Timoneda, Juan de
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Biografía GER
Escritor e impresor español, n. probablemente en Valencia antes de 1520 y m. en la misma ciudad el 22 sept. 1583. Pese a la fama adquirida entre sus contemporáneos, desconocemos muchos datos de su vida. E. Fernández Navarrete (B.A.E., XXXIII,67) dice que "Timoneda alcanzó una larga vida, pero no tan larga como se ha querido suponer haciéndole editor, en 1511, de la Silva de varias canciones, y del Cancionero espiritual, en 1597, entre cuyas fechas median ochenta y seis años. Hubo dos Timonedas, padre e hijo, del mismo nombre". Algo debe haber de verdad, pues Cervantes habla de su longevidad en Los baños de Argel, "el coloquio se comience / que es del gran Lope de Rueda, / impreso por Timoneda, / que en vejez al Tiempo vence". Nuevos datos aporta F. Ruiz Morcuende (ed. de El Patrañuelo, Madrid 1930, 9-10).T. ejerció diversos oficios; en su juventud fue zurrador de pieles, actuó posteriormente en el teatro y cambió estas profesiones por las de librero e impresor que, según confesión del mismo T., eran más lucrativas. Le debemos la preciosa edición de Lope de Rueda y la vulgarización de romances profanos y divinos, coplas, comedias, autos, cuentos, historietas y novelas: unas de su propia cosecha y otras patrimonio de todos. No era muy escrupuloso en respetar los derechos de autor, como podemos comprobar por sus obras originales. Su misión no fue crear, sino perpetuar; este papel lo cumplió a las mil maravillas.Sus poesías originales, prosaicas casi siempre, se mueven dentro de una tónica popular, fueron escritas para un público poco exigente y están inspiradas en motivos del romancero o bien en los alardes ingeniosos de los cancioneros. Continúa una tradición valenciana gustadora de temas neopopulares. Tradujo e imprimió comedias plautinas y también se acercó al teatro en su doble vertiente, humanista y tradicional. La colección Turiana, la comedia Cornelia, etc., respetan los antiguos modelos clásicos, pero autos como La oveja perdida, Los desposorios y La fuente sacramental, por el encanto níveo y la sencillez de su técnica, le acercan a Lope, del que hasta cierto punto podemos considerar precursor.Tres obras en prosa cimentan la fama de T., El Patrañuelo, Sobremesa y alivio de caminantes y Buen aviso y portacuentos (1554). T. no es un creador original, se limitó a transmitir en apretado haz una serie de leyendas, algunas de remotísimo origen y otras espigadas de las colecciones italianas. Sentado esto, no sería justo, de todas formas, considerarlo un mero copista. En T. hay mucho de poeta. Fue siempre gustador de la lírica tradicional y esa afición es palpable en sus cuentecitos y simples anécdotas, que tienen un halo de belleza y alegría. Posee el don del acierto. Elige siempre lo mejor de la leyenda, del cuento o del chiste. Escribe para un público poco exigente y sabe lo que gusta a ese público. Atinó en la extensión, en la elección de temas y en el encuadre. Es un precedente muy claro de la novela ejemplar cervantina. Cervantes conocía bien las obras de T. y en el fondo no las apreciaba por su poca originalidad, pero no olvidemos que las patrañas tienen algo de encantador e ingenuo propio de un poeta juglar.Las imprentas de Valencia vivían en gran parte de traducciones, sobre todo del italiano, y de impresiones de romanceros y obritas teatrales. T., sintiéndose intérprete de esa tradición y hombre culto al fin y al cabo, aprovechó las mejores colecciones de cuentos cuyos autores eran nada menos que Sachetti, Bandello, Cinthio, Boccaccio, Sercambi, Straparola, Massucio y alguna que otra colección anónima, como la Gesta romanorum o II Pecorone. Manejó, pues, a los más destacados representantes de la novelística italiana y supo adaptarlos a la mentalidad de su público, mayoritario y poco exigente. Las truculencias a que recurre, el castigo del traidor y el triunfo del desgraciado e inocente, no restan méritos a una producción nacida para servir a una gama muy particular de lectores. T. desempeña en la producción literaria de su tiempo el mismo papel que en el s. XIX desempeñaron los vulgares escritores cuya misión fue recopilar y extractar libros caballerescos y aventureros en forma de pliegos de cordel.TIMOPATIAV. t.: HUMORISMO II.P. CORREA RODRÍGUEZ.
BIBL.: 1. DE TIMONEDA, Obras, ed. y prólogo de E. JULIA, 3 vol., Madrid 1947; íD, Obras completas, ed. de M. MENÉNDEZ PELAYO, Valencia 1911 (incompleta); íD, El Patrañuelo y Sobremesa y Alivio de caminantes, ed. de M. GARCÍA, Buenos Aires 1946; E. JULIA, Originalidad de Timoneda, en "Rev. Valenciana de Filología", V (1955-58) 91-151.
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