Torres Quevedo, Leonardo
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Biografía GER
Ingeniero e inventor español; n. en Santa Cruz de Iguña el 28 dic. 1852, hijo del bilbaíno ingeniero de Caminos D. Luis Torres Vildósola; estudió bachillerato en el Instituto de Bilbao, completando estudios en París; la familia se trasladó a Madrid hacia 1870, y Leonardo cursó carrera en la Escuela Especial de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos. Con ocasión del cerco de Bilbao por los carlistas se alistó en el Batallón de Voluntarios Auxiliares. Inició sus trabajos profesionales en empresas ferroviarias del Noroeste, de Sevilla-Huelva y otros. Su posición económica le permitió dejar estas ocupaciones y seguir su vocación inventora, haciendo diversos viajes de instrucción técnica al extranjero. En 1885 contrajo matrimonio con Luz Polanco; a partir de este momento es más plena su dedicación a la inventiva, en la que comienza con estudios, entonces en moda, de aplicaciones de la electricidad, y concretamente de realizaciones electrodinámicas o simplemente electromecánicas. Las calculadoras mecánicas, iniciadas por Blas Pascal, fueron objeto de su atención, sentando principios generales, contenidos en Memoria que la Real Acad. de Ciencias de Madrid informó con elogio (1893); siete años más tarde sometió a la Academia de Ciencias francesa su estudio sobre La máquina de calcular, que ya le dio celebridad y la consideración de eficaz inventor. Durante cinco lustros estuvo al frente del "Laboratorio de Automática" (con una asignación personal de diez mil pesetas mensuales), donde desarrolló los inventos que le dieron fama. Allí tenía valiosos colaboradores, como José María Torroja, Blas Cabrera, Miguel Pérez Santano y otros. Utilizó como material aparatos telegráficos inservibles, de los primitivos de la red española, aprovechando relés y sistemas de relojería.Muchos y variados trabajos de automática acometió Torres. Nos ocuparemos sólo de los más celebrados y trascendentes. Debemos señalar que la aparición de la radio, según las realizaciones de Marconi (v.), le sugirió la aplicación del telemando (mando a distancia), que adquirió gran importancia posterior, empleándose actualmente, p. ej., en la conducción, desde tierra, de los ingenios espaciales. T. realizó su experimento en orden a disponer los movimientos de una embarcación en la ría de Bilbao; las órdenes al barco se daban por señales radioeléctricas, y los movimientos eran automáticos. Esta prueba se verificó con su aparato que denominó "telekino", en el que el órgano de gobierno se actuaba por un simple manipulador Morse (1906). La celebridad de T. se acentúa con su "ajedrecista mecánico", expuesto en el Laboratorio de Mecánica Física y Experimental de la Sorbona, que demostraba las grandes posibilidades del automatismo en la resolución incluso de problemas de "juicio"; el aparato mantiene el juego de ajedrez, siempre con acierto, contra el jugador más experto, con la singularidad de que no comete error, y además advierte los fraudes de juego que pueda cometer el jugador humano contrario; realización que, a juicio de Gabriel Koenigs, profesor de la Sorbona, acreditaba a T. como uno de los grandes inventores de su tiempo. En París también expuso el "Aritmómetro Electromecánico", que anuncia en parte el moderno sistema de transmisión de datos, pues mediante máquina de escribir se planteaba una cuestión aritmética, que era transmitida eléctricamente a una máquina de calcular; ésta, una vez resuelta la cuestión, suministraba el resultado correcto a la máquina de origen, sin caer en error funcional. Recibió T. nueva prueba de fama universal al obtener, en concurso internacional, el encargo de construir el transbordador sobre el río Niágara, utilizando un ingenioso sistema de cables, y que está en servicio desde 1916; estableció otro transbordador aéreo en el Monte Ulía, de San Sebastián. Imaginó un nuevo método constructivo de "globos dirigibles", a base de materiales flexibles, que adquieren rigidez con la presión del gas interior, utilizado en la I Guerra mundial. Otros muchos trabajos de T. no han pasado al conocimiento público, como un triciclo mecánico construido en su juventud, o un dispositivo para pasar hojas de un libro, realizado en su vejez. Gran número de estas ingeniosidades se han perdido.Colmado de honores, dentro y fuera de España, desempeñó la Presidencia de la Real Acad. de Ciencias, y fue uno de los 12 miembros asociados de la de París: académico de la Española, inspector honorario del Cuerpo de Ingenieros de Caminos; comendador de la Legión de Honor francesa, poseedor de grandes cruces y otras distinciones. Rechazó, por considerar que no servía para desempeñarlo, el cargo de ministro de Fomento. Fue sabio eminente, precursor de realizaciones de gran importancia y desarrollo en nuestra época, que caracterizan la moderna civilización. M. en Madrid el 18 dic. 1936.EMILIO NOVOA.
BIBL.: Diario ABC, de Madrid, número especial del 18 dic. 1953 dedicado a la vida y obra de T.
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