Suiza (schweiz; Suisse; Svizzera) II HIST.
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Historia
HISTORIA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA. Tras las guerras sostenidas con Borgoña en tiempos de Carlos el Temerario (v.), S. se transformó en el gran mercado al que acudían las potencias europeas, especialmente Francia, para contratar tropas mercenarias. En 1481, ante las disputas internas entre los municipios rurales y las ciudades para formar parte de la Confederación, se. constituyó la Liga Perpetua y se pactó el Stanser Verkommiss (Acuerdo de Stans), por el que se reanudaba la promesa de mutua ayuda y asistencia, especialmente cuando un miembro atacase a otro, y de procurar la paz.Los componentes de la Liga se presentaron siempre como miembros del Imperio, procurando depender directamente del Emperador, a fin de evitar la opresión de señores inmediatos y disfrutar de mayor libertad; como otros componentes del Imperio, S. se encontraba en la situación de una poderosa ciudad libre. Pero a fines del s. xv, ante los intentos centralizadores de Maximiliano 1 de Austria (v.), que le llevaron a crear una Cámara Imperial en Worms para dirimir las querellas entre los miembros del Imperio, S. se negó a ingresar en la Liga de Suabia, formada por los señores y príncipes de la Alemania del Sur. La lucha, inevitable, surgió en 1499, para finalizar en ese mismo año con la paz de Basilea, por mediación de Ludovico el Moro, y en la que Maximiliano tuvo que transigir, evitando la supremacía política que sobre la misma pretendía. Con ello S. quedaba, de hecho, emancipada del Imperio.La Confederación, constituida a principios del s. xvi por 13 cantones, más varios y diversos agregados y aliados, adquirió gran renombre en esa época de luchas, y de modo especial en las guerras de Italia, ya en apoyo de Carlos VIII de Francia, que gracias a su ayuda se apoderó de Nápoles, avanzando hacia el S de la península italiana, ya en el del papa Julio II. Sin embargo, tras la derrota de los suizos por Francisco I de Francia (v.) en Marignano (1515) y una posterior alianza con Francia, la Confederación se puso al servicio de la corte francesa, renunciando, al mismo tiempo, a la intervención propia en la política europea.La Reforma y conflictos religioso-sociales en Suiza. A la vez que Lutero en Alemania empezó a ejercer la actividad reformadora, Zwinglio (v.), desde Zurich, establecía la supremacía de ésta y de Berna, y predicaba la abolición del reclutamiento de suizos para el extranjero. La controversia de Baden resultó favorable al catolicismo, a diferencia de la de Berna (1528), que decidió el ingreso de este poderoso cantón en el seno de la Reforma, siguiéndole Basilea, Schaffhausen y Sankt Gallen, mientras en Appenzell, Glaris y los Grisones se proclamaba el libre examen (v. v, 3). Zwinglio, desde un punto de vista político, planeó una total transformación de la Confederación, que dabaSUIZA IVuna especial hegemonía a Zurich y Basilea. Protestantes y católicos formaron ligas especiales que les condujeron a su enfrentamiento en la batalla de Kappel, donde los reformados fueron derrotados, muriendo también Zwinglio (1531). Desde Kappel, S. quedó fraccionada en tres partes, desde un punto de vista religioso: el territorio católico de los cinco cantones, los cantones igualitarios que habían aprobado el libre examen, y los cantones reformados. Con posterioridad, las predicaciones de Farel, discípulo de Zwinglio, y las de Calvino (v.) en Ginebra, extendieron aún más las nuevas doctrinas por la S. occidental.Tanto católicos como protestantes defendieron la unidad religiosa en los respectivos cantones. En 1586, los cinco cantones católicos pactaron la Liga Áurea, en virtud de la cual se obligaban a mantener la antigua fe, apelando incluso a las armas, con lo que la Confederación se deshizo. La Reforma en S., desde las predicaciones de Zwinglio, adquirió un marcado interés político nacional, en pro tanto de la unidad suiza como de la liberación de infuencias exteriores. Al mismo tiempo que en S. se producía el enfrentamiento entre católicos y protestantes, se desarrollaba la secta