Televisión I. Tecnologia. TECNOL.
Categoria:
Tecnología
T. es la transmisión de imágenes (animadas o no) y su correspondiente reproducción simultánea a distancia, por medios electro-mecánicos. El proceso es el siguiente: la escena se capta por una cámara especial, que contiene el dispositivo de exploración, mediante el cual se descompone la escena en las llamadas líneas. Las variaciones luminosas que acusa cada línea explorada se convierten en variaciones eléctricas, y estos impulsos modulan la onda portadora de radiofrecuencia con que se realiza la transmisión inalámbrica. Aun cuando la imagen se divide en numerosas líneas, la fotocélula de la cámara recoge las variaciones luminosas a lo largo de una línea cada vez, comenzando por el margen superior y avanzando hasta el margen inferior. Para que estas líneas puedan recomponerse fielmente en la estación receptora debe emitirse una determinada pulsación eléctrica a cada final de línea. Asimismo, debe emitirse otra señal parecida para dar noticia de que la exploración de cada imagen completa o cuadro ha quedado integrada. Los impulsos eléctricos de limitación se llaman señales de sincronismo. Las variaciones de luz y sombra de cada línea de la imagen están representadas por señales de video o video-señales.1. Sistema de emisión. Es bastante complejo; se incluyen: proceso de captación de la imagen, equipos de estudio de t., transmisores y antenas.a) Tubos captadores de imágenes. El primer sistema de captación de imágenes (1927) estaba constituido por una fuente de luz intensa que iluminaba el sujeto, frente al cual giraba un disco de Nipkow (v. II, 1). La luz reflejada en el objeto, después de pasar por las perforaciones de un disco, incidía sobre unas células fotoeléctricas de cesio, que convertían las iluminaciones recibidas en señales eléctricas. En 1929, Vladimir Zworykin (v. II, 1) construye el primer dispositivo electrónico, sin partes móviles, para convertir la imagen óptica en señales electrónicas. A este tubo se le llama iconoscopio (fig. 1). El papel más importante del iconoscopio lo juega una placa de material aislante, cubierta por granos muy pequeños de cesio y plata. Cada grano está aislado de los contiguos, que cubren la placa, sobre la cual se enfoca ópticamente la imagen a transmitir. Cada elemento de ésta se corresponde con uno de los granos de cesio y plata, que al recibir la luz emiten electrones, cuya cantidad por cada grano de la placa es variable según la luz que incide sobre cada elemento de cesio y plata; es tanto mayor cuanto más intensa es la luz.Después de la emisión de electrones provocada por la luz que ha incidido sobre la placa, cada grano de ésta queda cargado positivamente; la carga depende del número de electrones emitidos. En la cara opuesta de la placa aislante cubierta por los granos de plata y cesio se encuentra la placa de señal, metálica, en la que se induce una carga negativa igual a la positiva de los granos de plata, cuya magnitud es igual a la totalidad de las cargas de los granos.Un haz de electrones finos, producido por un cañón electrónico, barre la cara sensible a la luz, neutraliza las cargas positivas de los granos de plata y produce una variación en la carga negativa de la placa de señal. Las variaciones de carga se relacionan con las intensidades de luz recibidas por los elementos de plata-cesio, lo que da la imagen enfocada sobre la placa en forma de variaciones de carga. La placa de señal se conecta externamente a un circuito amplificador, que recoge y amplía las señales electrónicas en que se ha transformado la imagen óptica constituida en la cara sensible.El iconoscopio se mejora con el iconoscopio de imagen (fig. 2), en el que la imagen óptica se forma sobre una placa transparente, fotocátodo; los fotoelectrones desprendidos, convenientemente enfocados, son los queinciden sobre el mosaico. La principal ventaja de este tubo es su sensibilidad, muy mejorada con respecto a la del iconoscopio. Ambos tubos presentan el inconveniente de la exploración oblicua del mosaico, que complica los circuitos que proporcionan las señales necesarias para las exploraciones vertical y horizontal, a fin de que ambas sean regulares con respecto al mosaico. Además, la exploración oblicua produce emisiones secundarias, que se traducen en sombras