Torres Naharro, Bartolomé de
Categoria:
Biografía GER
Dramaturgo y poeta español; n. en Torre de Miguel Sesmero (Badajoz) hacia 1485. La carta latina de un desconocido Barbier de Orleáns al humanista parisino Josse Bade y el privilegio de León X que figura en la Propalladia contienen las pocas noticias que se conocen de su vida; otras han sido deducidas, como hipótesis, del contenido de sus propias obras. No ha podido probarse que haya hecho concretos estudios; quizá recorrió Andalucía y Valencia. A principios del s. XVI se encontraba en Italia. No es seguro que haya sido hecho prisionero por los moros. Es probable que haya servido a las órdenes del Gran Capitán y de César Borja. Estuvo al servicio de julio de Médici, al que abandonó a principios de 1516. Se supone que gozó de la protección del cardenal extremeño Bernardino de Carvajal y de otros nobles romanos. Comedias suyas fueron representadas en la corte de León X. Leyéndole se obtiene la impresión de que siempre estuvo falto de medios económicos, a pesar de sus amistades dentro de los círculos nobles. En fecha imprecisa se ordenó sacerdote. Abandonó Roma; se instaló como servidor del marqués de Pescara, Hernando Dávalos, en Nápoles. Allí publicó, en 1517, la Propalladia ("primicias a Palas"; además de poemas, contiene las comedias: Serafina, Trofea, Soldadesca, Tinellaria, Himenea, f acinta y Diálogo del nacimiento; Tinellaria debió de imprimirse "suelta" después de 1513, y Soldadesca hacia 1514). Por entonces debió de regresar a España; es probable que haya sido favorecido, en Sevilla, por el obispo Baltasar del Río. La penuria de datos también afecta a la fecha de su muerte, que tuvo que ser anterior a 1531 (quizá hacia 1520). Últimamente se han querido descubrir en T. rasgos de judaísmo; las razones aducidas son inconsistentes.La Propalladia tuvo otras ocho ediciones en el s. XVI: Sevilla, 1520, añade la comedia Calamita; Nápoles, 1524, agrega la Aquilana; Sevilla, ¿1526?, con ambas añadidas, como en las ediciones posteriores; Sevilla, 1533-34; Toledo, 1535; Sevilla, 1546; Amberes, s. a.; Madrid, 1573. El "Prohemio" a la Propalladia es el primer tratado teórico impreso en el Renacimiento sobre la dramática. T. hace muestra del conocimiento de preceptivas antiguas: comedia como imagen de vida y costumbres, tragedia como representación del heroísmo frente a la adversa fatalidad. Establece seis tipos de comedia, según escenarios y vestimenta. Conviene con Horación en dividirla en cinco actos, a los que llama "jornadas", por ser "descansaderos" para la atención del espectador, etc. Remata la erudita exhibición: "Todo lo cual me parece más largo de contar que necesario de oír. Quiero ora decir yo mi parecer...". Queda patente el propósito de prescindir del sometimiento a las normas antiguas y el de acomodarse a las exigencias y gusto de su tiempo.Para T. la comedia es un "artificio ingenioso de notables y finalmente alegres acontecimientos por personas disputado". El sustantivo definidor reclama la elaboraración de la materia dramática para conferirle calidad de arte y excluye la reducción a primario naturalismo; unido al adjetivo, anticipa lo que será el máximo valor de la comedia del s. XVII: la inventiva o ingenio. De la exigencia artística ha de participar el actor: persona que disputa, que no se limita a recitar o declamar eJ texto. Los "notables acontecimientos" apuntan a una selección de lo dramatizable con rechazo de lo estrictamente insignificante. En fin, T. incluye en un solo género los elementos de la tragedia ("notables") en cuanto a tema, clase social de los personajes, etc., y los de la comedia ("finalmente alegres"), en profecía de lo que será la comedia del siglo siguiente (si se vinculan estas notas al hecho de la difusión del libro, la significación de T. se agranda en relación con el desarrollo del teatro; más aún si se cotejan el Arte nuevo de Lope de Vega y el "Prohemio": referencia a las preceptivas, afirmación de la libertad del creador, sentido práctico de la teoría enunciada...). También innova en cuanto al número de los dramatis personae: recomienda que no sean menos de seis ni más de 12 (en vez de los cuatro indicados por Cicerón), porque "no deben ser tan pocas que parezca la fiesta sorda ni tantas que engendren confusión". Lo que tampoco enuncia una regla limitatoria: en Tinellaria intervienen más de 20 "porque el sujeto de ella no quiso menos". Así, T. reafirma la sumisión del autor a su obra, por encima de todo canon previo. Estimados estos aspectos del "Prohemio", Gillet ha escrito que no es la obra de un teorizador sino la de un creador que atiende a su experiencia de dramaturgo y a las exigencias del tema o materia que intenta dramatizar.También se refiere T. al "decoro": adecuación de los personajes a sí mismos en la manera de