Tecnología TECNOL.
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Tecnología
Estudia la técnica, y ésta se define como el conjunto de trabajos realizados con habilidad e ingenio para obtener resultados ventajosos, es decir, para la resolución económica de un problema relacionado con la obtención y producción de algo útil.Concepto. La historia de la humanidad está ligada con la evolución de las formas sociales y las estructuras económicas, íntimamente relacionadas con la renovación dela técnica; el hombre se sirve de ésta para dominar su medio ambiente, dentro del cual ha descubierto y aprovechado cuanto le es útil para su vida.El quehacer tecnológico, como reacción "sobre la Naturaleza" para adaptar el medio al hombre, se inicia para cubrir necesidades elementales, buscar cobijo y alimento, facilitar el desplazamiento y defenderse; además, para crear objetos que proporcionan comodidad y, por último, para alcanzar la satisfacción que supone superar dificultades. Con este objeto, el hombre piensa, inventa, investiga (V. INVESTIGACIÓN) y ejecuta actos encaminados a vencer cuantas dificultades se le presentan; el hombre hace la técnica, crea entre la Naturaleza y su ser algo que le separa y que le eleva, que le separa de los seres irracionales y le acerca a poner la realidad del cosmos a su servicio.La técnica es, pues, un ejercicio de la capacidad de hacer del hombre, que se plasma en un conjunto de actos técnicos con los que trata de reformar las circunstancias que le rodean, satisfaciendo ciertas necesidades, suprimiendo o menguando el azar y el esfuerzo que exige satisfacerlas. Su progreso ha contribuido a elevar el "nivel de vida" de la humanidad, aumentando su capacidad de consumo y pudiendo hacer más digno su trabajo (aunque en ocasiones se les acusa con razón a ciertas "técnicas" de deshumanizar el trabajo).Historia. La técnica se gesta desde el comienzo del hombre mismo. En la Prehistoria, el hombre trabaja la piedra para construir sus primeras armas, que utiliza en la caza y para su defensa, utiliza el fuego y lo aprovecha como manantial de luz, usa la aguja de coser y elabora las pieles para su vestido, para facilitar la supervivencia inicia los trabajos agrícolas y ganaderos.El invento o utilización de la rueda señala el principio de un mayor desarrollo mecánico, porque tras ella aparecen, p. ej., el carro y el torno del alfarero, y con ellos la mayor distinción de los oficios y el florecimiento de la técnica del artesano; paralelamente se inicia la metalurgia (v.), y se fabrican las herramientas del artesano, precursoras de la máquina (v.). Con los conocimientos suministrados por los artesanos, la actividad industrial y las investigaciones y especulaciones de filósofos, alquimistas y naturalistas, se llega al s. xix, caracterizado por el éxito de la máquina (v. INDUSTRIALISMO; REVOLUCIÓN INDUSTRIAL), y en gran parte por una ideología del "progreso" (v.), algo ingenua, ya que entiende a éste fundamentalmente de modo material (V. RACIONALISMO). El desarrollo del maquinismo define la existencia de técnicos, de "hombres con un repertorio peculiar de cualidades que no son las generales y naturales de los demás"."El sentido real de la máquina -dice Robert Dvorakradica en ser un hombre potencial, como si el hombre quisiera crear un superhombre más fuerte, más rápido, más resistente y más exacto que el mismo hombre que la crea". La máquina, que es la expresión más elocuente de la técnica, desplaza al hombre del puesto que había ocupado en la producción y dignifica su trabajo, porque él es el que la gobierna y controla, el que la perfecciona, para que produzca más y mejor haciendo al hombre sentirse capacitado para rendir más. El afán de superación coincide con la necesidad de buscar soluciones técnicas a la producción masiva de alimentos, para hacer frente al aumento de población, y coincide también con el deseo de dominar los elementos materiales para aprovecharlos en su beneficio. Estos pueden ser motivos que concentraron los elementos de producción para la fabricación masiva. La t. desplaza los procedimientos artesanos que proporcionaban una producción reducida y los sustituye por otros que permiten obtener más y mejor. La II Guerra mundial marca un hito en el desarrollo tecnológico. Mientras en el frente se disputa la hegemonía militar, en la retaguardia se entabla un duelo por producir en menos tiempo más y mejores medios bélicos. En la posguerra, con la adaptación de los medios de producción y de las conquistas técnicas, se generalizan los productos obtenidos y cambia el planteamiento de la t., porque si la