Timo
Categoria:
Biografía GER
Hasta hace pocos años el t. era un órgano enigmático para la Medicina, considerado como una glándula endocrina esencial, pero nunca se demostró su papel en este sentido. En la actualidad se reconoce que es el primer miembro del sistema linfoideo de los mamíferos. Es necesario para el desarrollo y mantenimiento del tejido linfoideo en los nacidos y jóvenes, y segrega un factor humoral, esencial para la formación de tejido linfoideo tanto en el t. como en los ganglios linfáticos (v. LINFA Y SISTEMA LINFÁTICO) y bazo (v.). Después de la pubertad sufre una involución con pérdida de los linfocitos, fibrosis y retracción gradual.Aspecto anatómico. El t. está situado en el cuello, entre la tráquea y los músculos, y en el tórax ocupa, según Galeno, a la manera de un cojín, el espacio comprendido entre los grandes vasos de las inmediaciones del corazón, con sus violentas pulsaciones, y la pared rígida del esternón. Tiene forma de pirámide cuadrangular de base inferior. Pesa en los recién nacidos de 10 a 15 g., y llega hasta los 35-40 g.; el máximo volumen se alcanza a la edad de 8-10 años. Está recubierto de una cápsula que envía prolongaciones al interior y lo divide en lóbulos.Su estructura la componen numerosos lobulillos, que tienen una cápsula periférica de tejido conjuntivo, una corteza formada fundamentalmente por timocitos, y una médula donde están las células epiteliales, que son grandes, pálidas y con núcleos pobres en cromatina. En la médula están contenidos los corpúsculos de Hassall, que son grandes agrupaciones esféricas de células eosinófilas y restos celulares; posiblemente son puntos donde se reúnen las células epiteliales degeneradas.Aspecto funcional. Fisiológicamente, el t. es considerado como el verdadero ordenador de la personalidad inmunológica de un individuo (v. INMUNIDAD). En la corteza se forman los linfocitos tímidos; las células origen de estos linfocitos parece que son células originarias de la médula ósea, que colonizan en el t. en las primeras semanas de la vida. Estas células dan lugar a los linfocitos por sucesivos procesos de transformación; los linfocitos tímicos son destruidos en su mayor parte en el t., desconociéndose el verdadero mecanismo; los linfocitos restantes salen a la circulación y son células inmunológicamente no comprometidas. Es decir, aprox. un 95% de los linfocitos tienen una vida de 3 a 4 días, y sólo el 5% dura más, sobreviviendo en la circulación general. La médula tiene una actividad secretora merced a las células que contiene, y su actividad se relaciona con la cantidad de linfocitos producidos por la corteza. Aunque hay una fibrosis y una disminución de actividad a partir de la pubertad, en los restos o residuos que permanecen no desaparece totalmente el específico tejido tímico.La función del t...en.. el recién nacido es necesaria para el desarrollo de los tejidos linfoideos periféricos (ganglios linfáticos, bazo, etc.). Su ausencia origina un desgaste inmunológico y la muerte ante la llegada de una infección. En el adulto, el t. tiene una función de mantenimiento, en el sentido de aportar células inmunológicamente no comprometidas; su extirpación provoca una respuesta inmunológica, disminuida ante la presencia de nuevos antígenos. Estimula en los primeros años de vida la formación de linfocitos propios y de los órganos periféricos, y es el responsable de la restauración gradual de la competencia inmunológica celular.En animales recién nacidos con t. extirpado no hay rechazo para los homoinjertos y pueden incluso tolerar un heteroinjerto de raza afín; estos trastornos dependen de defectos de inmunidad celular ligados a los linfocitos. En el animal adulto, su extirpación ocasiona pérdida de peso y disminución del número de linfocitos circulantes, cerca de un 30% del total. El estudio de la inmunidad y de sus relaciones con el t. está hoy día muy poco desarrollado, pero se sabe que hay enfermedades que cursan con aumento del órgano (tumoral o hiperplásico), como las disminuciones de gammaglobulina, la. miastenia grave, la disminución de células productoras de hematíes, etc. Por último, algunos autores relacionan la propensión al cáncer de las edades maduras a la decadencia de la función tímica, y se está investigando acerca de las relaciones del t. con las enfermedades por autoinmunidad y los rechazos de los trasplantes de órganos.V. t.: INMUNIDAD; TRASPLANTES HUMANOS I.M. INGELMO MORIN.
BIBL.: H. ROUVIÉRE, Anatomía humana, 3 ed. Madrid 1953; A. C. GUYTON, Fisiología humana, 2 ed. México 1967; A. BALCELLS, Patología general, Madrid 1965; R. H. WILLIANS, Tratado de Endocrinología, Barcelona 1969; G. GOLDSTEIN, El timo. Su significación en la Patología y en la Clínica, Barcelona 1972.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.