de los anabaptistas (v.), como ala izquierda de la Reforma que, nacida de la inquietud social de las clases bajas del campo y de la ciudad, adoptó formas apocalípticas y comunistoides, incitados por las doctrinas de Müntzer, y que ensangrentó principalmente el Sur de Alemania. Durante la guerra de los Treinta Años (1618-48) S. se mantuvo neutral; consiguió en Westfalia el reconocimiento de su soberanía, quedando exenta de toda obligación respecto del Imperio (v. WESTFALIA, PAZ DE).La influencia francesa en Suiza durante los s. XVII y XVIII. En los s. xvLi y xvul, la Confederación vino a ser una dependencia de Francia, si bien desde Westfalia hasta la Revolución francesa gozó de libertad en el exterior. En el interior se formó durante este tiempo un régimen aristocrático a cargo de los habitantes de las ciudades, que impusieron su monopolizadora influencia sobre el campo, lo que provocó, hacia mediados del s. xvrr, una sublevación de los campesinos, seguida de un movimiento religioso, que fue rápidamente sofocado. Las ciudades, cabezas de cantones, se constituyeron oligárquicamente, arrogándose un número reducido de personas el disfrute de los elevados cargos públicos. Durante el s. XVIII, la tensión religiosa, aunque mantenida dentro de los cauces de paz, entre las confesiones católicas y evangélicas, perdió paulatinamente su violencia. En el campo cultural, el s. XVIII fue la época de mayor florecimiento; destacaron, entre otros, Euler, Haller, Pestalozzi, Saussure, 1.-I. Rousseau, etc.Hacia mediados del s. XVIII, la sociedad helvética dirigió sus esfuerzos hacia una mayor unidad y libertad, tendencia que se intensificó al empezar en Francia el movimiento en pro de los derechos humanos. Posteriormente, y como influencia directa de la Revolución francesa (v.), varios distritos se sublevaron contra sus respectivos Gobiernos cantonales, lo que aprovechó el Gobierno revolucionario de la Convención (1793) para incorporarse la región occidental suiza, a instancias de numerosos simpatizantes con las reformas que se llevaban a cabo en la Francia revolucionaria. Durante el Directorio (v.), la Confederación suiza quedó arruinada. La Valtelina, Bormio y Chiavenna fueron incorporados a la República Cisalpina (1797), y, poco después, Erguel y Mülhausen fueron anexionados a la República francesa. El régimen cantonal, así como el sistema aristocrático, se deshizo en Estados libres democráticos. En 1798, se proclamó la Repúblicahelvética, única e indivisible, y cuya Constitución, de inspiración francesa, prescribía la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley, libertades, etc. Al frente del Estado se puso un Directorio de cinco miembros, además de un Senado y un Gran Consejo. Posteriormente, y aunque la República helvética quedó a salvo, el Directorio fue disuelto, y su poder traspasado a una Comisión ejecutiva que dio a la República una nueva Constitución de carácter general, pero unitaria. Durante el Imperio napoleónico, S. fue víctima de Francia, pues en virtud de una alianza militar con aquélla tuvo que contribuir a calmar las continuas e insaciables exigencias del Emperador, y pese a proclamar la neutralidad fue presa de ambas partes de la lucha, aunque en 1815 las potencias extendieron a su favor un documento en que se garantizaba la perenne neutralidad y la inviolabilidad de su territorio (V. VIENA, CONGRESO DE).Suiza en el s. XIX. La transformación durante el proceso revolucionario francés de la Confederación de Estados en Estado federal debilitó aún más el poder de aquélla, por lo que se cambiaron las Constituciones cantonales y se redujo el número de cantones directores, en la época de la Restauración; si bien la explosión revolucionaria de 1830 (V. REVOLUCIÓN DE 1830) modificó de nuevo las Constituciones cantonales en sentido democrático-representativo, a la vez que sembraba el pánico en la Liga conservadora y en la Dieta. Entre 1830 y 1848, S. vivió una época de gran inquietud interna, agravada por el encono a causa de nuevas disensiones religiosas y que desembocó en una lucha entre los cantones -la guerra del Sonderbund-, cuyo resultado decidió a la vez el