Tlaxcalai II. Arte. ARTE
Categoria:
Arte
Puebla y T. ofrecen un desarrollo artístico que, salvando las diferencias lógicas, es paralelo. Las canteras de las que se obtenía buena piedra favorecieron una arquitectura que cuenta ya con monumentos importantes en el s. XVI. En T. se establecen los franciscanos y construyen el convento de la Asunción, cuya estructura se acomoda a los modelos de la arquitectura monástica mexicana del s. XVI, si bien algunas partes, como la cubierta de madera del templo, pertenecen al s. XVII. De ese primer momento se conservan algunos monumentos de primer orden como el palacio municipal (1539), prolongación afortunada de este tipo de construcciones en la Península, con fachada formada por un pórtico en el cuerpo inferior y logia en el superior, con elementos decorativos que han hecho pensar en la posible influencia de obras portuguesas.Hasta el siglo siguiente, T. no alcanza una personalidad artística, que se perfila con respecto a la uniformidad propia de las creaciones mexicanas del s. XVI. Entonces se deja sentir en el arte de la ciudad la influencia de Puebla (v.) y también es entonces cuando, como consecuencia de un espíritu pleno de énfasis barroco, cristalizan algunas soluciones, propias de un barroco poblano, que en T. son llevadas a su límite. El santuario de Ocotlán es un ejemplo de esto: la alternancia del color de la piedra (portada y remate de las torres) y de los ladrillos hexagonales (cuerpo bajo de las torres) de su fachada es uno de los ejemplos más expresivos del cromatismo y carácter pictórico del barroco de Puebla madurado. Lo mismo puede verse en otras construcciones, como la iglesia parroquial de T. y S. Nicolás. La identidad entre las estructuras de los retablos y las portadas de buena parte del barroco mexicano alcanza aquí una cumplida correspondencia. Es lógico que existiese en la ciudad una importante vida artística en la realización de estos trabajos, de los que es ejemplo expresivo el retablo del santuario de Ocotlán, que se extiende por el presbiterio hasta el crucero, cumpliendo una función de auténtico revestimiento de la arquitectura.V. NIETO ALCAIDE.
BIBL.: D. ANCULO, Historia del Arte hispanoamericano, II, Barcelona 1950; E. MARco DORTA, Arte hispanoamericano, en Ars, 1973.
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