Sumeria HIST.
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Historia
HISTORIA. Los sumerios hacen su aparición ca. 3500 en el sur de Mesopotamia (v.), marcándose una ruptura con la civilización tipo Ubaid subyacente; esta invasión queda constatada arqueológicamente por un nuevo tipo de cerámica, el torno de alfarero, la arquitectura monumental, el cilindro sello y la escritura, ésta ca. 3000. Con ellos asistimos al nacimiento de la civilización urbana, a un crecimiento demográfico, a un florecimiento económico, a una diferenciación profesional y social, a la difusión de nuevas técnicas, a un comercio cada vez más desarrollado, que se logra gracias a la fusión con el elemento autóctono, los protoeufrateos, y la realizada con los semitas (v.), que por el mismo tiempo se desplazan hacia Sumeria.1. Esplendor de Kis9 y Lagasg. Haciendo caso omiso de los tiempos legendarios, las más antiguas noticias que poseemos provienen del Diyála (afluente del Tigris en cuyas orillas se han encontrado varias ciudades sumerias) y hacen mención de Enmebaragesi (2630-2600), rey deSUMERIA 1Kis que llevó sus armas contra el Elam; éste sería el documento más antiguo del conflicto sumerio-elamita. Tan poderosa era la ciudad de Kis que reyes no residentes en ella ostentaron el título de "rey de Kis" desde los días de Mesalim, ca. 1550, hasta bien entrado el periodo sargónida. En la ciudad de Ur (v.), los primeros testimonios provienen del cementerio real donde se mencionan diversos reyes, todos ellos ca. 2600, y de la lista real sumeria que cita a Mesanepada (2563-2524), oscureciéndose la ciudad ca. 2425 al ser atacada por los elamitas.Otra de las ciudades importantes de S. es Lagas, que en los días de Urnanse, ca. 2550, se abrió al comercio y conoció una agricultura floreciente. Debido a su esplendor, expansión económica y crecimiento demográfico, entró en conflicto con la vecina ciudad de Umma, que le costó a esta última la pérdida de su autonomía. Dicha victoria fue conmemorada en la estela de los buitres y marca un hito en el florecimiento de Lagas; se fijaron los límites entre ambas ciudades y redujo prácticamente a toda la baja Mesopotamia así como a tierras del Elam, Subar, y del O de Sumeria. Aún le quedó tiempo a su rey Eanatum (2454-2425) para mostrarse piadoso con el panteón sumerio, construyendo y embelleciendo sus templos con cedro, oro y plata que hizo venir allende S., realizaciones que continuaron sus sucesores al mismo tiempo que concedieron tierras a los dioses.Pero el final de Lagas se presentía; Umma se rebeló e incitó a la insumisión a otros pueblos tales como los elamitas, que penetraron en territorio de Sumeria. Esto ocurrió en los días de Urukagina (2351-2342) cuando Lugalzagesi de Umma "llevó el fuego" a Lagas, devastó los templos y se dedicó al pillaje; tras esto se tituló "rey del país de Sumer" y abrió rutas comerciales entre el golfo Pérsico (mar Inferior) y el mar Mediterráneo (mar Superior), finalizando de este modo la hegemonía de Lagas.Desde un punto de vista artístico, cabría destacar en estas épocas el conjunto de orantes de Tell Asmar, en la provincia artística semita del Diyála y, entre los sumerios, el vaso de alabastro de Uruk (v.), que proporcionadatos para ilustrar el culto en los templos; en él se ve una procesión de oferentes con productos agrarios a la diosa Inana precedidos de un sacerdote y que son recibidos a la entrada del templo por la sacerdotisa. Posiblemente se atestigüe aquí el rito de la hierogamia mediante el cual se pensaba reverter la fertilidad al campo. El primer cementerio real de Ur ha proporcionado una riqueza tal que es el exponente de un poder central fuerte, apoyado en el templo, que logró, en el breve espacio de un siglo, la supremacía de S., aunque las fuentes apenas digan nada de esta dinastía 1 de Ur. La religión es casi la única fuente de inspiración del arte, y el estilo es el narrativo con las escenas distribuidas en registros.2. Dominio acadio. El protagonista del segundo momento en la historia de S., el dominio acadio (v.) en la baja Mesopotamia, fue Sargón (2334-2279), quien venció a Lugalzaggisi y sometió toda S. (v. SARGUIDA, DINASTíA). Prosiguiendo la política de su antecesor, volvió a abrir las rutas comerciales, alcanzó el mar Superior, se hizo con la riqueza de los cedros del Líbano, se benefició de los minerales de los "montes de Plata", el Tauro, y continuó por el mar Inferior hasta Tilmun (isla de