vestir, de conducirse, en el habla: "que el siervo no diga ni haga actos de señor". Respetando el decoro, se refuerza la verosimilitud de la comedia, tanto en lo psicológico como en lo externo. Distingue, en castellano, dos clases de comedia: "a noticia" ("de cosa nota y vista en realidad": Soldadesca, Tinellaria) y "fantasía" ("cosa fantástica o fingida que tenga color de verdad aunque no lo sea": Himenea, Seraf ina) . Las primeras equivalen a cuadros de costumbres; en las otras cabe introducir intrigas novelescas y complicar el desarrollo de la trama. En ambas clases hay un denominador común mínimo: la verosimilitud, en cuanto referencia a la realidad. Preceden a la comedia "introito" y "argumento" (o más partes, según el criterio del autor, quien puede prescindir de una o de las dos). Apartándose de su función tradicional, el introito en el teatro de T. es una parte independiente, destinada, mediante la procaz jerga rústica de un pastor, a excitar el interés del público. El argumento es la anticipación esquemática de la acción dramática.Cronológicamente, el Diálogo del nascimiento es la primera pieza de T.; consiste en una égloga navideña pastoril, rematada por una parodia irreverente del himno "Ave Maris Stella". Trofea (1514) carece de valor dramático y fue escrita para festejos en honor de un embajador portugués ante León X. Soldados veteranos y bisoños, un capitán, rústicos, un fraile que se enrola como soldado dialogan en Soldadesca, oponiendo la vida campesina al ajetreo romano y propiciando ocasiones para manifestarse satíricamente contra la corrupción moral de la urbe. En babélica confusión (italiano, francés, portugués, vizcaíno) conversan, en Tinellaria, los criados de un cardenal. Pendencias, latrocinios, en mezcla cómica y expresión atrevida, juntan el ataque a las clases altas con la sátira antieclesiástica. En cuanto que comedias a "noticia" demuestran la capacidad de T. para conseguir diálogos vivaces y para mantener el dominio de lo que ocurre en la escena, pese al número de los personajes. Serafina, la primera "a fantasía", recoge el ambiente de la burgesía valenciana; se repite la mezcla de lenguas, la sátira y se argumenta casuísticamente en torno a la salvación y al pecado del suicidio. Un clima de desengaño recorre las escenas de Jacinta, calificada por T. "breve comedieta", con personajes simbólicos, de poco interés dramático.Innegable espíritu renacentista preside el desarrollo de la magistral Himenea, donde resuena, próxima, La Celestina. El galán, la dama, el hermano celoso de su honor, más los criados establecen el esquema de lo que serán las comedias de "capa y espada" del s. XVII. El súbito enamoramiento, la pronta cita tras el cortejo, la irrupción del hermano que amenaza de muerte a la dama, la reaparición del enamorado, con la palabra de matrimonio que consigue el perdón final; todo desarrollado dentro de un espléndido ajuste estructural que hace transparente la trama e intensas las escenas. El lenguaje cortesano y refinado es adecuado vehículo para la exaltada pasión. Con esta comedia "a fantasía", en la que se encuentran elementos de las de "a noticia", T. logra la perfección de su arte. Las dos últimas tienen mayor extensión y quizá las escribió después del regreso a España; no añaden valores nuevos ni en lo temático ni en lo estructural. Calamita repite una historia pasional, sin los acentos de Himenea. La Aquilana se aproxima a una farsa burlesca, en la que el enamorado emplea un lenguaje más eficaz para provocar la hilaridad que para despertar el amor.T. dramaturgo se sitúa en posición de puente imprescindible entre la dramática precedente y la comedia de Lope y Calderón. Falta por dilucidar cuál haya sido su verdadera influencia en el teatro de finales del s. XVI; está asentada su fama en cuanto a la progresión que marca en el desarrollo de la dramaturgia española. La Propalladia fue prohibida por la Inquisición en 1559; la edición de Madrid, de 1573, ofrece un texto expurgado. T. también fue poeta. Pero ni en los temas amatorios ni en los sagrados consiguió una voz personal. Que sí suena en sus sátiras. En ninguna de estas composiciones se descubre el innovador de la dramática -en la teoría y en la práctica-: permanece apegado a las formas métricas tradicionales: versos cortos, octosílabos, dodecasílabos, coplas de pie quebrado. Sus tres sonetos están escritos en lengua italiana.J. CAÑEDO FERNÁNDEZ.
BIBL.: A. RODRÍGUEZ-MOÑINO, El teatro de Torres Naharro (1517-1936), "Rev. de Filología Española", XXIV (1937), 37-82; J. E. GILLET, Propalladia and other works of Bartolomé de Torres Naharro, 4 vol., Bryn Mayr 1943-62; D. W. MCPHEETERS, Introducción biográfica y crítica a su ed. de Comedias; Soldadesca, Tinelaria, Himenea, Madrid 1973.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.