demanda consumía cuanto se le ofrecía, a partir de entonces se crean necesidades para absorber los excedentes de producción, utilizando todos los medios disponibles, como son: publicidad, mejora de calidad y aumento de la capacidad adquisitiva. También, como consecuencia de las guerras mismas, entra más fácilmente en crisis el concepto decimonónico de "progreso", despertándose en muchos la clara conciencia de la necesidad primordial de un progreso moral y espiritual. De ahí que, de las ideologías de exacerbado racionalismo y materialismo, se pase más fácilmente a posturas de mayor realismo, que tratan de entender al hombre en todas sus dimensiones (V. REALISMO II).De todas formas, la nueva sociedad industrial que se crea tiende a caracterizarse por la búsqueda del bienestar (v.), en la que los conceptos de productividad (v.), racionalización de la producción y del trabajo (v.) e incremento y expansión del consumo (v.) constituyen los objetivos de la técnica en la denominada segunda revolución industrial. Dos aspectos íntimamente relacionados condicionan esta nueva encrucijada: el dominio de las directrices económicas, que marcan objetivos a la t., y el desarrollo de las técnicas para conseguirlos. Las primeras se inspiran en las leyes de las grandes dimensiones para la producción, que permiten beneficiarse de la "economía de escala" -aprovechando la reducción de los costes fijos de la fabricación, al ampliar suficientemente las unidades de trabajo- para: explotar integralmente los recursos naturales en las mejores condiciones, aplicar las técnicas más modernas, hacer frente a los nuevos mercados, investigar, recuperar económicamente energías residuales, y preparar los hombres y herramientas que exige el desarrollo. Estas líneas de actuación para la t. actual han obligado a replantear el problema de la capacidad de producción, vinculando la ubicación de las fábricas con el estudio de los mercados.Para el futuro se prevé un aumento de la capacidad fabril, el desarrollo a escala industrial de los procesos naturales y la explotación de nuevas fuentes de energía, como es la magnetohidrodinámica (v.) o magnetoplasmática. De nuevo habrá que replantear la política tecnológica que varíe su objetivo clásico de preparación de determinados productos por el aprovechamiento de la materia prima, para obtener algo que interese a una humanidad cada vez con mayores necesidades y más sensible a la publicidad. En cuanto al desarrollo de las técnicas en la época contemporánea, interesa destacar la velocidad con que se pasa desde el descubrimiento de los fenómenos a sus realidades técnicas, y el factor por el que se multiplica el alcance de los inventos. Entre el descubrimiento de la fisión del átomo (v.) y la primera bomba atómica sólo transcurrieron cinco años, y la potencia de ésta es seis millones y medio de veces superior a la de la pólvora de cañón. .Por otra parte, es signo definitorio de la época el lugar cada vez más destacado que ocupa la automación del trabajo (v. AUTOMÁTICA).La tendencia a la mecanización y automación induce a Regis Jolivet (v. bibl.) a preguntarse si no es el hombreel que está en vías de transformarse en una máquina automática; él responde que la máquina jamás podrá prescindir del hombre, puesto que no puede reemplazarle por completo, y que el resultado más cierto de la automación será, por una parte, liberar a los hombres de las funciones penosas y agotadoras que debía asumir y, por otra, crear condiciones de trabajo y de vida en las que los descansos aprovechables para la cultura personal sean cada vez mayores (v. ocio).Por otro lado, el desarrollo de la t. ha sido casi paralelo al de la contaminación atmosférica (v.). Uno de los problemas más graves planteados en nuestros días es el de la conservación del medio ambiente (V. ECOLOG.íA; NATURALEZA, CONSERVACIÓN DE LA). Como en situaciones anteriores análogas, no se duda que se llegará a soluciones satisfactorias, incluso se piensa que se transformarán en beneficios lo que hasta ahora eran inconvenientes.Fuentes. La civilización de hoy, en su aspecto tecnológico, es resultado de muchos esfuerzos que pueden ser considerados en función del origen de los logros: por una parte, de la acumulación de descubrimientos y experiencias adquiridas por la intuición y el agudo ingenio de nuestros antepasados, puestos en juego unas veces para satisfacer deseos personales y otras para crear unas artes, variadas e independientes entre sí, adaptadas a las necesidades de su momento histórico y a las de la sociedad de su tiempo; por otra, de la aplicación del método científico a la búsqueda