Tolstoi, León
Categoria:
Biografía GER
Semblanza biográfica y humana. Infancia. Célebre escritor y pensador ruso. Hijo de militar, Ley Nikolayevich, T. n. el 28 ag. (9 sept.) de 1828, en la finca Yásnaya Pollana (prov. de Tula), en un hogar feliz, idealizado más tarde en Guerra y Paz. Perdió a su madre cuando tenía año y medio, a su padre a los nueve años y fue criado con sus hermanos por unas tías; la educación siguió en manos de una pariente lejana, Yergóllskaya (Sonia en Guerra y Paz), que, reemplazando a la madre, le "enseñó la felicidad de amar". Recibieron su primera instrucción en casa, con preceptores (cfr. Infancia). Más tarde toda la familia se trasladó a Kazán. Nutrido de lecturas de Voltaire (v.) y de J. J. Rousseau (v.), su ídolo, a los 15 años, trueca la cruz pectoral por una miniatura del autor del Émile; a los 16 años, deja de ir a la iglesia.Estudios y vida militar. En 1844 T. ingresa en la Univ. de Kazán, donde cursa un año Lenguas orientales y luego Derecho. Se interesa poco por los estudios. Se apasiona por la vida de sociedad. Su ideal entonces consiste en ser comrne fl faut, es decir, bien educado, concepto que se caracteriza por una perfecta pronunciación del francés, uñas bien cuidadas, destreza en saludar, bailar y conversar, así como por una indiferencia general y la expresión de cierto aburrimiento exquisito y despectivo. El joven clasifica a la gente en personas comme il faut, sus iguales, las pas comme il f aut, que desprecia, y la gente del pueblo, inexistente para él (cfr. juventud). Pero paralelamente, bajo el efecto de las lecturas, brotan ya preocupaciones más serias de carácter ético: empieza a escribir Sobre la meta de la filosofía, definiendo ésta como "la ciencia de la vida". Considera T. que empezó a ser hombre al tomar plenamente conciencia de un nuevo ideal: el del perfeccionamiento moral, consistente en realizar el bien y ser útil a los hombres. En 1846 T. escribe en su Diario que se volvería el más infortunado de los hombres, si no consiguiese encontrar un objetivo universal y útil para su vida.En 1847, sale de la Universidad sin haber acabado la carrera y vuelve a Yásnaya Pollana, con la generosa resolución de dedicarse al mejoramiento de la vida de sus siervos. "¿No es mi deber directo y sagrado -escribe a su tía- obrar por la felicidad de estas 700 personas, de las cuales responderé ante Dios?" Pero, muy pronto, fracasos y desilusiones apagan su celo (cfr. La mañana de un terrateniente), contribuyendo a una nueva evolución de su ideal: "yo trataba de perfeccionar mi voluntad, me inventaba reglas de conducta, a las que me esforzaba en someterme; me perfeccionaba físicamente, desarrollando la fuerza y la destreza... y acostumbrándome al aguante y a la paciencia por diversas privaciones. Y todo esto lo consideraba como perfeccionamiento. En un comienzo, claro está, se trató de perfeccionamiento moral, o sea del deseo de ser mejor, no delante de sí mismo o de Dios, sino delante de los hombres. Y muy pronto esta aspiración de ser mejor ante los hombres fue sustituida por el deseo de ser más fuerte que los demás, es decir, más célebre, más importante, más rico que los otros" (Confesión).En 1851 le encontramos en el Cáucaso, como cadete de artillería, en la lucha contra los montañeses; hace prueba de gran valentía; un día, estuvo a punto de caer en manos de los cherkés, escapando a uña de caballo (cfr. Un prisionero en el Cáucaso). Entre vida agitada y lecturas, rodeado de una serranía pintoresca, el joven T. empieza su actividad literaria. Su primera obra es Infancia (1852), autobiografía novelada. Pronto sigue una serie de novelas cortas, donde se reflejan las impresiones del Cáucaso: Incursión, Talando el bosque, Encuentro en un destacamento y Los cosacos (terminado en 1861); esta última obra, influenciada por Los cíngaros de