en la imagen reproducida, difíciles de evitar.Los inconvenientes de ambos tubos se resuelven en parte mediante el orticonoscopio (orticón), que emplea un mosaico (fig. 3) en el que tanto la placa soporte como las células o granos fotomisivos que la recubren son transparentes, lo cual permite proyectar la imagen óptica por una cara y realizar la exploración electrónica por la cara opuesta, que es la sensible a la luz. El haz explorador se forma en un cañón electrónico, situado en el extremo opuesto del tubo al que contiene el mosaico. Entre el cañón y el mosaico se colocan los electrodos necesarios para la aceleración y el enfoque del haz.Las ventajas de este tubo son importantes. Se obtiene una salida bien definida para las zonas negras de la imagen. No se producen falsas señales por emisión secundaria, y la sensibilidad es algo superior a la de los iconoscopios. Sin embargo, el tubo es inestable en su funcionamiento se incide mucha luz sobre el mosaico, y para objetos en movimiento rápido las imágenes resultan borrosas. Las mejoras para reducir los elementos negativos del orticón han dado lugar al orticón-imagen (fig. 4), en el que, además de perfeccionarse los elementos fotosensibles, un fotomultiplicador ha multiplicado la sensibilidad del tubo por 10, con lo que se consigue un tubo adecuado para obtener buenas imágenes con niveles bajos de iluminación. La sensibilidad de este tubo es comparable a la del ojo humano.Hay otros tubos de cámara, basados en las propiedades fotoconductivas de ciertos materiales, de construcción más sencilla, aptos para aplicaciones dentro de la t., tales como el vidicón y el plumbicón. El vidicón (fig. 5), por su fundamento fotoconductivo, no es apto para reproducir imágenes de objetos con movimiento rápido; sirve, sin embargo, para la observación a distancia de procesos industriales y, en general, cuando no es probable que el objeto tenga un movimiento rápido. La estructura del plumbicón es muy semejante a la del vidicón, pero los materiales de que está hecho proporcionan una calidad de imagen comparable a la del orticón, sin los inconvenientes del vidicón. La calidad de imagen y su sensibilidad hacen que este tubo se emplee casi exclusivamente en las cámaras de color, así como en la toma de imágenes con ayuda de rayos X.Para aplicaciones militares inicialmente y para cámaras de color en la actualidad, se ha desarrollado un SEC (Secondary Electron Conduction) vidicón, mediante el cual se consiguen buenas imágenes con niveles de iluminación tan bajos como 10 bujías-pie. La respuesta de este tubo a los colores es más uniforme que la del plumbicón y la del vidicón. La investigación se dirige a la obtención de un dispositivo de estado sólido, cuyas funciones de captación de imágenes y su transformación en señales electrónicas sean las mismas que las de los tubos de cámara de vacío.b) Equipos de televisión. Los principales elementos de los equipos usados en los estudios de t. son: la cámara tomavistas, el mezclador y el magnetoscopio. Las señales captadas por las cámaras del estudio (pueden ser tres o cuatro cámaras) se envían primeramente a una dependencia de control, en donde un operador cuida de la calidad de las imágenes, reproducidas en pantallas. El operadortiene a su disposición los mandos necesarios para controlar las tensiones aplicadas a los tubos de cámara, así como para actuar sobre los amplificadores, a fin de que las señales de salida tengan la amplitud y la forma requeridas. En la siguiente fase, las señales pasan al mezclador, en el que se seleccionan, de entre las imágenes captadas por las cámaras, las más adecuadas en cada momento; también se puede efectuar la mezcla con imágenes procedentes de objetos exteriores al estudio. La imagen que sale del mezclador se emite o se registra en cinta magnética.Las señales de sonido captadas por los micrófonos del estudio se envían a una mesa de control y mezcla situada en el recinto de control de sonido, en el que hay además uno o varios platos giradiscos y magnetofones, cuyas salidas se conectan también a la mesa de mezcla. El sonido resultante se envía, junto con la imagen seleccionada, al transmisor o al equipo de registro.Los magnetoscopios son equipos en los que se registra la imagen y el sonido en una cinta magnética. Permiten que