Terrorismo I. Consideración Sociopolitica. POLÍTICA
Categoria:
Política
T. es un sustantivo que se deriva de terror (del latín terror, tertoris); con él nos referimos tanto a una serie continuada de actos de violencia que se ejecutan para infundir temor, como a la idea política de carácter subversivo que emplea el terror como medio de trastocar la organización social para asumir el poder. También se aplica a la dominación política que se ejerce mediante el terror.Bajo el primer aspecto, el t. es una forma moderna de delincuencia que ha producido en la sociedad justificada alarma principalmente por sus características de audacia e impunidad (cfr. A. Royo Villanova, El terrorismo, la libertad y la policía). El t. es, además, un síntoma más que un efecto de la desorganización social provocada por el fomento de la lucha de clases y por las inquietudes anímicas que surgieron de los doctrinarias marxistas (v. MARX Y MARXISMO), anarquistas (V. ANARQUISMO), nazis (V. NACIONALSOCIALISMO), etc.El elemento político aparece hoy en el mundo como factor sociológico de sustrato, que canaliza los movimientos de la convivencia humana en todos sus aspectos. Esta politización de la vida humana se apoya ordinariamente y de modo decisivo en la circunstancia económico-social, aun cuando la pura fuerza que la idea política tiene en sí misma puede crear, y de hecho crea, tensiones entre grupos diferenciados que conviven en una misma sociedad. De esa forma; la ideología, en su disparidad, es la que provoca esa situación conflictiva que evidencia el t.; en última instancia, la provoca o favorece como reacción frente a una política que lleva en sí misma el germen de la uniformidad y de la artificialidad en las relaciones de convivencia de los grupos humanos. Es entonces, es decir, frente a una unidad política de carácter ficticio, cuando se producen más fácilmente estos movimientos de rechazo a la comunidad, aunque no dejan de influir en ellos otros factores personales del terrorista. La esclavización del hombre por el hombre, creadora de tantas injusticias, es campo abonado para que prolifere el t. como instrumento revolucionario. Ejemplo de esto son todos los partidos revolucionarios surgidos en diversos países subdesarrollados o las tensiones motivadas por la discriminación racial en los EE. UU. que van desde el Ku-Klux-Klan (v.) hasta los Black Moslems (musulmanes negros).El Estado contemporáneo, bajo ciertos regímenes, también ha utilizado y aún emplea el t. como medio de dominación política. Las reiteradas purgas y depuraciones soviéticas y las del III Reich alemán son buena muestra de ello, sin olvidar los sucesos acaecidos en Hungría y, después, en Checoslovaquia. En los años posteriores a 1960, el t. ha alcanzado dimensión internacional, de carácter netamente diferenciado al precedente: secuestros de personas investidas de inmunidad diplomática, los secuestros de aeronaves, etc., son empleados no ya como arma de lucha, contra un grupo o nación, sino como medio de atraer la atención de la opinión pública mundial hacia problemas sociopolíticos de orden interno.V. t: VIOLENCIA;REVOLUCIÓN.L. MENDIZÁBAL OSÉS.
BIBL.: V. ALBA, Los sudamericanos, Bogotá 1957; B. Z. GOLDBERG, Los judíos en la Unión Soviética, Barcelona 1957; A. GROSSER, Hitler, La presse et la naissance d’une dictadure, París 1955; J. CARMICHAEL, Histoire de la Révolution russe, París 1966.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.