Bahrein), Magan (costa de Omán) y Melulhha (valle del Indo), haciendo atracar los navíos cargados de productos de estas regiones en los "muelles de Acad". Esta amplitud de territorios dominados le costó no pocos esfuerzos; una inscripción real dice que fueron necesarias 34 batallas. Después se denominó "rey de Kis" y "rey del país".Sus antepasados provenían de las tierras montañosas del Éufrates, dedicados al pastoreo en régimen seminóSUMERIA Imada y que ocasionalmente descendían a las tierras bajas atraídos por la alta cultura sumeria, de forma que se van sedentarizando. De linaje oscuro e hijo de sus hazañas, concebido por una vestal, engendrado en secreto, abandonado en el río, fue recogido por una aguadora y, elegido por lstar, que le otorgó su amor, consiguió alzarse hasta la realeza. Ésta es la imagen que la leyenda aureoló su persona. Fue un personaje semita, de humilde origen, procedente de Azupiranu, ciudad desconocida, que surgió a la vida política en el gran centro semítico de Kis, se sublevó contra su soberano y construyó y organizó la ciudad de Acad, de donde deriva el nombre de acadios (v.) de sus súbditos, y el de la lengua que suplantó a la sumeria.Sus sucesores Rimus (2278-2270) y Manistúsu (22692255) se vieron obligados a reprimir- los deseos de libertad de los pueblos sometidos a los acadios y a conquistar la seguridad para el comercio. Tras el creador del imperio, Sargón, el rey más importante fue NaramSin (2254-2218), el primero que añadió el clasificador "dios" a su nombre; se hizo deificar en vida y se denominó "rey de las cuatro regiones", haciendo notar la universalidad de su poder. Todo su reinado estuvo repleto de victorias, de expediciones que se repitieron a lo largo de su vida. Tan cierta como sus gloriosas gestas fue la fragilidad de su imperio, que ya en sus días empezó a dislocarse, incluso con un rey tan enérgico como él. Este debilitamiento se puso de manifiesto en los días de Sarkalisarri (2217-2193) y de sus sucesores, hasta el punto de que ya no eran "reyes de las cuatro regiones" sino simplemente "reyes de Acad". Pero no fueron los sumerios ni los elamitas quienes hicieron desaparecer el imperio acadio, sino unos seminómadas, procedentes de los Zagros, los guti.La naturaleza del imperio acadio era de orden económico; sus reyes se jactaban de hacer llegar al puerto de Acad productos allende S.; las expediciones militares se orientaban a facilitar el comercio de aquellas materias tan preciadas y tan necesitadas por los acadios: madera, minerales y piedra. No hacía falta innovar nada del aparato administrativo, sino tan sólo reforzar la autoridad del monarca; el poder ya no radicaba en la ciudad, en el templo, sino que se concentraba en manos del monarca, apareciendo una monarquía unitaria que hacía sentir su fuerza a lo largo y ancho de los territorios conquistados mediante los lugartenientes del rey, ensi, encargados del gobierno de las ciudades sometidas, y el ejército, estratégicamente acantonado y con cuerpos de arqueros, más móviles, que suplantaban a las pesadas formaciones en falange anteriores, posibilitando así la seguridad en el comercio y el ejercicio efectivo de la autoridad real. A los particularismos locales, el Estado imponía una política común.Otro de los aspectos del imperio acadio era la divinización del rey, considerado como el creador, organizador y dueño del destino de sus súbditos, a la par que se operaba un cambio en el mundo divino; los dioses dejaban de ser emanaciones locales de las fuerzas de la Naturaleza, acentuaban sus características cósmicas y eran responsables de la marcha de la Naturaleza; todo a imagen y semejanza del mundo terrestre que el rey, divinizado, transfiere a la esfera celeste; a ello hay que añadir una asimilación de las deidades semitas al panteón sumerio (v. III).La lengua acadia (v. ACADIOS III) invade la vida cotidiana y suplanta a la sumeria, que desempeña un papelcultual. En el arte no hay solución de continuidad respecto al periodo anterior, pero sí una profunda renovación, una fuerza expresiva, una vida, un sentido de la descomposición hasta entonces desconocido. La estela de Narám-Sin es una muestra: el artista arrastra los personajes y el paisaje en un movimiento ascensional, los ejércitos son meras siluetas que proporcionan profundidad, destacando la majestuosa figura del rey sobre un cielo claro.3. Desmembración del imperio. Con los sucesores de Sarkalisarri asistimos a