Susa GEOG.
Categoria:
Geografía
Capital de Elam y cocapital del imperio aqueménida desde Dario I (52l a. C.). Se hallaba, como capital de Susiana, hoy Juzistan, al pie de los montes Zagros, a orillas del río Karje y no lejos del río Karun, en la extensión de la llanura mesopotámica al E del Tigris y hoy en territorio iraní. junto a sus ruinas se conserva una pequeña aldea con el nombre de Shush.Historia. Aunque los estratos más antiguos llegan casial 4000 a. C. no se puede hablar de historia de S. hasta la formación del reino elamita (v. IRÁN IV). Durante el I V y primera mitad del III milenio, S. depende de las ciudades sumerias, de las que es tributaria. Con la invasión acadia de Sumeria (v.) consigue su independencia; pero pronto se lanza contra Sargón I de Acad, que la somete. S. fue vasalla de las dinastías acadias y sufrió su influjo cultural, aunque siguiera teniendo reyes propios; desaparece la escritura protoelamita ante el empuje acadio y muchos de sus habitantes reciben nombres semitas (v. ACADIOS). Incluso los sellos de las ladrillos de algún templo son del rey acadio Naram-Sin. Por fin, su rey Puzur Isusinak logra la independencia y conquista Ur (v.), llevándose cautivo a su rey Ibi-Sin (ca. 2000), merced a la coalición con los amorreos de Mari. Larsa somete de nuevo a Elam hasta que Eparti (ca. 1860 a. C.) vuelve a independizarse, y muy pronto Elam se inmiscuye en la política turbulenta de la Mesopotamia del lI milenio (v. MESOPOTAMIA II). No es definitivo el dominio de Elam por los kasitas en el s. XVI a. C., pero Kurigalzu II (1345-24) somete a Susa.Por la documentación hallada en S. sabemos que el reino elamita estaba gobernado por un sukkal-mai, rey supremo; un sukkal de Elam y Simas, hermano menor del anterior, y un sukkal de S. o gobernador, hijo del sukkal mai. La sucesión en los cargos da un carácter matriarcal y matriarcal a esta monarquía.La decadencia babilónica fue aprovechada por Elam para enfrentarse a la dinastía kasita y, en el s. XIII a. C., conquista Babilonia (v.) y lleva a S. cuantas obras de arte pudieran ser fuente de la civilización mesopotámica. Pero Nabucodonosor I de Babilonia (ca. 1130 a. C.) aplastó a S., que no tardó en resurgir bajo la mirada condescendiente de Asiria, hasta que Asurbanipal (v.; 640 a. C.) acabó con la independencia de Elam.S. quedó enmarcada en el imperio aqueménida y fue cocapital muy bien comunicada (V. AQUEMÉNIDA, DINASTÍA). Tras la victoria y muerte de Alejandro Magno pasó de manos seléucidas (v.) a las de los partos (v.), hasta el resurgir persa de los Sasánidas (v.) en el 226 d. C. Destruida por una revuelta de origen cristiano en el s. IV, fue reconstruida y volvió a ser populosa y rica hasta casi el s. XIII, en que comenzó su despoblación. Hasta entonces fue famosa por los cultivos de caña de azúcar, cítricos y tejidos de seda.Arqueología. Loftus, en 1854, identificó e inició las excavaciones con poco éxito. Las primeras excavaciones se deben a los Dieulafoy, que descubrieron parte del apadana de Darío en 1884-86. J. de Morgan, percatado de que en el enorme yacimiento (más de 123 Ha.; algún punto llega a los 34 m. de altura de ruinas) había restos mucho más antiguos que los aqueménidas, logró el monopolio de la excavación, que los franceses han continuado con la sola interrupción de las dos guerras. Cuatro puntos destacan en el campo de ruinas: apadana, acrópolis, ciudad regia y ciudad baja. La mejor conocida es la acrópolis, en cuyo estrato más antiguo apareció la célebre cerámica Susa 1, bicroma como la de Ubaid (v.), a la que corresponde pero gana en belleza y técnica; se ha llamado a S. la Sèvres del IV milenio. La variedad de sus figuras estilizadas, en las que se incluye la humana, hace pensar en un simbolismo hoy indescifrable. Entre las obras de arte mesopotámico raptadas por Sutruknajunte (ca. s. xIII a. C.) destacan la estela de Naram-Sin, el código y la cabeza de Hammurabi, etc. De época aqueménida son los frisos de arqueros y leones en ladrillos vidriados y los enormes capiteles zoomorfos.V. VILAR HUESO.
BIBL.: F. VIGOUROUX, Suse, en DB, V, París 1928, 1.889-1.892; R. GHIRSHMAN, Iran, París 1951; A. PARROT, Summer, Madrid 1960; íD, Asur, Madrid 1961; R. GHIRSHMAN, Persia, Madrid 1964; E. CASSIN y OTROS, Historia universal del siglo XXI, Madrid 1970-71.
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