Toltecas
Categoria:
Cultura
Reciben este nombre los indios históricos de Tollan o Tula (v.).Problemas de identificación. La cultura t. se confundió durante mucho tiempo con la de Teotihuacán (v.). Se pensó incluso que Tula era capital política y Teotihuacán religiosa. Lo más seguro es que en el 900 Teotihuacán fuera destruido por gentes empujadas por los t., y a ello debe referirse la leyenda al decir que "en Teotihuacán se sacrificaron los dioses". También ha creado confusión el que tolteca significa artista, oponente a bárbaro. Los t. fueron, como todos los nahua, bárbaros nómadas (chichimecas), procedentes del noroeste de México y miembros de la gran familia uto-azteca. Se civilizan al sedentarizarse.Historia. En el 900, con la llegada de los t., se produce un gran cambio, pues termina el Neolítico y empiezan a usarse los metales. Los t. narran su historia míticamente en la leyenda cosmogónica de los Cuatro Soles, el último de los cuales fue un diluvio. Los t., según la leyenda, son el quinto sol. Su caudillo fue Mixcoatl, especie de Gengis-Khan, jefe de hordas, que formó un imperio. Su nombre significa en t. "tromba" y debe aludir a su súbita aparición en el valle de México.Las hordas de Mixcoatl buscaron un sitio adecuado y llegaron a Culhuacán. En esta región, el valle de la Estrella tenía cuevas donde se podía vivir. Allí debió de estar la antigua Culhuacán, donde se ha encontrado cerámica coyotlatelca y mazapa, ambas típicas toltecas. Los Anales de Cuauhtitlan afirman que allí estuvo la sede del imperio tolteca. La leyenda de los soles cuenta cómo Mixcoatl conquistó Huehuetoca y Tecamá (norte del valle mexicano). El lugar de origen de los. t. pudo ser la zona de Jilotepec-Tula. Otras fuentes pecisan que fue Chicomoztoc. Al principio, Tula era una ciudad de la periferia y la capital seguía en el cerro de la Estrella. Los otomíes, que habitaban antes la región, aceptaron la dominación tolteca. Los territoros conquistados fueron los valles de México, Toluca y del Mezquital, hasta el sur de Morelos. En su conquista, Mixcoatl llegó a Huitznahuac, donde quiso flechar a una mujer, pero ella apartó las flechas con la mano, y el caudillo se casó con ella. Se llamó Chimalma (mano escudo) y de ella nació Topiltzin, "Nuestro Príncipe", llamado Ce-Acatl (1 caña) por la fecha de su nacimiento, y también Quetzalcoatl, como sacerdote de este dios. Antes de nacer él fue asesinado su padre, y su madre murió al darle a luz. Según ciertas fuentes, nació en Tepoztlan y se crió en la tribu de su madre, de superior cultura.Un partido legitimista llamó a Topiltzin a ocupar el sitio de su padre en Culhuacán; él aceptó y deificó a su padre, sustituyendo a Ihuitimal, asesino de Mixcoatl. Ya rey, trasladó la capital a Tollanzingo por algún tiempo y después a Tollan. Basándose en la cerámica, Jiménez Moreno cree que el traslado se debió a la presión olmeca (v.) desde Cholula, y a la necesidad de tener una capital más al N, para detener a los pueblos nómadas. En Tula, Topiltzin trajo artistas para construir los monumentos de la ciudad; eran gentes relacionadas con las culturas marginales: los nonoualcas, "los muchos". Convivían, pues, en Tula, t.-chichimecas y nonoualcas, de cultura teotihuacana, xochicalca, etc., superior a la t. inicialmente. Esta época ha sido considerada posteriormente como una Edad de Oro. Topiltzin trató de imponer a sus súbditos el dios Quetzalcoatl (serpiente de plumas), que les era ajeno; los enemigos del dios le engañaron embriagándole y fue expulsado de Tula al perder su calidad de sumo sacerdote; marchó con sus partidarios al Yucatán, donde se le conoció como Kukulkán. De ningún personaje indígena se guarda tan honda memoria como de Topiltzin. La discriminación de lo místico y lo histórico es complicada. Los t. expulsados de Tollan (Tula) por las invasiones chichimecas (v.) llegan a Yucatán (v.) y crean la cultura maya-tolteca.Sucedieron a Topiltzin algunos reyes. El último fue Huemac (hacia el 994), que mantuvo culto al dios sanguinario Tezcatlipoca. El comienzo de su mando fue próspero, pero, al final, años de sequía, hambres y catástrofes produjeron invasiones de otros pueblos y revueltas