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Categoria:
Filosofía
Como definición inicial de t. digamos que es la unidad simple o unidad de un múltiple a la que nada puede añadirse. Para mejor entender el concepto de t. es necesario relacionarlo con el de "parte"; pero esta relación depende de la naturaleza del t. a que nos estemos refiriendo, y por otro lado en diversos pensadores depende de los presupuestos ideológicos de que partan. Conceptos fundamentales a tener en cuenta en esa relación son losde t., suma y parte. En una primera aproximación, las posturas fundamentales en torno a la relación t.-partes podemos decir que son dos: 1) Organicismo o totalismo: el t. se considera que antecede, al menos idealmente, a las partes; éstas se piensan en virtud de su relación al t., al que son orgánicamente inscritas según un cierto orden. 2) Atomismo: el t. se considera como una suma de las partes, que constituyen así más bien una serie de elementos analizables independientemente del todo.Indicaciones históricas. Platón (Theaetetus, 204E ss.) y Aristóteles (Metaphysica, V,26,1023b ss.; sobre todo 1024a1-3) distinguen ya los dos sentidos o posturas mencionadas respecto al todo. Así llaman 1) pan (en latín compositum, totalidad o suma) al t. como suma de partes, cuya posición dentro del t. es indiferente; 2) holon (latín totum) al t. anterior a las partes, cuya posición en este caso es fundamental. Una misma pluralidad puede ser considerada pan bajo un aspecto y holon bajo otro. La Estoa antigua (v. ESTOICOS) mantiene la distinción: "Los estoicos diferenciaron el pan del holon. Pues se dice que el todo (pan) estaba junto con el vacío ¡limitado, y que el cosmos (pan) estaba separado del vacío completo (holon)" (Aezio, Placita, 11,1,7: cfr. J. von Armin, Stoicorum veterum fragmenta, 11, Stuttgart 1964, 522). En el mismo sentido consideraron los neoplatónicos (v.) al concepto del todo. La Escolástica, con su rigor característico, fue la que especificó más completamente las clases de t. de que puede hablarse, sus características y los diferentes tipos de relación t. partes en cada caso. Nos ocuparemos de ello al final; antes haremos referencia a las diversas consideraciones que el concepto de t. ha recibido en algunos pensadores de acuerdo con sus presupuestos ideológicos.Kant (v.) considera al conocimiento humano como organización realizada por las formas o categorías, que existen a priori en la mente, sobre las sensaciones y percepciones recibidas en los sentidos; así no percibe que el conocimiento (v.) en realidad es posesión por parte del entendimiento (v.), o unión con él, de las esencias de las cosas recibidas a través de los sentidos. Para Kant, dentro de su peculiar teoría gnoseológica, la totalidad es la tercera de las categorías de cantidad que sintetizaría la unidad y la pluralidad (cfr. su Crítica de la Razón pura, 11: Dialéctica trascendental).Los autores situados en presupuestos panteístas o idealistas naturalmente postulan el primado del t. sobre las partes; estas últimas no constituirían sino expresiones parciales del t., aspectos limitados del mismo, sin referencia al cual no pueden entenderse. Esta postura, sobre todo cuando es radical y universal, es debida al presupuesto monista, implícito o explícito en el idealismo (v.), que considera toda la realidad (v.) como de una sola clase, y no distingue el verdadero pluralismo (v.) de la misma con sus diferentes formas y grados de ser (v.). Se trata de una concepción de la unidad (v.) de lo real que aboca a un monismo (v.) de tipo espiritualista (v. PANTEÍSMO; ESPIRITUALISMO) O de- tipo materialista (v. MATERIALISMO I). En el s. XX se encuentran algunos representantes de estas varias posturas.El holismo u organicismo considera todas las realidades primariamente como totalidades. Serían en primer lugar estructuras (v.), en las que sus miembros mantienen relaciones funcionales con respecto al t. (v. t. VITALISMO). Para H. Driesch la categoría de totalidad constituiría el fundamento del mundo orgánico (cfr. su Philosophie des Organischen, 4 ed. Leipzig 1928); y Jean Christian Smuts la extiende también a la naturaleza inorgánica y a las creaciones del espíritu, tratando de obtener así una visión comprensiva de la evolución cósmica (así en su art. Holism en la Encyclopaedia Britannica de 1929, suprimido en ed. posteriores; cfr. también su obra Holism and Evolution, 3 ed. Londres 1936). Kurt Goldstein, por su parte, considera los organismos como "sistemas que funcionan como un todo", de lo cual desprende que "un estímulo dado debe producir cambios en el organismo entero" (Der Aufban des Organismus, La Haya 1934). Se trata, como se ve, de análisis fenomenológicos del mundo material, que cuando son extrapolados a toda la realidad y a sus diversos aspectos producen los consiguientes equívocos.En un absoluto totalismo o postura radicalmente totalitarista se sitúa