la desmembración del imperio. La lista real sumeria se pregunta: "¿quién era rey?, ¿quién no era rey?", de donde se deduce la ausencia de un poder real, la paulatina liberación de las ciudades, la irrupción, por último, de los guti ca. 2125. Nada sabemos acerca de ellos y tan sólo un poco sobre la situación de S. durante la dominación. Algunas ciudades consiguieron la independencia, tal es el caso de Uruk y Lagag; el imperio acadio quedó restringido a la cuenca del Diyála, y los guti tan sólo dominaron efectivamente una parte del país con poder débil e intermitente. Nuevamente nos encontramos con un mosaico de pueblos en S. que dominaron culturalmente a los guti; éstos adoptaron nombres semíticos, la escritura acadia y asimilaron sus dioses a los sumerio-acadios.La ciudad de Lagas, cuyo principal ensi fue Gudea (2141-2122), continuó la prosperidad económica como en los mejores días acadios, y la misma política que sus reyes: el monopolio de los bienes de consumo. Ahora bien, suplantó la táctica de manu militari por las buenas relaciones comerciales. De todas las regiones afluyeron a Lagas ingentes riquezas, con las que alcanzó una prosperidad tal que sin ella no nos explicaríamos el gran número de trabajos de utilidad pública: canales, templos,SUMERIA Ietc. Del mismo modo, el desarrollo comercial hizo posible, como en el imperio acadio, una proliferación de funcionarios al servicio del ensi de la ciudad y del templo.Por extensión, en toda S. floreció una cultura revelada en inscripciones y monumentos, rica y variada, cuyo antecedente es el viejo acervo cultural autóctono, resucitado, más tamizado, impregnado, influenciado por las indudables aportaciones acadias; tres siglos no pueden echarse fácilmente al olvido. El hieratismo un tanto frío de la estatuaria quedó atemperado por el vigor y la potencia que los acadios imprimieron a sus obras de arte. Finalmente, la lengua sumeria renació como lengua utilizada en la vida diaria.4. Renacimiento sumerio en Ur. No fue la ciudad de Lagas, sino la de Uruk, la que expulsó a los guti del país y sometió a las ciudades de Sumeria. Esto ocurrió con Utu-Hengal (2123-2113), que se denominó "rey de Uruk y de las cuatro regiones", recogiendo el legado acadio. Aquí comenzó y finalizó su predominio, porque otra ciudad, hasta entonces sometida a él, le arrebató la supremacía en Sumeria. Ur inauguró así el renacimiento sumerio con la dinastía III, cuyo artífice fue Urnamu (2112-2095). Este rey, rebelado contra Utu-Hengal, se independizó. Inmediatamente después dirigió sus armas contra la debilitada ciudad-estado de Lagas, consiguiendo otra nueva victoria; entonces retornaron los navíos de Magan y Meluhha a manos del dios lunar Nanna, y se restableció el comercio, antaño en manos de Lagas, hogaño en manos de Ur.Una vez sometida S. (Eridu Larsa, Adab, Nippur, Uruk y Lagas entre otras), se arrogó el título de "rey de Sumer y de Acad", refiriéndose a una población mezclada y a un marco geográfico. Entre sus realizaciones cabe destacar su actividad legisladora y constructura, y la reorganización de la administración. En el llamado código de Urnamu anidan sentimientos de justicia y el afán del rey por consolidar la seguridad jurídica del país: "que el hombre de un siclo no fuera entregado al hombre de una mina".Tras vencer a Lagas e instalar allí a uno de sus fieles como ensi, el rey de Ur pacificó el país "de abajo arriba" y confeccionó un catastro en el que describió las fronteras, delimitando con exactitud los distritos. Al mismo tiempo,emprendió la ampliación y la restauración de canales, elemento básico para la dieta alimenticia, dado que la subsistencia dependía de los campos, y elemento de primer orden para las vías de comunicación. Construyó el templo a Nanna en Ur, la muralla en la misma ciudad, el templo a Entil en Girsu (hoy Tello), residencias para los sacerdotes de los dioses, cual es el caso del gipar, que erigió a la diosa Ningal en Ur, la ampliación del palacio de Ur, y el templo de Uruk, entre otros. Importante monumento artístico es el relieve de Urnamu. Se trata de una escena de presentación; el soberano es conducido por la divinidad protectora ante el trono del dios principal.Su hijo y sucesor Sulgi (2094-2047) reinó en unos territorios pacificados por su padre, aunque ello no le eximió de contactos bélicos con pueblos fronterizos. Característica de la realeza en su persona es que, además de adoptar los títulos de "rey