Toxicomanias MEDICINA
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Medicina
Estado de intoxicación periódica o crónica, al que puede asignársele la categoría de enfermedad, caracterizada por no poder pasar varias horas o días sin recurrir a la administración de una determinada droga. El sujeto ha perdido la libertad frente a tal o cual droga (v.), de modo que le resulta muy difícil tomar la decisión de abandonarla definitivamente. Éste es el fenómeno básico de la t. desde un principio: la dependencia de la droga, que se refleja en el impulso incontrolable de consumirla. Hay una dependencia psíquica (la organización existencial en torno a la droga y la necesidad para su personalidad) y una dependencia biológica (la necesidad del organismo); cuando esta última está presente, la supresión de la droga ha de realizarse gradualmente, con objeto de reducir al mínimo posible los llamados trastornos de abstinencia. Los consumidores esporádicos y moderados de drogas no suelen ser en sentido estricto enfermos drogodependientes.La palabra "droga" tiene varios significados. Aquí se usa para designar el grupo de sustancias medicamentosas o tóxicas que se distinguen por producir dependencia. Antes se les llamaba sustancias toxicomanígenas. Desde el punto de vista etimológico, resulta mucho más apropiado hablar de drogodependencia que de toxicomanía.1. Tipos básicos de toxicomanías. a) Carmábico. Se distinguen porque la dependencia es estrictamente psicológica, sin afectar al organismo. De aquí que la supresión brusca de la sustancia pueda realizarse sin que aparezcan fenómenos de abstinencia. Puesto que estas t. no se acompañan del desarrollo de resistencia en el organismo, el sujeto no precisa incrementar progresivamente la dosis del producto para obtener el efecto deseado. La mayor parte de las drogas responsables son sustancias alucinógenas y fantásticas que no se emplean en terapéutica clínica, y que componen una especie de "psicofarmacología salvaje".Se subdividen en dos grupos: sustancias proscritas, como los productos del cannabis (la marihuana, la grifa, el hachís, etc.), la mescalina, la psilocibina, la dietilamida del ácido lisérgico o LSD; y sustancias industriales,como el STP y otras al alcance de todos, cuyo conocimiento no debería extenderse fuera de los círculos de expertos, para evitar que algunas personas pudieran recurrir a ellas. El STP es una sustancia cuyos efectos alucinógenos -análogamente ocurrió con otros productosfueron descubiertos por los hippies de California hacia 1966. En esta "psicofarmacología salvaje" se hallan las sustancias más consumidas por los grupos de jóvenes ávidos de evasión.b) Morfínico. Se caracterizan por el desarrollo de una poderosa dependencia mixta, biológica y psicológica. Por ello no puede interrumpirse bruscamente la administración de estas drogas. Además cursan estas t. con el progresivo establecimiento de intensa resistencia en el organismo frente a la droga, por lo que el sujeto, para lograr el efecto deseado, ha de elevar la dosis cada vez más, llegando algunas veces a administrarse dosis que serían mortales para el no iniciado.Entre las drogas determinantes de este tipo de t. sobresalen los derivados del opio y sus alcaloides (codeína, morfina y heroína, especialmente) y los morfínicos de síntesis (petidina, metadona, dextromoramida). Estas t. pueden iniciarse de dos maneras: a) cuando en una clínica se aplica alguna de estas sustancias para combatir un estado de dolor intensísimo (V. DOLOR I), que no puede reducirse con otros medicamento s, lo cual sucede cada vez menos; b) como etapa final del progresivo desarrollo de otras t., que es lo que sucede ahora con mayor frecuencia.c) Barbitúrico-alcohólico. Se muestran con relación a la dependencia biológica y a la resistencia en un plano intermedio entre los dos tipos anteriores, de suerte que incluye estados sumamente ligeros de ambos fenómenos. Por lo general, cuando se suspende bruscamente la droga aparecen sólo