los programas sean producidos y registrados con anticipación a su emisión.En los centros de t. las señales procedentes de los estudios llegan a un control general, que selecciona la imagen y el sonido finales que han de transmitirse; sirve también de centro de conmutación entre las señales interiores y exteriores. En esta dependencia se encuentra el equipo generador de sincronismo, en el que se producen impulsos de duraciones, amplitudes y frecuencias bien definidas, que tienen por objeto que los barridos horizontales y verticales de los tubos se efectúen sincronizados y en fase. Las señales gobiernan los osciladores que llevan los equipos para efectuar los barridos de exploración, de forma que el funcionamiento de todos ellos está regulado por dichas señales. También originan unos impulsos llamados de borrado, que impiden que se vea sobre la pantalla el paso del haz electrónico desde el final de una línea al comienzo de la siguiente, y desde la parte inferior de un cuadro a la superior o comienzo del próximo. La forma de estos impulsos es rectangular, y su duración, amplitud y frecuencia de repetición definen el sistema de t. empleado. Se tienen, además de las anteriores señales, los impulsos igualadores, que en el conjunto general aparecen inmediatamente antes de los que gobiernan la exploración de las líneas, que permiten que el haz electrónico comience a explorar la imagen en la esquina superior izquierda y en el centro de la parte superior alternativamente.Las señales de sincronismo se agregan a la señal de video, constituyendo así la señal completa de imagen, que se envía al transmisor y es recibida por los receptores de t., en los cuales se separan los sincronismos, y con ellos se gobiernan los osciladores que producen las deflexiones de imagen del televisor, resultando así estos barridos perfectamente sincronizados y en fase con los correspondientes de los tubos de cámara situados en los estudios.c) Transmisores y antenas. Las señales de t., compuestas de imagen y sonido, se emiten mediante dos transmisores independientes, englobados en una misma unidad. La forma más común de modulación de los transmisores es la de amplitud para la imagen y de frecuencia para el sonido, pero varía con el sistema de t. empleado.La banda de frecuencia ocupada por una emisión de imagen y sonido se denomina canal. Dentro del margen de frecuencias que ocupa un canal de t., la frecuencia portadora de la señal de sonido y la separación entre ambas es una cantidad constante e independiente del tipo de canal. Los canales se agrupan en bandas. Dos de éstas abarcan frecuencias de VHF (desde 48,25 MHz a 217,25 MHz, y desde 53,75 MHz a 222,75 MHz para las portadoras de imagen y sonido respectivamente) y UHF (desde 471,25 MHz hasta 495,25 MHz para la portadora de imagen, y desde 476,75 MHz a 500,75 MHz para la portadora de sonido).El transmisor de sonido es igual al utilizado en la radiodifusión: v. RADIO (TECNOLOGÍA). En el transmisor de imagen, debe cuidarse el paso modulador y los pasos que manejan las señales de video, ya que debido al gran espectro de frecuencias ocupado por dichas señales, espreciso adoptar precauciones para que la respuesta de dichos pasos sea la adecuada, sin distorsiones. Para conseguir la frecuencia final de emisión en ambas secciones se usa un oscilador controlado, de cristal, de máxima estabilidad.Modernamente, se ha modificado la constitución de los equipos emisores de t. (fig. 6). Las frecuencias finales de emisión se obtienen por medio de dos osciladores que trabajan a una frecuencia media (sobre los 30 Mc/ seg.), llamada frecuencia intermedia, sobre la que se realizan las modulaciones por las señales de imagen y de sonido en las respectivas secciones del transmisor. Después de dichas modulaciones, un segundo oscilador produce una señal que, mezclada con la ya modulada anteriormente, da la frecuencia correspondiente a la final de emisión; después, mediante un amplificador, se alcanza la potencia de salida.Las antenas de emisión de señales de t. son de molinete y de paneles de dipolos. El primer tipo es una antena que radia en todas las direcciones, según un plano horizontal; está formada por varias secciones iguales, montadas sobre el mismo mástil. Unos elementos, repartidores, distribuyen a todas las secciones la