Surrealismo I. Literatura Universal. LIT.
Categoria:
Literatura
1. Ideología y origen. El surrealismo (del francés sur-réalisme), que se denomina también en castellano (incluso, con mayor fidelidad) superrealismo, suprarrealismo o sobrerrealismo, es una tendencia, plástica y literaria, que sostiene la primacía de valores poéticos sobre los principios lógicos, y afirma (influida por Freud) que la obra de arte nace, como los sueños, del subconsciente. En otras palabras: el s. se propone sobrepasar la inmediata realidad (de ahí su nombre) y pretende, por ello, llevar a la literatura y pintura, principalmente, elementos como los sueños y las asociaciones automáticas o subconscientes de la psique humana, tratando por otra parte de sintetizar las experiencias de las partes conscientes e inconscientes de la personalidad. Quiere exteriorizar, pues, a través de medios lingüísticos o plásticos, el alma humana en la forma naciente de sus actos, incluyendo sus zonas más oscuras, y conservando en lo posible su espontaneidad, sin someter aún esos actos a depuraciones morales ni a ordenaciones racionales (para el concepto de s., V. t. IV).André Breton (v.), en su primer Manifiesto, define así el s.: "Automatismo psíquico puro, por el cual se pretende expresar, sea verbalmente o por escrito, el funcionamiento real del pensamiento. Un dictado del pensamiento, con ausencia de todo control ejercido por la razón, al margen de toda preocupación estética y moral". Cirlot precisa que, para el s., "lo surreal significa, por una parte, lo que supera a la realidad; esto es, lo que la sobrepasa, lo que trasciende, lo que se aleja de ella a su través. Pero, por otra, define la adhesión, el encadenamiento de ese impulso a la ciega materialidad de lo real".De modo parecido al psicoanálisis (v.) freudiano, el s. ve en lo inconsciente y en los sueños la inspiración artística. Dijérase que el poeta surrealista quiere trabajar mientras duerme, en una inconsciente aspiración de fundir dos cosas tan distintas y al parecer tan irreconciliables como son la realidad y el sueño. Y es que el mundo del subconsciente resulta algo asombroso como invención y como elemento inspirador y estímulo de la fantasía. Deahí que el s. pretenda descubrir un vasto y hondo horizonte de bellezas plásticas o poéticas no reveladas anteriormente."El surrealismo -dice un crítico-, ligado a conceptos literarios, musicales, coreográficos, filosóficos e incluso políticos y médicos, además de pictóricos y escultóricos, reclama como precursores a Blake, Poe, Hoffmann, Hegel, Dostoievski, Hans Holbein (el pintor de la Danza de la muerte) y cientos de genios místicos del pasado. Sin embargo, donde con más fundamento y claridad puede encontrarse un antecedente del surrealismo es en las obras de El Bosco y en la tradición indígena flamenca". Puestos a buscar precedentes, podemos añadir, por nuestra parte, que otros dos antecedentes esenciales del s. son Freud (v.) y Nietzsche (v.); y, en cuanto a sus premisas materialistas, arranca en general de Marx (v.). Literariamente, Breton, en su primer Manifiesto, antes citado, y los más significados surrealistas consideran también como precursores nada menos que a Dante (v.) y Shakespeare (v.), y luego, desde Swift (v.), Sade (v.), Chateaubriand (v.), Constant (v.), Hugo (v.) o Desbordes-Valmore a Bertrand, Rabbe, Poe (v.), Baudelaire (v.), Rimbaud (v.), Mallarmé (v.), Jarry, Nouveau, Fargue, Vaché, Reverdy, Saint-John Perse o Roussel, Nerval (v.), Blake (v.) o Lautréamont (Les Chants de Maldoror). Otro precedente, ya inmediato, es Apollinaire (v.), cuya obra (Alcools, 1913; Calligrammes, 1918) influirá en no pocas extravagancias de-Alfred Jarry, de Max Jacob y de Tristan Tzara.Es el citado Apollinaire quien, en 1916, subtitula su obra Les mamelles de Tirésias como "drama surrealista"; con ello bautiza, antes de nacer, al nuevo movimiento, que hasta 1924 no lanzará a la calle, en su primer Manifiesto, André Breton. Conviene advertir, no obstante, que, desde 1919, con la rev. "Littérature", fundada por Louis Aragon, Philippe Soupault y el propio André Breton, se inició un primer anticipo, al que pudiéramos llamar presurrealista. Del grupo "Dada", fundado en Zurich por Tristan Tzara, se desarrolló el s., dirigido por Breton. Así, ha podido afirmar