trastornos de abstinencia muy leves.Entre las drogas responsables de estas t. figuran el alcohol etílico, que es la sustancia básica de las bebidas alcohólicas, y una serie de medicamentos, como los barbitúricos (v.), las anfetaminas y algunos sedantes de acción relajante. Dejando aparte el alcoholismo (v.), las personas que entran en las t. por esta puerta se reclutan entre los aficionados a tomar píldoras para reducir las pequeñas molestias y dolores, ya que, si bien utilizan los medicamentos con un fin terapéutico, lo hacen con abuso y sin gran precisión en lo tocante a indicaciones, dosis y tiempo de administración.2. Consecuencias sanitarias y sociales. a) Las t. se complican rápidamente con importantes trastornos psíquicos y somátfcos, que podemos sistematizar en fenómenos tóxicos, agudos y crónicos, y fenómenos metatóxicos. La inteixicación aguda puede describirse casi siempre como un estado de "embriaguez" (v.), cuyo denominador común es una obnubilación de la conciencia (v.) de grado no profundo (v. INTOXICACIÓN), acompañada de algún significado especial para el propio sujeto, de índole más a menudo fascinante que apocalíptica: la expansión o la disociación del yo (v.), el presentimiento de una futura grandeza o de un final trágico, la intuición de un misterio, la disolución del miedo, la irrupción de oleadas de pánico o de angustia. Asimismo abundan los trastornos de la sensopercepción (v. PERCEPCIÓN) y del pensamiento (v.). La intoxicación aguda puede manifestarse también por cuadros de delirio onírico (V. DELIRIOS) y hasta de estados de coma (v.), que pueden culminar en la muerte. El coma tóxico suele ser provocado por el empleo de una dosis excesiva o una vía de administración inadecuada,lo cual se puede deber a un accidente o a un propósito suicida.La entrega a la droga comporta en el plazo de algunos meses o años una desorganización crónica de la personalidad y la inteligencia y distintos trastornos viscerales (cerebro, hígado,’,etc.) que se acentúan progresivamente. En este marco tóxico crónico abunda la presentación de fases y episodios psicopatológicos, especialmente cuadros depresivos y paranoides (V. DEPRESIÓN; PARANOIA), que, por no estar determin’ados por un abuso tóxico inmediato, se consideran como trastornos psíquicos metatóxicos. En el curso de ellos, el, riesgo de suicidio se incrementa considerablemente.b) La gama de consecuencias sociopáticas de las t. es sumamente amplia: separación conyugal y disociación familiar; inestabilidad laboral, absentismo y pérdida de la cualificación profesional; accidentes de trabajo y de tráfico; diversos actos delictivos, desde la falsificación de una receta médica para obtener una droga hasta el homicidio. El sujeto drogómano tiende a hacer prosélitos, tratando de llevar a otras personas al consumo de drogas (V. t. LACRAS SOCIALES).Este índice de nocividad social se ha vuelto mucho más elevado entre las modernas t. juveniles (V. DEMCUENCIA JUVENIL; ADOLESCENCIA Y JUVENTUD). La marginación social del joven drogómano actual se acentúa progresivamente. Al principio se halla a caballo entre la integración y la marginación socioescolar. Después se sume en una subcultura de evasión, cuyo modelo es la comunidad "hippy", de impronta orientalista. Y al final puede quedar apresado en una contracultura callejera criminógena, de un perfil humano tipificado en los círculos heroinómanos de USA con el término de "gatos fríos". Se trata de sujetos que exhalan tremendos vapores de crueldad implacable y refinada, enmascarada con el tenue barniz de una cortesía profundamente hipócrita, repulsiva y amenazadora. En este medio, donde prolifera el crimen, se imparte enseñanza para hacerse un perfecto drogadicto: cómo administrar y dosificar la heroína, cómo conseguir dinero para obtenerla, cómo asumir el papel adecuado en los comportamientos criminales y un conjunto de normas y principios que configuran el específico estilo de vida propio de "los virtuosos drogómanos", denominación