potencia dada por el transmisor. Los paneles de dipolos emiten la energía en una dirección, perpendicular al plano en que están montados. Para cubrir todas las direcciones con esta clase de antenas, se necesitan tres o cuatro paneles, dispuestos simétricamente alrededor de un mástil soporte. Con esta clase de antenas se puede radiar más energía en una determinada dirección que en las restantes, variando la cantidad de potencia que alimenta a uno o más paneles con respecto a los demás. Igual que en el anterior tipo, los "repartidores" realizan la misma función. d) Repetidores de televisión. Los emisores de t., debido a las frecuencias de emisión con que operan, necesitan, para cubrir una extensa geografía, una serie de transmisores secundarios, unidos con la estación central mediante microondas, lo que asegura una alta calidad en la recepción de la señal de t., dentro de su área de cobertura, pero su costo es muy elevado, y para su mantenimiento se precisan numerosos técnicos. Para solucionar este problema, se han instalado repetidores, que reciben la señal de t. radiada por un transmisor y la retransmiten a su vez, ensanchando así el área cubierta. En la fig. 7 se representa el diagrama de una estación repetidora, cuyas ventajas son: no necesitan enlace de microondas que les suministre la señal de t., su diseño y construcción son económicos y por su funcionamiento automático no requieren personal.Se distinguen tres clases de repetidores: de ampliación directa de la señal recibida sin cambio de canal; de demodulación de video y audio y retransmisión en diferente canal por medio de un transmisor; y de conversión del canal de entrada a una frecuencia intermedia para una posterior conversión a otro canal y consiguiente radiación. Las estaciones repetidoras se sitúan en los puntos más altos, próximos a la zona que van a servir, y consisten en: antena receptora, unidad de control, unidad y antena transmisoras. Necesitan una estructura soporte de antenas y la correspondiente alimentación de corriente alterna o continua. Suelen utilizarse en cada emplazamiento dos repetidores conectados en paralelo, de modo que si uno de ellos se avería el otro entra automáticamente en servicio.2. Aparato receptor. Convierte las ondas electromagnéticas, producidas por el emisor y transmisoras de información, en imágenes y sonidos perceptibles por los sentidos humanos. Tal receptor debe cumplir distintas funciones para convertir las señales de t. recibidas en una imagen satisfactoria. Las más importantes son: 1) Seleccionar la señal deseada, mediante sintonía, dentro de la gama de frecuencias existente. 2) Seleccionar igualmente el programa de sonido correspondiente a la estación de emisión y que llega al mismo tiempo y sobre la misma antena. 3) Amplificar y separar las señales en canales, de modo que las ondas de audiofrecuencia amplificadas, relativas al programa sonoro, puedan aplicarse al sistema de audiofrecuencia, y los impulsos de video (señales que corresponden a la imagen) puedan modular el haz electrónico de un tubo de rayos catódicos. 4) Contener los circuitos de control de enfoque y brillo del tubo de rayos catódicos. 5) Incluir osciladores de exploración que produzcan las deflexiones necesarias para la función exploratoria. 6) Conseguir el sincronismo de los circuitos de deflexión, utilizando al efecto los impulsos sincronizadores que se mezclan con las señales de video en el transmisor; se debe contar con los filtros especiales para separarlos.a) Elementos de un receptor de televisión. La fig. 8 muestra las partes principales de un receptor de t. e indica también cómo se relacionan los elementos básicos del equipo. Para evitar el uso de dos sistemas de antena y dos receptores, uno sintonizado a la imagen visual y el otro al programa sonoro, se utiliza un sistema combinado con un solo control para ambos programas. Esta sintonía monocontrol asegura la recepción armónica del programa visual y sonoro.En la fig. 8, la señal del emisor recogida en la antena es amplificada por el amplificador de radiofrecuencia a y desdoblada, en sus componentes sonora y de video, en un circuito mezclador, o conversor, b, mediante heterodinización con el oscilador local c. Las componentes se hacen pasar por dos canales independientes. La señal con modulación