Terapéutica II. Terapéutica Ocupacional. MEDICINA
Categoria:
Medicina
Concepto. Aunque la t. por el trabajo, por "el hacer", por la ocupación, es una costumbre muy antigua, el mundo anglosajón ha incorporado recientemente al campo médico el concepto Occupational Therapy, con una delimitación y bases científicas concretas. En términos médicos, la T. ocupacional -y las voces más o menos sinónimas de ergoterapia, laborterapia, terapia ocupacional, etc- es una parte de la rehabilitación que tiene por fin la mejoría funcional del enfermo que padece un mayor o menor grado de invalidez, mediante la apropiada ocupación con actividades manuales, educadoras, creativas y de recreo. A la persona que realiza este tratamiento, habitualmente a las órdenes del médico rehabilitador, se la denomina "terapeuta ocupacional" (V. REHABILITACIÓN MÉDICA).También ha sido definida la T. ocupacional como "una actividad intencionada", con lo que se quiere resaltar la importancia práctica que tiene el lograr del enfermo su colaboración e interés en una determinada actividad que le ocupa su tiempo, ya que en estas condiciones es más fácil alcanzar los objetivos que se pretenden: psicológicos, físicos o prevocacionales; con éstos últimos se intenta descubrir las cualidades laborales del enfermo, en el caso de que su grado de invalidez aconseje un cambio de profesión. Otro enfoque de la T. ocupacional es considerarla como medio para la realización de ejercicios físicos terapéuticos.Origen y evolución. Las metas actuales de la T. ocupacional están como entretejidas con las de la rehabilitación. De hecho, la mayoría de los servicios de T. ocupacional forman parte de los departamentos de rehabilitación. Para comprender la importancia, desarrollo y popularidad de ambas ramas de la Medicina, interesa recordar su nacimiento y progreso hasta nuestros días. La rehabilitación actual ha nacido de la mano de los efectos terapéuticos del ejercicio. Me Auliffe sitúa los primeros datos de la T. por el ejercicio en China, ca. 1000 a. C., donde los sacerdotes taoístas prescriben unas posiciones corporales y ejercicios respiratorios para preservar de los malos sueños. Sin hacer referencia al mundo helénico y románico, pero ya con un sentidocientífico, en 1553 aparece el primer libro sobre el ejercicio, escrito por el médico español Cristóbal Méndez. A partir del s. xvi, los médicos empiezan a interesarse cada vez más por las cualidades terapéuticas del ejercicio, pero es necesario llegar a la II Guerra mundial para que cristalice la especialidad médica de la rehabilitación.La rehabilitación cobra de inmediato un alto vuelo en sus fines y medios. En efecto, esta rama de la Medicina pretende colocar al enfermo en el límite mínimo de su incapacidad y en la frontera máxima de sus posibilidades; y trata de dar al enfermo que padece cualquier grado de invalidez la independencia en el terreno físico, mental, social y económico. Su campo de acción es la persona con cierto grado de invalidez, sea el que fuere el sistema, órgano o aparato por el que presenta esa invalidez. Para lograr sus fines cuenta con la vertiente terapéutica que le prestan una serie de ciencias auxiliares -Neurofisiología, Psicología, Sociología, Derecho laboral, etc- entre las que destaca, como es natural, la Cinesiología (versión actual del ejercicio terapéutico y que estudia las funciones del aparato locomotor en cuanto a la vida de relación) con su aplicación curativa, la Cinesiterapia (V. MASAJE). En la Cinesiología, tan ricamente alimentada con los modernos avances de la Física, la Mecánica y la Biología, confluyen numerosas facetas de la actividad médica contemporánea, una de las cuales es la T. ocupacional.La evolución histórica de la T. ocupacional es confusa en sus comienzos, ya que no es posible precisar el nacimiento de la antiquísima costumbre de tener "ocupado" con algo al enfermo. Para nosotros, hay tres hitos importantes en la configuración de la moderna T. ocupacional: las ideas del humanista Juan Luis Vives (v.), el influjo de Pinel en la implantación de talleres de laborterapia en los manicomios, y las dos Guerras mundiales, por el elevado número de inválidos que han