adjudicada por algunos autores norteamericanos a los heroinómanos.3. Panorama actuat de las toxicomanías. El uso de las drogas es tan viejo como el mundo. El emperador chino Shen Neng, en el 2736 a. C., daba una precisa descripción de los efectos psíquicos producidos por la administración de cannabis. La impronta novedosa cuantitativa y cualitativa de las modernas t. se debe al actual perfil psicosociocultural. La identidad de las drogas no influye apenas sobre ello, ya que algunas de las sustancias empleadas por los adolescentes son milenarias.La incidencia de las t. se ha incrementado mucho en los últimos años. Su característica más importante es la frecuente y a veces masiva entrega de grupos de adolescentes y jóvenes al consumo clandestino de drogas. Muchos de ellos se vuelven drogodependientes. Hay centros académicos de distintos países donde la mayor parte de los alumnos han consumido alguna vez marihuana. La motivación inmediata es diversa: la búsqueda infructuosa del propio yo; el logro de una expansión del campo psíquico -que es el dato propiamente psicodélico-; la curiosidad ignorante; la solidaridad con otros compañeros; la compensación de un sentimiento de inferioridad; el "machismo"; la estimulación sexual; etc.El momento intensamente drogófilo que atraviesa la juventud obedece a un trasfondo sociocultural y moral que puede condensarse en estos factores: a) insatisfacción del joven con el modelo sociocultural consumista que se le ofrece, sobre todo en lo referente a la deshumanización impuesta por la "dinerocracia", la burocracia, y la falta de libertad y amor auténticos, así como de comunicación; b) coexistencia de generaciones muy distantes entre sí, en una medida hasta ahora desconocida, dado el considerable incremento experimentado en los últimos tiempos por la duración de la vida, lo cual conduce a que las oportunidades socioeconómicas y profesionales lleguen a los jóvenes más tarde que antes; c) crisis de autoridad (v.) y de valores que se traduce en fenómenos juveniles diversos: proliferación de la hipercrítica; rechazamiento del padre; imposición del sistema del "filiarcado", un tanto montado al aire, al carecer muchas veces de referencias a un modelo sociocultural preformado o a un cierto sistema de valores; d) y, en general, corrupción y falta de energía moral y sentido de la responsabilidad.Los jóvenes, unidos por un malestar sociocultural, se congregan a veces en grupos, cuyos rasgos psicológicos son distintos de los de un individuo aislado, una comunidad y una masa. En algunos de estos psicogrupos prevalece el ansia de evadirse y vivir nuevas experiencias, lo que conduce fácilmente al consumo de drogas. Los más predispuestos a la t. son los que tienen una mentalidad inmadura, conflictiva o algo desequilibrada. La clandestinidad y la ilegalidad de las drogas empleadas son ingredientes del rito de endrogamiento, movido, además de por la irresponsabilidad, por la hostilidad contra el orden social establecido. De aquí que el alcohol etílico, "la droga del establishment", sea muy poco usado entre los jóvenes drogómanos. La carrera drogómana se inicia hoy casi siempre con unos cigarrillos de marihuana. A continuación se hace "la escalada": se consumen drogas cada vez más potentes y duras hasta concluir en la heroína. Otra peculiaridad del momento actual es la abundancia de la polidrogodependencia. La mayor parte de los drogómanos utilizan en el mismo día varias drogas combinadas.Entre las drogas proscritas en Occidente, la marihuana es la más difundida. Síntoma de esta degeneración en el consumo de drogas es la pretensión de la liberalización de su consumo, solicitada por algunos grupos juveniles. Para entender rectamente este problema hay que partir de la base de que esta sustancia no es inocua, sino que produce dependencia y fenómenos tóxicos. La psicoactividad de los productos extraídos de la cannabis se debe al delta-9 tetrahidrocannabinol. Su concentración varía mucho de unas plantas