audiofrecuente pasa por el amplificador de frecuencia intermedia d, el detector e, el amplificador de audiofrecuencia f, y, por último, es reproducida en forma audible por el altavoz g. La señal modulada con videofrecuencia parte del conversor b y pasa por el canal de video, que incluye el amplificador de frecuencia intermedia de video h, el rectificador i, el amplificador’ de video m, y el tubo de rayos catódicos n. La señal de video incluye también los impulsos de sincronización que pasan por los filtros k y l, comunicados con los circuitos de deflexión vertical y horizontal del tubo n. La fuente de alimentación para los canales de audio y video-frecuencia se representa por o.b) Formación de la imagen en el receptor. Las imágenes se forman por la acción de un punto luminoso en movimiento, que debe ser gobernado en intensidad (brillo) y posición. El hecho de que esta doble función pueda ejercerse en un tubo de rayos catódicos determina la importancia de éste. En la fig. 8, el rayo catódico se genera del modo acostumbrado (aceleración de los electrones emitidos por la placa catódica) en el tubo n, mediante tensiones obtenidas de la fuente de alimentación o. El rayo se mueve rápido, a través de la pantalla fluorescente, y horizontalmente por la acción de las potenciales de exploración horizontal del oscilador e, y verticalmente, a menor velocidad, por las tensiones del oscilador de exploración vertical k (k y I son osciladores de base de tiempo lineal). En EE. UU., las frecuencias en las que tienen lugar estas exploraciones son de 13.230 c/seg. para la de línea (con la que se realiza la exploración de las líneas horizontales) y 60 c/seg. para la de campo (la que proyecta la sucesión de imágenes para reproducir el movimiento de los sujetos captados por la cámara). Como resultado de los desplazamientos del punto luminoso aparece un rectángulo de luz sobre la pantalla fluorescente. Si el punto está bien enfocado, las líneas individuales que constituyen el rectángulo son perceptibles separadamente. Se requiere que tales líneas no se encuentren ni superpuestas ni separadas en exceso.¿Cómo y en qué orden son explorados los distintos puntos de la imagen? Como con el facsímil (transmisión de imágenes fijas a distancia), son explorados línea por línea. Para que ningún detalle de la dimensión mínima (0,5 mm.) corra el riesgo de hallarse entre líneas y pasar inadvertido, es preciso que éstas no estén separadas una distancia superior. Luego, si la imagen tiene 30 cm. (dimensión corriente) se necesitan 600 líneas, o sea, 2 por mm. El número más comúnmente adoptado es de 625 en Europa, y 525 en EE. UU. El tubo de rayos catódicos tiene como características destacables: su haz puede ser transformado en luz, enfocado en haz estrecho, deflectado según las líneas de exploración, y, sobre todo, modulado. La última característica es variar la intensidad del punto luminoso a medida que se desplaza, de tal forma que sobre ciertas áreas el punto se atenúa para producir las zonas más oscuras de la imagen, mientras que en otras partes alcanza su máxima brillantez. La tensión que originan estas variaciones es producida por la rectificación de la salida del amplificador de frecuencia intermedia de video h (fig. 8) y la aplicación de la tensión resultante a la grilla de modulación del tubo de rayos catódicos, a través, por lo general, de un amplificador suplementario m (fig. 8). El valor requerido para esto (modular el rayo catódico normal y producir las gradaciones de brillantez luminosa necesarias para la producción de la imagen) varía sobre los 30 V (para el límite inferior).c) Antenas de recepción. La antena de t., colocada a la mayor altura posible, se conecta al receptor mediante un doble conductor o un cable coaxial. Un aumento de 6 in. en la altura proporciona las ventajas de una etapa adicio-, nal de amplificación en el receptor, y al mismo tiempo reduce el nivel de interferencia. Una colocación favorable reduce asimismo la tendencia a la llegada de las señales por rumbos múltiples. Este efecto se debe a la recepción de señales del mismo transmisor, no sólo a través de un camino directo, sino sobre trayectorias diversas después de haberse producido reflexiones desde edificios u otras estructuras. El tipo más común es la antena doblete (o