Tirano HIST.
Categoria:
Historia
En Grecia, y durante los s. VII y VI a. C., la lucha social entre grupos oligárquicos y populares condujo a movimientos revolucionarios en los cuales los grupos populares consiguieron imponer un jefe. Este jefe, generalmente no elegido y que mantiene su autoridad mediante la fuerza -aunque ésta sea la que le confiere el apoyo popular-, recibe el nombre de tirano. Etimológicamente t. no es término griego, sino lidio. En Lidia el término aparece aplicado con un significado análogo -sin el carácter peyorativo que le concedería la literatura democrática ateniense de los s. V y IV a. C.-, pero es punto controvertido si el t. es una institución oriental implantada en Grecia. Los primeros t. aparecen en las ciudades de Jonia (v.), como Mileto, Lesbos, Éfeso, Samos, etc., y después en las grandes ciudades comerciales de Grecia (v.), Corinto, Sicione y Atenas. Finalmente, esta institución debía refugiarse en las ciudades griegas de Sicilia (v.).El t. es generalmente un aristócrata -Pisístrato en Atenas, Cipselo en Corinto, etc-, lo que no impide desarrolle en ocasiones una política demagógica. Puede alcanzar el poder bien por la fuerza, bien tras ocupar una magistratura. En la carrera del t. parece ser fundamental el cargo de polemarca o general. Así sucede en Corinto o Sicione. En el caso de Pisístrato (v.) la fuerza se basa en un primer momento en una guardia personal. La relación con ciertos grupos militares -hoplitas-, representantes de las clases acomodadas no pertenecientes a la oligarquía, es evidente. Otro elemento característico de la labor del t. es su falta de continuidad. Pese al deseo de crear un poder hereditario, en pocos casos se mantiene por más de dos o tres generaciones. La acción del t. marcha acompañada -caso de Pisístrato en Atenaspor el respeto formal de las instituciones vigentes. Las magistraturas se mantienen, pero son ejercidas por personas de confianza -amigos o familiares- del tirano. La base del t. es un apoyo popular procedente de dos sectores: el ciudadano pobre, generalmente campesino, pero en ocasiones urbano, y los grupos acomodados -burguesía- que aspiran a obtener paridad de derechos con los oligarcas. Por ello el t. procede a reformas económicas (reparto de tierras) y sociales (disolución del génos y la tribu). Fomentan una política de pleno empleo y obras públicas. Esto requiere una política compensatoria para aumentar los ingresos, lo cual se centra en el comercio (p. ej., Cipselo), la fundación de colonias o la conquista de territorios mineros (Pisístrato).Se tiende a suprimir las guerras y en general las relaciones entre t. son buenas cuando no de apoyo mutuo, reforzado por una adecuada política matrimonial. A los t. se oponen los grupos aristocráticos, apoyados por Esparta y el oráculo de Delfos en ciertos momentos, que no vacilarán en adoptar posturas, como en el caso de Atenas, de defensa de la democracia. En Sicilia, debido a los problemas militares, la posición del t. es un tanto distinta. Sostiene una política panhelénica, frente a cartagineses, etruscos o indígenas, y unificadora, que se resuelve en continuas guerras. El problema del t., que imposibilita su permanencia dinástica, estribó principalmente en que sus soluciones no eran definitivas, aparte negar el acceso efectivo al poder que pretendía la burguesía, sino sometidas a circunstancias coyunturales.Un concepto distinto del t. fue elaborado en Roma durante el s. II d. C. por un grupo de sofistas de Asia Menor. Esta doctrina es una justificación del principado de los Antoninos, la basileia del monarca electivo, sumiso al Senado, frente a la tiranía del déspota hereditario que toma por ejemplo a Nerón o Domiciano. Esta doctrina continúa siendo el concepto ideal del poder para el grupo de pensadores romanos, como Dión, de origen senatorial, durante el s. III d. C. Finalmente, en Roma y durante el s. III (p. ej., los llamados "Treinta Tiranos"), se aplica el término t. a cuanto emperador o soberano ha sido proclamado y apoyado por el ejército sin solicitar, u obtener, el reconocimiento del Senado. Durante el s. IV varios usurpadores son denominados tiranos. Existen para ellorazones políticas -caso de Majencio, etc-, pero que generalmente intentan justificarse por la conducta moral independientemente de la situación jurídica.V. t: TIRANÍA.ALBERTO BALIL.
BIBL.: J. ELLUL, Histoire des institutions de l’Antiquité, París 1961; 1 FORRESTER, Los orígenes de la democracia griega, Madrid 1966; R. SYME, Tacitus, 1-II, Oxford 1957.
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