el pensador vienés Othmar Spann con su concepción "universalista". Arranca de la elaboración de una doctrina de las categorías impregnada por un concepto de totalidad, hasta el punto de afirmar que el t. es lo único real; es pues una postura en cierto modo panteísta. El t. no existe independientemente de sus miembros, sino que se manifiesta en ellos según un principio de graduación y jerarquía. Spann extiende esta doctrina a la filosofía, a la sociedad, al estado y a la economía, con un universalismo a ultranza, que en su opinión corresponde a las épocas de plenitud humana, siendo el individualismo (v.) símbolo de decadencia (Kategorienlehere, 2 ed. Jena 1939). Pero su universalismo en el plano sociopolítico se puede juzgar como al colectivismo (v.) y totalitarismo (v.). Un totalitarismo con otros planteamientos y en un plano cosmológico-metafísica se da en Eugen Fink (Todo o nada, Buenos Aires 1964), discípulo de Husserl. Fink se plantea la pregunta ¿por qué hay en general entes y no nada?, al modo de Heidegger, pretendiendo responderla con un concepto de totalidad que precedería a todas las "divisiones": el t. espacio-tiempo. Postura parecida a la de algunos neorrealistas críticos (v. REALISMO II, B, 2) como Samuel Alexander, aunque en Fink parece aproximarse a un monismo materialista más que al panteísmo de Alexander (v. TIEMPO II, 1). Ello es consecuencia, en gran parte, de lo incorrecto de la pregunta; el problema es el del ser (v.), antes que el de la nada (v.).En sentido contrario a las anteriores, otras concepciones que pueden mencionarse son las de E. Nagel, que se inclina hacia el atomismo (v.), y las de ciertas formas del neopositivismo (p. ej., M. Schlick) en las que se tiende a reducir el t. a los elementos, negando sentido a la unidad orgánica de la estructura, abocando en ambos casos, al extrapolar esas consideraciones a toda la realidad, a materialismos más o menos acentuados (v. NEOPOSITIVISTAS LÓGICOS). La cuestión de la totalidad y de su concepto también se plantea en el existencialismo (v.) moderno en pugna con su capital categoría existencial: la de posibilidad (v.); especialmente en Heidegger (v.; cfr. su El Ser y el tiempo, 4 ed. México 1971).Para los presupuestos ideológicos subyacentes en estas diversas concepciones del t. y de la totalidad, que gnoseológicamente son de tipo idealista o racionalista, y por consiguiente en metafísica son de tipo panteísta o materialista, cfr. Carlos Cardona, Metafísica de la opción intelectual, 2 ed. Madrid 1973. Cierta corrección y aproximación a unas posturas más realistas y correctas se han dado por una parte en el estructuralismo, si se mantiene dentro de ciertos límites, y en las numerosas corrientes más o menos realistas del s. XX, de las que nos referiremos a la fenomenología de Husserl (por lo demás, v. REALISMO II, B).El estructuralismo (v.) defiende también el primado del t. sobre las partes, desde sus puntos de vista, basados sobre todo en la noción de "estructura" (v.). Ésta, sin embargo, como es lógico, no es concebida unívocamente. Pero lean Piaget intenta una explicación unitaria: la estructura debe entenderse como totalidad (El estructuralismo, Buenos Aires 1969). Así, dentro de ella rigen unas leyes específicas de composición, las cuales dan al t. un carácter distinto al que poseería la simple suma de sus elementos. Los análisis del estructuralismo son valiosos como método (v.) útil para estudiar algunas realidades o algunos aspectos de la realidad, pero tampoco pueden extrapolarse. Análogamente, la noción de estructura y de totalidad ha sido utilizada por la llamada Psicología de la forma (v.) o gestaltismo, que ha visto con acierto en los fenómenos psíquicos que se captan no sólo estímulos aislados, y que luego se asociarían de uno u otro modo, sino también totalidades. Gestaltistas posteriores conciben la estructura o totalidad como un sistema de transformaciones, regido por sus propias leyes, y no como una forma estática.Edmund Husserl (v.) aborda la cuestión del t. y sus relaciones con las partes desde un punto de vista organicista (cfr. Investigaciones lógicas, 11, intr., cap. 11). El t. y las partes son ideas que pertenecen a la categoría del objeto, y que, por tanto, deben tratarse en la teoría pura de los objetos (v.) como tales. "Por todo entendemos un conjunto de contenidos, que están envueltos en una f undamentación unitaria y sin auxilio de otros contenidos. Los contenidos de semejante conjunto se llaman partes. Los términos de fundamentación unitaria significan que todo contenido está, por fundamentación, en conexion directa o indirecta con todo otro contenido. Y esto puede ser de manera que todos esos contenidos están fundados unos en otros inmediata o mediatamente, sin socorro exterior; o también de manera que, inversamente, todos juntos funden un nuevo contenido, asimismo sin socorro exterior" (o. c. en bibl., 73).Ateniéndose a las partes, efectúa Husserl diferentes divisiones: 1) Con respecto a la fundamentación entre las partes cabe realizar dos tipos de divisiones: 1) Ateniéndonos a la existencia o inexistencia de una relación de (undamentación: a) dicha relación no existe; b) existe relación. Este apartado se subdivide a su vez en: b’) La relación entre las partes es bilateral o mutua (p. ej., la relación color-extensión), por tanto no existe independencia entre las partes. b") La relación es unilateral (p. ej., la relación representaciones-juicio); en este caso, el contenido que fundamenta puede ser independiente, no el fundamentado. 