dipolo), acompañada de una bajada de doble conductor. Cada parte de esta antena capta una cierta señal. Si las señales de ambos lados de la antena son de igual magnitud y se hallan en fase, ambos potenciales hacen circular corrientes por el doble conductor de bajada y se compensan por oposición en la bobina de entrada, de modo que no se transfiere señal alguna al receptor. Tal condición se cumple aproximadamente en el caso de todas las longitudes de onda que son considerablemente más largas que el doble de la longitud física de las secciones de la antena.La tensión en una varilla del dipolo a (fig. 9) se encuentra fuera de fase con la tensión presente en la segunda varilla, dado que los extremos de ambas están separados a media longitud de onda. Esta diferencia de fase es transmitida a ambas mitades de la bobina b por la bajada equilibrada, de modo que el potencial a través de una mitad de la bobina b está en oposición con la de la otra mitad. Como ambas mitades están invertidas entre sí, se suman sus potenciales produciendo un campo en fase. En algunos casos, puede resultar conveniente sintonizar esta bobina de antena en el receptor con objeto de mejorar las condiciones de transferencia de tensión para varias frecuencias. Al sintonizar este circuito, sin embargo, el condensador debe hallarse equilibrado también con respecto a tierra, de modo que cada conductor de la bajada entregue igual energía a la entrada del receptor. Los ruidos producen menos inconvenientes, cuando se hace uso de una amplificación de radiofrecuencia de alto nivel. El término ruido, en este caso, se refiere a la interferencia que da lugar a una imagen moteada, o sea, manchada en diversos puntos.Las antenas usuales son más complicadas que la dipolo, que consta de una simple varilla metálica de longitud >,/2 (X es la longitud de onda del campo electromagnético producido por el emisor), cortada por su mitad y conectada en este punto a los bornes de entrada. Esto se debe en gran parte a la necesidad de aumentar la señal recibida por el receptor para facilitar el trabajo de las etapas de alta frecuencia y disminuir la mala influencia del ruido y los parásitos; también es necesario concentrar las ondas recibidas sobre el dipolo conectado al receptor.Una modalidad de antena que se impone es la colectiva, debido a sus ventajas económicas y estéticas. Lo primero que se podría pensar es construir una sola antena bien estudiada que alimente a todos los receptores en paralelo. Este procedimiento es, de hecho, inadmisible, pues originaría debilitamientos e interacciones entre los receptores, que conducirían antes o después a pequeñosconflictos. Para hacerlo factible, basta con instalar en la base de la antena un amplificador de alta frecuencia que libere una señal más potente, capaz de ser ampliamente distribuida. Este tipo de recepción se llama "colectiva". La señal distribuida es, a veces, la de videosalida de un modulador.3. Televisión en color. Permite obtener imágenes en color. En este caso, además de la iluminación de cada uno de los puntos de la pantalla, se comunica al receptor su tonalidad exacta. El número de tonos es casi infinito, pero cualquier color (v.) puede obtenerse a partir de tres fundamentales convenientemente combinados (azul, verde, rojo).Si en la t. en blanco y negro, la única información relativa a un punto dado era su luminosidad, ahora se necesitan tres datos distintos. Según el procedimiento de transmisión, cada color se descompone en tres fundamentales, y dosificados de tal modo que la mezcla de los mismos regenera el color original, o bien se forman, mediante un simple montaje, tensiones que corresponden a la luminancia, a la tonalidad y a la saturación. Este segundo sistema ha servido como principio básico de los métodos de transmisión actuales de la televisión.Independientemente del procedimiento, la imagen luminosa captada por el objetivo es enviada, mediante un juego de espejos semitransparentes (fig. 10), a unos cristales filtrantes coloreados, uno azul, otro verde y otro rojo. Las tres imágenes resultantes son analizadas y convertidas en señal de t. por tres tubos fotoeléctricos de cámara, en los que los barridos de los tres haces de electrones son sincronizados; un mismo punto de la imagen es, pues, analizado tres veces simultáneamente. El