Tebas (grecia) HIST.
Categoria:
Historia
Antigua ciudad de Grecia, la actual Thivaí. Según la leyenda T. fue fundada por el fenicio Cadmos en la acrópolis denominada Roca Cadmea. Junto a ella construyeron sus casas los súbditos, y la localidad, Thébai, fije fortificada. Cadmos fue sucedido por la dinastía de Labdacidas. A este momento corresponden varios episodios conocidos por la tragedia griega como los de Edipo, Polinice y Esteocles, Antígona, la expedición de los Siete jefes aqueos (los Siete contra Tebas), etc. Se señala a T. como mítico lugar de nacimiento de Hércules.El nombre de T. recuerda el de la ninfa Teba. Debió de ser poblada en el Neolítico. Fue plaza fuerte micénica y centro comercial, lo que explica la leyenda de Cadmos. Fue destruida durante la invasión doria -se ha querido ver en ello la razón de la leyenda de los Epígonos, que alcanzaron el éxito que no lograron los Siete-, aunque esto no significó su abandono. Su historia durante la llamada Edad Media griega es poco conocida. Poco a poco debió de alcanzar predominio sobre las ciudades de Beocia. En el s. VII a. C. T. ostentaba la jefatura de la federación de aquéllas, aunque sin poder unificar Beocia debido a su rivalidad con Orcomenos y Platea. Esta última fue la causa de la rivalidad entre T. y Atenas. Durante la segunda guerra médica figuró junto a Persia y con ella fue derrotada en Platea (479 a. C.). T. fue cercada por los griegos y sus dirigentes filo-persas fueron ejecutados. La federación beocia fue disuelta.Durante la guerra del Peloponeso, T. fue aliada de Esparta movida por su odio a Atenas. Inició las hostilidades con un ataque, sin éxito, a Platea (431 a. C.). Durante la guerra sus tropas invadieron y saquearon varias veces el Ática y destruyeron Platea (427 a. C.). Los tebanos no aceptaron la llamada Paz de Nicias (421 a. C.) que, en cierto modo, representaba un retorno al orden de cosas anterior a la guerra. La victoria de Esparta y el desacuerdo en el tratado de paz (404 a. C.) -T., como Corinto, preconizaba una política dura y la destrucción de Atenas- la llevaron a alejarse de la alianza con Esparta hasta el punto de aliarse con Atenas y luchar -sin éxito- contra Esparta en la guerra de Corinto. La paz del Rey, o de Antalcida (386 a. C.), puso fin a esta guerra que, sin derrotas graves, significaba el fin de la hegemonía espartana en Grecia. El 382, en el curso de la guerra de Olinto, T. fue tomada por sorpresa por un ejército espartano de acuerdo con los oligarcas tebanos. La Roca Cadmea albergó durante algún tiempo una guarnición espartana. El 379 a. C. un grupo de demócratas de, mandados por Epaminondas, recuperó la ciudad, expulsó la guarnición espartana con apoyo de Atenas y reconstruyó la federación beocia disuelta el a. 386 como consecuencia de la paz del Rey. T. se alió con Atenas, que reconstruía su Liga Marítima, y se separó de la Liga el 371 a. C. por desacuerdo con las condiciones del tratado de paz con Esparta, que no quiso reconocer inmediatamente la federación beocia. Epaminondas y Pelópidas derrotaron a los espartanos en Leuctra (371 a. C.), primera gran derrota del ejército espartano. T. se alió con la liga arcádica, invadió el territorio de Esparta, aseguró la independencia de Mesenia (369 a. C.) y emprendió una política de expansión en Tesalia y Macedonia. Esta primacía de T. se ha considerado, con razón, meteórica. Duró mientras vivió Epaminondas y terminó con la muerte de éste en Mantinea (a. 362 a. C.).Desde entonces la historia de T. fue una sucesión de desastres. Su oposición a la política de Filipo de Macedonia, pese a la alianza con Atenas, la llevó al gran desastre de Queronea (338 a. C.), y una guarnición macedonia fue establecida en la Cadmea. Muerto Filipo, Tebas intentó recuperar su independencia luchando contra Alejandro y expulsando la guarnición forastera. La ciudad fue asaltada por las tropas de Alejandro. T. fue condenada por la Liga Helénica a la destrucción, sus habitantes vendidos como esclavos y su territorio repartido entre los vecinos. Sólo fue respetada de la destrucción la casa que habitara Píndaro. La ciudad fue restaurada algo más tarde (316 a. C.) por Casandro; poco después (307 a. C.) fue tomada por Demetrio Poliorcetes y destruida de nuevo el 291 a. C. A estas destrucciones hay que añadir las sufridas por su adhesión a la Liga Etólica, por las tropas romanas el 147 y, ya en el s. i a. C., por Mitrídates y Sila. En tiempos de Augusto era ya poco más que una aldea. En el s. II d. C., según Pausanias, la ciudad se reducía a la Roca Cadmea y unos pocos templos en la parte baja. Esta despoblación era común a la casi totalidad de las ciudades de Beocia. Durante la Edad Media se mantuvieron estas características del poblamiento. Sobre la Cadmea se alzaron nuevas fortificaciones. El 1311 el castillo fue tomado al asalto por la Gran Compañía aragonesa y T. incorporada al ducado de Atenas.No extrañará que tras la repetida serie de destrucciones y desastres la T. actual conserve pocos restos. Entre éstos hay que señalar los del palacio micénico -el palacio de Cadmos- y restos de las murallas antiguas de la Roca Cadmea, singularmente la puerta Proetida, una tumba micénica -llamada Kastellia-, que se utilizó más tarde como lugar de enterramiento cristiano. Puede recordarse también el templo de Apolo Ismenios, en un tiempo embellecido con esculturas de Escopas, hoy perdidas, y el acueducto, vuelto a utilizar en la Edad Media, que la tradición atribuía a Cadmos. Sin embargo, quizá los restos más evocadores de T. sean, aparte los del teatro, los de las siete puertas frente a las cuales lucharon los siete jefes argivos. Los hallazgos menores tampoco son numerosos. Entre los más notables figuran, sin duda, los procedentes de la ciudad micénica y una serie de estelas funerarias de época helenística y romana.ALBERTO BALIL.
BIBL.: F. BAULIER, Gréce, París 1953; G. GIANNELLI, Trattato di Storia Greca, 3 ed. Roma 1954; H. BENGTSON, Griechische Geschichte, Munich 1965; P. GRIMAL, L’Ellenismo e L’ascesa di Roma, Milán 1967; E. VERMEULE, Greece in the Bronze Age, Chicago 1964; E. MANNI, Demetrio Poliorcete, Roma 1951; M. ROSTOVZEF, Storia economica e sociale del mondo ellenistico, I, Florencia 1966; in, Historia social y económica del Imperio Romano, I-II, Madrid 1937.
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