internas. Huemac, convertido en tirano, huyó a Chapultepec, siendo destruida la ciudad, que fue abandonada por sus habitantes. Con la caída de este baluarte fronterizo, los chichimecas (v.) se extendieron por todo el territorio, en hordas incontenibles. Los t. dispersos se dirigieron hacia Cholula, entrando en contacto con los olmecas (v.), otros a Culhuacán, a Tehuacán, Teotitlan del Camino, al sur de Puebla y norte de Oaxaca, hasta Caixtlahuaca, donde perduró un señorío t. hasta la llegada de los mexica. Otros llegaron a Yucatán, y otros más a Centroamérica (Guatemala, El Salvador y Nicaragua). A su paso por estas regiones, fecundaron las viejas culturas con su genio creador.Cultura. La abundancia de representaciones de serpientes emplumadas en los restos t. indica la importancia de su culto para este pueblo. Quetzalcoatl (serpiente emplumada; era un nombre parlante, lo mismo que el león del Reino de León; no significaba que adoraran a la serpiente) es un dios civilizador del bien y de la cultura, anterior a la llegada de los t. al valle de México; sus primeros santuarios estaban en Xochicalco, y más tarde en Cholula. Pudo ser una divinidad conectada con el culto del agua, un desdoblamiento de Tlaloc, dios del agua en cuanto lluvia. La adopción de este dios civilizador por los t. marca el paso de la vida nómada a la sedentaria. El pueblo t., sedentarizado, cultiva las plantas domésticas del valle: maíz, frijoles y algodón; éste, trabajado con gran habilidad, servía para la confección de los huipiles, prendas de vestir de las mujeres, y para las túnicas de los hombres. También hacían de algodón los escudos de los guerreros.Restos. Los más importantes de la cultura t. se encuentran en Tula Xochicaleo (v. MÉXICO, III, A3), ciudad contemporánea cuyas características hacen pensar que un grupo de t. desarrolló allí una cultura independiente. Las ruinas de una pirámide tienen relieves con figuras alternativas de guerreros y caciques, y también una serpiente emplumada, dibujando meandros. Uno de los juegos de pelota tiene la misma forma y dimensiones que el de Tula.Cuatro tipos de cerámica se han encontrado en los establecimientos: coyotlatelco, mazapán, colhuacan y plumbate o plomiza. La primera fue investigada por primera vez por Tozzer en Coyotlatelco, cerca de Azcapotzalco, y su origen no es claro. Se caracteriza principalmente por una decoración siempre geométrica en rojo sobre crema y algunas veces en negro sobre rojo. La cerámica mazapán es la típicamente t. y representa casi siempre una franja roja en el borde, sobre fondo crema. Los cuencos menos profundos están decorados con líneas paralelas, rectas u onduladas, en el interior. Los más profundos, con soportes cónicos, tienen espirales y cruces gamadas de trazo más grueso. A estos dos tipos o estilos, coyotlatelco y mazapán, pertenecen también una serie de figuritas toscas, hechas a molde. Escultura típicamente t. y exclusiva es el Chac-Mól, que se encuentra en Tula y en Chichén-ltza.El estilo colhuacan es una mezcla de elementos mixtecas y toltecas. La decoración geométrica de la ollas, platos, cuencos trípodes, etc., es negra sobre rojo anaranjado. Este estilo ha sido también llamado azteca I, por proceder de la cerámica típicamente azteca. El estilo plumbate se caracteriza por los reflejos metálicos y gran dureza de su vidriado; se importaba de su lugar de origen, situado al parecer entre Chiapas, Guatemala y El Salvador. Se difunde desde Nayarit hasta Nicaragua.M. BALLESTEROS GAIBROIS.
BIBL.: W. JIMÉNEZ MORENO, Tula y los toltecas, según fuentes históricas, "Rev. Mexicana de Estudios Antropológicos" V, 2-3 (1941); L. SEJOURNÉ, Tula, la supuesta capital de los toltecas, "Cuadernos Americanos", México enero-febrero 1954; E. NoGUERA, El horizonte tolteca-chichimeca, en Enciclopedia mexicana de Arte, IV, México 1950; S. ToSCANO, Arte precolombino de México y de la América Central, México 1952; K. T. PREUSs, El problema de los toltecas, según un antiguo manuscrito jeroglífico, y las ideas de los indios mexicanos actuales, Madrid 1940; W. KRICKEBERG, Las antiguas culturas mexicanas, México 1964,
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