receptor debe utilizar las señales recibidas para reconstruir la imagen multicolor. En un principio, los modelos de receptor tenían tres tubos de rayos catódicos, cuyas pantallas estaban cubiertas de fósforos sensibles, de diferente manera, al impacto de los electrones, produciendo uno imagen azul, el otro verde y el tercero roja (cada tubo funcionaba según el mismo principio que los de blanco y negro). Estas tres imágenes se combinaban mediante un juego de espejos semitransparentes análogos a los de la cámara, de modo que el observador los veía superpuestos; el ojo realizaba la síntesis de las luces emitidas en cada punto. El inconveniente de este receptor se basaba en sus excesivas dimensiones. Para remediar esto se construyó el tubo, tipo shadow mask, capaz de formar sobre una sola pantalla las tres imágenes fundamentales, imbricadas tan finamente que el ojo no las distingue, no percibiendo más que la mezcla de las tres luces (fig. 11). El color de cada punto de la imagen resulta de la suma de las radiaciones emitidas por tres elementos de fósforo distintos y muy próximos. Para esto es necesario que cada elemento sea excitado por la señal procedente del tubo de la cámara que corresponde a su color.El receptor contiene tres cañones de electrones, uno guiado por la señal azul, el segundo por la verde y el tercero por la roja. Cada uno de ellos "ve" el mosaico fosforescente de la pantalla a través de los agujeros (alrededor de 300.000) de una pantalla metálica colocada entre él y el mosaico (fig. 11). Si el punto visto desde uno de los cañones está recubierto con un fósforo de luminiscencia azul, y si lo está igualmente para el verde y el rojo, cada conjunto de tres puntos que corresponde a un agujero de la placa se comporta como tres fuentes luminosas muy próximas, cuyo impulso luminoso depende de la intensidad del haz electrónico que cada uno recibe de su propio cañón. El ojo del telespectador (situado a una distancia normal) integra las tres emisiones luminosas simples en una compuesta.Los dispositivos de barrido son idénticos a los del televisor en blanco y negro. La emisión de la t. en color no es más difícil que en blanco y negro. Mediante la cadena habitual se enlazan cable, haz, emisor y parte de alta frecuencia del receptor, cada tubo analizador de la cámara y cada cañón de electrones del tubo imagen, cuidando solamente que las duraciones de la propagación a lo largo de los tres conductos sean las mismas. Tal procedimiento exige tres cables, tres vías de un haz hertziano y, por consiguiente, tres emisores distintos y tres canales, por lo que se buscó un artificio que permitiese una emisión en color, en la misma banda de frecuencia que en blanco y negro. El primero que se usó transmitía sucesivamente una imagen azul, una verde y una roja. Se cuenta entonces con la persistencia de la fosforescencia y de la impresión retiniana para hacer la síntesis; pero tal sistema no permitía la recepción en blanco y negro. En los procedimientos actuales se ha renunciado a transmitir tres informaciones de color análogas para analizar en cada punto de la imagen la luminancia, la tonalidad y la saturación. La colorimetría demuestra que a partir de las tres señales fundamentales emitidas por los tres tubos de la cámara se pueden formar otras tres señales, que son: la iluminación, la tonalidad y la saturación (crominancia). La señal de t. completa se compone de: una análoga a la de blanco y negro (la luminancia) y una oscilación auxiliar, cuya frecuencia no influya en la luminancia. Se han adoptado los siguientes sistemas de transmitir estas señales: NTSC, SECAM y PAL (v. 11, 3). En las figs. 12 y 13 se muestran: esquema de unidad móvil y circuito cerrado de t., respectivamente.J. A. BUJALANCE.
BIBL.: R. GUBERN, La Televisión, Barcelona 1965; M. S. KIVER, Fundamentos de TV en color, Barcelona 1966; M. BIBLOT, Tecnologie électronique et Télévision, París; F. ESTRADA VIDAL, Receptores TV transistorizadas, Barcelona 1971; R. GUILLIEN, La Televisión en color, Barcelona 1971; J. VÁZQUEZ DE ABARRATEGUI, Antenas, Barcelona 1971; Retransmisiones de Televisión en color por medio de satélites, "Bol. de Telecomunicaciones", Ginebra 1963; M. PÉREZ CALDERÓN, La Televisión, Madrid 1968.
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