, y se construyó un foro. En Nicea, se instaló un gimnasio; en Claudiopolis, las termas. En Siria, se renovó la red de carreteras. Antioquía tuvo un acueducto, un teatro y un ninfeo, y se restauró la ciudad después del terremoto del 115. En Egipto, se trabajó en el canal que unía el mar Rojo y el Nilo. Alejandría fue hermoseada con un arco en memoria de la guerra dácica. En Italia, se trabajó en la Vía Apia y en varios puertos, como Centunicellae, Terracina y Ancona. Se levantaron las termas de Centunicellae, y los acueductos de esta última localidad, del foro Clodio y de Rávena. De la Roma de época trajana son el foro que lleva su nombre, los mercados trajaneos, la basílica Ulpia, la biblioteca doble, latina y griega, las termas sobre la colina Oppio. Completó el circo Máximo y el Odeón, capaz para 10.000 personas. Restauró también la biblioteca augustea y el templo de Venus Genitrix en el foro de César. Reguló el cauce del Tíber para evitar inundaciones.M. BLÁZQUEZ MARTÍNEZ.
BIBL.: Fuentes: ARRIANO, Fragmenta Historicorum Graecorum, B, frag. 30, 859-860; DIÓN CASIO, 68; FILINIO EL JOVEN, Panegírico; TÁCITO, Agrícola, 3,44,46; Germanía, 37; Historias, I,I.
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