Ribbemont-Dessaignes que "el surrealismo ha nacido de una costilla de Dada", aunque el propio Tzara le haya rectificado diciendo que "nació de las cenizas del dadaísmo" (v.) (v. t., luego, IV).2. Historia y representantes. De 1924 a 1930 e incluso hasta 1933 se extendió el movimiento propiamente surrealista, sus años escandalosos, como dice Guillermo de Torre. Breton y Philippe Soupault (n. 1897) fueron por entonces sus máximos difusores; el primero de ellos, su mejor prosista y definidor; su mejor poeta, Eluard (v.). Hay que añadir a este grupo inicial a Louis Aragon (v.), Benjamín Péret, Robert Desnos (v.), Raymond Queneau, René Crevel y Antonin Artaud. "La révolution surréaliste" fue su órgano de propaganda. También se estableció una oficina de experimentación específica de todos los posibles hallazgos. Por otra parte, en 1928, el citado Louis Aragon publicó el Traité du style, en el cual parangonaba el s. con la inspiración pura. En 1930, Breton publicaría el segundo Manifiesto, proclamando "la necesidad integral más alta de todo arte y toda literatura". Un año después, con la película La edad de oro, de Salvador Dalí (v.) y Luis Buñuel (v.), se propugnaría una especie de cine s., poético, de imaginación y de indudable influencia sobre la literatura.Más adelante, con la II Guerra mundial, el s. termina como movimiento extremo. Caída Francia en poder de los alemanes, el s. abandonó su hogar de París y vivió, como exiliado, en Estados Unidos, donde no sólo escribieron muchos de sus partidarios, sino que influyeron en algunos escritores americanos, p. ej., Thorton Wilder, The Skin of our Teeth (La piel de nuestros dientes), 1942. En aquellas circunstancias, en una conferencia pronunciada en la Univ. norteamericana de Yale (1942), lanzará todavía Breton su tercer Manifiesto.La lírica surrealista francesa tiene su mayor poeta, según se ha dicho, en Paul Eluard (v.; 1895-1952), en casi toda su obra; principalmente en Mourir de ne pas mourir (Morir de no morir) de 1924, Capitale de la douleur (Capital del dolor) de 1926, o Les yeux fértiles (Los ojos fértiles) de 1936. De André Breton (v.; n. 1896), sobre todo L’union libre (Unión libre), Les pas perdus (Pasos perdidos) y Nadja; Péret; algunos poemas de Louis Aragon (v.), quien, como Crevel (Mon corps et moi, Mi cuerpo y yo), Soupault y Artaud, desertaría después del s.; y, en fin, otros como Desnos, Loiris, Pierre Unik, Roger Vitrac (Los misterios del amor, Conocimiento de la muerte), lean Baron (Giro poético), Maxime Alexandre, Georges Hugnet, etc.Conviene observar que el s. se puso de manifiesto en cierto número de escritores de calidad (Jean Cocteau, Jules Supervielle, Henri Michaux, Pierre-Jean Jouve, Saint-John Perse), sobre los cuales ha ejercido notoria influencia, desde 1924 a 1933 especialmente. Además de la influencia en lo literario y en la plástica (v. IV), tuvo alguna también en el cine, en las modas y en las mismas costumbres.Según algunos críticos, James Joyce (v.), con su multiforme y discutida novela Ulises (1922), ya había producido la obra maestra del s. antes de que éste naciera. De un modo más atenuado, el s. iría adentrándose también en la poesía inglesa; p. ej., en Waste Land (Tierra baldía) de T. S. Eliot (v.), en los llamados poetas de "los años treinta", luego en David Gascoyne (n. 1916), etc. En Checoslovaquia, se afilió al s. francés, para luego dejarlo, el poeta Vitezlaz Nezval (Pantomima, 1924). Ya hemos aludido a la influencia ejercida en Estados Unidos, ex tensiva al resto de América;p. ej., en Brasil, el poeta Murillo Mendes, entre otros. Para España e Hispanoamérica, v. II-III.V. t.: DADAÍSMO; VANGUARDISMO; SIMBOLISMO.J. A. PÉREZ RIOJA.
BIBL.: CARLD Bo, Antología del surrealismo, Milán 1944; ÍD, Bilancio del surrealismo, Padua 1944; M. NADEAU, Histoire dusurréalisme, París 1945; 1. E. CIRLOT, Introducción al surrealismo, Madrid 1953; F. ALQUIE, Philosophie du surréalisme, París 1956; G. DE TORRE, Qué es el superrealismo, Buenos Aires 1956; A. BRETON, Manifiestes du surréálisme, París 1963 (esta edición recoge todos los Manifiestos que se publicaron para definir el s.); F. Ltvi, Da¡ simbolista al crepuscolari, Milán 1974; íD, Cinquant’anni di surrealismo, "Studi Cattolici" 164 (oct. 1974) 604-609.
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