de utensilios, instrumentos y máquinas capaces de vencer el conjunto de resistencias que a nuestro vivir opone el mundo que habitamos (v. METODOLOGÍA CIENTÍFICA).Las espectaculares conquistas de la técnica moderna se han acentuado al cambiar el método con que se adquieren los conocimientos, al pasar del método sólo empírico al racional, consustancial con la ciencia (v.). De ella ha captado su metodología, que ha hecho de la técnica de hoy una elaboración intelectiva, un mecanismo mental con fundamentos bien definidos, en el que el ingenio y la inventiva han pasado a ocupar un segundo plano. A este respecto Vian escribe: "Desde que la técnica se ha constituido como expresión del método científico, no hay otro procedimiento de lograrla que a través de la ciencia... que, sin embargo, no deja de ser -por lo que tiene de más y mejor conocer- expresión sublime de la capacidad de la mente humana, sino que, por el contrario, materializa su dignidad al hacer del conocimiento así logrado la causa prima de una vida mejor para sectores humanos cada vez más dilatados" (v. bibl.). Más adelante, refiriéndose a la dependencia de la técnica respecto a la ciencia dice: "Un desenvolvimiento sin aportación de ciencia conduce a una técnica viciosa por estática y desconecta al científico de las realidades inmediatas en que podría apoyarse, dedicándose a saber y averiguar cosas que, después de sabidas y averiguadas, no importan a la inteligencia ni a la memoria".Así, pues, la ciencia y la técnica modernas siguen idénticos métodos de investigación para alcanzar objetivos diferentes: el de la técnica, eminentemente práctico y de aplicación inmediata, mientras que la ciencia, motor de la t. y responsable, en último término, del desarrollo económico, despliega su impulso para lograr el conocimiento científico sobre la base de la unidad de la Naturaleza (V. CIENCIA II, 2).Investigación. Como medio para el progreso, la investigación (v.) está inseparablemente ligada a la técnica. En este sentido, ya señalaba Ortega que "actos técnicos no son aquellos en que hacemos esfuerzos para satisfacer directamente nuestras necesidades, sino aquellos en que dedicamos el esfuerzo primero a inventar y luego a ejecutar un plan de actividades que permite: 1° Asegurar la satisfacción de las necesidades, por lo pronto, elementales. 2° Lograr esa satisfacción con el mínimo esfuerzo. 3° Crear posibilidades completamente nuevas produciendo objetos que no hay en la naturaleza del hombre" (o. c. en bibl.). A estos puntos, que definen el objeto práctico de la investigación, se pueden añadir, para completarle, otros dos: 4° Estudiar un problema cuyo fin es un progreso en el conocimiento (v.) para su aplicación concreta o por el conocimiento en sí, puro y desinteresado. 5° Aplicar los conocimientos a la mejora de los productos o procesos conocidos.Para investigar, se aprovechan todos los métodos (v.) y todas las fuentes de información y trabajo, pero el llamado método experimental es el camino más fecundo para la t. (V. EXPERIMENTACIÓN CIENTÍFICA). Consiste en una combinación sucesiva, y en cierto modo cíclica y reversible, de experimentos, observaciones, inducciones y deducciones. La experimentación y observación permiten recoger hechos, éstos se relacionan entre sí y con los que ya forman el cuerpo de la ciencia, y el conjunto constituye las hipótesis (v.), que por inducción recogen zonas de conocimiento que están fuera de los hechos de partida. La confrontación experimental de los nuevos hechos observados permite elevar la hipótesis a tesis (v.) o teoría (v.) científica, o, en otro caso, modificarla o rechazarla para iniciar de nuevo el ciclo sobre supuestos inspirados en la experiencia acumulada.La ciencia experimental, de acuerdo con los resultados de la investigación, avanza ininterrumpida y rápidamente, mientras que el progreso de la t. se advierte de modo discontinuo, cuando presenta la realidad de un procedimiento nuevo de fabricación, que obliga a plantear la estrategia de su política económica a todas las industrias que acusan su incidencia. En cualquier caso, cada vez es más difícil distinguir hasta dónde llega la ciencia y dónde empieza la técnica; las técnicas forman hoy un conjunto bastante más complejo e importante que en el pasado. El desarrollo de la investigación aplicada, técnica o industrial, que une al método científico los procedimientos empíricos o semiempíricos para resolver problemas rápidamente, ha cambiado el modo de lograr el progreso, ya que ahora es la técnica la que provoca los descubrimientos científicos y utiliza los fenómenos antes de que