de Ur, de las cuatro regiones, de Sumer y de Acad", se divinizó a mediados de su reinado (tenemos ya el antecedente de Naram-Sin). Su política exterior es una misma bajo dos aspectos diferentes: la guerra y la diplomacia. Se trataba de consolidar lo heredado, de asegurar una prosperidad económica y comercial, de fortalecer la autoridad omnipotente del monarca incluso fuera de las fronteras de S. y Acad.Así las cosas, en el a. 20 de su reinado reorganizó el ejército introduciendo un cuerpo de arqueros, según el modelo acadio, con el que emprendió expediciones militares contra los territorios fronterizos del Norte y Nordeste, contra el país de los lullu, y contra los hurritas (v.), de forma que sus campañas aseguraron las rutas comerciales, rechazaron posibles invasiones y desviaron a los hurritas hacia el O. En todas estas campañas hizo prisioneros a reyes y ensi, deportó a poblaciones extranjeras en masa y consiguió grandes botines, que iban a parar a la ciudad santa de Nippur y a los templos del país. El carácter político-comercial de estas campañas es evidente. También tuvo que afrontar la peligrosa infiltración de los semitas occidentales, los martu, en Sumeria.Otro de los caminos seguidos para hacer viable su política fue el de las alianzas matrimoniales; casó a una hija en el a. 18 de su reinado con el rey de Marbasi, en el Irán, y en el a. 30 a otra de sus hijas con el príncipe de Anzan, también en el Irán; lo cual noSUMERIA Iimpidió que las hostilidades se reanudaran y se viera obligado a atacar a su yerno de Anzan años más tarde. La muerte le sorprendió cuando una coalición de pueblos (Lullu, Urbilum, Karjar, Kimas, Harsi, Humurti, Simurrum), situados en la franja montañosa del actual Kurdistán, se alzó contra él.Su hijo Amar-Suen (2046-2038) fue quien aplastó el levantamiento de tal modo que hasta el octavo año de Ibbi-Suen no se alteró la paz sino en raras ocasiones. Desde esta victoria, en el segundo año de su reinado, la autoridad de Ur no era discutida seriamente en estas regiones. Con Su-Suen (2037-2028) se inició la decadencia, desmembración de Ur III, y el final del renacimiento sumerio. Este monarca, ante el empuje de los amorritasmartu, estableció una línea continua de fortificaciones para mantenerles a distancia; sin embargo, no fue el Occidente sino el Oriente quien retuvo la atención de su sucesor Ibbi-Suen (2027-2003).5. El final de Ur. ¿Cuáles fueron, en última instancia, las causas que provocaron la desaparición de la dinastía III de Ur y el final del apogeo sumerio? Por un lado, la constante tendencia disgregacionista, la falta de una voluntad de subordinación al poder central; por otro, la infiltración, cada vez más acosadora, de pueblos nómadas (recordemos a los semitas occidentales), atraídos por una cultura superior; en tercer lugar, las diferencias, cada vez más agudizadas, entre Elam y Sumeria. Aquéllos nunca estuvieron bien dispuestos a dejarse asimilar por éstos, a pesar del proceso de aculturación.Algunos hechos, además de los últimamente expuestos, merecen nuestra atención. Durante el reinado de Su-Suen, la defensa de la parte oriental del Imperio estaba en manos de una persona, Urdunanna, que concentraba en sus manos multitud de cargos. En los días de Ibbi-Suen, el ensi de Mari, Isbi-Erra, se rebeló contra su rey; consiguió grandes triunfos conteniendo a los amorritas o amorreos (v.), que se apoderaron de fortalezas que constituían la línea defensiva; logró que el rey le concediera la ciudad de ¡sin para su defensa; se negó a socorrer al monarca cuando éste le mandó enviar grano de los almacenes de Isin para hacer frente a la amenaza de hambre en S.; desde el a. 10 del reinado de Ibbi-Suen, Isbi-Erra (20171985) creó un reino independiente en Isin. La defección de Isbi-Erra produjo una reacción en cadena, que originó la desaparición del poder central de Ur. Sin embargo, el golpe definitivo provino del Elam, apoyado por un pueblo de los Zagros, los su. La ciudad de Ur con sus santuarios fue arrasada, y su rey deportado al Elam. Nada volvemos a saber de él. Años más tarde, la ciudad de Ur fue reconquistada por Isbi-Erra.6. Características del imperio de Ur. La monarquía, en la dinastía 111 de Ur, era absolutista; el monarca, juez supremo, cabeza de la administración, decidía sobre la paz y la guerra; la realeza era hereditaria. El máximo exponente del absolutismo era la divinización del monarca. En cada uno de los distritos, el