Tiempo III. Psicologia (tiempo Psíquico). FIL.
Categoria:
Filosofía
Generalidades. El Diccionario de la Lengua define el t. como "la duración de las cosas sujetas a mudanza", como una "parte de esta duración", y como la "oportunidad, ocasión o coyuntura de hacer algo". Estas acepciones idiomáticas son la síntesis y origen, a la vez, de un catálogo innumerable de refranes y expresiones populares, cuya predominante significación psicológica debilita, hasta casi hacerlo desaparecer, el concepto físico del propio vocablo.La noción existencial del t. se encuentra ya en la tradición filosófica escolástica (v. 11, 2 c). En la Psicología general de R. E. Brennan, Director del Inst. Tomista del Providence College de Nueva York, puede leerse: "Según las condiciones naturales en que vivimos, las cosas existen en tiempo". "Nuestro conocimiento del tiempo... es producto intelectual" (o. c. en bibl., 195).La duración es percibida y sentida de manera simultánea. La Psicología experimental (v.) había subrayado que el fenómeno más característico del campo perceptivo (V. PERCEPCIÓN) era la cualidad de "la duración de acontecimientos temporales y de ciertos afectos rítmicos definidos, cuando tales acontecimientos están agrupados en un orden sucesivo regular" (R. E. Brennan, ib.; cfr. J. Lindworsky, Psicología experimental, Bilbao 1962). Dicha experiencia, en tanto perceptible, puede ser objetivada dentro de ciertos límites. Tal es el ingrediente humano del llamado t. físico (v. t), aunque una noción suficiente del mismo sólo haya sido posible por la incidencia en el orden sensorial de los ritmos de la naturaleza inerte (noche-día, sucesión estacional, etc.) y su correlato en los seres vivos: ciclos genéricos, pulso circulatorio, inspiración-expiración respiratoria o el ritmo vigilia-sueño (v. RITMOS BIOLÓGICOS).Pero esta duración y periodicidad, cuya objetivación a través de patrones de medida se verifica en unidades de t. físico (días, horas, minutos, etc.), se encuentra también en la raíz de toda experiencia interna, subjetiva y personal. EI vivenciar, como función psíquica, revela que la temporalidad, a la vez que una categoría requerida teoréticamente e inserta en la realidad de los entes sustancialmente mutables (v. 2 c), es también una dimensión constitutiva de la vida psíquica (V. VIVENCIA). Wundt ya había definido el t. como una experiencia interna. El carácter temporal de las vivencias revela, precisamente, la cualidad significativa de todo fenómeno psicológico. El sentido del t., derivado de la realidad del modo de ser (v.) de los entes, de las cosas y del hombre, no es otra cosa que la condición histórica y trascendental de la existencia humana concreta.Tiempo objetivo y tiempo inmanente. El interés de la psicología de la temporalidad se deriva, sobre todo, del análisis de la misma vivencia del t. y sus efectos en las restantes funciones. Este análisis supone la distinción entre el t. objetivo y el inmanente. El t. objetivo, como medida de cualquier experiencia externa, e identifica con lo físico en general. Es el t. de las horas del reloj y los días del calendario. Su extensión es constante.El t. inmanente es distinto. Como medida de experiencias internas es un efecto de la mera subjetividad con la cual llega a identificarse en ocasiones para convertirse en algo absoluto. El "reloj interior", como dicen los literatos, late para cada cual con ritmo distinto. La Psicología experimental había mostrado el fenómeno como uno de los problemas más intrigantes asociados a la conciencia de la duración. W. James (v.) trató de explicarlo desde sus puntos de vista: si un día está lleno de experiencias interesantes parece más corto; si la atención que algo reclama es profunda el t. físico es subestimado. También la edad y las circunstancias individuales influyen en la marcha del t. interior. En la niñez es muy lento; a medida que la vida avanza se acelera; al hombre maduro le falta tiempo.Pero el t. psíquico no es un simple fenómeno individual. Si los acontecimientos son capaces de configurar más o menos la "conciencia colectiva" es porque su incidencia crea variaciones rítmicas capaces de modificar el propio "devenir histórico". El problema de las generaciones radica, en parte, en las peculiaridades de la vivencia de la temporalidad. La civilización técnica, al desencadenar el progresivo adensamiento de las relaciones humanas, ha sensibilizada la conciencia social, pero a la vez contribuye a agudizar la conciencia de grupo. El ritmo de cada edad cronológica se intensifica.Tiempo y vivencia. El t. psíquico, como vivencia del propio devenir, se convierte en elemento ético. Subjetivamente el pasado abra sobre el presente como una carga y el futuro como una exigencia. Pasado y futuro se encuentran en la vivencia del presente. Psicológicamentedicha experiencia se identifica con la llamada autoconciencia del yo.Algo cambia mientras el yo (v.) permanece. La Psicología (v.) ha contribuido a esclarecer estas cuestiones. La tesis general consiste en afirmar que por debajo de los instintos e impulsos, del pensamiento y la voluntad, existe un movimiento vital básico que es el tiempo. La vida es futurición, llegar-a-ser (Heidegger). Pero eI llegara-ser supone un haber-sido y un ir-siendo de algún modo.En la melancolía el presente se hipertrofia a expensas del pasado, mientras el futuro se desvanece. De ahí que el enfermo se convierta en la encarnación de errores irremediables. En la euforia la dilatación del presente es correlativa de la apertura del porvenir; el pasado no importa; el sujeto se siente capaz de todo (v. DEPRESIÓN, 3; PSICOSIS II). En las neurosis (v.) lo alterado es, fundamentalmente, el ritmo interno: se siente la pérdida del equilibrio interior como síntesis de la duración y de la periodicidad apenas sentida en la salud. Temor, angustia y ansiedad, inseguridad y preocupación son sus expresiones subjetivas.El t. psíquico se revela en la experiencia significativa del propio valor. El pasado actúa a través de la memoria como testimonio de la propia limitación. El futuro muestra las posibilidades. Entre uno y otro, el presente se identifica con la conciencia de un ser tan contingente como abierto a la esperanza (v.).V. t.:VIVENCIA;RITMOS BIOLÓGICOS;CONCIENCIA II. De alguna manera está relacionado con el t. psíquico el "tiempo" y "ritmo" de la música: v. TIEMPO (Música); RITMO.J. M. POVEDA ARIÑO.
BIBL.: R. E. BRENNAN, Psicología general, 4 ed. Madrid 1969; J. J. LóPEZ IBOR, El tiempo pático, en Lecciones de Psicología Médica, Madrid 1957, 142-144; E. NICOL, Psicología de las Situaciones Vitales, 2 ed. México 1963.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.