2) Con respecto a la inmediatez o mediatez de la relación de fundamentación. "El orden de la mediatez y la inmediatez está basado en las leyes mismas de los géneros puros" (ib. 63). 11) Cabe una última división, en estrecha relación con la anterior, referida a las relaciones entre las partes y el todo. Las partes pueden ser: 1) Pedazo: "Toda parte que es independiente relativamente a un todo" (ib. 64). 2) Momento o parte abstracta: parte que no es independiente relativamente a dicho todo. Esta teoría de las partes y los t. constituye un capítulo esencial de la ontología formal en Husserl (v. t. FENOMENOLOGÍA; REALISMO II, B, 4).Concepto y clases de todo. Hay un t. en la medida que hay unas partes, de modo que puede definirse el t. como aquello que consta de partes. Ahora bien, esas partes pueden ser físicamente separables, como las partes de un todo material, o pueden ser de otra naturaleza, aspectos del t., etc. Es decir, la distinción t. partes depende de la naturaleza del t. a considerar.1) T. físico es aquel cuyas partes son realmente distintas, lo cual no quiere decir que sean siempre materialmente separables. A su vez el t. físico puede ser:a) T. esencial, es el t. constituido por una esencia (v.) completa; le compete una unidad (v.) trascendental, que supone la indivisión de la forma (v.) en todo ente (v. SER); y es un t. que se da, pues, tanto en los entes simplemente materiales como en los inmateriales (ángeles, v.) o en los compuestos (hombres, v.). Este tipo de unidad constituye uno de los llamados "trascendentales" (v.) del ente.b) T. potencial es el t. integrado por diversas potencias (p. ej., el alma).c) T. cuantitativo o integrado por partes homogéneas, al que corresponde tina unidad trascendental (de la forma, v.) y predicamental (de la materia, v.); afecta a los entes que, poseedores por la materia de una cantidad (v.) continua, son susceptibles de medida. Con relación a la infinita o no divisibilidad de este t. cuantitativo se planteó el problema del continuo (v.) a partir de Zenón de Elea.d) T. accidental es el t. que no es sino un compuesto o agregado de partes no esenciales, más o menos heterogéneas, o unidas desde fuera; es el que posee unidad más endeble.2) T. lógico es el t. cuyas partes se distinguen únicamente por la razón o entendimiento humano, con mayor o menor fundamento en la realidad. Este t. está expresado por un concepto (v.) o idea universal (v. UNIVERSALES), con respecto al cual puede hablarse de: a) comprensión, es decir, conjunto de elementos o aspectos de la realidad que componen ese concepto o idea; b) extensión o conjunto de sujetos a quienes conviene esa misma idea. Los conceptos o ideas se forman por alguna clase de abstracción (v.) del entendimiento sobré un determinado número de sujetos, que constituyen las "partes subjetivas" del concepto que se trate, mientras que los elementos o aspectos incluidos en ese concepto pueden llamarse "partes integrales". La distinción entre estas partes del t. lógico en cuanto tal, predicables (v.) de un sujeto, es únicamente de razón (bien sea distinción de razón virtual o bien distinción de razón verbal).3) T. moral es aquel cuyas partes se hallan unidas por un mismo fin (v.) o finalidad; el t. moral se expresa por medio de conceptos colectivos (p. ej., patria).Como se ve, el análisis del concepto t., que fue perfilado por la tradición filosófica escolástica, conduce a la conclusión de que no se trata de un concepto unívoco, es decir, utilizable siempre con el mismo sentido, sino de un concepto análogo (v. ANALOGíA); y en cada caso hay que ’estar atento a qué clase de t. nos referimos, para discernir qué tipo de partes tiene y qué tipo de relaciones hay entre ellas y con el todo.V. t.: UNIDAD; SER; CONTINUO; UNIVERSALES; ABSTRACCIÓN; SÍNTESIS; SISTEMA.A. CORTINA ORTS.
BIBL.: R. JOLIVET, Lógica y cosmología, 5 ed. Buenos Aires 1960; E. HUSSERL, investigaciones lógicas, 11, 2 ed. Madrid 1967; V. REMER, Lógica minor, 9 ed. Roma 1963; S. M. RAMÍREZ, De Analogía, II, Madrid 1972; B. BRO, La notion de tout en St. Thomas, y Analytiques de la notion de tout, "Rev. Thomiste" (1967) 32-61 y 561-583; C. CARDONA, La situazione metafísica dell’uomo, "Divus Thomas" 75 (1972) 30-55.
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