poder era ejercido por un ensi, que representaba la más alta autoridad civil, como delegado del monarca, y en ningún caso era hereditario ni acumulaba otros cargos. Si en la época de Su-Suen un ensi gobernaba varios distritos, esto era la excepción y un reflejó del lento declinar de la autoridad del monarca. A ellos les incumbía la percepción de los impuestos, la recogida de las ofrendas destinadas al rey y a las divinidades, el ocuparse del mantenimiento de los funcionarios subalternos, el vigilar la buena marcha de los negocios (dirigir los trabajos agrícolas y comunales, tales como el mantenimiento de los canales), y el presidir las cortes de justicia.Junto a los ensi, encontramos en los distritos otros personajes. El sagin representaba la más alta autoridad militar. Estos altos funcionarios, rodeados de una corte de funcionarios subalternos a quienes recompensaban con tierras pertenecientes al templo o al palacio, denotan una fuerte centralización que se pone también de manifiesto por otros conductos. Una red viaria recorrida incesantemente por correos, sukkal, portadores de valija, escolta de víveres o materiales de construcción; dedicados, en suma, a servicios de información y seguridad.En cuanto a la actividad económica, el Estado se encargaba de una gran parte del aprovisionamiento de los santuarios con ofrendas provenientes de las contribuciones de las diversas ciudades de S. y que consistían en aniSUMERIA I - IIImales de sacrificio, cereales, harina, cerveza, frutos y comestibles en general. Los trabajadores textiles estaban sometidos a la autoridad de unos jefes y bajo la vigilancia de policías; sus labores eran fundamentalmente estatales y serviles. Los artesanos (carpinteros, curtidores, orfebres, fundidores y grabadores) eran personas libres, eren, pero con una libertad limitada, ya que en ocasiones el soberano les llamaba a las armas, para la construcción y conservación de diques y canales; estaban sometidos a impuestos y a inspecciones regulares, aunque su situación variaba según el grado de profesionalidad.El país de S. tenía planteado un grave problema: la carencia de materias primas. Toda la política de Ur 111 estuvo orientada a la consecución de tales elementos primarios de producción; de ahí que eJ Estado fuera quien financiara el comercio entregando a los mercaderes los productos que servían para el pago de las importaciones, sin olvidar que el dinero empezaba a desempeñar un papel importante como medio de pago y como patrón de valores; no obstante, las evaluaciones se expresaban aún en medidas de cebada; un siclo de plata equivalía a un gur de cebada (unos 200 1.).Ur III agrupaba una sociedad difícilmente clasificable en razón de que los únicos criterios parece eran los económicos; junto a la realeza, los ensi, los sacerdotes y demás funcionarios estatales, encontramos una población cuyo grado de libertad desconocemos, los eren, y cuya traducción convencional quizá podría ser "los que prestan servicio"; su libertad estaba limitada según diversas dependencias, más o menos estrechas, de sus superiores. Por otro lado podemos diferenciar dos clases de "esclavitud"; en primer lugar, la autóctona, por impago de deudas o porque los padres vendieran a sus hijos de niños ante dificultades económicas; esta clase de esclavos gozaba de un estatuto jurídico al poder recurrir por sí mismos ante un tribunal, impugnar la condición de esclavo, aparecer como testigo, poseer ciertos bienes personales y comprar la libertad. Pero la verdadera esclavitud era la conseguida como botín de guerra; los prisioneros y los deportados, que carecían de estatuto jurídico. Sería vano ofrecer una imagen más exacta de la estructura social de S., dado que carecemos de información suficiente. Era una sociedad, en suma, en plena transformación, en la que del seno de los funcionarios que gravitaban en el circuito económico del templo y del palacio surgía una aristocracia burocrática adscrita a la tierra que se desarrollará en tiempos posteriores.V. t.: MESOPOTAMIA 11; ACADIOS I; ASIRIA 1; BABILONIA I; CALDEOS; PERSAS.F. J. LOMAS SALMONTE.
BIBL.: E. JACOBSEN, The Sumerian King List, "Assyriological Studiesu 11, Chicago 1939; S. N. KRAMER, La historia empieza en Sumer, 4 ed. Barcelona 1967; H. SCHMSKEL, Ur, Asur y Babilonia, Madrid 1965; A. PARROT, Sumer, 4 ed. Madrid 1969; CH. L. WOOLLEY, Ur, la ciudad de los caldeos, México 1953.
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