Pushkin (v.), es importante, porque, por primera vez, se esbozan la hostilidad de T. hacia la cultura contemporánea, el deseo de una mayor sencillez y de acercarse a la masa popular inculta. En 1854 aparece Adolescencia, continuación de Infancia.A principios del mismo año, T., ascendido a oficial, toma parte en el asedio malogrado a Silistria; luego, en la gloriosa defensa de Sebastópol. De ahí manda sus impresiones en tres novelas: Sebastópol en diciembre, en mayo y en agosto, que ya por su tema llaman poderosamente la atención de Rusia entera sobre su autor. La celebridad naciente se le sube a la cabeza, con exaltación de su propia persona; anota en su Diario: "Una conversación... me llevó a una idea grande, inmensa, a cuya realización me siento capaz de consagrar mi vida. La idea es fundar una nueva religión, que corresponda al nivel de desarrollo de la humanidad, una religión de Cristo, pero limpiada [sic] de la fe y de lo misterioso; una religión práctica, que no prometa una felicidad futura, sino que dé la felicidad sobre la tierra..."A la caída de Sebastópol, es enviado a San Petersburgo con un informe, y T. se queda un año en la capital. Es recibido en el círculo de El contemporáneo, donde alterna con hombres de letras como Ñekrásov, Turgueniev (v.), Goncharóv, Ostrovskiy y otros. Pero no tiene ningún amigo íntimo a causa de la originalidad de sus opiniones; más bien discusiones frecuentes, sobre todo con Turgueniev, con el que tendrá más tarde una ruptura clamorosa.En su finca, "Yásnaya Pollana". En 1856 T. vuelve a su finca y se dedica con pasión a la agricultura. El año siguiente viaja por Europa occidental: Alemania, Francia, Suiza, Italia, donde recibe muy mala impresión de la cultura occidental. Su novela corta Lucerna recoge un incidente desagradable de este viaje. En 1860, acompaña al extranjero a su hermano tuberculoso, que moriría en otoño. Con ocasión de esta enfermedad se plantea un tema que no comprende. En febrero escribe en su Diario: "un Dios al que se puede pedir y al que se puede servir es la expresión de una debilidad de la inteligencia". Y en octubre: "Otra vez una pregunta: ¿por qué? Ya está cerca la ida allá. ¿Adónde? A ninguna parte... Durante el entierro mismo me vino la idea de escribir un evangelio materialista, la vida de Cristo-materialista". No es de extrañar que sufra una crisis de pesimismo; pudo dominarla visitando escuelas, museos, pedagogos y escritores populares como Diesterweg y Auerbach.Ya en 1859 él había creado en su finca una escuela popular. Los métodos pedagógicos observados en Occidente no le gustaron; a su vuelta, siguió aplicando sus propias ideas inspiradas en el Émile de Rousseau: la instrucción es legítima, porque tiene que ser voluntaria por parte del alumno, mientras la educación no lo es, porque es siempre impuesta (La educación y la instrucción). Una revista, Yásnaya Pollana, propagará sus puntos de vista. Los experimentos en este terreno duran hasta 1864, al mismo tiempo que una actividad social, como juez de paz. En 1862 T. se casa con S. A. Bers, hija de un médico célebre de Moscú. Vida de familia feliz en su finca, en invierno en Moscú. Se dedica a la agricultura, la literatura, estudia el griego antiguo. Una fuerte pérdida en el juego le obliga, en 1863, a reanudar su actividad literaria con Los cosacos, obra que había dejado inacabada."Guerra y paz" y "Ana Karénina". La primera, una de las novelas más amplias y mejor construidas de la literatura universal, fue escrita de 1863 a 1868. Es la crónica de dos familias nobles durante un periodo importante de la historia de Rusia: desde la batalla de Austerlitz hasta después de la victoria sobre Napoleón. Antes de tomar la pluma, T. estudió una serie de libros históricos, memorias y documentos privados: cartas, diarios íntimos y notas; disponía también de los