provocado.Indicaciones. La prescripción de la T. ocupacional por parte del médico presupone el diagnóstico previo de la enfermedad, y aunque su realización material debe quedar a cargo del terapeuta ocupacional "según arte", éste debe recibir del médico la indicación precisa de lo que se pretende lograr con la T. ocupacional: la función que deba restaurarse, qué articulaciones interesa movilizar, etc. En el caso de una cardiopatía con peligro de descompensación, p. ej., debe indicarse el peligro y señalar la duración de las sesiones. La T. ocupacional no debe prescribirse en aquellas enfermedades que son incurables y necesariamente progresivas, a no ser que la función que se pretenda conseguir se clasifique entre las reeducables en un enfermo determinado; de lo contrario, se aumentaría el sentido de frustración. En los casos de lesiones neurológicas irreversibles, en los que no cabe esperar la recuperación de la función a través de los mismos engramas neuromusculares, se debe intentar el desarrollo alternante de otras vías que hasta entonces no se habían utilizado.En general, la T. ocupacional se prescribe: a) Como tratamiento específico para la restauración de la función física, para aumentar el movimiento articular, la fuerza muscular y la coordinación psicomotriz. b) Para enseñar las actividades de la vida diaria, tales como: vestirse, aseo, comer, desplazarse, escribir, etc. Con este fin se utilizan mecanismos muy ingeniosos, como mangos especiales para la utilización de cubiertos de mesa o para calzarse cuando la mano no llega al pie, un alambre en la frente a modo de unicornio para pasar las páginas del libro en pacientes que no pueden mover las extremidades superiores, etc. c) Para enseñar al paciente el uso de aparatos y prótesis en las extremidades superiores. d) Como tolerancia al trabajo. Con el aumento de las sesiones de trabajo se pone a prueba la resistencia a la jornada laboral futura. e) Como medida para ayudar al paciente a aceptar de forma constructiva un largo periodo de hospitalización o convalecencia. f) Para evaluación prevocacional cuando el enfermo tenga que cambiar de profesión, y después de haber agotado todas las posibilidades de adaptación a su antiguo trabajo (por medio de cambios accidentales de máquinas, mesas de trabajo, espacios, barandillas, rampas y pasillos para la utilización de sillones de ruedas, etc.). En estos casos se enseña al paciente a sacar el mayor rendimiento laboral posible de su nueva situación invalidante. g) Para ayuda al ama de casa. A veces es necesario introducir cambios en fregaderos, cocinas, suelos, interruptores, llaves de gas, etc. Cuando estos cambios se hacen adecuadamente, el ama de casa puede seguir desempeñando la misma función de antes en muchas ocasiones.Terapeuta ocupacional. El organismo internacional que rige la orientación de la T. ocupacional es la World Federation of Occupational Therapits (Federación Mundial de Terapeutas Ocupacionales), que establece que la enseñanza del terapeuta ocupacional dura tres años y los estudios comprenden Neuroanatomía, Fisiología, Psicología, Medicina, Cirugía y Psiquiatría. El terapeuta ocupacional puede trabajar en hospitales generales, psiquiátricos, ortopédicos e infantiles, en centros de rehabilitación, sanatorios antituberculosos, centros diurnos, residencias de ancianos, escuelas especiales y domicilios.V. t.: REHABILITACIÓN MÉDICA.S. HERNÁNDEZ CONESA.
BIBL.: S. HERNÁNDEZ CONESA, Valores socio-económicos de la rehabilitación en Luis Vives, "Rev. Iberoamericana de Rehabilitación Médica" (1969); R. HERNÁNDEZ GóMEZ, El núcleo doctrinal, ib.; S. LICHT, Terapéutica por el ejercicio, 2 ed. Barcelona 1970; A. McELROY, The Advantages and Disadvantages of Combined Training in Physical and Occupational Therapy in the Emerging Countries, en ISRD-Proceeding o/ the Tenth World Congress, Wiesbaden 1966, 328; F. W. RATHKE, El niño espástico, Barcelona 1969; K. VINDEN, Tratado de Rehabilitación médica, II, Barcelona 1967, 507; ID, Terapéutica ocupacional en la hemiplejía, en R. G. MAs, Hemiplejías, Barcelona 1968C. B. WYNN PARRY, Rehabilitación oj the Hand, 2 ed. Londres 1966.
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