se hayan comprendido, abriendo nuevos campos para el estudio de la ciencia (v. t. CIENCIA VII, 6).Implicaciones humanísticas. El progreso tecnológico preocupa a los humanistas sensibles y profundos, que tratan de comprender el pasado, vivir el presente y plantear el futuro de la humanidad. Ya al comienzo de la era técnica, Goethe escribía: "El creciente dominio de las máquinas me atormenta y me angustia. Avanza como una tormenta, despacio, lentamente; pero ya ha tomado una dirección, llegará y nos alcanzará con sus rayos". Ostwald Spengler también expresa su temor: "Todo lo orgánico sucumbe a la creciente organización. Un mundo artificial atraviesa y envenena el mundo natural. La civilización se ha convertido ella misma en una máquina que todo lo hace o quiere hacerlo maquinísticamente. Hoy se piensa en caballos de vapor. Ya no se ven y contemplan las cascadas sin convertirlas mentalmente en energía eléctrica. No se ve un prado lleno de rebaños pastando sin pensar en el aprovechamiento de su carne. No se tropieza con un bello oficio antiguo de una población todavía alimentada de savia primordial, sin sentir el deseo de sustituirlo por una técnica moderna".Más recientemente, Herman Kahn, en su obra The Year 2000, dice: "Prácticamente todos los cambios tecnológicos introducidos desde el comienzo de la era técnica han tenido consecuencias imprevistas. Nuestro mismo poder sobre la Naturaleza amenaza convertirse en un poder que no podamos controlar. Se presentan alternativas colosales, demasiado complejas, demasiado importantes y vastas para confiarlas sin riesgo al arbitrio de seres humanos falibles".No obstante, la técnica, por su propia naturaleza, no es buena ni mala; su bondad o maldad depende del uso que se haga de ella. El hombre debe ser educado para emplear la técnica en redimir a sus semejantes, aumentando el nivel de vida en mayores sectores de población, facilitando la adquisición de alimentos y vestidos, disminuyendo el dolor, repartiendo más equitativamente los bienes, etc. La victoria del tiempo y el espacio que suponen en último término los viajes espaciales puede ser, mejor que un motivo para desencadenar la violencia, un medio para unificar el mundo.Respecto a la influencia sobre la vida política del individuo, la mejora de las condiciones de vida se realiza más eficazmente por el camino de la enseñanza (v.) y educación (v.) y por el del desarrollo industrial que por el de la revolución política. A este respecto, dice Areilza: "La sociedad tecnificada, al dejar sin vigencia buen número de ideologías decimonónicas, tiende a convertir la vieja lucha de partidos del sistema democrático en competencia activa de programas y tendencias económicosociales no muy diferenciados, en lo esencial, aunque las tensiones y contiendas por el poder sigan vigentes en el dinamismo político del sistema" (v. bibl.).En conclusión, el avance de la ciencia y la t. puede llevar consigo una mejora en la condición humana. Es tarea de los individuos, con su personal progreso moral y espiritual (v. PERFECCIÓN; ASCETISMO II; etc.), hacer que el recto empleo de esas conquistas sirva para preparar un mundo más justo y más responsable, en el que desaparezcan los privilegios de clase y sea más fácil con vivir (v. MUNDO II, B; TRABAJO HUMANO VII; JUSTICIA IV; etcétera).V. t.: CIENCIA II, 2 (Ciencia y técnica); INVESTIGACIóN VI, 1.F. LÓPEZ MATEOS.
BIBL.: L. PERICOT, Las primeras técnicas humanas, "Revista IN" (Instituto Nacional de Industria) n° 30, 20 ss.; J. ORTEGA Y GASSET, Meditación de la técnica, Madrid 1959; F. DESSAUER, Discusión sobre la técnica, Madrid 1965; 1. FOURASTIÉ, Progreso técnico y progreso social, "Revista IN" n° 50, 35; H. GLASER, La era de la técnica, ib. n° 32, 67; A. VIAN ORTUÑo, La industria química y el desarrollo económico, "Rev. de la Univ. de Madrid" XII,47,709; O. SPENGLER, El hombre y la técnica, "Revista IN" n° 34, 69 ss.; R. JOLIVET, La automatización y el porvenir del hombre, ib. n° 30, 47 ss.; J. M. DE AREILZA, El progreso tecnológico y su repercusión en la política, ib. n° 31, 53 ss.; A. Tlmm, Pequeña historia de la tecnología, Madrid 1971; J. BARINI, Ciencia y tecnología, Buenos Aires 1968; H. J. MEYER, La tecniticación del mundo, Madrid 1966; J. WOOD KRUTCH, Un criterio moral para la ciencia, "Revista IN" n° 51, 51 ss.; J. M. DE LA FUENTE, Ideología y bienestar económico, ib. n° 45, 39; J. SANCHO GómEz, La cultura científica, ib. n° 43, 48 ss.; J. M. MÉNDEZ, Relaciones entre economía y ética, Madrid 1970; A. MILLÁN PUELLEs, Economía y libertad, Madrid 1974.
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