Tirinto HIST.
Categoria:
Historia
Una de las grandes ciudades micénicas de la Argólide (v.), cerca de la actual Nauplia. Sus ruinas se excavaron en la segunda mitad del pasado siglo. En 1874, Schliemann (v.), siguiendo las huellas de los héroes de Homero, se dirigió a Orcomenos, Micenas (v.) y Tirinto. A ésta llegó en 1876; inició los trabajos de campo en 1884, secundado por Dórpfeld. A partir de 1905, las excavaciones de T. se confiaron a una misión arqueológica alemana. Dórpfeld y Karo asumieron la dirección de los trabajos. La campaña de 1926-27 estuvo a cargo de Müller y Kunze. Los trabajos en la antigua ciudad micénica han permitido reconstruir sus vicisitudes históricas, poniendo también al descubierto las sucesivas construcciones.En principio, según la leyenda, T. había pertenecido a un pueblo procedente de Egipto y fue fundada por Proetos, hermano del rey de Argos, secundado por cíclopes llegados de Licia. Uno de sus reyes legendarios, Eurysteo, impuso a Hércules la ejecución de los "doce trabajos". Las excavaciones han dado a conocer datos importantes. En el III milenio a. C., durante el periodo heládico antiguo, la acrópolis de T. estaba ya habitada y el poblado se extendía hacia la llanura. El palacio real, de 28 m. de diámetro, se levantaba en la parte más alta de la ciudad. En la primera mitad del II milenio a. C., ya en el heládico medio, se comenzó a fortificar la acrópolis. Al sur de la colina, en el lugar de las principales construcciones, se encontraron casas y enterramientos, pero se desconocen los límites exactos del poblado en esa época. En el heládico reciente I (s. XVI a. C.), se reedificaron las fortificaciones de la acrópolis. De los restos del palacio sólo se conocen estucos, ya que con las reconstrucciones desaparecieron otros rastros. En el heládico reciente II, ca. 1400 a. C., se levantó una muralla de grandes bloques. Del palacio de ese momento también quedan solamente restos de estucos.Entre el 1350 y el 1250 a. C., el recinto fue modificado al S y al E; se hicieron entonces las casamatas y el recinto inferior, y se construyó una gran puerta. Después se levantó una muralla, alrededor de la colina, que encerraba este último recinto y que, prolongada, bordeó la colina. Al SE y al S se abrieron galerías abovedadas, una puerta al O, con una escalera y un foso. Pertenecen también a esta etapa: la rampa E, que precedía a la puerta y que obligaba a los posibles asaltantes a presentar el flanco derecho a los defensores; los propileos; y el palacio real, cuyos restos han llegado hasta nosotros. En el s. vi a. C. se erigió un templo. En el 468 a. C., Argos venció a T., después de mantener una larga lucha. La ciudad fue habitada de nuevo en la Edad Media, pero la época de su esplendor había pasado definitivamente.El palacio del s. XIII a. C., llegado hasta nosotros, resulta en extremo interesante. En su arquitectura se reflejan tendencias nuevas y responde a un plan más reflexivo que el de los palacios de Creta; se relaciona en muchos de sus elementos con una tradición indígena. La organización arquitectónica del palacio de T. es ya del todo griega y no quedan en ella reflejos cretenses. Incluso en el megaron hay diferencias con respecto al de la viejaisla; ocupa el mismo lugar que el palacio central en los palacios de Creta (v. CRETA III). El megaron del palacio de T. estaba formado por dos vestíbulos sucesivos y una sala de muros cerrados; en el centro de ésta había un hogar y, adosado a uno de sus muros, un trono. La luz del exterior entraba por una claraboya central, sostenida por cuatro columnas que partían de los ángulos del hogar. Los muros se decoraban con pinturas al fresco, y el suelo se revestía de una capa de estuco. Al lado de este megaron se encontraba otro de menores dimensiones. El propileo, con una columna separando sus vanos, y el patio rodeado de pórticos, eran elementos conocidos en las construcciones de Creta, pero en T. se conjugan según un plan lógico. Los propileos de T. pueden considerarse del tipo ya clásico. En sus grandes frisos se han querido ver los precedentes de las metopas y triglifos dóricos.Aunque en la disposición arquitectónica de este palacio no quedan reflejos de lo cretense, la influencia del antiguo arte de la isla se deja sentir en el sistema de decoración, con las mismas técnicas e inspiración de Creta. Entre las bellas pinturas al fresco encontradas, merecen destacarse las que representan a una dama que lleva en sus manos una caja, a unos cazadores en un carro, a un jabalí acosado por perros, escenas de tauromaquia, motivos de fauna marina, etc.P. AGOSTA MARTNEZ.
BIBL.: P’. DEMARGNE, Nacimiento del arte griego, Madrid 1964; A. BLANCO FREIJEIRO, Arte griego, Madrid 1966; H. SCHLIEMANN, Tiryns, Leipzig 1886; G. RODENWALDT, Tiryns II, Atenas 1912; K. MÜLLER, Tiryns III, Augsburgo 1930; G. KARO, Führer durch Tiryns, Atenas 1934.
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