recuerdos de la tradición familiar. La novela presenta así un vasto panorama histórico y social, donde las incidencias de la vida privada de unos 70 personajes se enlazan artísticamente con la epopeya nacional. El arte y la atmósfera patriótica del conjunto le aseguró una acogida entusiasta, que trascendió al extranjero, siendo la obra traducida a todas las lenguas cultas del mundo. Después de esta realización, T. renunció a su proyecto anterior de escribir otra novela histórica sobre el sublevamiento de los decembristas (1825), quizá porque la decepción de la masonería experimentada por Pierre Bezújov (Guerra y paz) fuera un reflejo de la suya propia.Se dedicó entonces a la creación de Ana Karénina, publicada de 1875 a 1877: es el drama íntimo de la esposa de un alto funcionario, que se enamora de un brillante oficial de la guardia, Vrónsky, y abandona esposo e hijo para seguir a su amante al extranjero; después de dar a luz a una niña, decepcionada del amor de Vrónsky, atenazada por celos y remordimientos, acaba lanzándose bajo un tren. Como contrapunto, la vida, por fin feliz, de otro personaje, Lévin, cuya crisis moral anuncia ya la del propio autor.Otras obras; su posición ideológica final. En efecto, en la cima de la celebridad, T. vuelve a la idea de dar al mundo un nuevo mensaje ético-religioso. T. se dedica entonces a la crítica bíblica; lee a Hume (v.), Renan (v.), Havet, Souris; aprende el hebreo con el rabino Minor, con el que comenta las profecías bíblicas sobre la venida del Mesías según el espíritu del Talmud (v.), no a la luz de la historia y de la tradición apostólica.En 1881 queda terminado un extenso estudio: Síntesis, traducción y análisis de los cuatro Evangelios (publicado parcialmente en Inglaterra, luego, entero, en Rusia, 19071908). Un compendio del mismo es conocido como El Evangelio de Tolstoi. Las mismas ideas las repite en la Crítica de la teología dogmática. Paralelamente, T. escribe su Confesión (1882), en la que condena toda la vida moderna, así como la suya propia, precedente, la civilización, la ciencia, el arte. Sigue una serie de disertaciones teóricas: ¿En qué consiste mi fe? (1883), ¿Qué hacer, pues? (1885), De la vida (1887), El reino de Dios está dentro de vosotros (publicado en inglés, en 1893), No hay culpables en el mundo (2a versión, sept. 1910).La posición ideológica final puede resumirse como sigue: Negación del Dios personal; se silencia el problema de la creación del mundo; panteísmo: cada hombre es una parcela limitada (por la materialidad) de un dios, conjunto ilimitado; de ahí, divinización de su propio yo.Cristianismo sin la divinidad de Cristo. Suprime del Evangelio todo lo que revela esa divinidad: lo sobrenatural, los milagros, la Transfiguración, la Resurrección. Se niega el Dios-hombre, se exalta el hombre-dios. Negación de la redención, pues no hay pecado. El mensaje evangélico es reducido a unas reglas rudimentarias de moral práctica: amor al prójimo; no resistencia al mal por la violencia; simplicidad; trabajo manual; sobriedad. De ahí, hostilidad contra la Iglesia y la organización social, edificada sobre la mentira, contra la propiedad, el Estado, los tribunales, el ejército, la policía, el progreso, etc. Los fuertes ataques que dirigió a la religión cristiana valieron a T. el ser excomulgado, en 1901, por la Iglesia Ortodoxa rusa. No faltaron luego múltiples y frustrados intentos de eclesiásticos y laicos de hacerle volver al seno de la Iglesia.T. se desprendió de todos sus bienes, cediéndolos a su familia (con lo que, en parte, siguió disfrutándolos); y renunció a los derechos de autor -primero sólo de los posteriores a Ana Karénina y luego en general- en favor de los campesinos. Aunque, conforme a sus ideas, hubiera debido renunciar a la creación artística, sucumbió a la tentación y siguió escribiendo. Sin