triunfo de la revisión constitucional (1848).La Confederación, tras aquellos sucesos, asumió todos los derechos constitucionales para la gobernación del Estado: el de guerra y paz, las comunicaciones con el extranjero, la organización del ejército federal, etc. En vez de la Dieta se implantó la Asamblea Federal por sufragio libre, compuesta de una representación de los cantones, de un Consejo Federal permanente de siete miembros y de un Tribunal Federal (v. ii). Desde entonces reinó en el interior de S., casi sin excepción, el orden y la paz. El nuevo régimen federal desarrolló una gran actividad organizadora, reformando el ejército y modernizando el sistema administrativo; también se suprimieron las limitaciones aduaneras entre los cantones, como también los derechos de puentes y portazgos; las relaciones con el extranjero gozaron de una cordialidad proverbial. Durante la Guerra franco-prusiana de 1870, S. reforzó su neutralidad, pese a sus simpatías por la causa francesa.Después de 1870, casi todos los cantones aproximaron sus Constituciones representativas a la democracia pura, a la vez que parecía que la Constitución federal necesitaba ser revisada en el sentido de una mayor centralización, siendo aprobada por fin, tras algunos proyectos anteriores, en 1874, y que de nuevo suscitó la protesta de los cantones católicos, que resultaban perjudicados por el espíritu, también reinante en S., del Kulturkampf (v.), que había dictado los artículos, en materia religiosa, de la Constitución. Posteriores revisiones de la Constitución, que seguían manteniendo el espíritu de la federal de 1848, garantizaba el democratismo nacional, la perdurabilidad de la paz interna y la base de las relaciones exteriores.Suiza en el s. XX. La estabilidad política interna, lograda por el espíritu democrático de su constitucionalismo, en el terreno político, y sobre la base también de un fortalecimiento económico, agrario e industrial, hacen deSUIZA IV - VS., desde finales del s. xix, una isla de paz y prosperidad dentro del convulsionado mundo europeo, a lo que contribuye el impecable sistema de relaciones con el exterior, máxima garantía de su prosperidad, a la vez que, por ello, punto de atracción del capital extranjero, siendo la actividad bancaria la más provechosa de Suiza. Durante la I Guerra mundial, S. se mantiene neutral, si bien interviene, a través de la Cruz Roja, en favor de prisioneros y heridos. Tras la contienda, S. se erige en bandera blanca para la construcción de una nueva vida. Así, en 1920, se celebra en Ginebra la primera Asamblea de la Sociedad de Naciones, y, aunque se adhiere como miembro a dicha Sociedad de Naciones, queda exenta de participar en la aplicación de sanciones contra las naciones agresoras, lo que le permite mantener una neutralidad estricta posterior.En la II Guerra mundial, también conserva su neutralidad, aunque se ve obligada a entrar en relaciones comerciales con las potencias del Eje y a restringir la libertad de prensa. Después de la guerra, sigue con su política de neutralidad, rehusando todo compromiso político; declina unirse a la ONU, y permanece al margen del tratado del Atlántico Norte y otras organizaciones internacionales. Ingresa, sin embargo, en la Organización para la Cooperación Económica Europea, pero no recibe ayuda del plan Marshall. En cuanto a su política interna, la República federativa suiza, gobernada por el partido radical (v.), se mantiene en el mismo tenor de democracia conservadora de antes de 1939. Sin embargo, la centralización se refuerza con la guerra, y lo mismo ocurre con las atribuciones económicas y financieras del Estado. Algunos intentos del Gobierno para aumentar los poderes estatales quedan truncados por un referéndum, que confirma el tradicional espíritu conservador del país. Desde la II Guerra mundial, su neutralismo es factor constante de la política exterior.M. MORENO ALONSO.
BIBL.: A. AMONN, Wirtschattspolitik in der Sweiz in Kritischer Sicht, Berlín 1959; H. NABHoLz, Geschichte der Sweiz, Berlín 1932-38; W. DECHSLI, History o/ Switzerland, Londres 1922; G.
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