a otras. Por ello la psicoactividad de las mismas oscila entre los índices de 1 y 40. De aquí que algunos preparados apenas produzcan alteraciones psíquicas. Tiene mucha razón Stevenin cuando señala que el mayor peligro del hachís y la marihuana es "su reputación de relativa inocuidad".Los tres argumentos a favor de su legalización y liberación comercial tienen una respuesta bastante contundente: 1) "Hay sujetos que se entregan a la marihuana para dar más fuerza a su estilo de vida socialmente marginado o a sus actividades protestatarias". Es posible que a partir de su legalización disminuyese el consumo entre los jóvenes marginados y protestatarios, pero sin duda sería a costa de extenderse entre las gentes de un estilo de vida socialmente más integrado. 2) "Un adicto a la marihuana está fuera de la ley, lo cual representauna circunstancia que aún le margina más y le aparta del tratamiento médico". En España, quien está fuera de la ley es el traficante, pero no el drogómano, sujeto que tiene reconocida oficialmente la condición de enfermo. 3) "El alcohol es tan nocivo como la marihuana o quizá más, y, sin embargo, su comercio es permitido libremente". El hecho de que haya una droga aceptada oficialmente no nos autoriza a incorporar otras de una nocividad análoga, tanto más cuanto que la marihuana y el alcohol se potencian recíprocamente cuando se consumen juntos.4. Prevención y tratamiento. La prevención ha de realizarse a escala mundial. He aquí las medidas más importantes: control de la producción de las drogas mediante leyes internacionales, ya que las ganancias obtenidas por algunos países son fabulosas (p.ej., un kilo de opio vale en Turquía 25.000 pts. y en Nueva York 1.250.000 pts.); auténtica represión policiaca y aduanera -no meramente efectista- sobre el comercio de productos clandestinos, sin tolerancias encubiertas; información pública realista y clara, con una estrategia adecuada, evitando hacer una involuntaria publicidad de las drogas; riguroso reglamento farmacéutico sobre el despacho de estas sustancias. En el orden social, el objetivo profiláctico más importante consiste en el logro de una convivencia generacional más satisfactoria para todos, mediante adecuadas renovaciones estructurales de la sociedad. Sin embargo, estas medidas serán insuficientes si no van unidas a un afán de mejorar la educación moral y a la erradicación de otras plagas sociales paralelas, pornografía (v.), prostitución (v.), etc. Puede decirse que las t. son, en buena parte, una manifestación del hedonismo de la sociedad contemporánea.Hay que afrontar el tratamiento de los drogómanos como y donde se pueda. Lo ideal es que inicien el tratamiento en una clínica psiquiátrica especial para ellos, donde se les aplicaría un plan distribuido en dos fases: primeramente, se interrumpe la administración de la droga y se desintoxica al enfermo; a continuación, se orienta el tratamiento en un sentido psicológico y social, con el doble objeto de neutralizar la tendencia psíquica a la droga y de conseguir la rehabilitación social del sujeto. Otras veces sólo pueden aplicarse soluciones parciales. En estos últimos años se está tratando en USA un gran contingente de heroinómanos, ambulatoriamente, mediante la administración de metadona, con la finalidad de sustituir la forma de t. más grave y criminógena en una t. más benigna y socialmente controlable.Para el estudio jurídico de las t., V. DROGAS II. Los aspectos morales se tratan en DROGAS III; puede consultarse también la VOZ HABITUADOS.V. t.: DROGAS; INTOXICACIÓN; PSICOFARMACOLOGíA.F. ALONSO-FERNÁNDEZ.
BIBL.: F. ALONSO-FERNÁNDEZ, Fundamentos de la Psiquiatr¿a actual, 2 ed. Madrid 1972, 11,638-644; íD, Psicología médica y social, Madrid 1973, 595-608, 521-538 y 609-630; G. CLARIDGE, Les drogues et le comportement humain, París 1972; Y. PÉLICIER y G. THUILLIER, La drogue, París 1972; G. VARENNE, El abuso de las drogas, Madrid 1973.
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