embargo, exceptuando fadzhí Murát, sus obras serán de tipo popular y con marcada preocupación filosófico-ética; así: De qué vive la gente (1882); Dios ve la verdad, pero no la dirá pronto (1882); Apuntes de un loco (1884); El padre Sergio (1884); La muerte de Iván Illích (1886); El poder de las tinieblas (primer y poderoso drama popular ruso, 1886); Los frutos de la civilización (comedia burlesca sobre el espiritismo, 1889); La sonata a Kreutzer (condenación del matrimonio como obstáculo al reino de Dios, 1889); El amo y el obrero (1895); Resurrección (última gran novela, 1899); Andad en la luz (1906), y otras.Vida familiar. Muerte de Tolstoi. La apostasía de T. y su actitud en el hogar (irritabilidad, blasfemias) provocaron una ruptura en la familia. Su mujer, profundamente creyente, veía con dolor a los admiradores de su marido, venidos a veces de ultramar, aureolarle como a un profeta, afirmándole con esto en su herejía. Mientras, T., alejándose afectivamente de ella (pensó incluso en divorciarse), achacaba a la familia el no poder vivir la vida primitiva que exigiría su ideología. Los hijos, después de la renuncia de su padre a los derechos de autor, se dividieron, inclinándose unos del lado del padre y otros del de la madre. El drama familiar está reflejado en Y la luz luce en la oscuridad (1880, 1900, inacabado).En otoño de 1910, T. quiere "acabar con la mentira" y, consciente quizá de su fin cercano, huye de Yásnaya Pollana con el propósito de refugiarse en el célebre convento de óptina Pústyñ. Impedido de hacerlo por una indisposición o por sus acompañantes, se queda en la estación de Ostápovo. Sus seguidores lo mantienen aislado incluso de su mujer y de un sacerdote. Muere el 7 (20 de noviembre) del mismo año. Según su voluntad fue enterrado en Yásnaya Pollana.Estudio de su obra literaria. Es característico de T. el que su actividad literaria haya empezado por obras de tipo autobiográfico (como ocurrió con Lermontov y Byron), ampliadas por la imaginación: Infancia, Adolescencia, juventud (inacabado) y Edad madura (nunca escrito) debían formar una tetralogía, Historia de cuatro épocas, donde, se reproduciría todo su desarrollo espiritual. Pero no solamente ahí se reconoce a T., sino también en el príncipe Ñejllúdov de La mañana de un terrateniente y Lucerna, en Ollénin de Los cosacos, en Lévin de Ana Karénina.Muchos personajes están copiados del natural, hasta tal punto que algunos críticos han podido reprocharle la mentalidad demasiado moderna de la gente de Guerra y paz. Otros son fruto de su imaginación. Pero siempre con la misma agudeza en la intuición psicológica, con la que procedía, antes, a su propia introspección. Al lado del subjetivismo, el realismo: no embellece a las personas simpáticas, ni sombrea demasiado a las antipáticas: el cruel, frío y altivo oficial Dólojov tiene un tierno afecto hacia su viejecita madre y su hermana jorobada. "El héroe de mi relato, escribe T., al que quiero con todas las fuerzas de mi alma, al que trataba de reproducir en toda su hermosura y que era, es y será siempre magnífico, es la verdad" (Sebastópol en mayo 1855). A fuerza de perseguir la mentira, el realista T. se vuelve, a veces, pesimista, como en el retrato de los campesinos, en contraste con los de Turgueniev, o en el de la alta sociedad en Ana Karénina, en la que hubiera podido hacer referencia también a personas inteligentes y de alto nivel moral como su propia pariente, la condesa Alejandra Tolstaya.En sus obras anteriores a 1880, T. es maestro en mezclar sus posiciones ideológicas subjetivas con lo real: presta a algunos personajes, además de rasgos objetivos, sus propias ideas, y tal es su arte que, generalmente, no rompe con esto la armonía del individuo. Así, p. ej., en Guerra y paz: el príncipe Andrey, jefe de regimiento, se da cuenta durante la batalla de que la estrategia no tiene ningún valor y que lo decisivo radica en el espíritu de los combatientes; herido, piensa en su agonía: "El amor es Dios, y morir significa para mí (parcela de amor) volver a la fuente común y eterna". No obstante, a la hora de la muerte, se siente solo. ¿Sería porque T. aún no había asimilado todavía esas ideas, según dicen algunos críticos? A nuestro parecer, la discordancia es reflejo de la que existe entre T. pensador y T. pintor del natural: cuando se trata de describir los últimos momentos del príncipe Andrey, lo hace según su intuición artística y nota admirablemente "la mirada fría, ajena, casi hostil", que asustó a Natasha.Toda la novela Guerra y paz ilustra una idea cara al autor: la del determinismo histórico; y eJ contraste entre Kutúzov y Napoleón pone de relieve la ineficacia de la voluntad humana y de las personalidades fuertes. En sus obras "comprometidas" de la última época, el pensador aventaja al artista, creando tipos menos acabados; la realidad psicológica cede el paso a la ideología. Raramente el artista termina por triunfar, dejando patente una incoherencia: p. ej., en el desenlace de El amo y el obrero.Por otra parte, T. sabe admirablemente no sólo relatar hechos y sugerir ideas, sino también hacer sentir emociones y atmósferas, alcanzando así, en prosa, un alto nivel poético. P. ej., en la vuelta de Nikólleñka a la casa abandonada de su infancia; en el entusiasmo patriótico de las tropas rusas; en las escenas escalofriantes de El poder de las tinieblas.Escribe T. en un estilo sobrio y ágil, elegante, preciso y melodioso (le gustaba la música): es uno de los mejores estilistas de la literatura rusa. Enamorado del campo, da magníficas descripciones de la naturaleza. Gracias a su agudo don de observación y a una prodigiosa memoria artística, consigue con dos o tres rasgos típicos animar un cuadro, como los impresionistas. También en las personas, por cualquier detalle concreto en el vestir, el hablar, los ademanes, caracteriza su individualidad. Esta forma de escribir, atractiva y evocadora, es la de un gran artista. Cabe añadir que en sus creaciones del segundo periodo el estilo de T. es más incoloro, aburrido, como si la ideología, dominando al escritor, le restara la inspiración artística. E incluso en las últimas grandes obras, donde se nota mayor preocupación por la forma, hay más técnica que inspiración.RURIK DE KOTZEBUE.
BIBL.: Obras en ruso: Pólnoye sobrániye sochiñéniy (Obras completas), dir. V. Chertkóv, 9,0 vols., Moscú-Leningrado 1928 y ss.; en español: Obras, trad., prólogo y notas de I. y L. ANDRESCO, Madrid 1955.-Estudios sobre T.: A. J. ONIEVA, Tolstoy a lo vivo, Esplugas de Llobregat 1972; H. TROYAT, Tolstoi, París 1967; D. GILLEs, Tolstoi, Barcelona 1963; R. F. CHRISTIAN, Tolstoy’s "War and Peace", Oxford 1962; J. CAssou, Grandeza e infamia de Tolstoi, Valencia 1961; A. TOLsTAIA, Tolstoy: a Lile ol My Father, Nueva York 1953; íD, The Tragedy of Tolstoy, New Haven 1933; K. HAMBURGER, Leo Tolstoj. Gestalt und Problem, Berna 1950; CH. MORGAN, Imágenes en el espejo, Barcelona 1947; E. J. SIMMONS, Leo Tolstoy, Boston 1946; J. LAVRIN, Tolstoy: an Approach, Londres 1944; ID, Tolstoy: a Psycho-critical Study, Londres 1924; D. MEREZKOVSKIl, Tolstoj e Dostoevskii, Bar¡ 1938; J. KALLINIKOv, La tragedia sexual de L. Tolstoi, Barcelona 1935; M. y P. HOFMAN, La Vie de Tolstoi, París 1934; A. MAUDE, The Lile ot Tolstoy, Londres 1929-30; P. I. BIRJUKOv, Biogralia L. N. Tolstogo, Milán 1926; L. L. TOLSTOY, La Vérité sur mon pére, París 1923; TH. MANN, Goethe und Tolstoj, Aquisgrán 1923; S. ZWEIG, Tolstói, Barcelona 1959; M. GORKI, Ricordi su L. Tolstoj, Florencia 1921; R. ROLLAND, Vie de Tolstoi, París 1911; E. DE VOGÜÉ, Le Tolstoime et 1’anarchie, París 1900.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.